El año del desmembramiento de España
De buena mañana –es una forma de hablar: todo el mundo sabe que en el mundo postindustrial los lunes no tienen nunca mañanas buenas- he tenido la mala suerte de escuchar el programa de Luis del Olmo en plena tertulia histérica. Hablaban todos a la vez, unos sobre otros, sobre el plan Ibarretxe, como si se tratase de una amenaza contra “España”, sea lo que sea este engendro retórico conocido vulgarmente como España, ahora sin comillas. El eje de todas las declaraciones era una idea que no sabría conceptuar, un miedo, algo próximo a “los vascos nos quieren joder porque sí, porque son unos temerarios y no saben lo que quieren”. De entre los contertulios, los había que esgrimían argumentos romos, sentimentales, sin filo (no son citas textuales: no tengo tanta memoria): “España no se merece esto”... “España está sometida a los caprichos de los independentistas” mientras que otros se abrían en canal mostrando el hígado y la vesícula biliar: “¡es inconstitucional, es inconstitucional!”. Ya se sabe que hoy en día los apóstoles de la constitucionalidad señalan a los herejes con la carta magna.
Tras cinco meses en Euskadi y toda una vida en Catalunya me he acostumbrado a ver como los españolistas se ceban con los nacionalistas vascos y catalanes sobre la base de los mismos argumentos con los que cualquiera se podría cebar con ellos por nacionalistas españoles. Mi glándula de la indignación ha permanecido sobre el estómago impertérrita, sin soltar adrenalina. ¡Lo que hace la costumbre!
De pronto ha llamado una señora muy guerrera y ha preguntado: ¿pero de qué tienen miedo ustedes? Y la pregunta los ha dejado anonadados. Como es lógico, Tamames & Co han respondido con ataques directos a la señora, sin contestar a la pregunta ¿DE QUÉ TIENEN MIEDO USTEDES? El peor de los reproches que les he escuchado es “usted, señora, comparte los mismos objetivos que los terroristas”. Menuda imbecilidad. ETA ha tenido siempre –en un entorno aceptado y generalizado de Estados-nación y contratos sociales -, unos objetivos legítimos: la independencia de Euskal Herria, algo tan legítimo como pretender que España exista como ahora existe. El problema de ETA han sido los métodos, los medios que han empleado. De igual modo, el estado español también ha empleado métodos inaceptables para mantener su actual composición “plurinacional”. Supongo que ese argumento convierte a Del Olmo y compañía en personas que “comparten el mismo objetivo que los terroristas” (Galindo, Franco, policías anónimos torturadores, guardia civil de Rentería, etc, etc...). Según este argumento cualquier gestación violenta de una patria vendría a ser inaceptable. Y también, según este argumento, no deberían aceptar Estado alguno, puesto que todos flotan sobre un mar de sangre.
Por mi, encantado, los Estados son un asco absoluto.
Tras cinco meses en Euskadi y toda una vida en Catalunya me he acostumbrado a ver como los españolistas se ceban con los nacionalistas vascos y catalanes sobre la base de los mismos argumentos con los que cualquiera se podría cebar con ellos por nacionalistas españoles. Mi glándula de la indignación ha permanecido sobre el estómago impertérrita, sin soltar adrenalina. ¡Lo que hace la costumbre!
De pronto ha llamado una señora muy guerrera y ha preguntado: ¿pero de qué tienen miedo ustedes? Y la pregunta los ha dejado anonadados. Como es lógico, Tamames & Co han respondido con ataques directos a la señora, sin contestar a la pregunta ¿DE QUÉ TIENEN MIEDO USTEDES? El peor de los reproches que les he escuchado es “usted, señora, comparte los mismos objetivos que los terroristas”. Menuda imbecilidad. ETA ha tenido siempre –en un entorno aceptado y generalizado de Estados-nación y contratos sociales -, unos objetivos legítimos: la independencia de Euskal Herria, algo tan legítimo como pretender que España exista como ahora existe. El problema de ETA han sido los métodos, los medios que han empleado. De igual modo, el estado español también ha empleado métodos inaceptables para mantener su actual composición “plurinacional”. Supongo que ese argumento convierte a Del Olmo y compañía en personas que “comparten el mismo objetivo que los terroristas” (Galindo, Franco, policías anónimos torturadores, guardia civil de Rentería, etc, etc...). Según este argumento cualquier gestación violenta de una patria vendría a ser inaceptable. Y también, según este argumento, no deberían aceptar Estado alguno, puesto que todos flotan sobre un mar de sangre.
Por mi, encantado, los Estados son un asco absoluto.
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