la patata de la libertad

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Un congresista estadounidense, en el pináculo de la estupidez, propuso cambiar el nombre de las malignas patatas francesas ("french fries") por el de patatas de la libertad ("freedom fries")... ¿Alguien recuerda la ensaladilla nacional? Colabora con la patata: comenta o envía tus artículos a allstolen@hotmail.com En marcha desde 26/05/04

26.6.07

Cosas que hacen choff

Una vez leído todo esto, pensarán que soy negativo en exceso. No importa. Hace tiempo que la distinción entre optimismo y pesimismo (hecho que se refuerza con la percepción que el propio John Zerzan tiene de sí mismo: se considera un optimista) es una farsa dialéctica tonta.

Ahora me siento en la necesidad de fustigar a quienes en algún determinado momento he admirado (y puedo volver a admirar; con serenidad, entiéndanme, no soy de los que persigue copias autografiadas), y voy a dejarme dominar por los instintos.

Primero, colleja a Santiago Alba, quien está empeñado en recordarnos el carácter espectacular del capitalismo. ¿Sólo a mí me zumba el sentido arácnido? ¿No les parece a ustedes que sus teorías del gag están resumidas a la perfección en el primer capítulo de la Sociedad del Espectáculo? ¿Les suena la frase todo lo que era realmente vivido se aleja en una representación? Parece que Santiago Alba está reescribiendo -innecesariamente, diría yo- lo escrito hace cuarenta años. Está claro que él viene de otro lado (del comunismo, ideología despreciada de forma explícita por el situacionismo) pero aún así, sospecho que todo esto es un inmenso rodeo para no citar las fuentes de inspiración, pues no puedo creerme de ningún modo que el Sr. Alba no haya leído a Guy Debord.

En segundo lugar, Tariq Alí, que escribe una crónica vergonzante sobre su viaje a Venezuela y Bolivia: salas VIP, hoteles de lujo y promoción organizada de la revolución institucional. Tal día hablé con mi amigo Hugo sobre Blair y, jaja, bromeamos sobre un par de cosillas. Otro día vino un periodista y me preguntó que qué pensaba sobre el eje del mal… Etcétera. Les ahorro los detalles. Un texto inservible, orientado -así sea de forma inconsciente- a la exhibición de las conexiones de altos vuelos del señor Alí. En fin: el oficio de intelektual "comprometido" radiografiado y mostrado en toda su miseria. Bien podría haberse titulado: “Contribuciones desde arriba a la incomprensión de los procesos políticos vividos en Latinoamérica”.

Y eso es todo. Mejor dejémoslo aquí. Si sigo corro el riesgo de perder la compostura.