Una juventud europea
Sé que es viernes y estamos cansados. Sé que su rutina les consume y que mis textos no ayudan. El trabajo mata lentamente, como los cigarrillos, como el cinismo. Sin embargo, les ruego que hagan de tripas corazón y me dejen “interrumpir la paz de sus hogares” con un nuevo texto crítico. Supongo que su cerebro se lo agradecerá, en el caso en que sea realmente el cerebro quien realice la asimilación de conocimiento –siempre he sospechado que tenemos alguna glándula que se ocupa de eso-.
Basta de cháchara y al tajo: ayer, el órgano de comunicación del Tripartito Catalán incorporaba el texto de un notario llamado López-Burniol, un texto titulado “Una juventud europea”. Conocida la caducidad de las páginas de la versión online de El Periódico, paso de referirlo en un link y lo reproduzco íntegramente. Les anticipo que el texto, que parece una floritura reformista bienintencionada, va cargadito de trampas retóricas y colmadito de determinismo liberal:
Hace unos días, mientras aguardaba en el rectorado de la Universitat de Barcelona el inicio de la investidura como doctor honoris causa del físico suizo y profesor Peter Hänggi, escuché a uno de los presentes comparar el reciente movimiento estudiantil francés con el de mayo de 1968. Otro asistente, tras admitir su común espíritu contestatario, señaló una diferencia entre ambos: "En 1968 --dijo-- se reivindicaba una utopía; ahora, algo mucho más concreto". ¿Es cierto o se trata, en el fondo, de lo mismo?
Cuentan las crónicas que, durante el mayo de 1968, los periódicos ofrecieron imágenes insólitas de un París dominado por los estudiantes. Barricadas olvidadas desde los tiempos de la Comuna, paredes llenas de consignas a medio camino entre la provocación y el humor, políticos de todas las ideas preocupados por el hundimiento de la sociedad industrial, enfrentamientos nocturnos con la policía, manifestaciones masivas...
En realidad, todo había comenzado muy lejos. Fue a principios de los años 60, durante la guerra de Vietnam --con la que Estados Unidos pretendía contener el comunismo en el Lejano Oriente--, cuando se gestó una revuelta juvenil generalizada. Se inició con la resistencia al reclutamiento en los colegios universitarios, siguió con una crítica acerba de las propias universidades y desembocó en una denuncia de todo el sistema. Los choques surgieron en California y se extendieron al Este. Al llegar a Europa --en 1968--, estuvieron a punto de derribar al general De Gaulle, afectaron --aunque menos-- a Inglaterra y Alemania, y alteraron hondamente a las universidades japonesas. Y, hasta bien entrados los 70, siguieron dándose manifestaciones de este fenómeno, que ha grabado en la mente de una generación una pauta que aún influye en las políticas gubernamentales.Para Eric Hobsbawm, este rosario de revueltas juveniles fue un signo de que la estabilidad de la edad de oro (1945-1973) no podía durar. A fines de los años 60, el comienzo del declive de la hegemonía americana, así como el estallido salarial mundial fruto de la escasez de mano de obra, desestabilizaron el funcionamiento de la economía. De hecho, la actitud reivindicativa de los trabajadores fue más significativa que el estallido de la rebelión estudiantil, pues ésta fue un fenómeno ajeno a la economía que movilizó sólo a un sector minoritario de la población. Pero la agitación universitaria tuvo, en cambio, una enorme trascendencia cultural, pues sirvió de revulsivo para una generación que casi había llegado a creer que había resuelto para siempre los problemas de la sociedad occidental.
EN LA actualidad, las movilizaciones estudiantiles francesas se nos presentan --por una parte-- como una reivindicación de contenido concreto: la protesta contra el contrato de primer empleo que el Gobierno quiere implantar (una ley que facilita el primer empleo a los menores de 26 años a cambio del despido libre que afecta a todos los menores de esa edad). Pero --por otra parte-- la protesta estudiantil ha conseguido la solidaridad y el apoyo de sectores obreros y de las clases medias, lo que prueba que el alcance del descontento es amplio y hunde sus raíces en la convicción, compartida por grandes capas de la población, de que se trata de una abierta traición al modelo social francés.
