Estrategia de campaña
O Decálogo del Partido Patatista
Tengo previsto presentarme a las elecciones generales como candidato independiente (por el PPUAPPDD, pronúnciese pepé-ua-pepé-dedé, que significa “estás estupenda, querida” en mandinga, y que en términos políticos significa Partido Patatista Unión, Autoridad, Progreso, Patria, Disciplina y Democracia) por lo que ayer estuve toda la tarde reunido con mis consejeros, en concreto con mis dos mejores asesores, Fluffy González, prestigioso politólogo masón y Gran Dragón de la Manipulación en mi equipo de campaña, y Janfry Yonson, Sicólogo de Masas, Publicista y bailarín de dubstep. No se rompan la cabeza: mis asesores no son caribeños, sencillamente tienen nombres ridículos que han elegido ellos mismos. Un poco como los raperos y/o los pequeños narcotraficantes.
En la reunión de ayer consolidamos una estrategia.
Nos dedicamos a recopilar una serie de máximas sólidas, lineamientos para nuestras acciones de comunicación, y este es el decálogo de conclusiones por el que nos regiremos:
1) Vamos a prometer regalos. Muchos regalos. Personalizados. Un mp3 para cada ciudadano –con el nombre grabado detrás- y un descuento del 20% en carrefur. Aparte, 425 euros para lo que puedan necesitar. Y una colección de Minerales del Mundo. En la primera entrega, un lingote de Litio de Beluchistán. Más adelante, en las próximas entregas: plomo de japón, selenio húngaro y rubidio de Nueva Zelanda. ¡Gratis!
2) Vamos a presentarnos como los candidatos de la gente común. La gente corriente y moliente. El ser humano modelo. El hombre como espécimen prototípico del medio. En resumen: un individuo blanco, español y católico. El resto, considérense subalternos. Es más, nos presentaremos tan simples como los palurdos a los que queremos representar. Alardearemos de futboleros (vamos a introducir spays-trompeta, carracas y zambombas en nuestros mítines, y promoveremos la inclusión de perogrulladas extravagantes: “en la política estamos para ganar”, “las elecciones se ganan mitin a mitin” y “no hay rival pequeño”), consumistas (porque la montaña no viene a Mahoma: hay que hacer campaña en los centros comerciales, y que los votantes nos vean con bolsas del Bodichop, C&A o H&M, así como “la gente normal”), incultos (tenemos un par de frases contra la lectura: “uy, libros lo que se dice libros no leo, pero no me pierdo la prensa diaria” y “me encantan los libros, pero lamentablemente no tengo tiempo”) violentos y resentidos (pediremos cárcel para cualquier acción que se salga de la rutina del común, tomando como vida-tipo la de un oficinista de una agencia de seguros).
3) Promoveremos extraños experimentos jurídicos: sobretodo, leyes especiales con los mismos tipos que ya existen en el Código Penal. De esta forma, obtendremos una clasificación histórico-histérica de la realidad, con tantas leyes especiales como alarmas sociales vayan generándose. Nuestras primeras propuestas: Ley de la Cirugía Plástica (que castigará especialmente “a quien operando a sus pacientes cometiera o cometiese uno de los delitos contenidos en el código penal”), una Ley contra la Violencia en el Fútbol (que castigará especialmente “a quien, en los aledaños del estadio o en su interior, y al amparo de la hinchada de su equipo de fútbol, cometiera o cometiese uno de los delitos contenidos en el código penal”) y una Nueva Ley de Partidos (que, de nuevo, sancionará a quien “constituyere un partido de los prohibidos por la anterior Ley de Partidos”). En la recámara nos guardamos la Ley de Perros Peligrosos y Dueños Aún Peores, la Ley de Entidades Financieras con Sellos y Monedas Falsas, la Ley de Reproducción y Pirateo Musical según la SGAE, la Ley Cívico-Ciudadanista de Vagos y Maleantes, La Ley Contra Las Putas en la Calle y la Ley de Vertidos Petrolíferos Frente a la Costa Gallega y Gibraltareña.
4) Prometeremos una reforma profunda de la Constitución para que ya no haya más discriminación por cuestiones de raza y de sexo: abriremos definitvamente la puerta a que el príncipe pueda ser negro y/o reina si así lo desea (pigmentación y depilación brasileña pagada por los españoles, eso sí) y que las infantas puedan dejar de serlo en cualquier momento mediante cambio de sexo subvencionado por la seguridad social. Ah, y de permitir la autodeterminación de los pueblos o la abolición de la monarquía, ni hablar del peluquín. Blindaremos esa parte y no se va a poder reformar ni con mayoría absoluta del congreso y el senado más doscientos millones de firmas y la advocación de Bruselas. Estas cabronadas son las que cohesionan el Estado Español que nos da de comer. También reformaremos el artículo aquel que tanto le gusta a Fraga, el de ”los tanques y la unidad de España”. Lo pondremos en un nuevo título llamado “Derechos Fundamentales de los Gobernantes”. Junto al Derecho a Acumular Plusvalías.
