Asamblea Tabernaria Juevesina # 589
Ayer se comentaron algunos puntos en una reducida asamblea tabernaria.
Hago una entrada aquí a modo de resumen de conclusiones:
1. Que una Democracia que se asusta de la Democracia es, más que una paradoja, un verdadero engaño. ¿Tenemos que creer que esos señores que representan en el Ejecutivo y en las Cortes al Capital, a la Progresía Transicionista Nostálgica, a los Nacionalismos Burgueses Vasco y Catalán (junto con los residuos humanos del tardofranquismo) son poseedores de la totalidad del cerebro social? ¿Se bastan para decidirlo todo? El plan Ibarretxe es, viniendo de quien viene, (el representante del partido mimado por el empresariado vasco), una bromita macabra: redefinir fronteras y dejarlo todo igual. Menudo plan. Unos arriba y otros abajo. Sin embargo: ¿qué hay de malo en que se le pregunten cosas al pueblo? Así sean tonterías como esa. ¡Que se pregunte, joder! Que se pregunten esa y otras quinientas cosas más.
2. Que estamos hartos del negacionismo español. Cada vez se escucha en más lugares que el nacionalismo español no existe. No: España es una pluralidad tan heterogénea que no ha lugar referirse a “nacionalismo”. Claro ¿y qué son esas demostraciones jamoneras, esos posters de precampaña (¡España eres tú, queridín!), esas hordas de caritas rojigualdas que van a ver a “la seleción”, esas reivindicaciones constitucionales de me ponga bandera aquí y allá también, esa enajenación respecto a la política lingüística catalana –el totalitarismo catalanista, dicen- y esos señores que llevan treinta años en Barcelona y no les da la puta gana de aprender este dialecto de mierda con el que algunos nos hemos criado? Se lo explico, por si hay alguien que no lo sabe: todo eso es Nacionalismo Español. Y del duro. Negarlo es, salvando las distancias, como pretender que esas calaveras no estaban en Auschwitz, que las pusieron allí los judíos para difamar al régimen nacional socialista. El nacionalismo español, pues, no existe, la guerra civil nunca tuvo lugar y yo tengo un primo en Almería que tiene un oso polar.
3. Escuchadas y leídas varias entrevistas con Joaquín Sabina y Joan Manel Serrat, concluímos de que sus últimos veinte años dan para un relato a la Philip K. Dick. Una corporación que experimentaba con cerebros de compositores talentudos realizó una criogenización dinámica que permitió a sus cuerpos seguir caminando (y ganando dinero) mientras sus cerebros se conservaban para el futuro. Es decir, que el público les ve, y aplaude, y se lo pasa bien, y los cuerpos de esos famosos turulatos gritan me-di-te-rra-ni-ooo y y-les-die-ron-las-dos-y-las-tres… pero sus cerebros están congelados a causa de un maligno plan corporativo.
Aterrador ¿verdad?
Confieso que la tercera conclusión no se habló exactamente así. Mis disculpas a los asistentes. Creo que este trabajo junto a funcionarios y consultores tiburones me ha acostumbrado a las actas de ficción, en donde la gente escribe que acontecieron cosas que nunca tuvieron lugar. Un género propio.
Hago una entrada aquí a modo de resumen de conclusiones:
1. Que una Democracia que se asusta de la Democracia es, más que una paradoja, un verdadero engaño. ¿Tenemos que creer que esos señores que representan en el Ejecutivo y en las Cortes al Capital, a la Progresía Transicionista Nostálgica, a los Nacionalismos Burgueses Vasco y Catalán (junto con los residuos humanos del tardofranquismo) son poseedores de la totalidad del cerebro social? ¿Se bastan para decidirlo todo? El plan Ibarretxe es, viniendo de quien viene, (el representante del partido mimado por el empresariado vasco), una bromita macabra: redefinir fronteras y dejarlo todo igual. Menudo plan. Unos arriba y otros abajo. Sin embargo: ¿qué hay de malo en que se le pregunten cosas al pueblo? Así sean tonterías como esa. ¡Que se pregunte, joder! Que se pregunten esa y otras quinientas cosas más.
2. Que estamos hartos del negacionismo español. Cada vez se escucha en más lugares que el nacionalismo español no existe. No: España es una pluralidad tan heterogénea que no ha lugar referirse a “nacionalismo”. Claro ¿y qué son esas demostraciones jamoneras, esos posters de precampaña (¡España eres tú, queridín!), esas hordas de caritas rojigualdas que van a ver a “la seleción”, esas reivindicaciones constitucionales de me ponga bandera aquí y allá también, esa enajenación respecto a la política lingüística catalana –el totalitarismo catalanista, dicen- y esos señores que llevan treinta años en Barcelona y no les da la puta gana de aprender este dialecto de mierda con el que algunos nos hemos criado? Se lo explico, por si hay alguien que no lo sabe: todo eso es Nacionalismo Español. Y del duro. Negarlo es, salvando las distancias, como pretender que esas calaveras no estaban en Auschwitz, que las pusieron allí los judíos para difamar al régimen nacional socialista. El nacionalismo español, pues, no existe, la guerra civil nunca tuvo lugar y yo tengo un primo en Almería que tiene un oso polar.
3. Escuchadas y leídas varias entrevistas con Joaquín Sabina y Joan Manel Serrat, concluímos de que sus últimos veinte años dan para un relato a la Philip K. Dick. Una corporación que experimentaba con cerebros de compositores talentudos realizó una criogenización dinámica que permitió a sus cuerpos seguir caminando (y ganando dinero) mientras sus cerebros se conservaban para el futuro. Es decir, que el público les ve, y aplaude, y se lo pasa bien, y los cuerpos de esos famosos turulatos gritan me-di-te-rra-ni-ooo y y-les-die-ron-las-dos-y-las-tres… pero sus cerebros están congelados a causa de un maligno plan corporativo.
Aterrador ¿verdad?
Confieso que la tercera conclusión no se habló exactamente así. Mis disculpas a los asistentes. Creo que este trabajo junto a funcionarios y consultores tiburones me ha acostumbrado a las actas de ficción, en donde la gente escribe que acontecieron cosas que nunca tuvieron lugar. Un género propio.
3 Comments:
No puedo estar más de acuerdo con los dos primeros puntos.
Aún a día de hoy me cuesta entender que preguntar algo pueda ser ilegal.
Una manera fácil de reconocer a alguien nacionalista es ver cómo se le llena la boca cuando pronuncia el nombre de su nación.
Por Tutatis, estaba viendo los cartelitos a los que patato hace referencia y no he podido resistirme a cambiar los colores y ver en qué quedaba la cosa. No hay diferencia: pones más rayas de los mismos colores y te salen catalinos, pones todos los colores menos el azul y te salen goizcobebuiturrinos... pero el nacionalismo español no existe, no. Y todo por un trapo. Hay que joderse, perdon, que se jodan ellos, yo voy a orgasmar.
Que tendran los jueves que dan para reuniones de esa indole? Yo acostumbro a hacer lo propio.
Ah! Lo del oso polar en Almeria es verdad de la buena. Que lo se yo.
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