Así las cosas, cabe concluir que tanto uno como otro movimiento de protesta comparten un rasgo: la denuncia de todo el sistema. Un sistema que mostró sus primeras señales de crisis a fines de los años 60, y que hoy tiene claras y graves dificultades para regenerarse en toda Europa, especialmente en Francia. Resulta sintomático que fuese en 1967 cuando Jean-Jacques Servan-Schreiber --editor de la revista de centro-izquierda L'Express-- publicó El desafío americano, superventas también en Estados Unidos. Su mensaje se resume así: o Europa adopta el modelo americano o será devorada por Estados Unidos en un plazo de 30 años, pues el Mercado Común Europeo está fracasando en su intento de avanzar con rapidez --pese a que el 1 de julio de 1968 se habían eliminado las aduanas entre los estados miembros-- y se desintegrará por falta de empuje.CLARA ES su advertencia: "Estados Unidos hoy todavía se parece a Europa, aunque con una ventaja de 15 años. Pertenece a la misma sociedad industrial. Pero en 1980, Estados Unidos habrá entrado en otro mundo, y si no conseguimos ponernos a su altura, los norteamericanos tendrán el monopolio del conocimiento, la ciencia y el poder". Y profética es su conclusión: "Si Europa, como la Unión Soviética, es eliminada de la carrera, Estados Unidos se quedará sola en ese mundo futuro. Eso resultaría inaceptable para Europa, peligroso para Estados Unidos y desastroso para el mundo.... Una nación que mantenga el monopolio del poder considerará el imperialismo una especie de deber, y tomará su propio éxito como prueba de que el resto del mundo debe seguir su ejemplo".Cuarenta años después, abortada la Constitución y paralizada su unión política, parece como si la decadencia de Europa --presentida en 1968-- se hiciese palmaria en su incapacidad para reformar sus estructuras sociales y para conformar sus instituciones políticas. Queda lejos el ideal federal que soñaron los héroes de las resistencias europeas frente al nazismo. El mismo ideal al que se refería Sophia Magdalena Scholl, estudiante de Biología y Filosofía en la Universidad de Múnich, miembro del movimiento Rosa Blanca en la Alemania nazi, que fue condenada por traición y ejecutada en la guillotina a los 21 años, por haber defendido sus ideas con la palabra. Fue una joven europea fiel hasta el extremo.
Ahora, finalizado el tostón notarial, les ruego fijen su vista sobre la frase de Jean-Jacques Servan-Schreiber reseñada por el autor en donde se dice que Europa –identificada ideológicamente con El Mercado Común Europeo (Europa=Mercado)- “está fracasando en su intento de avanzar con rapidez”. Más adelante, en la tercera cita de dicho texto, se expresa que EEUU se quedará “sola en ese mundo futuro”. La amenaza no puede estar más clara: el temor a la incertidumbre de lo que pueda suceder, aquello que queda en el futuro y que, por tanto, no puede saberse; el miedo a perder “el tren del progreso”, que nadie sabe a donde va pero que, por un puro culto oscurantista a la dinámica económica (al movimiento circular del Dinero), debemos seguir sin el menor juicio previo. Una gilipollez, vamos. Poco importa, a consideración del autor, el reparto discrecional de boletos en el Tren del Progreso, que haya primera, segunda, tercera y hasta cuarta clase en ese maldito tren, y poco importa tampoco que el convoy entero vaya a caer tarde o temprano por el precipicio de la finitud del mundo que habitamos, en donde los recursos, la depredación del territorio y la contaminación tienen un tope material impuesto por las medidas físicas del mundo.
La cosa es ir palante. Tirar millas. El Pogreso, amigos. Mírenlo: ahí está, ya casi hemos llegado.
