la patata de la libertad

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27.2.07

Un viejo producto, un nuevo lanzamiento

Los Medios constituyen una imparable fábrica de realidad. La mayor parte del tiempo se dedican a azuzar pánicos morales que nada tienen que ver con las preocupaciones más acuciantes de la vida cotidiana del pueblo (¡Robos! ¡Perros de presa! ¡Inmigración salvaje!), pero sobretodo, por encima de los eternos llamamientos a la contrarrevolución, los medios contribuyen al mantenimiento del orden mediante la producción ideológica, esto es, la generación de sentido, de metáforas pensantes, de falsos universales…
Esto puede observarse sobretodo con la centralidad económica en toda valoración de lo acontecido, una centralidad que ha sido recogida por el subconsciente de la intelektualidad opinante como una Fe gigante, inexplicable. Que de un Foro Social Mundial en Nigeria se informe tan sólo que, por primera vez, la ocupación hotelera en Lagos "rozó el llenazo", es todo un bromazo ejemplificador. ¿De qué era que se hablaba en esos foros? Ah! Sí!... del armageddon capitalista ¡Qué descuido!
Sin embargo, hay ocasiones en que, por encima del tapiz de mentiras, por encima del flujo incesante de deformaciones y codificación económica, la Fábrica de Realidad se empeña en sacar adelante un producto determinado. En estos últimos tiempos, el producto específico es El Nuevo Enfrentamiento Racial. Hace falta ese producto específico para abordar la creciente deslegitimación de la actividad estatal. Alcorcón fue un ensayo. Vendrán otros. Y me da que tendrán éxito, visto el grado de concienciación político-intelectual de las mayorías. Klinamen, Hermanos Quero y alguna otra güeb salvaje de las que todavía quedan, han hecho público un excelente texto de análisis sobre lo acontecido en la periferia madrileña. Aquí dejo el link.

6 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Patato, que ya no vota ni el Tato y con algo hay que entretener y disimular que la cosa ya no marcha.

12:31 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Gracias amigos, frecuento la Patata y me alegro enormemente de que os haya gustado el análisis de Alcorcón. Allí por lo visto también ha gustado, lo cual me llena de orgullo.

Maroto del Ojo

2:51 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

¿Que en Alcorcón no ha habido un brote xenófobo? Es probable.
¿Que los medios practican una doble moral y manipulan con fines ideológicos? Seguro.
¿Que el racismo es un virus inoculado para el mantenimiento de un determinado régimen de dominación? Absolutamente.
Pero todo ello no implica que las actitudes y comportamientos que en la prensa aparecen descritos como racistas sean siempre resultado de la tergiversación.
De hecho y desafortunadamente, el artículo contribuye a perpetuar (incoscientemente, supongo)la gran falacia teórica de las ideologías de la exclusión: la ficticia separación ellos-nosotros. Así en el texto se afirma por ejemplo, que una de las bases materiales del racismo popular es "el macarreo arbitrario de determinados grupos formados por jóvenes inmigrantes". Si el macarreo de jóvenes inmigrantes explica el racismo, el macarreo de los jóvenes españoles en Móstoles, en Sabadell o en Albacete, ¿qué es lo que justificaría? ¿La exigencia de políticas más represivas por parte de los cincuentones?
¿Por qué la adscripción nacional es tan relevante cuando hablamos de delitos violentos? Mejor dicho, ¿por qué en esos casos la no posesión de la nacionalidad española (o más bien, la posesión de nacionalidades estigmatizadas) adquiere categoría de agravante?
De una manera más sutil ¿no estamos hablando también de chusma?
El autor afirma:
"Pero no hay que olvidarse de otras motivaciones con las que se juega hábilmente desde las administraciones para atizar el racismo que luego dicen combatir. Una de ellas es, por ejemplo, la preferencia que en muchas ocasiones se da a los inmigrantes para la obtención de diversas ayudas públicas, y que despierta un rencor sin límites entre los españoles más desfavorecidos."

Con todos los respetos, ¿no es este el típico mantra de la extrema derecha?

6:51 p. m.  
Blogger la patata de la libertad said...

