la patata de la libertad

Blog de opinión crítica completamente anti-
Un congresista estadounidense, en el pináculo de la estupidez, propuso cambiar el nombre de las malignas patatas francesas ("french fries") por el de patatas de la libertad ("freedom fries")... ¿Alguien recuerda la ensaladilla nacional? Colabora con la patata: comenta o envía tus artículos a allstolen@hotmail.com En marcha desde 26/05/04

1.2.06

Dos observaciones:

sobre Fanatismo Democrático y sobre el regreso del Ídolo Pop Judicial del Antiterrorismo Patrio...

1. En un solo momento, en una única foto, se produce una extraña conjunción de esta actualidad espectacularizada, cortina de humo tras la cual suceden de verdad las cosas: Rajoy firmando biblias -disculpen, quise decir constituciones-, ayer en Cádiz. Un instante que aúna la Fe en el carisma de líder –y que además, sitúa al representante de un partido como equivalente político de una estrella pop (y nunca al revés, ojo)- junto a la Fe en el Libro de la Sabiduría. El Cristianismo proyecta su imagen en la política. Una sola foto que lo deja todo claro: el respeto imbécil –y hasta admiración- respecto al evangelizador y la confianza en un único texto que recoge La Verdad, y pongan cuidado en el artículo determinado y las mayestáticas, porque ahí radica la clave del engaño.

2. Regresa, si es que alguna vez se fue, el infame juez estrella. Otro ídolo pop de la Eh-pania fachorra y antiterrorista. Ayer pude contemplar la portada de su nuevo lanzamiento editorial, en donde aparece Él con ese mechón blanco, con el semblante alegre, tras un título superpuesto que no recuerdo muy bien: “Luchar contra el terrorismo es muy fácil (si sabes cómo)”. O algo así, no me hagan mucho caso. Si está tan bien articulado como sus causas judiciales, no me extrañaría que el libro se deshiciese como un helado derretido sobre las manos del propio lector. Otro ejemplo de que la industria editorial está dispuesta a sacar renta de cualquier tonto que, denostado y dejado en evidencia por la insensatez y la inmoralidad de un trabajo político instrumentalizado para gloria propia, quiera erigirse como analista de altos vuelos: Aznar, Urdaci, Garzón, Trillo, Alfonso Guerra… Todos ellos, inservibles ya, son estupendos autores de ficción nostálgica. Cuando yo hice, cuando yo dije, cuando yo estuve, yo ya avisé, yo ya dije, yo estuve allí… y todas las variaciones que se les ocurran en primera persona del singular y en pretérito perfecto simple. Mil veces más justo sería el ostracismo. Que les ignoremos, en definitiva, y que como dice la rencorosa y popular voz de olvido “¡que ahí se pudran!”.