Un poquito más adelante, de nuevo en una cita de Jean-Jacques Servan-Schreiber, se puede leer que “Una nación que mantenga el monopolio del poder considerará el imperialismo una especie de deber, y tomará su propio éxito como prueba de que el resto del mundo debe seguir su ejemplo”. La estupidez que yace bajo esta consideración es evidente: en opinión del autor, debemos anticiparnos y copiar a iniciativa propia el modelo gringo antes de que EEUU prevalezca y llegue a la conclusión de que su modelo es el que debe imponerse. Así, por lo menos lo habremos copiado antes de que nos lo hayan impuesto. Un lumbreras, el Sr. Servan. Como cuando le dices a un niño: “corre, corre, haz esto que si no te obligarán”.
El notario, como cierre colosal a su tontísimo escrito proclama finalmente que “Queda lejos el ideal federal que soñaron los héroes de las resistencias europeas frente al nazismo”. ¿Cómo debemos tomarnos estas palabras? ¿Qué quiere decir con eso? ¿Que si nos desviamos del ideal que unos opositores al nazismo plantearon hace sesenta años nos alejamos de lo que podría ser bueno para la sociedad? No todo lo que se opuso al nazismo queda legitimado por su mera oposición. Esa concepción de que todo lo "antihitleriano" está legitimado per se, sin mayor consideración, ha propiciado la barbarie sionista y está dando pie a una visión de la historia incompleta, que no desglosa, que no separa, que relaciona la victoria fáctica con el triunfo moral. Una historia completamente propagandística. Además: todos parecen olvidar que quienes se enfrentaron con mayor arrojo al ejército nazi fueron los bolcheviques, con Stalin al frente. Por esta misma regla de tres, deberíamos defender los aberrantes postulados estalinistas.
El resultado de este texto, como ven, es un artefacto de lo más desconcertante: por un lado confirma que en Francia se está impugnando el sistema en su integridad, y por el otro lado ofrece como salida ni más ni menos que la realización completa del sistema que es precisamente el motivo de impugnación popular.
Una incoherencia maquiavélica, la del Sr. López-Burniol.
Ofrece ultraliberalismo a aquellos que rechazan la dictadura de los mercados.
No aceptan un tazón de caldito y el autor propone que se queden con toda la sopera.
Abominable. Doy fe:
-Fe de que el artículo del Sr. López Burniol, Español, con DNI nº 34556996-Z, escrito en Barcelona y publicado en la página 12 del Periódico de Catalunya del pasado 30 de marzo de 2006, es completamente abominable.
Basta de cháchara y al tajo: ayer, el órgano de comunicación del Tripartito Catalán incorporaba el texto de un notario llamado López-Burniol, un texto titulado “Una juventud europea”. Conocida la caducidad de las páginas de la versión online de El Periódico, paso de referirlo en un link y lo reproduzco íntegramente. Les anticipo que el texto, que parece una floritura reformista bienintencionada, va cargadito de trampas retóricas y colmadito de determinismo liberal:
Hace unos días, mientras aguardaba en el rectorado de la Universitat de Barcelona el inicio de la investidura como doctor honoris causa del físico suizo y profesor Peter Hänggi, escuché a uno de los presentes comparar el reciente movimiento estudiantil francés con el de mayo de 1968. Otro asistente, tras admitir su común espíritu contestatario, señaló una diferencia entre ambos: "En 1968 --dijo-- se reivindicaba una utopía; ahora, algo mucho más concreto". ¿Es cierto o se trata, en el fondo, de lo mismo?
Cuentan las crónicas que, durante el mayo de 1968, los periódicos ofrecieron imágenes insólitas de un París dominado por los estudiantes. Barricadas olvidadas desde los tiempos de la Comuna, paredes llenas de consignas a medio camino entre la provocación y el humor, políticos de todas las ideas preocupados por el hundimiento de la sociedad industrial, enfrentamientos nocturnos con la policía, manifestaciones masivas...
