Dinero en Movimiento
Uno de los grandes puntos del diagnóstico antieconómico se centra en la mistificación y glorificación del movimiento (por el movimiento). Es de una importancia capital comprender que, traspasado el límite de los intercambios cotidianos, el Dinero se mueve por el gusto de moverse, y que tras ello no hay racionalidad sino absurdo e inercia. O automatismos autorregulados, que es lo mismo. Pondré tres ejemplos.1. El primero está centrado en los signos a través de los cuales se nos muestra el movimiento de capital, en concreto, su forma más depurada y perfecta de abstracción, su forma de Fe más perfeccionada: el capital financiero. Este movimiento de cifras electrónicas se representa comunmente de dos formas: mediante un panel de índices en la sección de economía de cualquier periódico y mediante canales y noticieros especializados de televisión.
En la primera de las formas, junto a los cuadros de cifras cambiantes que forzosamente se nos presentan de forma estática (ya llegará el día en que el dinamismo místico del capital se nos muestre como la prensa de Grinfindor), aparece siempre un destacado con flechas, que simbolizan que unas cosas suben, que otras se mantienen y que otras bajan, y que todo esto ha sido de ayer para hoy, y gracias a fuerzas supraeconómicas incomprensibles sin el desencriptado previo de los expertos. En todo caso, y aún en el estático formato impreso, la sensación es que “la cosa se mueve”. Así sea porque se la han chupado al presidente de los Estados Unidos de Norteamérica (no se rían, recuerden que este es un caso real que conmocionó los mercados de valores de todo el mundo).
La segunda manifestación del dinamismo ilimitado del capital es televisiva. Bloomberg y derivados. No es casualidad que se haya seleccionado como emisión de cabecera en las principales sedes corporativas del planeta, así como en esos bancos etéreos y digitales, cuyas exiguas sedes sólo muestran en una pantalla de plasma el incomprensible baile de cifras que, en franjas horizontales y verticales, da a conocer que MACESA sube, que CINTRA vende, que ALBERTIS se mantiene, y bajo todo eso, rumores y especulaciones sobre la posibilidad que un fondo de pensiones holandés se coma un gran holding surafricano... noticias sin confirmar que echan los especuladores al mentidero para ver, precisamente, “cómo se mueve la cosa”. O en su jerga “cómo respira el mercado”. La superposición de franjas cambiantes y la cascada incesante de cifras representan ante nuestros ojos el Movimiento del Dinero. Entren en algún hall corporativo, adéntrense en una sucursal de pingdirect. Verán cómo, para consolidar y camuflar la gran mentira que todos viven (trágica y estáticamente real), una pantalla ilustra que por ahí afuera, a otro nivel, el Dinero se mueve. Y por todo lo alto, oigan.
2. El segundo ejemplo pueden encontrarlo ustedes en la renovación y la revolución a la que todos los gurús y líderes del mercado dicen someter a sus equipos/empresas/coporaciones. Llamémoslo trosquismo ultraliberal. El líder bolchevique bajo el que maliciosamente he nombrado a la nueva corriente glorificadora de la Dinámica Económica denunció antes de su purga (¡de ahí la purga!) que cuando se daban condiciones para la creación de una burocracia estatal –resumiendo a mi manera: inmutabilidad de protocolos y jerarquía consolidada-, sólo un cambio continuado, una “revolución permanente”, podía sacudir las estructuras y vaciarlas de prácticas inútiles y jerarcas arribistas. El pobre Trosky quería volver a hacer operativo el engendro estatal (entonces parecía tener sentido). Y el mundo de la Empresa, del Dinero, se comporta hoy como lo harían los mejores discípulos del bolchevique, sólo que con los valores invertidos y un horizonte apocalíptico. Los líderes, aquellos que aportan armazón ideológico al armageddon del capital, confiesan en entrevistas que sólo mediante la renovación continua, bajo el cambio incesante de líneas y alineamientos, son capaces de subsistir sin perder efectividad: el anquilosamiento es la principal amenaza para su subsistencia. Dejar de nadar los situaría a merced de otro pez. La renovación de las estructuras, de las propuestas comerciales y de las apariencias del negocio, representan de nuevo el Movimiento dentro del Movimiento. Una Fe. Los núcleos encargados de mover el dinero se comportan como átomos y en su seno abrigan aún más movimiento.
3. Para el tercero de los ejemplos, me serviré de un diálogo escuchado en un restaurante. Yo comía sólo, cosa que detesto pero que en ocasiones mi peor enemigo el Trabajo me obliga a hacer. En uno de estos locales en los que lo que parece industrial, más que la cocina, es el deglutir del público, se sentaron junto a mí dos Señores de los Negocios. Ejecutivos, les llama la sociedad. Gilipollas, se les llama "en la intimidad". El caso es que los Gilipollas hablaban junto a mí y estropeaban mi concentración, así que me relajé, puse el oído y escuché el siguiente diálogo, que por sus espectaculares connotaciones recuerdo como un jodido circuito impreso:
-¿Y no has pensado en montártelo por tu cuenta?
-… yo he pensado a veces en montar mi empresa… y sé que me saldría bien, tengo 38 años y gestiono grandes cuentas, pero no sé, no sé si me acostumbraría a volver a los pequeños números, a gestionar algo pequeño…Muevo diez millones al año… ¿Cuánto movería trabajando en mi propio negocio?
Caramba, pensé. Como ven, no se trataba tanto de cuanto ganaba el pollo sino del percal que movía. Nunca había escuchado una predilección económica, un "interés personal" (según la jerga liberal) que pudiese fundamentarse en el movimiento de dinero abstracto, sin una repercusión material personal y directa. Así, comprobé que hay quien disfruta más cabalgando sobre el fajo de billetes, así sea pasta abstracta y acumulada para otros, que adquiriendo lo que se puede adquirir con ella. ¡La sensación de mover dinero de un sitio a otro, de un conglomerado de Capital A a un conglomerado de Capital B! Eso ultrapasa la lógica del beneficio y se adentra en los cenagosos e inescrotables caminos de la Fe.
Y seguro que el pobre imbécil era asalariado. Pueden ustedes jurarlo.
3 Comments:
De acuerdo en todo, pero sobretodo decir que me encanta el lema/eslogan/imagen que encabeza la entrada.
NO QUEREMOS TRABAJO! QUEREMOS DINERO!
Genial. Estoy por hacerme una zamarra con eso.
Sobre este tema (si no la has visto te la recomiendo): Wall Street de Oliver Stone, que además de contar con Charlie y Martin Sheen haciendo de hijo y padre, tiene frases bíblicas que se refieren al dinero y al poder: "Y alsóze en Egipto un faraón que no conocía José".
A mi encanta el punto 3 del comentario. Porque te jode comer solo, patata?. A mí, lo que me molesta es no poder comer tranquilamente porqué alguien me está hablando (tácheseme de inadaptado, asocial, o carne de psiquiatra). Hace tiempo oí a alguien comentar que una comida de negocios es la peor comida (y el peor negocio) que puedes tener. Si comes, come, y si quieres negociar, negocia, pero no mezcles ambas cosas. Me estoy volviendo un simple de cojones, debe ser cosa de las montañas....es grave Doctor?.
Y en relación a los dos "eJERKutivos" (JERK=gilipollas en inglés, para más señas), me encantaría que nos deleitaras con unas líneas sobre el puto Ego. Seguro que con tu soberbia prosa y tu ironía tan divertida harías que sonriera una vez más al leer tus pensamientos.
Otro abrazo desde las montañas
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