la patata de la libertad

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Un congresista estadounidense, en el pináculo de la estupidez, propuso cambiar el nombre de las malignas patatas francesas ("french fries") por el de patatas de la libertad ("freedom fries")... ¿Alguien recuerda la ensaladilla nacional? Colabora con la patata: comenta o envía tus artículos a allstolen@hotmail.com En marcha desde 26/05/04

24.4.07

Dos contravenciones

1. El titular de ayer de El Periódico digital: Los catalanes se vuelcan en Sant Jordi y llenan las calles gracias al buen tiempo. Habría que comenzar a hablar –tanto en lo que se refiere a la prensa escrita como en lo concerniente a la televisada- en la imposición a todos los niveles del formato magazín… en donde no se trata tanto de noticiar, de mantener al tanto al personal, como de darle un gustito al cuerpo e informar de las cosas de la vida a modo de retrato de costumbres y semblanza de curiosidades reales (Pitita de Austria da a luz a su segundo varón) y ayudar al ciudadano a transitar la jornada constatando que el mundo es una cosa bonita, entrañable y multicultural. Que la realidad no es tan falsa como se intuye. Y ya puestos, vender publicidad a espuertas. Una verdadera noticia hubiese sido esta: Los Catalanes se niegan a consumir libros porque así esté mandado y permanecen enclaustrados pese al buen tiempo. La verdadera solución, por supuesto, no pasaba ayer por informar esta mentira sino por contar lo que es informable, y lo que no está a pie de calle. Que para saber que Sant Jordi arrasa, nos basta con mirar por la ventana.
Posibles titulares para mañana: Otro día de sol o En primavera, se crecen las alergias o Notable presencia de Mirlos en la Ciudad Condal.

2. Imma Mayol, la entrañable regidora antisistema (falta saber si este, ese o aquel sistema) y esposa del actual gerente de los cuerpos de represión de la comunidad autónoma, Joan Saura, respondió en una entrevista reciente que el modelo del turismo está causando un “malestar difuso” entre los barceloneses, que sienten “que su ciudad deja de pertenecerles”. Coge aire, Carlos, coge aire. Dos matices: uno, que no se trata de un malestar “difuso”. Es concreto, CONCRETÍSIMO. De hecho, a los barceloneses y barcelonesas –por emplear retórica ibarrecheana- nos toca los cojones y cojonas de mala manera y manero. Estamos HASTA EL GORRO de turismo y turisma. Así de difuso es nuestro malestar. El segundo matiz lo haré sobre el uso del concepto de “pertenencia”. Aclaremos un extremo: Barcelona NUNCA nos ha pertenecido. Si acaso unos meses durante el 36 y 37 del pasado siglo, cuando se colectivizaron sus principales instalaciones, hoteles, escuelas, hospitales y escuelas de la ciudad. No aspiramos, como los burgueses, a que la ciudad nos “pertenezca” –materialmente: que sea nuestra en propiedad-, o que tenga un uso restringido a los hobbies de la fauna de clase media, con todas esas formas de deporte y de ocio agotador que sólo con imaginarlas nos hacen transpirar. No queremos que la ciudad le pertenezca a nadie. Ni siquiera a nosotros, seamos quienes seamos nosotros. Nos basta con que la ciudad se deje vivir, que siga teniendo sus rincones, que sea transitable a pie (les juro, a los que no son de aquí: que el paseo por zonas turistificadas es im-po-si-ble) y que no nos encontremos las tabernas infestadas de estudiantes gilipollas y rubios con la cartera llena...

Y así, despiertos y enfadados, con las alforjas llenas de odio, nos será más fácil atravesar la semana.

6 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Totalmente de acuerdo patato. A veces me da qué pensar el hecho de que sólo las alforjas llenas de odio me permitan llegar al fin de semana... qué triste. No deberia ser así, pero como cerrar los ojos ante tanta mierda? Hoy la mitad de mi departamento en el trabajo está missing... la resaca post fiesta ciudadana fijo.

10:26 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

"Nos basta con que la ciudad se deje vivir, que siga teniendo sus rincones, que sea transitable a pie (les juro, a los que no son de aquí: que el paseo en zonas turístificadas es im-po-si-ble) y que no nos encontremos las tabernas infestadas de estudiantes gilipollas y rubios con la cartera llena..."

amén!

11:00 a. m.  
Blogger la patata de la libertad said...

¡Un malestar difuso! Grrrr...

2:50 p. m.  
Blogger Elena Duque said...

Si, la verdad es que mi ultima visita a Barcelona, entre el calor del infierno (era agosto) y la plaga insoportable de turistas fue un poco infernal, y mira que me gusta la ciudad

4:33 p. m.  
Blogger miquel said...

¿y tu te quejas del turismo?

9:05 p. m.  
Blogger la patata de la libertad said...

Misteriosa pregunta.
Sí, yo me quejo.
Yo, cualquier vecino del Raval, cualquier residente en Barcelona que no esté de paso (para abrir una subdelegación de un holding) o de erasmus y casi cualquier persona que tengo a bien conocer. Hasta donde percibo, el turismo es en sí mismo, en Barcelona, hoy, una gran y lastimosa queja.

10:33 p. m.  

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