Dándole vueltas y más vueltas...
...en estos días he llegado a obtener hasta cuatro reflexiones cuatro.

Renuncio a calzarlas en un mismo texto,así que ahí van:
1. Internet, que debía facilitar la coordinación entre movimientos sociales, los ha paralizado; ha servido de canal casi único para las quejas. Ha funcionado como una válvula de escape y ha sustituido a la calle como escenario; ésta queda ahora más que nunca en manos de asociaciones barriales (cívicas, reformistas) sin ánimo de transformación (y, como siempre, también en manos de los ejércitos de represión del Estado -policía, guardia civil, mossos...-).
2. La política, entendida como el “lenguaje y acciones de izquierdas y derechas institucionalizadas” (partidos políticos), es inútil. Toda discusión sobre la conveniencia de gobernar así, gobernar asá o probar determinadas medidas económicas y sociales, es una discusión con palabras ajenas y reglas ajenas. La política así comprendida no es ni será nunca el medio que permita al pueblo resolver sus problemas.
3. Siempre he estado contra de la concepción de “moderno” como sinónimo de vigencia, como sinónimo de lo que se habla ahora... Y aún más en contra cuando se hace que “moderno” signifique simplemente actual, o aún peor: de moda. Sin embargo, sí creo que para seguirle el paso al capitalismo y que no se nos escape, para mantenerse en el punto de emboscada -y poder ir asaltándolo y delatándolo continuamente -, hay que ser moderno: renovar referencias y categorías. Porque la fragmentación y renovación capitalista es constante. Por ejemplo, los marxistas más estrictos, ya van diez brazadas por detrás.
4. La multiplicación en las “formas de superioridad” de los comunicadores (opinadores, escritores, periodistas, columnistas, filósofos...) en contra de los lectores no cesa, sea en forma de “dandismo” (complejo de Joyce), de “sabiduría” (los caracoleos retóricos al estilo Borges) o en forma de “auto-referencia” (“como ya dije en diciembre de 2003...”, “como he avisado mil veces...”) o “multi-referencia” (el complejo de “sabio-metralleta”: ya lo dijo Kant, Apollinaire, Lacan, Marx, Deleuze, Baudrillard, Derrida... ¡rat-tat-tat-tat-tat!).
Y ustedes: ¿qué piensan?

Renuncio a calzarlas en un mismo texto,así que ahí van:
1. Internet, que debía facilitar la coordinación entre movimientos sociales, los ha paralizado; ha servido de canal casi único para las quejas. Ha funcionado como una válvula de escape y ha sustituido a la calle como escenario; ésta queda ahora más que nunca en manos de asociaciones barriales (cívicas, reformistas) sin ánimo de transformación (y, como siempre, también en manos de los ejércitos de represión del Estado -policía, guardia civil, mossos...-).
2. La política, entendida como el “lenguaje y acciones de izquierdas y derechas institucionalizadas” (partidos políticos), es inútil. Toda discusión sobre la conveniencia de gobernar así, gobernar asá o probar determinadas medidas económicas y sociales, es una discusión con palabras ajenas y reglas ajenas. La política así comprendida no es ni será nunca el medio que permita al pueblo resolver sus problemas.
3. Siempre he estado contra de la concepción de “moderno” como sinónimo de vigencia, como sinónimo de lo que se habla ahora... Y aún más en contra cuando se hace que “moderno” signifique simplemente actual, o aún peor: de moda. Sin embargo, sí creo que para seguirle el paso al capitalismo y que no se nos escape, para mantenerse en el punto de emboscada -y poder ir asaltándolo y delatándolo continuamente -, hay que ser moderno: renovar referencias y categorías. Porque la fragmentación y renovación capitalista es constante. Por ejemplo, los marxistas más estrictos, ya van diez brazadas por detrás.