Lo cierto es que cobrar por el uso de la calle, o de unas pistas de baloncesto, bien merece una buena paliza... sean los extorsionadores de aquí o de la región andina. El malestar fue causado por el "macarreo", que es lo que creo que refleja bien Maroto... ahora bien, creo que estuvo focalizado, que no hubo racismo. Además, hay que recordar que muchos de los "macarras" no son ya inmigrantes (¿se puede llamar inmigrante a un ecuatoriano que llegó con dos años y ahora tiene 16?). Yo no diría que es la adscripción nacional lo que determina el rechazo, en este caso, sino la conducta en sí. Creo que eso queda claro en el texto.
Lo que sí es cierto es que existe una diferencia que, como no se explica bien, va calando y reforzando esta falsa separación nosotros-ellos y es el tema de la violencia mimética. No tiene los mismos referentes de grado una delincuencia barriobajera, de esa que se define por reyertas y pequeños hurtos, que una organización a imitación de los gangs angelinos o de las maras salvadoreñas. El grado de violencia y amenaza que se puede ejercer desde uno y otro foco va de 10 a 1000. De todos modos, inssito, no tiene que ver con la adscripción nacional, sino con el modelo imitado... también recuerdo unos primeros años '90 ultraviolentos con el mimetismo skinhead del National Front, y todos esos pijos catalanes que, de la noche a la mañana, se hicieron expertos en razzias y costillas rotas.
Respecto a las políticas de discriminación positiva (y en este caso, Cossimo, no sé si realmente se dan o si sólo son un rumor racista), que no son otra cosa que caridad estatal, sólo sé que siempre, se apliquen donde se apliquen, generan el mismo regueldo fascista de rechazo.
Perdida la solidaridad de clase, incluso a la hora de aplicar el "bienestar" que nos administran, el hecho de aplicar políticas en función de la nacionalidad o del origen es una solemne cagada... no debería contar otra cosa que la renta. Y si un pobre es pobre, lo mismo da que sea rumano u oriundo de matalascañas...

10:48 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Hola Cossimo:

Tengo la impresión de que no compartimos la perspectiva: yo he intentado entender el asunto a ras de suelo, mientras que tú pareces verlo desde lo alto de un árbol.

Creo que la Patata ha aclarado bien lo del "macarreo arbitrario". Falta por ver lo del "racismo popular". Pero primero observo que no has reproducido completo el párrafo en cuestión. Lo haré yo, porque la cosa varía:

<<...no hay que olvidarse de otras motivaciones con las que se juega hábilmente desde las administraciones para atizar el racismo que luego dicen combatir. Una de ellas es, por ejemplo, la preferencia que en muchas ocasiones se da a los inmigrantes para la obtención de diversas ayudas públicas, y que despierta un rencor sin límites entre los españoles más desfavorecidos. Éstos, cuyo horizonte suele estar en la punta de sus narices, no caen en la cuenta de que la responsabilidad última es del Estado, que ofrece una mínima parte de las ayudas socialmente necesarias.>>

Entiendo que la simple mención de un "racismo popular" ya es molesta de por sí. Mucho más molesto es afirmar que tiene motivaciones reales, objetivas. Y esto no quiere decir que dicho racismo esté justificado: quiere decir que cuando determinadas circunstancias entran en combinación con el arraigado miedo a la diferencia, el guiso racista está servido. Es crucial entender esto. La queja sobre el trato de favor dispensado a los inmigrantes puede oírse con frecuencia en tajos y barras de bar. Puede tratarse de la concesión de un piso de protección oficial o de una miserable beca de comedor escolar. Tanto monta: el resultado es el mismo. Confundir realidades con "mantras ultraderechistas" puede tener consecuencias letales.

Por último, como muestra de lo que se puede llegar a delirar sobre Alcorcón desde una perspectiva de clase media políticamente correcta, aderezada con un poco de comino prositu, os invito a leer un artículo titulado "Sobre el racismo considerado como una de las más grotescas artes", que circulo por internet.

En fin, un saludo a todos.

Maroto

2:56 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Maroto, en los tajos y en las barras de bar también se oyen cosas como que "el gobierno sólo se preocupa de los maricones" o que "las leyes discriminan a los hombres, por eso algunos acaban haciendo lo que hacen" o que “los moros son todos unos fanáticos asesinos.”
Sinceramente creo que en determinados casos exculpar los desvaríos de la “vox populi” también puede tener consecuencias letales.

11:32 p. m.  

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