la patata de la libertad

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Un congresista estadounidense, en el pináculo de la estupidez, propuso cambiar el nombre de las malignas patatas francesas ("french fries") por el de patatas de la libertad ("freedom fries")... ¿Alguien recuerda la ensaladilla nacional? Colabora con la patata: comenta o envía tus artículos a allstolen@hotmail.com En marcha desde 26/05/04

3.1.06

Algunos Textos Buenos



1. Zizek, como siempre, entre bien y muy bien. Descubro este texto suyo a través de los incansables reseñistas de libro de notas: La Carretilla Vacía.

2. A continuación: otro formidable texto que la Plataforma por Una Vivienda Digna ha colocado en todo cuanto portal alternativo existe y que habla de La Paradoja del Propietario, con una demostración empírica de quién gana y quien pierde en la burbuja inmobiliaria, arrasando con la habitual creencia imbécil que supone alguna ventaja en el enunciado “pues si todos los pisos suben, entonces el mío también”.

3. Vuelvo a linkar aquí el texto del Grupo Surrealista de Madrid acerca de los descontrolados franceses de la banlieue: Los Malos Tiempos Arderán. Tuve la oportunidad de releerlo ayer y ¿qué puedo decirles? Es maravilloso. Mi agradecimiento a sus colectivos escribientes. Me alegra comprobar que no todos han perdido las ganas de vivir la vida.

5 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Hola, Patata, gracias por hacer real -lo que es un hecho- que nada cambia porque lo haga el último dígito del calendario; nada cambia tampoco de lo "bueno" y eso es lo que se advierte leyéndote. Los tres textos los conocía ya, pero te agradezco la posibilidad que brindas de releerlos una vez más.

Un abrazo entrañable

Hannah

10:17 a. m.  
Blogger la patata de la libertad said...

Gracias a tí por dejarte caer por aquí tan a menudo.

Un placer.

4:05 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Patato, sigo dándole vueltas al texto de los surrealistas y no me convence. Es más creo haber tenido una revelación hoy en uno de esos templos del consumo.

La cosa es que si bien los del GSM relatan muy bien el episodio francés, y lo encadenan con otros estallidos sociales similares que han acontecido en los últimos años no le veo a la cosa visos de mejora. Me recuerda al tochazo de Zinn del que hablamos el otro día. Esto es, es posible relatar la ocurrencia de estallidos sociales y revueltas durante los dos últimos siglos, pero a la hora de la verdad los dueños del cotarro, El Dinero, siguen siendo los mismo.

La revelación la he tenido mientras tenía en mis manos una colección de deuvedés de Charlot a la venta. Películas de desarrapados para consumo masivo. A fin de cuentas ver ver a un muerto de hambre comerse con mucha paciencia la suela del zapato hoy en día hace gracia.

9:46 p. m.  
Blogger la patata de la libertad said...

El texto comienza de esta forma:

"Lo que vamos a decir lo decimos sin ninguna ilusión ni tampoco esperanza, ni sobre
su utilidad ni sobre la verdad última de nuestros argumentos. Estamos demasiado lejos de los acontecimientos, tanto física como temporalmente, demasiado lejos, demasiado tarde, como para pretender tener ninguna influencia sobre ellos. Estamos lejos, además, de su propia negación, pues a pesar de que efectivamente compartimos una miseria análoga que se debe a las mismas causas, no es sin embargo igual, ni tiene su misma intensidad."

Quiero decir que, como poco, deja claro lo poco que se puede hacer desde la distancia con un mero texto.

Por lo menos, quienes escriben revelan sus contradicciones desde la primera línea. Es mucho más de lo que puede leerse por ahí hoy en día: todos esos escritos sin profundidad, plagados de jerga marxista incomprensible o palabros copiados de los autonomistas italianos con la mitad de gracia. Todos escribiendo desde una posición de mesías, aclarando lo que se debe hacer.

¿No convence? Convencer: No. Pero a estas alturas ¿qué puede convencernos?

No es mucho, no. Y como bien dices, el Dinero, el Gran Dinero (como le llama Don Agustín GC), sigue ahí, ahí encima -sobre nosotros- y nos hace partícipes de sus costumbres y de sus defectos.

Hasta ese punto estamos integrados. Protestamos desde dentro, porque ya no hay fuera.

Tiempos modernos. Sí, más o menos.

Sin embargo, hay un punto en esa crítica, la de los surrealistas, que tiene mucho mérito, por cuanto se sitúa en un ángulo diametralmente opuesto al del poder: no rechaza la violencia sobre las cosas ni la delincuencia sino que las acepta como manifestaciones de rechazo, como expresiones sociales de abajo.

Es un primer paso; perder esa mojigatería que nos hace juzgar lo acontecido desde leyes redactadas por los de siempre, aprobadas para mantener su sistema de castas y privilegios.

El texto destaca en todo momento que no por situarse fuera de ese orden, se es menos o peor. Se es marginal, simplemente; desde una marginalidad cuya propia existencia revela la miseria del sistema.

Creo que en esa parte te equivocas, los textos de esta gente, como los de Os Cangaceiros o las enrages situacionistas, son apologías explícitas de la guerra social, del robo y de la revancha de los oprimidos. No puede ser vendido más que de forma minoritaria (el robo no puede "ponerse de moda". No sería negocio. Lo desmontaría).

Son los típicos textos que se encuentran en (algunas, no todas) librerías sólo mientras los lee poca gente. En cuanto lleguen a mucha gente -si algún día lo hacen-, se criminalizarán los contenidos(apología del terrorismo)las editoriales (financiación de terroristas) o los editores (terroristas) y se cerrará el tinglado sin mucho ruido -y entre el consenso satisfecho de socialdeócratas y democristianos-.

11:24 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

No quisiera ser malinterpretado, la lectura del GSM es muy recomendable. Es también interesante la deriva que planteas sobre la violencia. Demostrar que la frustración engendra violencia se sencillo, tan solo se necesitan dos monos en una jaula y ganas de putear a uno de ellos, que invariablemente volcará su frustración en agresiones a su compañero de jaula. La violencia puede ser un síntoma, no siempre una enfermedad (no existía la violencia gratuita de la que hablaba Sarkozy como bien exponen los del GSM).

Lo de la criminalización de los grupos en cuanto alcanzas cierta masa crítica me recuerda a Losantos, de quien nadie se acordaba hasta que llegó a dos millones de oyentes, o a la blogocosa o los medios alternativos, a los que poco a poco van más mojándole la oreja a los tradicionales. Una vez más tenemos nuevos actores que amenazan el orden establecido y que hay que meter en cintura. Tan clásico, tan previsible...

Leía creo que en el blog de escolar sobre la colocación de ciertas parodias (o "cultural jamming" como quieas llamarlo) de pancartas de propaganda política en algunas cabinas de los madriles. Algún medio las ha bautizado como de "extrema derecha" o anti-sistema porque las acompañaban de pintadas contra el consumo. Les ha faltado poco para denominarlos violentos. ¿Que es la violencia de todas formas? ¿Cruzarle la cara a la parienta?. Sin duda. ¿Bombardear un ministerio? Depende de quién. ¿Quemar una papelera?, ¿un gerente enviando una carta a un trabajador acerca de la difícil coyuntura económica y que sea más competitivo o que vaya preparándose?

¿No será que las élites son los maestros en la gestión de la violencia en cualquiera de las formas? Interesantes reflexiones.

12:01 a. m.  

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