4. La multiplicación en las “formas de superioridad” de los comunicadores (opinadores, escritores, periodistas, columnistas, filósofos...) en contra de los lectores no cesa, sea en forma de “dandismo” (complejo de Joyce), de “sabiduría” (los caracoleos retóricos al estilo Borges) o en forma de “auto-referencia” (“como ya dije en diciembre de 2003...”, “como he avisado mil veces...”) o “multi-referencia” (el complejo de “sabio-metralleta”: ya lo dijo Kant, Apollinaire, Lacan, Marx, Deleuze, Baudrillard, Derrida... ¡rat-tat-tat-tat-tat!).
Y ustedes: ¿qué piensan?
4 Comments:
Tu primer punto es inquietante. No lo había pensado.
Moderno significa actual. Otra cosa es renovarnos,que debemos. Si no, todavía hablaríamos de aurum y patronus, como otros.
d.
Casi siempre estoy de acuerdo con los análisis críticos que se elaboran en La Patata acerca de los más diversos temas, y esta no es una excepción. No obstante, en relación con el "ánimo de transformación" del que adolecen las asociaciones barriales que mencionas, tantas otras veces me pregunto ¿cual es el paso siguiente al estadio crítico?, ¿en que consiste esa transformación?; y yendo más allá, ¿cuál es la alternativa al capitalismo, un capitalismo más humanizado?, ¿realmente lo planteamos de verdad?, o ¿es aquella crítica teórica que se acomoda en la certeza de que nunca podrá llevarse a cabo?
Creo que el análisis crítico debería ser un punto de partida, el motor de un estado de ánimo propicio para "algo"; Si no es así, si siempre muere en el jardín teórico, nunca será nada más que eso, crítica más o menos acertada, segun el día. Y como dijo aquél, "la indignación se la lleva el viento".
Veisin
Yendo un poco más al grano, y al hilo del apunte 1y del comment anterior: lo de las asociaciones vecinales en BCN ha tenido verdadera miga; se las ha escuchado mientras daban la razón (y entonces han salido en las revistas de autopromoción del ayuntamiento... miento .. miento...) pero cuando han discrepado (22@ o reforma del Raval) se las ha neutralizado de dos formas:
1. Fragmentando a la comunidad, de tal forma que se crean “vecinos radicales” y otros que “se avienen a razonar con las autoridades”. En el Carmel se ha visto bien esta táctica alimentada por el ayuntamiento. Los vecinos “buenos” y los “insurgentes”. Además la prensa, menos indymedia y los cuatro de siempre, se traga el juego y hace de eco.
2. Un soborno. En cuanto sucede algo, la administración saca plata de cualquier partida fantasma y la pone encima de la mesa.
-¡Quiero que se hagan las cosas bien!¡Que nos traten como a personas!- Llega el vecino al ayuntamiento.
-¿20.000 está bien?- Contesta el concejal
Son dos idiomas diferentes pero que, como ven, permiten un perfecto entendimiento.
Reconozco que he bajado mucho el listón: ahora creo que mucho mejor nos iría con que sólo se recuperase la protesta directa, la oposición de verdad, sin concesiones, con que se dijese NO, ¡que NO joder!, y se dejase para después el “planear” y el “llegar a algo”. Por lo menos no empeoraríamos, que es en lo que estamos ahora. Permitidme una perogrullada digna del emperador: creo que para empezar a mejorar primero deberíamos dejar de empeorar. Lo primero es que dejen de porculizarnos, luego ya veremos...
C.
Creo que los efectos de lo que conocemos como "estado del bienestar" son demasiado grandes como para que lo que ahora es sólo malestar y crítica se convierta en un verdadero movimiento social transformador.
Quizá lo mejor sería que aumentaran todas las presiones a las que estamos sometidos los ciudadanos: más presión fiscal, mayor presencia policial, más prohibiciones, más tasas, más multas... todo pero más. Tal vez de esta forma ese malestar y ese espíritu crítico se consolidarían en un movimiento real, con portavoces a quien mereciera la pena escuchar, un proyecto en el que nos apeteciese militar.
Veisin
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