la patata de la libertad

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17.2.06

De nobles oficios y nanotelefonía

1. ¡La pena que me entra cuando las putas aseguran que el suyo es un trabajo como cualquier otro! Más que nada, porque me reconozco en la declaración, que encuentro completamente cierta. Por más vueltas que le doy, me parece igual de denigrante la prostitución del sexo que la de otras partes del cuerpo o la de la mente. No podemos descalificar otras actividades para tratar de justificar la nuestra, igualmente injustificable, así se quiera encontrar entre ellas una sutil diferencia de grado -allá cada cual con sus apreciaciones púdicas-. Aunque esta sociedad haya construido una moral a base de compartimentos estancos, sin equiparar conductas conceptualmente iguales (como alquilar el pene y alquilar la pluma: en cualquiera de los dos casos, ponerlas a disposición, renunciar la su libertad e independencia), separación de la cual resulta una hipocresía que en mayor o menor nivel todos hemos interiorizado, por lo bajo me late que criminalizar la prostitución es en realidad una coartada para justificar el entorno de dependencia, coacción económica y puterío que existe en toda empresa legalmente constituida; y me suenan igual los asertos “sí jefe, sí claro, sí jefe” que los de “sí, mi amor, sí papito, sí mi amor”, que tanto desde el catre de un burdel o desde el escritorio de una oficina lanzamos continuamente por aquí abajo. Tal vez repugne el contacto físico de un trabajo que implica intercambio de fluidos y que, hecho con ganas, puede llegar a ser tan placentero; pero igual repugnan todas esas actividades que podrían estar haciéndose por el puro gusto de hacerlas, como construirse una casa, pescar un pez o educar a un hijo, y que sin embargo tienen que ser realizadas por personas asalariadas (las más de ellas en condiciones precarias y, en consecuencia, amargadas), para ser desnaturalizadas y reconcebidas a partir de entonces en forma de Tiempo y Dinero, los peores rostros de la Muerte. ¡Puaj! En cualquier caso, la pelea no puede versar entorno a la regularización del entorno laboral, ya sea de las putas o de nosotros los asalariados (también putos, y no es simple peloteo solidario): la pelea debe ser por la destrucción del entorno laboral. Porque estamos hasta el gorro de Trabajo. Ya no hace falta.

2. En el mismo tema pero desde otro punto de vista, alejo informa sobre la contradicción que plantea el Editorial del nauseabundo panfleto progresista El País, que afectado por un soberbio ataque de moralina la emprende contra la explotación del hombre por el hombre en el caso de la prostitución (y sólo en ese caso); como siempre, de la mano de una ristra de estadísticas proporcionada por alguna Institución para la Salvación Moral o cualquier ONG católica subvencionada. Qué más da. Queda patente, por la envergadura de su sección de relax, que los de El País no se creen ni una palabra de lo que dicen. Fundamentalmente, como bien observa alejo, eso es HIPOCRESÍA, con letras grandes, ya que cualquier otro intento de explicación nos conduciría por fuerza a la imbecilidad, y nadie duda de la astucia del principal órgano de propaganda socialdemócrata. En cualquier caso, Ciudad Escaparate, esta urbe desde la que escribo, puede ofrecer una buena muestra de la cantidad de prostitución que las Gentes de Bien (aquellas que, oficialmente, en charla de bar o en cualquier encuesta, están en contra de semejante "inmoralidad") son capaces de consumir, bien sean democristianos o socialdemócratas, constructores de palillo en boca y bazoca de planos o tecnócratas con maletín de nylon y PDA. Tanto en las ferias Construmat celebradas en los últimos años (construcción e inmobiliaria) como en esta que se está llevando a cabo esta semana sobre Nanotelefonía y Miniaturas Inútiles, no sólo se agotan las prostitutas de la ciudad y rodalies (alrededores) sino que, como si se tratase de recambios industriales, los Grandes Proxenetas –todos ellos respetables restauradores y votantes de Convergència (disculpen el desahogo)- corren a importarlas de Francia y de Italia a toda prisa. Tal y como ustedes habían sospechado, se trata de la mano invisible que regula la oferta y la demanda. Bloody Keynes.

3. El lenguaje popular encuentra un nombre para todo. Uno especialmente tosco y apropiado para la coba es el que, evocando el masaje previo a la "porculización", ha venido tomar el nombre de uno de sus componentes: “vaselina”. En el caso que vengo a comentarles interviene de nuevo la Gran Feria de Nanotelefonía y otras Chucherías Tecnológicas, que tiene lugar en este mismo instante en la Fira de Montjuich de Ciudad Escaparate. Y es que recuerdo con la sangre helada toda la vaselina que insistentemente, radios, periódicos y canales de televisión afines al ayuntamiento de Ciudad Escaparate nos aplicaron durante el pasado fin de semana para ayudarnos a soportar lo que se nos venía encima. Y como siempre, se nos untó en forma de cifras económicas y comentarios vacuos sobre progreso y tecnología en lo que podríamos comenzar a definir como Estándares Propagandísticos de Vaselinización Progresista. Permítanme aclararlo a modo de manual:
-Primer Estándar Vaselinístico: lucro privado exhibido como lucro distribuido (LPaLD). Al caso: cien millones de Euros es “lo que va a obtener Barcelona” de esta Feria Tecnológica. Siempre debe exponerse así, en modo genérico, como si el dinero se repartiese a partes iguales entre todos los ciudadanos. Aparentemente, no hay gremio de la hostelería. De restaurantes, hoteles, prostitutas y taxis cobramos todos. Venga ese Dinero, pues, que no lo he visto.
-Segundo Estándar Vaselinístico: Ocupación Hotelera (OH). “Habrá una ocupación hotelera del 100%” (y acto seguido, entrevista con un hostelero satisfecho: “nosotros estamos preparados y hemos invertido mucho y tenemos más de dos mil camas listas y zzz…”). Aquí la objeción es clara: ¿qué me importa a mí que duerman cien mil más en la ciudad durante esta semana?
-Tercer Estándar Vaselinístico: Evocación de la Zanahoria (EVZ); Progreso, Tecnología, Multiculturalidad, Bienestar… pueden combinarlas y recombinarlas a su antojo. Aaah… Este Estándar es un verdadero clásico de la Promoción del Movimiento del Dinero por el Dinero. Al caso: Barcelona, de nuevo, “a la vanguardia del progreso tecnológico”. Sí, a la vanguardia de todo lo que viene a ser capital salvaje e intercambio de miniaturas imbéciles. Y la Zanahoria bien arriba, que se agiten los mulos. Que tiren palante.
Como ven, los alegres datos de la economía caen sobre nosotros como pedruscos de hielo. La realidad, sin embargo, es que la vaselina no nos sirve de mucho, como hemos podido sufrir esta semana: colapso circulatorio; colapso espiritual ante tanta gente rubia con prótesis biotécnicas contemplándonos como a vulgares lugareños; colapso de los transportes públicos; colapso mental ante la imagen de veinte japoneses intercambiando datos por infrarrojos en un autobús y, para qué seguir, colapso simbólico universal de todo en general.