5) Suprimiremos todos los impuestos directos. Todos. A partir de ahora, el estado se financiará quedándose un 50% del precio de cualquier cosa. De este modo, no habrá retenciones fiscales y los pobres tendrán 300 euros más cada mes para gastar en tonterías el doble de caras. Claro que los precios subirán mucho, pero a los ricos –que es a quien en realidad servimos- les dará igual pagar lo que sea por cualquier cosa. Y así todos seguirán creyendo que todo el problema de los precios altos es una jodienda de los distribuidores y los tenderos. Y no más impuestos, que es lo que vende. Quédense con la consigna.
6) Hablaremos y hablaremos de democracia hasta que se nos duerma la lengua. Que si mi democracia qué bonita es, que el voto es la auténtica Fiesta Nacional, que esto ya no es como antes que había un dictador y no se podía, que hay que ser demócrata y tolerar a tus semejantes, etcétera etcétera… Captan ¿No? No hace falta que toda esta cháchara tenga sentido. El truco es generar ruido de fondo: lo que se dice "consenso". Con ello lograremos un buen número de objetivos: primero, refrescar la conciencia del pueblo, que no participa en ninguna de las extrañas decisiones que se toman arriba y, lógicamente, tiende a sentirse estafado; segundo, haremos que nadie se cuestione la validez de nuestra mediación, con la que nos ganamos muy bien la vida; y tercero, consolidaremos así la actual simbiosis económica entre Estado y Capital. Three birds, one shot.
7) Hablaremos largo y tendido de migración. A poder ser sólo con metáforas, porque cuando se habla explícitamente de expulsar a individuos que son la última esperanza de una familia que pasa hambre en pleno secarral del subsáhara, la moral de la gente se viene abajo. Las metáforas, preferentemente militares y médicas: “blindaremos” el espacio de la UE, “extirparemos los focos” de irregularidad, etc, etc… La cosa tiene que parecer cirugía, algo aséptico y limpio.
8) Haremos que detengan, durante la campaña, a viarias personas que se llamen Asier, Idoya o Íker, y si se apellidan Guerrikaechevarría o Aristizábal, mejor que mejor. No hace falta que existan cargos serios contra ellos. Para estos casos, bastan metáforas corporales: diremos que pertenecen a “las entrañas”, al “entramado”, al “higadillo” o al “intestino grueso” de ETA.
El público castellano nos adorará por ello.
9) Sentaremos en las primeras filas de nuestros mítines a nuestros más jóvenes y dinámicos autómatas. Estarán programados para asentir con la cabeza todo el tiempo y, cada diecisiete segundos, mirarán a sus compañeros de fila e inclinarán la frente hacia el otro indicando comprensión y entusiasmo. Cuando se encienda la luz roja, señal que filman de la tele, se levantarán a medio discurso, venga a cuento o no, y explotarán en vítores y aplausos. Nuestros estilistas harán que vistan y se peinen como lo hace mayoría moderna y tolerante. Pelos desestructurados y pantalón pitillo.
10) Emplearemos sofocantes ráfagas de newspeak absurdo. Por poner algunos ejemplos: tolerancia cero, mobing, conciliación, sostenibilidad, red dos punto cero, aromaterapia y alonsomanía. En realidad, debe usarse todo lo que pueda usarse para pasar por enterado. Si se escucha algún vocablo nuevo de contenido ambivalente que se vea con posibilidades de reciclaje político, duro con él.
Y esto es lo que haremos, “a nivel de campaña”.
O como también se dice “de cara a la campaña”.
Tengo previsto presentarme a las elecciones generales como candidato independiente (por el PPUAPPDD, pronúnciese pepé-ua-pepé-dedé, que significa “estás estupenda, querida” en mandinga, y que en términos políticos significa Partido Patatista Unión, Autoridad, Progreso, Patria, Disciplina y Democracia) por lo que ayer estuve toda la tarde reunido con mis consejeros, en concreto con mis dos mejores asesores, Fluffy González, prestigioso politólogo masón y Gran Dragón de la Manipulación en mi equipo de campaña, y Janfry Yonson, Sicólogo de Masas, Publicista y bailarín de dubstep. No se rompan la cabeza: mis asesores no son caribeños, sencillamente tienen nombres ridículos que han elegido ellos mismos. Un poco como los raperos y/o los pequeños narcotraficantes.
En la reunión de ayer consolidamos una estrategia.
