Si acaso quiereeees volaaar...
Ayer escribí esto y se me quedó en la recámara. Disparo:
Algunos conflictos laborales dejan entrever, mucho más que otros, la mentira que suponen las grandes estrategias sindicales –por llamarlas de alguna forma- hoy en día. En apenas cinco minutos de radio, me he hecho esta mañana una idea de lo que sucede con Iberia en el Prat. Las líneas básicas de la noticia han sido las siguientes:
(1) La administración “ha mediado” para que pilotos (SEPLA) y dirección de la compañía (Iberia) llegasen a un acuerdo, que finalmente, tras una reunión “maratoniana” (siempre ese adjetivo cuando algún empresario mantiene una evento de más de tres horas), no ha podido tener lugar.
(2) Los pilotos, según un entrevistado, abogado de la compañía y poeta del turbocapital “han pasado de pedir el universo entero a pedir sólo la luna y el sol”.
(3) Los pilotos sospechan que bajo la inclusión de la mayoría de los trayectos en una nueva línea de Iberia de bajo coste se emprenda una bajada generalizada de salarios (bajo el pretexto de que la línea de negocio no da para “semejantes sueldos”) y una reestructuración de plantilla.
(4) CCOO cree que la compañía ha hecho lo que ha podido para mantener “los puestos de trabajo” y que los pilotos ya tienen sueldos “de privilegio”.
Está claro que las cuatro premisas de la información –malintencionada y dirigida- pueden impugnarse, pues son todas falsas y una cabronada para el sentido común. Contra cada argumento expuesto:
(1) La administración no “media” en estos conflictos. La administración intenta que estos conflictos no tengan lo que ella llama “repercusiones sociales” (en este caso: la cancelación de vuelos y el malestar del turista). Pero se olvida de que son precisamente estas “repercusiones sociales” las que permiten a cualquier colectivo de trabajadores ejercer cierta presión contra su oponente. Así pues, una administración que intente que “los Españoles salgan de vacaciones” –oh, muchas gracias Estado- estará a su vez comprometida en la causa contraria respecto a aquella a la que dice “mediar”
(2) El “universo” entero de los pilotos, por seguir con la poesía del laboralista de Iberia, es un universo mucho más pequeño que el de los consejeros y directivos de las grandes empresas. Cabría pues, ya que los pilotos deben renunciar al universo (en algunos casos, he visto publicado, 180.000 euros anuales), e incluso a la luna y el sol, que renunciasen ellos también a los beneficios astronómicos y a los repartos de dividendos y a los sueldos de consejero… Resulta curiosa la transparencia con la que se ha tratado esta noticia, publicitando los salarios de los pilotos, y lo poco común que resulta conocer los sueldos de los directivos cuando se negocian despidos.
(3) Evidentemente, las líneas aéreas de bajo coste pagan menos a sus pilotos, a su tripulación y todo proveedor que deba suministrarle algo. Y tienen una tercera parte de plantilla. De ahí el low cost, no hace falta ser un lince. En consecuencia, no cabe contemplar la conversión de Iberia sin contemplar la conversión de todo lo que es Iberia. Se conservará la marca -y tal vez con eso se reserve lo que importa: slots y trayectos-, pero todo será diferente, incluyendo salarios, incluyendo despidos. Es del género imbécil negarlo. Los sindicatos, por supuesto, han mordido el anzuelo y creen que hay un compromiso de la compañía por “conservar los puestos de trabajo”. Ya… ¿Por cuánto tiempo? Tal vez suceda que eso no importa, y que no hay mejor método para conservar una burocracia sindical que postergar conflictos latentes y no resolverlos nunca.
No me cabe duda que los pilotos han optado por la única solución posible: unión y huelga.
(4) Precisamente, en esta argumentación de los Puestos de Trabajo, encontramos enrrocado a todo cuanto sindicato mayoritario existe. Ya no hay opción de mejora, ya no hay opción de incremento. Basta con conservar. Hoy debemos estar contentos de nuestro tiempo y esfuerzo para que otro se apropie del valor de nuestro trabajo bajo la contraprestación de “no ser despedido”. Guau, qué suculento. Qué gran promoción de la paz social y el espíritu ciudadano. Como puede deducirse fácilmente, la puesta en práctica de esta mentalidad sólo puede conducir a un empeoramiento perpetuo.
En conclusión: que no es este un alegato en defensa de un colectivo bien remunerado sino un ataque a lo que son argumentos y actitudes habituales hoy en cualquier conflicto. Lo que importa es el escenario que les han montado a los pilotos, la hostilidad en la prensa, cómo se ha ablandado la opinión pública y lo que se consolidaría tras una eventual derrota.
Veo que hoy Javier Ortiz también da un par de vueltas sobre el tema. Con más o menos los mismos argumentos.
Algunos conflictos laborales dejan entrever, mucho más que otros, la mentira que suponen las grandes estrategias sindicales –por llamarlas de alguna forma- hoy en día. En apenas cinco minutos de radio, me he hecho esta mañana una idea de lo que sucede con Iberia en el Prat. Las líneas básicas de la noticia han sido las siguientes:
(1) La administración “ha mediado” para que pilotos (SEPLA) y dirección de la compañía (Iberia) llegasen a un acuerdo, que finalmente, tras una reunión “maratoniana” (siempre ese adjetivo cuando algún empresario mantiene una evento de más de tres horas), no ha podido tener lugar.
(2) Los pilotos, según un entrevistado, abogado de la compañía y poeta del turbocapital “han pasado de pedir el universo entero a pedir sólo la luna y el sol”.
