Krisis de Identidad Flexible
Anoche, de regreso del trabajo, absorto en la preparación de un "mastodóntico" artículo para el nuevo número impreso de La Escuela Moderna, quise razonar sobre el inmenso y mierdoso mundo del trabajo asalariado, y tal vez lo conseguí (¿quién sabe?), pero lo hice en unos términos mucho más rudimentarios que Robert Kurz (uno de los integrantes del maravilloso Grupo Krisis), que considera a grosso modo que:
...los individuos flexibilizados capitalistamente no son personas conscientes ni universales, sino sólo gente universalmente explotada, insolidaria y solitaria. La nueva responsabilidad del riesgo no divierte, más bien da miedo, puesto que lo que está en juego permanentemente es la propia existencia. La desconfianza general gana terreno. En un clima de manía persecutoria y de acoso, surge una cultura empresarial paranoica. Las personas constantemente inseguras y sobrepresionadas pierden la motivación y se ponen enfermas. Y cada vez se las convierte en más superficiales, desconcentradas e incompetentes; porque una preparación verdadera necesita de un tiempo que el mercado ya no tiene. Cuanto más rápido cambian los requisitos, la competencia se vuelve más irreal y el aprendizaje se convierte en un mero consumo de saber que no deja tras de sí más que basura de datos. La calidad se queda por el camino. Si sé que todo lo que aprendo y por lo que me esfuerzo va a ser inservible al cabo de un rato, entonces la atención disminuye.
Trabajadores azuzados y dessocializados, que lo único que pueden hacer es engañar a sus directivos, a sus clientes y a sí mismos, se convierten en contraproductivos también empresarialmente hablando. Con la flexibilización total el capitalismo no resuelve su crisis, sino que se conduce ciertamente a sí mismo ad absurdum y demuestra que ya sólo es capaz de desatar energías autodestructivas.
Ahí queda eso, para lo que pueda servir.
...los individuos flexibilizados capitalistamente no son personas conscientes ni universales, sino sólo gente universalmente explotada, insolidaria y solitaria. La nueva responsabilidad del riesgo no divierte, más bien da miedo, puesto que lo que está en juego permanentemente es la propia existencia. La desconfianza general gana terreno. En un clima de manía persecutoria y de acoso, surge una cultura empresarial paranoica. Las personas constantemente inseguras y sobrepresionadas pierden la motivación y se ponen enfermas. Y cada vez se las convierte en más superficiales, desconcentradas e incompetentes; porque una preparación verdadera necesita de un tiempo que el mercado ya no tiene. Cuanto más rápido cambian los requisitos, la competencia se vuelve más irreal y el aprendizaje se convierte en un mero consumo de saber que no deja tras de sí más que basura de datos. La calidad se queda por el camino. Si sé que todo lo que aprendo y por lo que me esfuerzo va a ser inservible al cabo de un rato, entonces la atención disminuye.
Trabajadores azuzados y dessocializados, que lo único que pueden hacer es engañar a sus directivos, a sus clientes y a sí mismos, se convierten en contraproductivos también empresarialmente hablando. Con la flexibilización total el capitalismo no resuelve su crisis, sino que se conduce ciertamente a sí mismo ad absurdum y demuestra que ya sólo es capaz de desatar energías autodestructivas.
Ahí queda eso, para lo que pueda servir.
2 Comments:
cuánta verdad y qué certero retrato de las "profesiones flexibilizadas"... las que ya nacieron flexibilizadas (nuevas tecnologías, no es casualidad que sean precisamente ellas, tan nuevas y tecnológicas) y las que se flexibilizan para ponerse a la par (prácticamente cualquiera en las manos lo suficientemente avariciosas), no sea que pierdan comba en la carrera en pos de la zanahoria del beneficio...
vas a tener q esforzarte en tu estudio para superar eso, patata...
E
Creo que, hijo de mi generación, tendré que conformarme con hacerlo más entretenido, nunca más profundo.
Un saludo, E. Suelo reconocerme en tus intervenciones.
Publicar un comentario
<< Home