Cinco notas (nada) pascuales
Unos días de vacaciones (esto es, de no-trabajo, mi estado natural), dan para bastante. Estas son algunas cosas que han podido convertirse en notas y que considero oportuno volcar aquí:
1. Un amigo me asegura que en Poble Nou se reúne un grupo increíble, una cuadrilla que haría las delicias de cualquier sociólogo. Yo no les he visto pero él me cuenta que son un grupo de unos doce, que visten pantalón de chándal blanco y que cargan cada uno una jaula con un canario. Qué cosas ¿no?
Imagínenlos saliendo de casa:
-Hasta luego Paqui, saco a pasear al canario.
2. En estos días he estado siguiendo el toma y daca que ha enfrentado a Haro Tecglen con Esperanza Aguirre. Todo comenzó con el republicano aportando un par de gotitas de verdad: que la Aguirre es facha y ultracatólica, y que representa, como Acebes, el lado duro del partido, algo de otra época. Ya ven: nada que ustedes no sepan ya. Después, la irritada presidenta de Madrid envió una carta a El País con descalificaciones personales hacia Haro Teclen. Y al fin, Haro aseguró que todo lo que decía Esperanza era mentira. Mentira cochina. Y lo dijo así: todo lo que ha dicho Esperanza Aguirre es mentira. Un gran ejercicio de concisión. En definitiva, otra demostración de lo mucho que molesta a los fascistas que se les recuerde lo que son: ¡cuánto que se avergüenzan de las raíces de su credo! Ellos se consideran todos “liberales” pero llevan algo por dentro que les dice que no, que son fachas, coño. Aman el progreso y patatín y patatán.
3. Lo de Aukera Gutziak, lo que todos nos temíamos, ha sucedido. De nuevo se excluye a un segmento de la población para que SU democracia cuadre en el esquemita que ellos, demócratas de pro, han diseñado. Primero fabricaron una ley ad-hoc y después acudieron a sus tribunales, a los que les dan siempre la razón. Un proceso rápido, espectacular y efectivo. Una vergüenza. Adiós Montesquieu, que te vaya bonito.
4. He terminado un par de libritos, ambos muy recomendables:
“37 adioses al mundo” de Agustín García Calvo (Ed. Lucina) y “Como una novela” de Daniel Pennac (Ed. Anagrama) -joder: el maldito corrector de word quiere que se llame Penca, nada de Pennac…-. El primero son textos cortos en que el lingüista, que tiene ya una edad, se despide de todo aquello que detesta: los automóviles (las cucarachitas), l@s ejecutiv@s de Dios, las fechas señaladas, el Estado, el Capital… en breves descargas, van cayendo todos. El segundo es un texto que aquí se recomendó cuando hablábamos del derecho a no opinar. El autor francés, entre vivencias personales y profesionales -es profesor de literatura-, nos relata el inicio de la lectura, cómo se empieza a leer, cómo se sugestiona al lector que todavía no se sabe lector. Dice que, sobretodo, no aconsejar, no mandar, no caer en “el inflacionista arte del comentario” (me gustó esa expresión)… Un buen librito. Se lee solo.
5. Ayer, en mesa redonda, tomamos una decisión muy consensuada y muy burguesa: no comeremos más en restaurantes nuevos que pongan enormes platos cuadrados y una muestrecita de comida entre dos ricitos de reducción de jerez a un lado y un brote de acelga al otro. Queremos saciarnos. Decimos NO a la cocina de platos cuadrados grandes. Queremos platos redondos con mucha comida encima. Queremos que dejen de tomarnos el pelo con los crujientes, las esencias y las reducciones. Queremos un cordero entero. Queremos una ensalada CON TODO. Queremos que regresen los cocineros, que se dejen de Escuelas de Gastronomía y se planten de nuevo ante los fogones. Queremos que regrese la cocina, en definitiva. Chuparnos los dedos, eso queremos, chuparnos los dedos de nuevo.