(3) Los pilotos sospechan que bajo la inclusión de la mayoría de los trayectos en una nueva línea de Iberia de bajo coste se emprenda una bajada generalizada de salarios (bajo el pretexto de que la línea de negocio no da para “semejantes sueldos”) y una reestructuración de plantilla.
(4) CCOO cree que la compañía ha hecho lo que ha podido para mantener “los puestos de trabajo” y que los pilotos ya tienen sueldos “de privilegio”.
Está claro que las cuatro premisas de la información –malintencionada y dirigida- pueden impugnarse, pues son todas falsas y una cabronada para el sentido común. Contra cada argumento expuesto:
(1) La administración no “media” en estos conflictos. La administración intenta que estos conflictos no tengan lo que ella llama “repercusiones sociales” (en este caso: la cancelación de vuelos y el malestar del turista). Pero se olvida de que son precisamente estas “repercusiones sociales” las que permiten a cualquier colectivo de trabajadores ejercer cierta presión contra su oponente. Así pues, una administración que intente que “los Españoles salgan de vacaciones” –oh, muchas gracias Estado- estará a su vez comprometida en la causa contraria respecto a aquella a la que dice “mediar”
(2) El “universo” entero de los pilotos, por seguir con la poesía del laboralista de Iberia, es un universo mucho más pequeño que el de los consejeros y directivos de las grandes empresas. Cabría pues, ya que los pilotos deben renunciar al universo (en algunos casos, he visto publicado, 180.000 euros anuales), e incluso a la luna y el sol, que renunciasen ellos también a los beneficios astronómicos y a los repartos de dividendos y a los sueldos de consejero… Resulta curiosa la transparencia con la que se ha tratado esta noticia, publicitando los salarios de los pilotos, y lo poco común que resulta conocer los sueldos de los directivos cuando se negocian despidos.
(3) Evidentemente, las líneas aéreas de bajo coste pagan menos a sus pilotos, a su tripulación y todo proveedor que deba suministrarle algo. Y tienen una tercera parte de plantilla. De ahí el low cost, no hace falta ser un lince. En consecuencia, no cabe contemplar la conversión de Iberia sin contemplar la conversión de todo lo que es Iberia. Se conservará la marca -y tal vez con eso se reserve lo que importa: slots y trayectos-, pero todo será diferente, incluyendo salarios, incluyendo despidos. Es del género imbécil negarlo. Los sindicatos, por supuesto, han mordido el anzuelo y creen que hay un compromiso de la compañía por “conservar los puestos de trabajo”. Ya… ¿Por cuánto tiempo? Tal vez suceda que eso no importa, y que no hay mejor método para conservar una burocracia sindical que postergar conflictos latentes y no resolverlos nunca.
No me cabe duda que los pilotos han optado por la única solución posible: unión y huelga.
(4) Precisamente, en esta argumentación de los Puestos de Trabajo, encontramos enrrocado a todo cuanto sindicato mayoritario existe. Ya no hay opción de mejora, ya no hay opción de incremento. Basta con conservar. Hoy debemos estar contentos de nuestro tiempo y esfuerzo para que otro se apropie del valor de nuestro trabajo bajo la contraprestación de “no ser despedido”. Guau, qué suculento. Qué gran promoción de la paz social y el espíritu ciudadano. Como puede deducirse fácilmente, la puesta en práctica de esta mentalidad sólo puede conducir a un empeoramiento perpetuo.
En conclusión: que no es este un alegato en defensa de un colectivo bien remunerado sino un ataque a lo que son argumentos y actitudes habituales hoy en cualquier conflicto. Lo que importa es el escenario que les han montado a los pilotos, la hostilidad en la prensa, cómo se ha ablandado la opinión pública y lo que se consolidaría tras una eventual derrota.
Veo que hoy Javier Ortiz también da un par de vueltas sobre el tema. Con más o menos los mismos argumentos.
4 Comments:
Es mucho más grave que eso:
La lista de vuelos cancelados incluye en su mayor parte a domésticos, y a alguna capital europea. Los intercontinentales ni se tocan, los europeos tienen fácil reemplazo y el usuario-tipo que nos ponen en la tele (el "no me puedo ir de vacaciones") no utiliza en su mayor parte el vuelo doméstico entre otras razones porque seguimos prefiriendo la carretera y porque para ir en avión de Murcia a La Coruña hay que pasar por Madrid. Vamos, que el dramatismo en los aeropuertos se lo podían ahorrar.
El tratamiento informativo de dicha huelga (de todas las huelgas, vamos) es vergonzoso. Y ya quisiera yo plantillas unidas como esa. O sindicatos como ése, qué narices.
Tampoco viene mal el recordar que IBERIA y el sector turístico se gastan más en anuncios en prensa, radio y televisión que el SEPLA....
Y a propósito del comentario de Javier Ortiz sobre las huelgas en el transporte público: si el colectivo de transportistas se pone el huelga y ello es un gran prejuicio económico, entonces cobran poco. Esto es, por la misma lógica que los estratosféricos sueldos de los ejecutivos están "justificados" por el "valor añadido que generan", el gremio de trabajadores del transporte colectivo no cobra lo que le corresponde.
En realidad, como bien dices, los afectados principales son las empresas que mueven ejecutivos por el territorio como pepitas en un cedazo.
Y no está mal recordar, por si hay alguién por ahí con miedo a volar, que ha sido la presión de los pilotos en otras huelgas la que ha conseguido:
1) Que no se les pueda hacer volar más de 16 horas.
2) Que se mantengan una periodicidad corta en la revisión de los aparatos
3) Que no viajen policías armados en los aviones
Es decir: que la poca cordura y rigurosidad que queda en las líneas aéreas, es gracias a ellos.
Si por la líneas aéreas fuese, habría tantos accidentes como permitiese la demanda de billetes.
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