Nos dedicamos a recopilar una serie de máximas sólidas, lineamientos para nuestras acciones de comunicación, y este es el decálogo de conclusiones por el que nos regiremos:
1) Vamos a prometer regalos. Muchos regalos. Personalizados. Un mp3 para cada ciudadano –con el nombre grabado detrás- y un descuento del 20% en carrefur. Aparte, 425 euros para lo que puedan necesitar. Y una colección de Minerales del Mundo. En la primera entrega, un lingote de Litio de Beluchistán. Más adelante, en las próximas entregas: plomo de japón, selenio húngaro y rubidio de Nueva Zelanda. ¡Gratis!
2) Vamos a presentarnos como los candidatos de la gente común. La gente corriente y moliente. El ser humano modelo. El hombre como espécimen prototípico del medio. En resumen: un individuo blanco, español y católico. El resto, considérense subalternos. Es más, nos presentaremos tan simples como los palurdos a los que queremos representar. Alardearemos de futboleros (vamos a introducir spays-trompeta, carracas y zambombas en nuestros mítines, y promoveremos la inclusión de perogrulladas extravagantes: “en la política estamos para ganar”, “las elecciones se ganan mitin a mitin” y “no hay rival pequeño”), consumistas (porque la montaña no viene a Mahoma: hay que hacer campaña en los centros comerciales, y que los votantes nos vean con bolsas del Bodichop, C&A o H&M, así como “la gente normal”), incultos (tenemos un par de frases contra la lectura: “uy, libros lo que se dice libros no leo, pero no me pierdo la prensa diaria” y “me encantan los libros, pero lamentablemente no tengo tiempo”) violentos y resentidos (pediremos cárcel para cualquier acción que se salga de la rutina del común, tomando como vida-tipo la de un oficinista de una agencia de seguros).
3) Promoveremos extraños experimentos jurídicos: sobretodo, leyes especiales con los mismos tipos que ya existen en el Código Penal. De esta forma, obtendremos una clasificación histórico-histérica de la realidad, con tantas leyes especiales como alarmas sociales vayan generándose. Nuestras primeras propuestas: Ley de la Cirugía Plástica (que castigará especialmente “a quien operando a sus pacientes cometiera o cometiese uno de los delitos contenidos en el código penal”), una Ley contra la Violencia en el Fútbol (que castigará especialmente “a quien, en los aledaños del estadio o en su interior, y al amparo de la hinchada de su equipo de fútbol, cometiera o cometiese uno de los delitos contenidos en el código penal”) y una Nueva Ley de Partidos (que, de nuevo, sancionará a quien “constituyere un partido de los prohibidos por la anterior Ley de Partidos”). En la recámara nos guardamos la Ley de Perros Peligrosos y Dueños Aún Peores, la Ley de Entidades Financieras con Sellos y Monedas Falsas, la Ley de Reproducción y Pirateo Musical según la SGAE, la Ley Cívico-Ciudadanista de Vagos y Maleantes, La Ley Contra Las Putas en la Calle y la Ley de Vertidos Petrolíferos Frente a la Costa Gallega y Gibraltareña.
4) Prometeremos una reforma profunda de la Constitución para que ya no haya más discriminación por cuestiones de raza y de sexo: abriremos definitvamente la puerta a que el príncipe pueda ser negro y/o reina si así lo desea (pigmentación y depilación brasileña pagada por los españoles, eso sí) y que las infantas puedan dejar de serlo en cualquier momento mediante cambio de sexo subvencionado por la seguridad social. Ah, y de permitir la autodeterminación de los pueblos o la abolición de la monarquía, ni hablar del peluquín. Blindaremos esa parte y no se va a poder reformar ni con mayoría absoluta del congreso y el senado más doscientos millones de firmas y la advocación de Bruselas. Estas cabronadas son las que cohesionan el Estado Español que nos da de comer. También reformaremos el artículo aquel que tanto le gusta a Fraga, el de ”los tanques y la unidad de España”. Lo pondremos en un nuevo título llamado “Derechos Fundamentales de los Gobernantes”. Junto al Derecho a Acumular Plusvalías.
5) Suprimiremos todos los impuestos directos. Todos. A partir de ahora, el estado se financiará quedándose un 50% del precio de cualquier cosa. De este modo, no habrá retenciones fiscales y los pobres tendrán 300 euros más cada mes para gastar en tonterías el doble de caras. Claro que los precios subirán mucho, pero a los ricos –que es a quien en realidad servimos- les dará igual pagar lo que sea por cualquier cosa. Y así todos seguirán creyendo que todo el problema de los precios altos es una jodienda de los distribuidores y los tenderos. Y no más impuestos, que es lo que vende. Quédense con la consigna.
