la patata de la libertad

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Un congresista estadounidense, en el pináculo de la estupidez, propuso cambiar el nombre de las malignas patatas francesas ("french fries") por el de patatas de la libertad ("freedom fries")... ¿Alguien recuerda la ensaladilla nacional? Colabora con la patata: comenta o envía tus artículos a allstolen@hotmail.com En marcha desde 26/05/04

19.1.06

Yo, el Benefactor de Patatonia

Como el Hombre de Bien que todos sabéis que soy, tengo muchos planes para el futuro. Por ejemplo, pienso convertirme en dictador de mi propio Estado (Patatonia), que contendrá unas cuantas naciones contra su voluntad, a las que llamaré algo así como Comunidades Regionales Dependientes -y así se estudiarán en la escuela: hasta que al cabo de dos generaciones a todo el mundo le parezca que eso es lo natural y lo correcto-, entre las cuales estarán España, Arizona y Dinamarca (con la que proclamaré así al tun tún que nos unen unos “ricos vínculos históricos”), lo primero que haré será lanzar un edicto en el cual se prohibirán una larga lista de actividades y de cosas que, según mi parecer propio y personal –el cual haré pasar por El Bien Común o El Interés General, según me pique- serán consideradas “Malas” dentro de cuatro categorías morales también de mi propia invención: Insoportables, Incívicas, Inútiles e In-béciles (así con guión para que no desentone).
Como actividades insoportables, que estarán completamente prohibidas y serán consideradas absolutas inmoralidades (las viejas se persignarán cuando observen la comisión de una de ellas), habrá las siguientes conductas: (1) hacer sonar cualquier tipo de claxon o bocina (so pena de cuarenta salivazos); (2) hablar en el trabajo antes de las nueve y media de la mañana (trenta sipis) -dentro de este tipo, habrá un agravante que será la “simpatía”, porque díganme ¿acaso no es insoportable que alguien quiera ser simpático en el trabajo antes de desayunar?-; (3) escuchar cualquier variedad de tecno-copla criminal o fusión flamenco chill-out (quince salivazos) y, finalmente, la peor de las actividades insoportables, será (4) la adquisición de prendas de ropa con Los Colores de Moda (ciento cincuenta escupitajos en cada ojo). En mi Estado, Patatonia, los Colores de Moda estarán completamente prohibidos, así los ciudadanos se creerán que esa es la principal y más injusta prohibición que desde arriba se les impone y protestarán contra semejante estupidez con todas sus fuerzas, quedándose sin ímpetu para acometer una lucha valiente contra el resto de despotismos que pienso practicar. Los más arriesgados pasarán a Francia de estranquis a comprar ropa con Los Colores de Moda y harán pintadas tales como: ¡basta ya de represión: queremos vestirnos en tonos ocre! Para el cumplimiento de estos castigos, crearé un cuerpo especial de Escupidores del Estado, que deberán pasar unas oposiciones durísimas en las que se les preguntarán miles de trivialidades que deberán aprender de memoria. Como Escupidores, no les harán falta ninguno de estos conocimientos pero claro, de alguna forma tendré que seleccionarlos ¿No?
Se considerarán actividades Incívicas, segunda de las categorías morales infames prohibidas en Patatonia, y serán castigadas con multas de hasta 300.000€ (que dedicaré a causas benéficas como salvar los elefantes marinos, reinsertar a futbolistas o alfabetizar a la población de Estados Unidos) acciones como las siguientes: (1) hablar de deporte, de automovilismo o de alguno de esos programas en que se encierra a veinte descerebrados en un chalé de la sierra a esperar que se maten y se digan cosas como “yosoyasí y toda mi familia está superorgullosademí” (2) decir en público cosas como “necesito una memoria flash de quinientas megas” o “me hace falta más ram” (3) solicitar subvenciones de cualquier tipo. “¡Que paguen los empresarios con sus beneficios, que no les hacen ni puta falta!”, esta cláusula de desahogo pienso incluirla como Disposición Transitoria Primera, más que nada para darme el gustazo y también para que se me considere en el resto del mundo como un Peligro Dictador Populista de Ultraizquierda.
Las acciones Inútiles –tercera categoría moral abominable- o bien no serán castigadas y permanecerán gravemente impunes o bien conllevarán más de veinte años de cárcel sin posibilidad de tercer grado, según el humor con el que me levante (la pena de muerte estará prohibida… ¿o acaso pensabais que soy sólo un cerdo cruel sin escrúpulos?). En cualquier caso, crearé un inmenso cuerpo de Regañadores Públicos –porque tampoco es plan andar coaccionando de forma directa en todo caso- (de nuevo, con unas oposiciones durísimas: cinco años sin salir de casa para aprenderse los tochos del Temario de Regañadores; y así las Señoronas Conservadoras podrán decir aquello de “ pues mi hijo se ha sacado una plaza de Regañador del Estado” como quién presume de pene), los cuales reprenderán a la gente cuando realice una de las siguientes acciones inútiles: (1) Planificación con ánimo de determinar el futuro de otros individuos; (2) Creación de Puestos de Trabajo para otros individuos y (3) la creación de órganos representativos (de otros individuos). No estará prohibido representarse a sí mismo. Al contrario, se celebrará con cien salvas al aire. En estos tres casos prohibidos, los Educadores procederán a regañar con bastante mala hostia a todo quien realice alguna de estas inutilidades, que se han llevado a cabo toda la vida con los horribles resultados que todos podemos ver con sólo salir a la calle: automóviles por todas partes, supresión de espacios comunes, trabajo la mayor parte del día, egolatría estúpida por doquier y culto a la persona bajo la creencia de que cada uno es especial y muy diferente al otro aunque cada uno haga exactamente lo mismo.
La última de las categorías morales calificará como in-béciles una buena ristra de actuaciones que, simplemente, me fastidiarán como gobernante supremo y vitalicio de Patatonia, sin que quepa mayor aclaración. Entre ellas habrá un buen puñado de actividades comerciales (casi todas) como (1) vender, (2) hacer inventario ("quien agrupase sus efectos o realizare contabilidad de ellos"), (3) promocionar o (4) intentar fidelizar a un cliente (fidelizar estará severamente penado), las cuales, en principio, estarán completamente prohibidas, aunque las autorizaré o prohibiré según convenga al Interés General. También, aparte, concederé bulas a determinadas acciones in-béciles para granjearme la gratitud de mis súbditos más débiles, que dirán a los periodistas extranjeros frases como “es un generoso hombre de estado” o “es un estadista que se ha adelantado a estos tiempos”. Y cosas por el estilo.
Al margen, y sin debate público, a los quince días de llegar al poder, prohibiré el Jamón Serrano. Veinte días después, con todos los movimientos sociales en contra de mi ley, con todas las agrupaciones de Empresarios de Dios rabiando por semejante medida arbitraria, con el pueblo en armas a las puertas de mi palacio (siempre hay un límite que solivianta a la multitud), rectificaré en un paquete legislativo que, a la vez que restituye "la autorización comercial de adquirir e intercambiar piernas de ganado porcino", prohíbe completamente el Automóvil. Así, bajo mi benevolente y sabia rectificación, llevaré a cabo la medida que más me apetece: la exterminación completa y definitiva del automóvil personal, el peor enemigo del hombre y del territorio.
Y esto es más o menos, lo que realizaré cuando os gobierne. Y os lo advierto: no intentéis derrocarme, pues también pienso proveerme de un inmenso cuerpo de policía política que os estará vigilando por vuestro propio bien. Lo sabré todo. Ha, ha, ha, ha... (risa maléfica)

