la patata de la libertad

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Un congresista estadounidense, en el pináculo de la estupidez, propuso cambiar el nombre de las malignas patatas francesas ("french fries") por el de patatas de la libertad ("freedom fries")... ¿Alguien recuerda la ensaladilla nacional? Colabora con la patata: comenta o envía tus artículos a allstolen@hotmail.com En marcha desde 26/05/04

25.1.06

Comportamiento gregario

We are ants

Queda claro que, si a casi mil millones de personas en el mundo les gusta Elvis Presley –según una estimación de la revista Spin (¿cómo la hicieron? no sé, supongo que se chuparon el dedo, lo pusieron al aire y proclamaron ¡Viento norte!, mil millones aprox.)-, el Número abandona para siempre el peso que se le otorga como argumento de refrendo. Siempre recuerdo esa ingeniosa broma que imprimieron los jipis en algunas camisetas allá por los ’70, aludiendo al número de toxicómanos de EEUU: “cinco millones de yonkis no pueden estar equivocados”. En fin, que lo de Elvis es una locura. Un cantante infame, feo, famoso por unos estrafalarios movimiento pélvicos que causan vergüenza ajena. Un ególatra mafioso con las mayores ínfulas que jamás se han visto. Y la gente lo adora. ¿Qué sucede? Me parieron en el planeta equivocado, seguro. O con un bulbo raquídeo defectuoso. No lo descarto.
Hagamos un salto dimensional, movámonos de Memphis a Eh-Pania –pronúnciese con entonación castrense y convicción religiosa-. Me entero hoy que El Manifiesto de la COPE por un País-Único-en-el-Que-Gritar-Sandeces lo han firmado ya setecientos mil imbéciles. Sospecho que deben haberse dado dos argumentos para llevar a la gente a estampar su garabato: el gregario y gilipollas, ya clásico (1) “han firmado chorrocientos mil ¿a qué esperas tú para hacerlo?”; y otro aún más estúpido: (2) “¿vas a quedarte ahí parado mientras se quebranta la libertad de expresión y España se rompe?”.
Por aquí seguimos esperando que a Jiménez Lozanitos –ya no nos hace gracia-, en uno de sus arrebatos (¡al guey lescgibe los discursos Cebgián!), le dé por emular a Orson Welles e invente una nueva Guerra de los Mundos (¡han llegado de afuega, están pog todas pagtes, acaban de destruig toguespaña! etc, etc…): tal vez así salgan todos los fachas a la calle e, incapaces de discernir a los catalanes por su aspecto físico -pues de hecho, es imposible: lo mismo son altos y con barba que bajitos y con bigote-, comiencen a dispararse entre sí.