la patata de la libertad

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24.5.07

Espectadores participantes

No saben ustedes bien la tirria que le tengo a Manel Castells. Es una cosa irracional. Supongo que sus comentarios de sociología fashion, tecnófila y siempre a la última motivan que, siempre que aparezca por la tele, me ponga a gritar con las manos en los oídos de la forma en que gritan los niños: ¡no te oigoooo! ¡no te oigoooo! Aunque de vez en cuando encuentro motivos para suavizar mi irracionalidad y dorarla por fuera como una cebolla confitada. Por ejemplo, en una entrevista sosa para El Boletín del Tripartito, el Sr Castells, después de glosar las virtudes de las microempresas tecnológicas y atacara a Microsoft (uau… compromiso radical), contestó de la siguiente forma a esta pregunta:

-Algún partido se jacta de estar en Second Life...
-Hay muchísima más gente interesante en Second Life que en cualquier mitin electoral, y los políticos que entran en esa dinámica demuestran su conexión con la sociedad real. Es un espacio social en el que millones de personas se expresan, interactúan y construyen una sociedad civil de nuevo tipo. Es el primero y más conocido de los espacios sociales del Web 2.0 que constituye una dimensión cada vez más importante de la vida real.

Parece que el Sr. Castells no tiene las cosas demasiado claras. O hace como que no, tal vez para dotar de novedades a la paralización de la doctrina que ejerce –al fin y al cabo: sin novedades aparentes, sin jerigonza “expertiana” no caen contratos ni conferencias millonarias-. Pero vayamos al grano: Second Life NO es real. Es una representación separada del acontecer físico y político. Es una sociedad virtual, carente de toda influencia para la modificación de nuestras condiciones de vida.
Programación: píxeles que se mueven según sucesiones concatenadas de ceros y unos.
Quizá la realidad haya dejado de ser interesante para el Sr. Castells.
Si el sociólogo estrella del tardocapitalismo progresista procurase ser algo más riguroso y reducir la distancia que le separa de los acontecimientos, quizá acertaría a discernir porqué Internet, con toda la literatura de pretensión científica que existe sobre su potencial revolucionario, ha resultado tan gravemente desmovilizadora. Estos últimos diez años nos han confinado a un rol de espectador más que cualquier otro decenio del pasado siglo. Porque lo cierto es que Internet no ha hecho más que aumentar la inmensa brecha que ya existía entre nuestra capacidad de vivir y la acción vital efectiva. Parece que sólo nos quede mirar. Contemplar desde nuestro extrañamiento. Y una web 2.0, con el perfeccionamiento de la virtualidad de la participación, no es sino una profundización de la brecha. Los espacios sociales virtuales son sobretodo eso: virtuales. Pueden ser sociales, sí, pero prácticamente todos los procesos tienen algo de social. La imposición de la categoría “social” sobre cualquier acontecimiento no lo convierte de una vez en deseable. El fascismo también es un proceso social. La adjetivización, en este caso, pretende crear movimiento a posteriori allá donde donde no lo hay. Está mala aplicada, pues el proceso social acontece al revés. Primero sucede, luego se categoriza. Castells invierte el método y fabrica realidad. Supongo que la fácil difusión –y celebrada acogida- de todas estas confusiones y vaguedades provienen de la abundante y hueca retórica del ciudadanismo y la sociedad civil, cuyas originales sinopsis representan paradójicamente esta sociedad apartada por completo de los puntos de decisión efectiva como una "sociedad de participación". Hay que joderse. Participación sin participación. Realidad sin realidad. Y el hecho de que Gaspar llamazares, uno de los personajes más irreales que puedo llegar a imaginar, aparezca en Second Life, sólo confirma mis peores sospechas.

5 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Éso te pasa por darle al tardocapitalismo progresista. Yo prefiero el primicapitalismo facha à la Xavier Sala "Marín" que es mucho más entretenido.

2:35 PM  
Anonymous alejo said...

Es peor, patato, muchísimo peor.

Las comunidades virtuales en la internet existen desde hace décadas. A poco que rasques seguro que te suenan cosas como IRC, salas de chat, foros, mensajería instantanea y demás historias que en su momento los medios se encargaron de tachar de cloacas de captación de víctimas por parte de pedófilos o tugurios donde se intercambiaban fotos de pornografía infantil (ayer el Cluney se prostituyó, y la proxeneta resultó ser Charito Estoun, de eso ya hablaremos otro día que divergo).

Si la "su política" abandonó esos espacios (si es que alguna vez los ocupó) es porque despertaba poco interés, tan poco como el que despierta "su política" en la calle ahora mismo.

¿Con qué nos entretienen ahora? Con el último jueguecito tecnocapitalista que acabará en pelotazo como el yutiub. Juguetito que está al alcance ¿de quién? ¿De lo niñitos aquellos a los que se les regalaba un ordenador aunque en su aldea no tuvieran ni agua? Ni eso, sino del grupo sociológico de clase media y estudios universitarios que forman los que tienen internet en España.

Ahí el comparsa de Llamazares (mentira, el subalterno encagargado de moverle los brazitos y la boquita al Llamazares) da mítines. Supongo que la manga de pedorros que le baila el agua al jueguecito de marras no ha ido todavía a ninguno, pero no te preocupes, que todo se andara... y lo acabarán contando.

Además, si ese jueguecito tiene 6 millones de abonados, ¿cuántos realmente están ahí para hacer política? Dos docenas. Pues joer estamos en la misma situación del mundo real: una casta hiperprofesionalizada de politicastros que quieren seguir chupando del bote y disfrutar del chollete aún a costa de tomarle el pelo al personal. Eso sin contar que esos 6 millones de personas estan repartidos por todo el mundo desarrollado. Vamos, que me imagino las hordas de yanquis babeando ante los palabros del líder de fiu.

Por cierto, poseer tierra en el secondlaif ese cuesta dinero, ji, ji, ji.

5:32 PM  
Blogger zinc alloy said...

second life es tan social como lo pueda ser un partido de fútbol o el festival de eurovisión... es decir, es social de una manera no tiene nada que ver con "sociedad", sino con una panda de descerebrados a)haciendo gilipolleces cuanto más subnormales mejor y b)proyectando sus deseos más enfermos de lo que nunca se atreverían a hacer en su casa

6:31 PM  
Blogger Elena said...

Pues yo el día que lei eso de seconf life me quedé un poco alucinada. Sobre todo con eso de que las cosas te cuesten dinero. Tu te compras unas zapatillas virtuales con dinero real. En serio que soy incapaz de comprenderlo. Y no le veo la gracia a crear una realidad paralela igualita que la real, en la que estamos obligados a trabajar y consumir. A menos, y esto es lo más probable, que sea otra cosa más para abstraer a la gente de lo que pasa, extraerle los cuartos e ir atrofiando la capacidad de pensar que se pueda tener.
Yo te podría contar cosas así como de mucho miedo sobre a supuesta socualización en internet.

9:35 AM  
Anonymous alejo said...

Estaba pensando patatusko en el método Castells para acabar con el botellón: videojuegos gratis.

Me pregunto si propone barra libre de videojuegos para estar delante de la pantalla con la boca abierta para todos los adolescentes o solo para los que declaran que se emborrachan los fines de semana.

Espero que eleven los límites de edad que yo también quiero.

6:53 PM  

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