Nueva soflama contra el gobierno de Ciudad Escaparate
... nada que no haya dicho ya mil...
La política de gobierno de Ciudad Escaparate es una bonita broma macabra.
No hay suficientes guarderías. No hay suficientes escuelas. No hay suficientes hospitales. No podemos acceder a viviendas como las que tienen nuestros padres. Ahora bien ¿de qué se habla? ¿Cuáles son los problemas aparentes? Y sobretodo: ¿Qué se ha hecho de la lógica política de las PRIORIDADES? Ya saben: cuando una cosa importaba más que otra, y esa otra un pelín más que una que importaba un pelín menos. Ha quedado atrás gracias una fórmula que los anglosajones, siempre tan explícitos, han etiquetado como política de "quick wins".
Se persiguen únicamente lógros asequibles a corto plazo, que tengan relación con las noticias de moda (si es tecnológico o suena a nuevo, mejor) y que sean fácilmente publicitables. Y adiós a las prioridades. Se anuncian, como ejemplo redondo y paradigmático, zonas güifi gratuitas. Perfecto, así podré contarle via e-mail a un amigo alemán que en mi ciudad no hay una puta plaza de guardería para mi hija. Qué tremendo progreso globalizado.
También se crean muchos centros de agotamiento –equipamientos deportivos, les llaman en newspeak-, que consisten básicamente en echar cemento sobre un terraplén, instalar focos de estadio, pintar líneas en el suelo y contratar a un conserje sudamericano. Fácil de construir, barato de mantener. Y cuando deje de entregar mi tiempo durante ocho horas diarias podré ir a cansarme un poco más a estas instalaciones, hasta que, exhausto, no me queden ya ningunas ganas de protestar (ni de pensar... ni de nada). El ciudadano perfecto. Trabajador, sano y agotado.
Otra de las fórmulas más perfecccionadas de dominio del régimen municipal que padecemos es la marquetiniana. La estrategia de la política de marca. La comunicación de efectos asociativos. Por ejemplo: en Barcelona hace más de cien años que existe el parque de la Ciutadella y más de quinientos que existe Montjuich como se conoce hoy. Han estado ahí a pesar y a través de mútliples alcaldías, durante décadas y más décadas. Se deben, en todo caso, a sus promotores originales. Sin embargo, el ayuntamiento difunde un tipo de comunicaciones tontas en las que se lee "Descobreix Montjuich" o "Torna a la Ciutadella". Y en eso se ventilan miles y miles de euros. En la glosa de lo obvio, de lo que está ahí. En recordarnos que aún existe lo que todos sabemos que existe.
El truco está, como con todas las pérfidas estrategias del marqueting, en lograr que se asocien inconscientemente esos estupendos parques o zonas verdes con el logo del actual ayuntamiento. Así se asocia a estos terribles edificadores municipales con los espacios que sobreviven a su afán turbourbanizador. Esta es la forma en que nos gobiernan, demostrándonos que lo que ellos no han hecho está hecho gracias a ellos. Promocionando lo que existe a su pesar. A ellos les debemos el escaso suelo verde que todavía no han devorado.
Como en el resto de formas de dominación conocidas, la gobernabilidad municipal también altera la percepción de los diversos tiempos de la política. En lo disciplinario, asume como norma de temporalidad la excepción permanente. Sobre el denso entramado de los pánicos morales que la prensa invoca instrumentalmente -delincuencia, inmigración, terrorismo internacional...- se justifica un estado de emergencia perpetua. Un "a dónde vamos a ir a parar", propio del "home de seny", que legitima normas protofascistas de represión de todas las actividades populares y formas urbanas de expresión que entorpecen la práctica del turismo, el movimiento de mercaderías y cualquier otra modalidad de acumulación que se despliega sobre el tejido de la megápolis.
Y aún peor: se aplica también esta política del tiempo-a-la-inversa en la planificación del ocio. Ahora ya, en Barcelona, lo normal, el patrón, es estar celebrando cosas todo el rato. No se sabe qué. Cada fin de semana hay fuegos artificiales por un motivo diferente, cuando no nos sobrevuela un escuadrón de cazas con humo de colores. Uau. Siempre es fiesta por aquí, de forma que todas las fiestas son ya lúgubres y falsas. Humo de colores.
Supongo que tanto las (1) quick wins como la (2) promoción de lo obvio, sin olvidar los (3) tiempos excepcionales de un modo permanente (tanto en lo punitivo como en el ocio) son las únicas formas compatibles con la extinción del espacio colectivo y del vínculo social, con la imposición del dominio de lo privado.
Y aterra observar que hay quien no ha tenido suficiente.
Siguen votándoles.
Porque B eres tú, B es tu prima y su cuñado.
Y ellos, los tecnócratas que nos mean al grito de "¡¡lluvia lluvia!!", siguen viajando por toda Europa con sus carpetillas "B(atega)" bajo el brazo. Exportan el Modelo Barcelona.
¡Pobre del que lo compre! Les espera todo esto: la promoción de lo obvio, excepcionalidad permanente, y entierro de las prioridades de supervivencia.
Administración de Muerte, que dice Don Agustín.
La política de gobierno de Ciudad Escaparate es una bonita broma macabra.
