lapatata sociologic review
Hoy: ¡entrevistamos a Stuart Mann!
Recibimos una llamada. La voz de Paquita Serres, jefa de prensa de Ciutadans Per a una Catalunya Nova, corriente renovadora (?) del Partit Socialista de Catalunya, nos informa que tendremos quince minutos para hablar con Stuart Mann, ideólogo del nuevo laborismo en la década de los noventa e introductor en el partido de las tesis de la tercera vía de su colega sociólogo Anthony Giddens, con quien andó de la mano hasta que un turbio y misterioso asunto doméstico los separó.
Vaya. En lapatata no estamos preparados para tanto: Stuart Mann ¡el autor de “Make them work silently”! ¡El Gran Claudicador! El joven y apuesto sociólogo: no podemos perdérnoslo. En pequeña asamblea, ponemos en común nuestras listas de preguntas y las fusionamos en una sola. Agarramos la grabadora y nos ponemos en marcha. Veinte minutos de metro y bajamos en Drassanes. Después llegamos a una pequeña salita en la humilde sede de Ciutadans per Una Catalunya Nova, en el último piso del WTC frente al Maremágnum. Un inmenso cristal ofrece una vista privilegiada de Colón y el puerto deportivo.
Ahí nos aguarda Mr. Mann. Le saludamos efusivamente.
En inglés, cuidadín.
Buenos días, Sr. Mann ¿dónde ha estado escondido?
-Ha, ha… no me escondo. Sólo que estos últimos años he decidido mantenerme en un segundo plano. Llega un momento en que el mundo de la política se vuelve demasiado previsible…
Está bien, Sr. Mann pero considerando que nosotros tenemos apenas treinta años y nos sabemos condenados de por vida a no escuchar jamás ninguna noticia política nueva, ese nos parece un juicio un tanto inocente… ¿qué encubre usted?
-Sí, bueno. Ha, ha. Me han cazado. Fue un tema de poder y de influencia. Lo que sucede es que al principio veía que mis tesis en el laborismo tenían una cierta aplicación e inspiraban las actuaciones del partido pero llegó un momento en que aquello comenzó a torcerse…
Cuéntenos, Sr. Mann…
-Pues al principio, cuando me reuní con Giddens y preparamos el terreno teórico para una nueva época Thatcher de despidos a mansalva, privatizaciones, recolonización y guerras petro-financieras a gran escala, quedamos de acuerdo en que, como mínimo, por fuera teníamos que revestir nuestro discursos con algo de progresismo, con una patina del “old labour style”…
-Y entonces…
Entonces llegó Blair.
-Sí ¿y?...
-Pues que a Blair, como a todo buen ultra, le daban igual las formas y las teorías. Él empezó a hablar de la tercera vía como si se tratase de una cosa zafia y populista y lo estropeó todo… durante una época él arruinó por completo nuestra popularidad académica.
-No le entiendo…
-Fuimos el hazmerreír en el mundo de la sociología. Nos insultaron. Nos hicieron responsables de una teoría que no tenía ningún contenido…
Pero eso es cierto: la tercera vía nunca significó nada, fue sólo sociología de moda, construida a posteriori para justificar las salvajadas de un gobierno supuestamente de izquierda, y para eso sirvió muy bien…
-Claro, claro… pero no se difundió con estilo, como habíamos pensado, con ese aire de respeto que inspiran ahora las tonterías de Toni Negri o de Michael Waltzer, y al final no sirvió para tanto: en seguida los ciudadanos se dieron cuenta de la tomadura de pelo. Y yo creo que con una debida promoción la Tercera Vía hubiese servido para mucho más: podríamos haber privatizado y despedido a casi la mitad de los habitantes británicos... ¡y del resto del mundo! ¡qué demonios!
¿Y eso para qué le serviría, Sr. Mann?
Para curtirles, para que se den cuenta que en cualquier momento pueden jodérselos vivos… ¡que aprendan, hatajo de gandules, así serán más libres!
-¿Pero para eso no les sirve ya el liberalismo…?
-Sí y no: en parte sí porque despides igual, precarizas y flexibilizas un montón, y encima la gente se cree que le estás haciendo un favor porque beneficias a La Economía, que nadie sabe lo que es aunque crea saberlo. Sin embargo, no es tan efectivo porque la tercera vía parecía algo progre y moderno y despistaba bastante. Esa es la clave: el contrapié, el agua turbia. Al fin y al cabo, la tercera vía, como bien dicen ustedes, era una suerte de liberalismo para gente que había sido de izquierdas y no se sentía a gusto en ese rollito aristocrático liberal…
Ya le entiendo, Sr. Mann. Sin embargo, tampoco puede quejarse tanto, usted publicó siete libros sobre la tercera vía, todos ellos superventas… “La tercera vía: mi forma personal de entender la realidad”, “La tercera vía II: una forma de acabar con el hambre y el SIDA en África”, “La tercera vía y la globalización: sociología multidimensional del nuevo individuo”, “Refutaciones de las críticas a la tercera vía” y… y…
Sí, le faltan tres: “La tercera vía emocional: laborismo y sociedad civil”, “Tercera Vía Live” (la grabación de un concierto que di en Wembley junto con Bono y Bob Geldof) y el más vendido de todos: “La Tercera vía: qué diantres es eso. La tercera vía para lectores que no están acostumbrados a leer”…
¡Vaya! Y todo ello sin explicar absolutamente nada… ¡Es admirable!
