la patata de la libertad

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30.10.04

Elogio de Benedetti


¿Había escrito aquí alguna vez que adoro a Benedetti? No lo sé, no estoy muy seguro. Es una de las pocas personas implicadas y coherentes que ha dado la literatura.
Y tan admirable es su obra escrita como su compromiso personal.
Pasan los años y los antiguos marxistas dejan de serlo, Benedetti sigue ahí. Pasan los años y el embargo obliga a Cuba a tomar medidas, todos se bajan del carro; justo cuando la revolución deja de ser inmaculada y pierde la perfección romántica adecuada para exhibirla en conferencias parisinas y grandes hoteles occidentales. Pasan los años y la crítica a Stalin se torna una crítica extensiva a toda la izquierda, como si nunca hubiese habido leninistas ni trotskistas ni comunistas libertarios. Benedetti se caga en todo eso en su justa medida. Y sigue con sus poemas, hermosos, sentidos, sonoros, redondos.
Más de ochenta años, más de diez oficios, dos exilios.
Y el viejito sigue renegando, sigue joven. Le ponen un micrófono delante y grita que Bush es un hijo de la requeteputa y Aznar un lameculos, y ni siquiera ha empezado la guerra en Irak, y todavía los artistas españoles, los del numerito en el congreso, no le han descubierto los dientes al lobo. Se desatará el caos en el medio oriente y ellos como pasmarotes. Hasta que ayuden a cambiar al partido A por el partido B, el que da subvenciones. Hasta que salgamos de Irak y entremos en Haití.
Lo recuerda Arundhati Roy siempre que puede, y Benedetti es de los que no pierde la ocasión de repetirlo: que las libertades no parten del estado como benévolas concesiones, que son los ciudadanos los que las arrancan. Y en cada poema recuerda la lucha. No hay lucha, no hay victoria. Que sin izquierda lo perderemos todo. Que anestesiados por el consumo nos consumiremos.
Ahora Benedetti se sitúa en las antípodas de la moda intelectual, es lo anti-cool. Un latinoamericano plomizo, que ya está cascado. Mienten. Mario está en forma, para recordar que la vida es como es y no como suele venderse.
Le adoro.
Los que aún no hayan llegado a él, que se hagan con una antología de poemas, o que lean Pedro y el Capitán, o Primavera con una esquina rota.
¡Lean a Benedetti, carajo!

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

y que libertad patateril ves tu en Cuba?
no solo el stalinismo se paso por el forro la libertad, otros ismos también: el fascismo y el castrismo entre ellos.
A mi me gusta el benedetti escritor pero su postura cuando en cuba fusilan gente es indigna
yo soy de izquierdas pero como dijo saramago. yo me bajo aqui. Benedetti es de lo mas opuesto a la libertad, si quieres llama al blog la patata del marxismo

4:15 p. m.  

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