No hay suficientes guarderías. No hay suficientes escuelas. No hay suficientes hospitales. No podemos acceder a viviendas como las que tienen nuestros padres. Ahora bien ¿de qué se habla? ¿Cuáles son los problemas aparentes? Y sobretodo: ¿Qué se ha hecho de la lógica política de las PRIORIDADES? Ya saben: cuando una cosa importaba más que otra, y esa otra un pelín más que una que importaba un pelín menos. Ha quedado atrás gracias una fórmula que los anglosajones, siempre tan explícitos, han etiquetado como política de "quick wins".
Se persiguen únicamente lógros asequibles a corto plazo, que tengan relación con las noticias de moda (si es tecnológico o suena a nuevo, mejor) y que sean fácilmente publicitables. Y adiós a las prioridades. Se anuncian, como ejemplo redondo y paradigmático, zonas güifi gratuitas. Perfecto, así podré contarle via e-mail a un amigo alemán que en mi ciudad no hay una puta plaza de guardería para mi hija. Qué tremendo progreso globalizado.
También se crean muchos centros de agotamiento –equipamientos deportivos, les llaman en newspeak-, que consisten básicamente en echar cemento sobre un terraplén, instalar focos de estadio, pintar líneas en el suelo y contratar a un conserje sudamericano. Fácil de construir, barato de mantener. Y cuando deje de entregar mi tiempo durante ocho horas diarias podré ir a cansarme un poco más a estas instalaciones, hasta que, exhausto, no me queden ya ningunas ganas de protestar (ni de pensar... ni de nada). El ciudadano perfecto. Trabajador, sano y agotado.
Otra de las fórmulas más perfecccionadas de dominio del régimen municipal que padecemos es la marquetiniana. La estrategia de la política de marca. La comunicación de efectos asociativos. Por ejemplo: en Barcelona hace más de cien años que existe el parque de la Ciutadella y más de quinientos que existe Montjuich como se conoce hoy. Han estado ahí a pesar y a través de mútliples alcaldías, durante décadas y más décadas. Se deben, en todo caso, a sus promotores originales. Sin embargo, el ayuntamiento difunde un tipo de comunicaciones tontas en las que se lee "Descobreix Montjuich" o "Torna a la Ciutadella". Y en eso se ventilan miles y miles de euros. En la glosa de lo obvio, de lo que está ahí. En recordarnos que aún existe lo que todos sabemos que existe.
El truco está, como con todas las pérfidas estrategias del marqueting, en lograr que se asocien inconscientemente esos estupendos parques o zonas verdes con el logo del actual ayuntamiento. Así se asocia a estos terribles edificadores municipales con los espacios que sobreviven a su afán turbourbanizador. Esta es la forma en que nos gobiernan, demostrándonos que lo que ellos no han hecho está hecho gracias a ellos. Promocionando lo que existe a su pesar. A ellos les debemos el escaso suelo verde que todavía no han devorado.
Como en el resto de formas de dominación conocidas, la gobernabilidad municipal también altera la percepción de los diversos tiempos de la política. En lo disciplinario, asume como norma de temporalidad la excepción permanente. Sobre el denso entramado de los pánicos morales que la prensa invoca instrumentalmente -delincuencia, inmigración, terrorismo internacional...- se justifica un estado de emergencia perpetua. Un "a dónde vamos a ir a parar", propio del "home de seny", que legitima normas protofascistas de represión de todas las actividades populares y formas urbanas de expresión que entorpecen la práctica del turismo, el movimiento de mercaderías y cualquier otra modalidad de acumulación que se despliega sobre el tejido de la megápolis.
Y aún peor: se aplica también esta política del tiempo-a-la-inversa en la planificación del ocio. Ahora ya, en Barcelona, lo normal, el patrón, es estar celebrando cosas todo el rato. No se sabe qué. Cada fin de semana hay fuegos artificiales por un motivo diferente, cuando no nos sobrevuela un escuadrón de cazas con humo de colores. Uau. Siempre es fiesta por aquí, de forma que todas las fiestas son ya lúgubres y falsas. Humo de colores.
Supongo que tanto las (1) quick wins como la (2) promoción de lo obvio, sin olvidar los (3) tiempos excepcionales de un modo permanente (tanto en lo punitivo como en el ocio) son las únicas formas compatibles con la extinción del espacio colectivo y del vínculo social, con la imposición del dominio de lo privado.
Y aterra observar que hay quien no ha tenido suficiente.
Siguen votándoles.
Porque B eres tú, B es tu prima y su cuñado.
Y ellos, los tecnócratas que nos mean al grito de "¡¡lluvia lluvia!!", siguen viajando por toda Europa con sus carpetillas "B(atega)" bajo el brazo. Exportan el Modelo Barcelona.
¡Pobre del que lo compre! Les espera todo esto: la promoción de lo obvio, excepcionalidad permanente, y entierro de las prioridades de supervivencia.
Administración de Muerte, que dice Don Agustín.
2 Comments:
Uf, qué no dirías si vivieras en Murcia... Por qué no te vienes por aquí una temporada, que nos gustaría leer tus análisis de... Caddylandia, se me ocurre.
Uy... no conozco Murcia. Sólo conozco vuestro cantón rebelde, Cartagena... y todos los desastres ecológicos de Cabo de Palos a Mazarrón. Ahora bien: vuestro gobierno municipal, si no me equivoco, es explícitamente de derechas. Aquí lo que más nos jode es que, además de la destrucción material de nuestra ciudad, debemos aguantar su falso discurso izquierdista.
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