la patata de la libertad

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29.6.07

Respuestas a preguntas que nadie ha hecho

Habida cuenta de algunas quejas recibidas, lamento mi haraganería. No escribo mucho últimamente. No encuentro el tiempo para hacerlo. No queda claro si por estas jornadas maratónicas de trabajo y paternidad o por pura desidia. Cada párrafo que empiezo me parece una repetición.

Habida cuenta de algunas quejas recibidas… jaja. Qué chiste tan malo.

Puedo contarles que he vagado en pos de algunas respuestas y que de forma fortuita, como siempre sucede, he hallado soluciones a dilemas que nunca me había planteado. Es algo propio del conocimiento. Nunca tiene la naturaleza requerida. Viaja al asalto del curioso. Se encuentran preguntas a las preguntas y respuestas a lo que ya creíamos respondido.

El caso es que, de forma provisional, porque provisional es todo conocimiento, he podido esclarecer algunos términos:

- Una explicación plausible de la imbecilidad y la incompetencia. De la universidad de Cornell y vía Fogonazos.

- Otra de las consecuencias del paso del estadio de cazador-recolector al estadio de agricultor: la gestión de los excedentes no solo trajo consigo la contabilidad, el comercio y la planificación, así como el trabajo esclavo y las guerras por el territorio, sino que también atrajo a los pequeños felinos a nuestra esfera doméstica. Los gatos rodearon los silos acosados por ratones y, en consecuencia, fueron agasajados y alimentados por agricultores agradecidos. Ahí comenzó el idilio. Hace 10.000 años. Chúpate esa, Marvin Harris.

- La valoración que las poblaciones de las grandes potencias hacen de las guerras que provoca su estilo de vida (automovilidad, artificialización del territorio, hiperproducción e hiperconsumo derivado) viene absolutamente condicionada por el resultado de las mismas. Se equivocan quienes plantean las recientes encuestas en EEUU y GB –con un rechazo del 70-80% a la intervención bélica en irak- como una oposición popular a los prepotentes actos de agresión occidentales. Esas mayorías tan sólo condenan el resultado. Que les ha ido mal. Que pierden. Y que eso no es plan. Si se va a la guerra, se va “bien”, en condiciones de “ganar”. Ir por ir es tontería.

- Que cada vez son más los que se apuntan a la sociología “de opinión” que, a base de proposiciones tendenciosas, demuestra lo que presupone. Por ejemplo: que la juventud está muy mal. Que los jóvenes cada vez saben menos, se drogan más y que, tal y como dijo un airado Aristóteles hace unos 2.500 años, ya no respetan a sus mayores ni respetan nada. La demostración: la selectividad es cada vez más fácil, las notas medias caen y otra larga serie de indicadores que demuestran lo zotes que se están volviendo. Esto es: la escuela-orientada-al-trabajo donde las familias aparcan a su prole constituye el varemo del conocimiento y, por si la enseñanza de tres idiomas, tecnología (y tantos otros añadidos que el mercado laboral solicita de los jóvenes), no fuesen suficiente, los educadores y opinólogos reclaman que además se sepan los ríos de españa, las vanguardias artísticas y las categorías de la ética de Kant. Honestamente: yo ya no soy joven como para levantar el dedo corazón al respecto. Pero si lo fuera mandaría a los mayores que me juzgan a la puta mierda. La educación no es coleccionar una miscelánea de datos diversos, ni escrivir sin faltas de hortografia. O por lo menos, no es sólo eso.