6) Hablaremos y hablaremos de democracia hasta que se nos duerma la lengua. Que si mi democracia qué bonita es, que el voto es la auténtica Fiesta Nacional, que esto ya no es como antes que había un dictador y no se podía, que hay que ser demócrata y tolerar a tus semejantes, etcétera etcétera… Captan ¿No? No hace falta que toda esta cháchara tenga sentido. El truco es generar ruido de fondo: lo que se dice "consenso". Con ello lograremos un buen número de objetivos: primero, refrescar la conciencia del pueblo, que no participa en ninguna de las extrañas decisiones que se toman arriba y, lógicamente, tiende a sentirse estafado; segundo, haremos que nadie se cuestione la validez de nuestra mediación, con la que nos ganamos muy bien la vida; y tercero, consolidaremos así la actual simbiosis económica entre Estado y Capital. Three birds, one shot.
7) Hablaremos largo y tendido de migración. A poder ser sólo con metáforas, porque cuando se habla explícitamente de expulsar a individuos que son la última esperanza de una familia que pasa hambre en pleno secarral del subsáhara, la moral de la gente se viene abajo. Las metáforas, preferentemente militares y médicas: “blindaremos” el espacio de la UE, “extirparemos los focos” de irregularidad, etc, etc… La cosa tiene que parecer cirugía, algo aséptico y limpio.
8) Haremos que detengan, durante la campaña, a viarias personas que se llamen Asier, Idoya o Íker, y si se apellidan Guerrikaechevarría o Aristizábal, mejor que mejor. No hace falta que existan cargos serios contra ellos. Para estos casos, bastan metáforas corporales: diremos que pertenecen a “las entrañas”, al “entramado”, al “higadillo” o al “intestino grueso” de ETA.
El público castellano nos adorará por ello.
9) Sentaremos en las primeras filas de nuestros mítines a nuestros más jóvenes y dinámicos autómatas. Estarán programados para asentir con la cabeza todo el tiempo y, cada diecisiete segundos, mirarán a sus compañeros de fila e inclinarán la frente hacia el otro indicando comprensión y entusiasmo. Cuando se encienda la luz roja, señal que filman de la tele, se levantarán a medio discurso, venga a cuento o no, y explotarán en vítores y aplausos. Nuestros estilistas harán que vistan y se peinen como lo hace mayoría moderna y tolerante. Pelos desestructurados y pantalón pitillo.
10) Emplearemos sofocantes ráfagas de newspeak absurdo. Por poner algunos ejemplos: tolerancia cero, mobing, conciliación, sostenibilidad, red dos punto cero, aromaterapia y alonsomanía. En realidad, debe usarse todo lo que pueda usarse para pasar por enterado. Si se escucha algún vocablo nuevo de contenido ambivalente que se vea con posibilidades de reciclaje político, duro con él.
Y esto es lo que haremos, “a nivel de campaña”.
O como también se dice “de cara a la campaña”.
10 Comments:
Hola soc en lalala. El teu blog està molt i molt bé, de veritat. Fa molt de temps que el segueixo.
Te recuerdo, hermano, que me prometiste mi cargo de Gran Tigre de la Constante Movilidad de Personas y Dinero. Que después te pones como loco en los mítines y no atiendes.
d.
Coño, patato, ¿no vas a sortear un jamon entre los votantes? ¿O hacer una paellada popular para los afines?
Vaya asesores que llevas ... Asi no arreglamos el país, eh?
si, si, pero y de lo mio que?
A ver, de lo tuyo no me he olvidado. Tú vótame y verás como resuelvo tus problemas en un periquete.
Erbobo, por el amor de dios, eso está en decadencia. Lo que se lleva ahora es calçot deconstruido con espíritu de romescu... y luego llegar a casa para cenar otra vez, visiblemente irritado no se sabe con qué.
Pero podemos hablar de negocios: ¿serías capaz de preparar un caldero de callos con garbanzos para 700.000?
Una cigronada popular!
Aceleremos el cambio climático.
EHHH.
Me ofrezco para ministro de cambio climático.
Aporto 250.000 colegas con ventosidades constantes y de alta calidad en CO2
Propongo situar ministerio en Pamplona, que hace un frio que te cagas
Ministerio concedido. No se hable más.
Así me gusta; pensando con la cartera, como debe ser.
1- Lo de la cigronada popular puede estar muy bien, pero si luego no hay un concurso de pedos con su correspondiente video, no vale pa ná. Pero si, vamos. Marchando callos para 700.000!!!
2- Al ministro de ventosidades: necesitareis muchos garbanzos para ello. Yo te los puedo conseguir a buen precio. Un amigo mio conoce a un tipo que le han dicho que hay uno ... Todo entre amigos eh!
3- Maese patato: Me pido el ministerio de meriendas y material de oficina.
venga va... pero nada de nepotismo, como te vea colocando ahí a un hermano o a una novia te depuro
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