la patata de la libertad

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Un congresista estadounidense, en el pináculo de la estupidez, propuso cambiar el nombre de las malignas patatas francesas ("french fries") por el de patatas de la libertad ("freedom fries")... ¿Alguien recuerda la ensaladilla nacional? Colabora con la patata: comenta o envía tus artículos a allstolen@hotmail.com En marcha desde 26/05/04

11.6.04

El déspota


Se habla en estos días del “triunfo de la democracia” en Venezuela.
En agosto, se celebrará un referéndum que determinará la continuidad del actual presidente de la república, Hugo Rafael Chávez Frías.
Durante meses, los medios le han estado llamando dictador, tirano, populista, autócrata e incluso se han atrevido con bonitos adjetivos como zambo, indio o, ya directamente, para qué andarse con zarandajas si todo el mundo sabe quién les paga, negro coño 'e madre, una curiosa expresión criolla que aquí podríamos traducir, por su intensidad y refinamiento racista, como gitano hijo de puta.
Ahí está Chávez.
¡El déspota castrocomunista que se come a los niños crudos! Se sienta a la mesa con Fidel y con Lucifer. Reza a belcebú por su revolución bolivariana.
La campaña de agilipollamiento colectivo se intensificó pasado el verano de 2003, cuando apareció la NED. La National Endowment for Democracy es un organismo de la CIA que fabrica disidentes democráticos en tres simples pasos: reclutamiento->subvención->propaganda.
A partir de ese momento comenzaron a llover titulares venenosos. A degüello, sin ninguna vergüenza: “Detienen a periodistas y opositores”, “Encarcelado menganito”, “Fulano en la cárcel por decir la verdad: Chávez es corrupto”, “Secretario de estado de EEUU lo confirma: Chávez está loco”…
Pronto, en la carpa central, los ultraderechistas subvencionados iniciaron una acrobática danza representando su papel de víctimas de un gobierno despótico. La verdad: han hecho un buen trabajo. No debe ser fácil compaginar un rol de empresario acaudalado con el de víctima política.
Y mientras tanto, con el apoyo económico necesario, vía NED, se recogieron las firmas estipuladas para el referéndum.
Fue una campaña que pasará a la historia por su complejidad y también, porqué no, por su enorme carácter cívico y participativo: firmaron menores de edad, miembros de partidos del gobierno -por lo que parece, con terribles problemas de desdoblamiento de personalidad- y varios miles de muertos.
Sí, individuos fallecidos. Ellos también firmaron. ¿O es que los difuntos no tienen derechos? Y no hubo discriminación: muertos de nicho, muertos de tumba y muertos de capilla ardiente se acercaron a firmar contra el déspota de forma ordenada y sin organizar tumultuos.
Cuentan, yo no sé si creérmelo, que a algunos cadáveres, camino de la caseta de recogida de firmas, se les desprendía un brazo o la cabeza pero aún así, con un gran ímpetu democrático, ellos la recogían y seguían su camino. Todo por la democracia. Porque democracia es amor, democracia es adelante. Viva la democracia.
…Ahora el déspota se someterá a un referéndum revocatorio, una figura electoral que puede costarle el cargo y que curiosamente él mismo introdujo en la nueva constitución.
Qué dictador tan extraño éste que introduce elementos de participación directa en una constitución y que luego se somete a votación popular.
Me encantaría que en Europa gobernasen déspotas semejantes.