En realidad, todo había comenzado muy lejos. Fue a principios de los años 60, durante la guerra de Vietnam --con la que Estados Unidos pretendía contener el comunismo en el Lejano Oriente--, cuando se gestó una revuelta juvenil generalizada. Se inició con la resistencia al reclutamiento en los colegios universitarios, siguió con una crítica acerba de las propias universidades y desembocó en una denuncia de todo el sistema. Los choques surgieron en California y se extendieron al Este. Al llegar a Europa --en 1968--, estuvieron a punto de derribar al general De Gaulle, afectaron --aunque menos-- a Inglaterra y Alemania, y alteraron hondamente a las universidades japonesas. Y, hasta bien entrados los 70, siguieron dándose manifestaciones de este fenómeno, que ha grabado en la mente de una generación una pauta que aún influye en las políticas gubernamentales.Para Eric Hobsbawm, este rosario de revueltas juveniles fue un signo de que la estabilidad de la edad de oro (1945-1973) no podía durar. A fines de los años 60, el comienzo del declive de la hegemonía americana, así como el estallido salarial mundial fruto de la escasez de mano de obra, desestabilizaron el funcionamiento de la economía. De hecho, la actitud reivindicativa de los trabajadores fue más significativa que el estallido de la rebelión estudiantil, pues ésta fue un fenómeno ajeno a la economía que movilizó sólo a un sector minoritario de la población. Pero la agitación universitaria tuvo, en cambio, una enorme trascendencia cultural, pues sirvió de revulsivo para una generación que casi había llegado a creer que había resuelto para siempre los problemas de la sociedad occidental.
EN LA actualidad, las movilizaciones estudiantiles francesas se nos presentan --por una parte-- como una reivindicación de contenido concreto: la protesta contra el contrato de primer empleo que el Gobierno quiere implantar (una ley que facilita el primer empleo a los menores de 26 años a cambio del despido libre que afecta a todos los menores de esa edad). Pero --por otra parte-- la protesta estudiantil ha conseguido la solidaridad y el apoyo de sectores obreros y de las clases medias, lo que prueba que el alcance del descontento es amplio y hunde sus raíces en la convicción, compartida por grandes capas de la población, de que se trata de una abierta traición al modelo social francés.
Así las cosas, cabe concluir que tanto uno como otro movimiento de protesta comparten un rasgo: la denuncia de todo el sistema. Un sistema que mostró sus primeras señales de crisis a fines de los años 60, y que hoy tiene claras y graves dificultades para regenerarse en toda Europa, especialmente en Francia. Resulta sintomático que fuese en 1967 cuando Jean-Jacques Servan-Schreiber --editor de la revista de centro-izquierda L'Express-- publicó El desafío americano, superventas también en Estados Unidos. Su mensaje se resume así: o Europa adopta el modelo americano o será devorada por Estados Unidos en un plazo de 30 años, pues el Mercado Común Europeo está fracasando en su intento de avanzar con rapidez --pese a que el 1 de julio de 1968 se habían eliminado las aduanas entre los estados miembros-- y se desintegrará por falta de empuje.CLARA ES su advertencia: "Estados Unidos hoy todavía se parece a Europa, aunque con una ventaja de 15 años. Pertenece a la misma sociedad industrial. Pero en 1980, Estados Unidos habrá entrado en otro mundo, y si no conseguimos ponernos a su altura, los norteamericanos tendrán el monopolio del conocimiento, la ciencia y el poder". Y profética es su conclusión: "Si Europa, como la Unión Soviética, es eliminada de la carrera, Estados Unidos se quedará sola en ese mundo futuro. Eso resultaría inaceptable para Europa, peligroso para Estados Unidos y desastroso para el mundo.... Una nación que mantenga el monopolio del poder considerará el imperialismo una especie de deber, y tomará su propio éxito como prueba de que el resto del mundo debe seguir su ejemplo".Cuarenta años después, abortada la Constitución y paralizada su unión política, parece como si la decadencia de Europa --presentida en 1968-- se hiciese palmaria en su incapacidad para reformar sus estructuras sociales y para conformar sus instituciones políticas. Queda lejos el ideal federal que soñaron los héroes de las resistencias europeas frente al nazismo. El mismo ideal al que se refería Sophia Magdalena Scholl, estudiante de Biología y Filosofía en la Universidad de Múnich, miembro del movimiento Rosa Blanca en la Alemania nazi, que fue condenada por traición y ejecutada en la guillotina a los 21 años, por haber defendido sus ideas con la palabra. Fue una joven europea fiel hasta el extremo.