11 Comments:

Anonymous Anónimo said...

El plan para prohibir lo automoviles hace aguas: El populacho enardecido no resistirá 20 días sin jamón serrano (medida miserable y despótica donde las haya) y tomarán el Palacio de Invierno al grito de: ¡Jamón para el pueblo! ¡Abajo el tirano!

1:53 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Y esto... ¿cómo hay que hacer para nacionalizarse patatense?

1:54 p. m.  
Blogger dani said...

Lo de los jamones es absolutamente insostenible, para empezar porque los cerdos sin patas no se sostienen, y teniendo en cuenta la cantidad de cerdos...
Por otro lado, las sanciones me parecen abusivas... pobres escupidores, tendrán que llevar algún mejunje hidratante para la lengua! Y qué decir de los regañados? Que se lo merecen por inútiles.

2:05 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Sólo quiero decir que la utopía de un hombre es el infierno de los demás.

...

Ahora todos tenéis que llevaros la mano derecha a la barbilla, mover la cabeza como diciendo que sí y decir "jo, tío, qué profundo, tu eres liberal, ¿no?".

Jaime

2:23 p. m.  
Blogger la patata de la libertad said...

Antes de ponerme a criticar, una pregunta: tu, el nepotismo tampoco lo ves tan mal, no?

Gracias, oh Gran Poder Altísimo. Se postra a sus pies,

d.

3:53 p. m.  
Blogger la patata de la libertad said...

¿Quieres un Ministerio?

Si eres bueno, te nombraré Subsecretario del Departamento Estatal de Escupidores. O si lo prefieres, tengo algunas vacantes en la Oficina de Asuntos Espinosos, que es donde en realidad se va a manejar todo... La telita, mano. La panoja. El dinerito.

4:22 p. m.  
Blogger la patata de la libertad said...

A Escupidores no. A ver si ahora que voy a estar enchufao trabajaré más que sin estarlo. Algo que no me de trabajo y que aparente mucho. Propongo sustituir los nombres civiles de los cargos por otros más molones, tipo Príncipe-Duque de Dragones Escupidores o Teniente General Tigre de Asuntos Espinosos (éste me interesa a mi). Es bien sabido que la mitad del trabajo de un hombre está en decir bien su cargo.

Gracias, oh, tú, que estás ahí.

d.

4:33 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Merdre! Un pais patafísico. Paso a llamarme Brut Chatwin

6:38 p. m.  
Blogger la patata de la libertad said...

Sactamente. Es más: Sr. Chatwin, como indumentaria, mis ministros llevarán una camiseta blanca con una inmensa gidouille en el centro.

8:04 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Alguien que me explique qué es un sipi, que el Código Penal hay que conocerlo.

9:29 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Me atrevería a decir que los sipis son aquello que en mi época se conocía como lapos. Recuerdo que en aquellas aulas había algunos niños malvados con bata de cuadraditos azules y blancos que eran auténticos expertos en el arte de tirar lapos a la cara y salir corriendo.
Eran otras épocas, ahora sólo se drogan y enseñan el ombligo. Todo se está perdiendo.

10:54 a. m.  

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