Clarividencia abrumadora
No sintetizamos determinadas reflexiones hasta que las vemos escritas. Entonces, sobre el papel, ordenadas con un lenguaje claro ilustrando nuestra lógica deductiva, nos parecen despejadas, cristalinas.
En ese punto suele asaltarnos una pregunta irritante: ¿cómo no se nos había ocurrido antes? Teníamos todas las premisas, lo habíamos visto, lo habíamos sentido… así que ¿porqué tuvimos que leerlo para ser capaces de ordenar todas aquellas meditaciones?
Evidentemente, no tengo respuesta a este fenómeno aunque supongo que tiene que ver con la concentración y la capacidad de abstracción.
No todos estamos capacitados para plasmar pensamientos.
Estos últimos días, esta comprensión súbita me ha sobrevenido con algunos escritos de Robert Kurz. En especial con uno titulado Populismo Histérico .
Es tan endemoniadamente brillante que da hasta rabia.
Emplea un lenguaje repleto de terminología marxista, lo cual no es muy agradable pero aún así, cada frase, puesta en contexto, se entiende perfectamente.
En concreto, me han llamado la atención dos párrafos apocalípticos que reproduzco a continuación:
La sombría sensación de amenaza universal ya no puede apaciguarse con el sacrificio de peones o reinas; intentando hallar alguna forma de expresarse, esta sensación genera fantasmas. Las sociedades occidentales, incapaces ya de reflexionar críticamente sobre sí mismas, crean figuras míticas para simbolizar el escurridizo Mal de su propia estructura.
Y sigue:
Una de estas figuras míticas de lo negativo es el terrorista. Cuanto más misteriosos y arbitrarios son los atentados bomba de los confusos, los frustrados, los guerreros de Dios o de las bandas mafiosas, más se parecen al ciego e impersonal "terror de la economía". Hace ya tiempo que la línea divisoria entre los grupos terroristas, la administración del Estado y los servicios de inteligencia se ha difuminado. Cada vez que se mira en el espejo, la sociedad democrática ve la imagen del terrorista. Esta imprecisa y oscura figura del terrorista es muy adecuada para externalizar el Mal que reside en la "sociedad de ciudadanos decentes" como un enemigo abstracto.
Glups... Inquietante y cierto.
Tanto como que después de hoy será mañana.
En ese punto suele asaltarnos una pregunta irritante: ¿cómo no se nos había ocurrido antes? Teníamos todas las premisas, lo habíamos visto, lo habíamos sentido… así que ¿porqué tuvimos que leerlo para ser capaces de ordenar todas aquellas meditaciones?
Evidentemente, no tengo respuesta a este fenómeno aunque supongo que tiene que ver con la concentración y la capacidad de abstracción.
No todos estamos capacitados para plasmar pensamientos.
Estos últimos días, esta comprensión súbita me ha sobrevenido con algunos escritos de Robert Kurz. En especial con uno titulado Populismo Histérico .
Es tan endemoniadamente brillante que da hasta rabia.
Emplea un lenguaje repleto de terminología marxista, lo cual no es muy agradable pero aún así, cada frase, puesta en contexto, se entiende perfectamente.
En concreto, me han llamado la atención dos párrafos apocalípticos que reproduzco a continuación:
La sombría sensación de amenaza universal ya no puede apaciguarse con el sacrificio de peones o reinas; intentando hallar alguna forma de expresarse, esta sensación genera fantasmas. Las sociedades occidentales, incapaces ya de reflexionar críticamente sobre sí mismas, crean figuras míticas para simbolizar el escurridizo Mal de su propia estructura.
Y sigue:
Una de estas figuras míticas de lo negativo es el terrorista. Cuanto más misteriosos y arbitrarios son los atentados bomba de los confusos, los frustrados, los guerreros de Dios o de las bandas mafiosas, más se parecen al ciego e impersonal "terror de la economía". Hace ya tiempo que la línea divisoria entre los grupos terroristas, la administración del Estado y los servicios de inteligencia se ha difuminado. Cada vez que se mira en el espejo, la sociedad democrática ve la imagen del terrorista. Esta imprecisa y oscura figura del terrorista es muy adecuada para externalizar el Mal que reside en la "sociedad de ciudadanos decentes" como un enemigo abstracto.
Glups... Inquietante y cierto.
Tanto como que después de hoy será mañana.
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