Ahora, finalizado el tostón notarial, les ruego fijen su vista sobre la frase de Jean-Jacques Servan-Schreiber reseñada por el autor en donde se dice que Europa –identificada ideológicamente con El Mercado Común Europeo (Europa=Mercado)- “está fracasando en su intento de avanzar con rapidez”. Más adelante, en la tercera cita de dicho texto, se expresa que EEUU se quedará “sola en ese mundo futuro”. La amenaza no puede estar más clara: el temor a la incertidumbre de lo que pueda suceder, aquello que queda en el futuro y que, por tanto, no puede saberse; el miedo a perder “el tren del progreso”, que nadie sabe a donde va pero que, por un puro culto oscurantista a la dinámica económica (al movimiento circular del Dinero), debemos seguir sin el menor juicio previo. Una gilipollez, vamos. Poco importa, a consideración del autor, el reparto discrecional de boletos en el Tren del Progreso, que haya primera, segunda, tercera y hasta cuarta clase en ese maldito tren, y poco importa tampoco que el convoy entero vaya a caer tarde o temprano por el precipicio de la finitud del mundo que habitamos, en donde los recursos, la depredación del territorio y la contaminación tienen un tope material impuesto por las medidas físicas del mundo.
La cosa es ir palante. Tirar millas. El Pogreso, amigos. Mírenlo: ahí está, ya casi hemos llegado.
Un poquito más adelante, de nuevo en una cita de Jean-Jacques Servan-Schreiber, se puede leer que “Una nación que mantenga el monopolio del poder considerará el imperialismo una especie de deber, y tomará su propio éxito como prueba de que el resto del mundo debe seguir su ejemplo”. La estupidez que yace bajo esta consideración es evidente: en opinión del autor, debemos anticiparnos y copiar a iniciativa propia el modelo gringo antes de que EEUU prevalezca y llegue a la conclusión de que su modelo es el que debe imponerse. Así, por lo menos lo habremos copiado antes de que nos lo hayan impuesto. Un lumbreras, el Sr. Servan. Como cuando le dices a un niño: “corre, corre, haz esto que si no te obligarán”.
El notario, como cierre colosal a su tontísimo escrito proclama finalmente que “Queda lejos el ideal federal que soñaron los héroes de las resistencias europeas frente al nazismo”. ¿Cómo debemos tomarnos estas palabras? ¿Qué quiere decir con eso? ¿Que si nos desviamos del ideal que unos opositores al nazismo plantearon hace sesenta años nos alejamos de lo que podría ser bueno para la sociedad? No todo lo que se opuso al nazismo queda legitimado por su mera oposición. Esa concepción de que todo lo "antihitleriano" está legitimado per se, sin mayor consideración, ha propiciado la barbarie sionista y está dando pie a una visión de la historia incompleta, que no desglosa, que no separa, que relaciona la victoria fáctica con el triunfo moral. Una historia completamente propagandística. Además: todos parecen olvidar que quienes se enfrentaron con mayor arrojo al ejército nazi fueron los bolcheviques, con Stalin al frente. Por esta misma regla de tres, deberíamos defender los aberrantes postulados estalinistas.
El resultado de este texto, como ven, es un artefacto de lo más desconcertante: por un lado confirma que en Francia se está impugnando el sistema en su integridad, y por el otro lado ofrece como salida ni más ni menos que la realización completa del sistema que es precisamente el motivo de impugnación popular.
Una incoherencia maquiavélica, la del Sr. López-Burniol.
Ofrece ultraliberalismo a aquellos que rechazan la dictadura de los mercados.
No aceptan un tazón de caldito y el autor propone que se queden con toda la sopera.
Abominable. Doy fe:
-Fe de que el artículo del Sr. López Burniol, Español, con DNI nº 34556996-Z, escrito en Barcelona y publicado en la página 12 del Periódico de Catalunya del pasado 30 de marzo de 2006, es completamente abominable.
1 Comments:
Por más que se empeñen los que quieran hacerlo, esta protesta la ha de resolver chirac y marcharse despues. Ya esta bien de realismo frances.
Gobiernan de prestado. en europa. Morro.
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