1. Un amigo me asegura que en Poble Nou se reúne un grupo increíble, una cuadrilla que haría las delicias de cualquier sociólogo. Yo no les he visto pero él me cuenta que son un grupo de unos doce, que visten pantalón de chándal blanco y que cargan cada uno una jaula con un canario. Qué cosas ¿no?
Imagínenlos saliendo de casa:
-Hasta luego Paqui, saco a pasear al canario.
2. En estos días he estado siguiendo el toma y daca que ha enfrentado a Haro Tecglen con Esperanza Aguirre. Todo comenzó con el republicano aportando un par de gotitas de verdad: que la Aguirre es facha y ultracatólica, y que representa, como Acebes, el lado duro del partido, algo de otra época. Ya ven: nada que ustedes no sepan ya. Después, la irritada presidenta de Madrid envió una carta a El País con descalificaciones personales hacia Haro Teclen. Y al fin, Haro aseguró que todo lo que decía Esperanza era mentira. Mentira cochina. Y lo dijo así: todo lo que ha dicho Esperanza Aguirre es mentira. Un gran ejercicio de concisión. En definitiva, otra demostración de lo mucho que molesta a los fascistas que se les recuerde lo que son: ¡cuánto que se avergüenzan de las raíces de su credo! Ellos se consideran todos “liberales” pero llevan algo por dentro que les dice que no, que son fachas, coño. Aman el progreso y patatín y patatán.
3. Lo de Aukera Gutziak, lo que todos nos temíamos, ha sucedido. De nuevo se excluye a un segmento de la población para que SU democracia cuadre en el esquemita que ellos, demócratas de pro, han diseñado. Primero fabricaron una ley ad-hoc y después acudieron a sus tribunales, a los que les dan siempre la razón. Un proceso rápido, espectacular y efectivo. Una vergüenza. Adiós Montesquieu, que te vaya bonito.
4. He terminado un par de libritos, ambos muy recomendables:
“37 adioses al mundo” de Agustín García Calvo (Ed. Lucina) y “Como una novela” de Daniel Pennac (Ed. Anagrama) -joder: el maldito corrector de word quiere que se llame Penca, nada de Pennac…-. El primero son textos cortos en que el lingüista, que tiene ya una edad, se despide de todo aquello que detesta: los automóviles (las cucarachitas), l@s ejecutiv@s de Dios, las fechas señaladas, el Estado, el Capital… en breves descargas, van cayendo todos. El segundo es un texto que aquí se recomendó cuando hablábamos del derecho a no opinar. El autor francés, entre vivencias personales y profesionales -es profesor de literatura-, nos relata el inicio de la lectura, cómo se empieza a leer, cómo se sugestiona al lector que todavía no se sabe lector. Dice que, sobretodo, no aconsejar, no mandar, no caer en “el inflacionista arte del comentario” (me gustó esa expresión)… Un buen librito. Se lee solo.
5. Ayer, en mesa redonda, tomamos una decisión muy consensuada y muy burguesa: no comeremos más en restaurantes nuevos que pongan enormes platos cuadrados y una muestrecita de comida entre dos ricitos de reducción de jerez a un lado y un brote de acelga al otro. Queremos saciarnos. Decimos NO a la cocina de platos cuadrados grandes. Queremos platos redondos con mucha comida encima. Queremos que dejen de tomarnos el pelo con los crujientes, las esencias y las reducciones. Queremos un cordero entero. Queremos una ensalada CON TODO. Queremos que regresen los cocineros, que se dejen de Escuelas de Gastronomía y se planten de nuevo ante los fogones. Queremos que regrese la cocina, en definitiva. Chuparnos los dedos, eso queremos, chuparnos los dedos de nuevo.
2 Comments:
Me olvidé de comentarlo: la polémica Haro vs. Aguirre pueden seguirla en el blog de Haro Tecglen, linkao en la sección de enlaces. La verdad es que, al margen de los insultos que se dirigen, no tiene mucha miga.
Respecto al tema del buen yantar propongo una asociación de consumidores:
Plataforma por la Eliminación del Chutney de Mango.
Podeis afiliaros en http://www.laescuelamoderna.blogspot.com/
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