Bueno, he de reconocer que sí, que tiene un cierto mérito. Miles de páginas muy bien ligadas entre sí, con esquemas, gráficos y estadísticas... ¡para nada!
Y ahora, una última pregunta de cara al Futuro. Confiésenos, que somos sus fans: ¿Qué se encuentra preparando en la actualidad, Sr. Mann?
Estoy preparando una gira de conferencias sobre blending político-emocional.
¿Y eso qué es?
Prefiero no avanzar nada: todavía no he terminado de redondear el concepto. De momento no significa mucho, pero esperen a que la palabreja se ponga a andar y los gurús de marketing político se crean que les hace falta, me voy a forrar…
Y ahora, una pregunta obligada, esperamos que no se enfade: ¿cómo lleva sus relaciones con Giddens?
Pues desde lo mío con su mujer, fatal. Y por aún cuando le dije que ella "había optado por la tercera vía"... ha ha ha... ¡me quería matar! Bueno, ya se le pasará. Anthony es un buen tipo.
Jejeje… es ustede incorregible, Sr. Mann. Ha sido un placer.
Igualmente.
Recibimos una llamada. La voz de Paquita Serres, jefa de prensa de Ciutadans Per a una Catalunya Nova, corriente renovadora (?) del Partit Socialista de Catalunya, nos informa que tendremos quince minutos para hablar con Stuart Mann, ideólogo del nuevo laborismo en la década de los noventa e introductor en el partido de las tesis de la tercera vía de su colega sociólogo Anthony Giddens, con quien andó de la mano hasta que un turbio y misterioso asunto doméstico los separó.
Vaya. En lapatata no estamos preparados para tanto: Stuart Mann ¡el autor de “Make them work silently”! ¡El Gran Claudicador! El joven y apuesto sociólogo: no podemos perdérnoslo. En pequeña asamblea, ponemos en común nuestras listas de preguntas y las fusionamos en una sola. Agarramos la grabadora y nos ponemos en marcha. Veinte minutos de metro y bajamos en Drassanes. Después llegamos a una pequeña salita en la humilde sede de Ciutadans per Una Catalunya Nova, en el último piso del WTC frente al Maremágnum. Un inmenso cristal ofrece una vista privilegiada de Colón y el puerto deportivo.
Ahí nos aguarda Mr. Mann. Le saludamos efusivamente.
En inglés, cuidadín.
Buenos días, Sr. Mann ¿dónde ha estado escondido?
-Ha, ha… no me escondo. Sólo que estos últimos años he decidido mantenerme en un segundo plano. Llega un momento en que el mundo de la política se vuelve demasiado previsible…
Está bien, Sr. Mann pero considerando que nosotros tenemos apenas treinta años y nos sabemos condenados de por vida a no escuchar jamás ninguna noticia política nueva, ese nos parece un juicio un tanto inocente… ¿qué encubre usted?
-Sí, bueno. Ha, ha. Me han cazado. Fue un tema de poder y de influencia. Lo que sucede es que al principio veía que mis tesis en el laborismo tenían una cierta aplicación e inspiraban las actuaciones del partido pero llegó un momento en que aquello comenzó a torcerse…
Cuéntenos, Sr. Mann…
-Pues al principio, cuando me reuní con Giddens y preparamos el terreno teórico para una nueva época Thatcher de despidos a mansalva, privatizaciones, recolonización y guerras petro-financieras a gran escala, quedamos de acuerdo en que, como mínimo, por fuera teníamos que revestir nuestro discursos con algo de progresismo, con una patina del “old labour style”…
-Y entonces…
Entonces llegó Blair.
-Sí ¿y?...
-Pues que a Blair, como a todo buen ultra, le daban igual las formas y las teorías. Él empezó a hablar de la tercera vía como si se tratase de una cosa zafia y populista y lo estropeó todo… durante una época él arruinó por completo nuestra popularidad académica.
-No le entiendo…
-Fuimos el hazmerreír en el mundo de la sociología. Nos insultaron. Nos hicieron responsables de una teoría que no tenía ningún contenido…
Pero eso es cierto: la tercera vía nunca significó nada, fue sólo sociología de moda, construida a posteriori para justificar las salvajadas de un gobierno supuestamente de izquierda, y para eso sirvió muy bien…
-Claro, claro… pero no se difundió con estilo, como habíamos pensado, con ese aire de respeto que inspiran ahora las tonterías de Toni Negri o de Michael Waltzer, y al final no sirvió para tanto: en seguida los ciudadanos se dieron cuenta de la tomadura de pelo. Y yo creo que con una debida promoción la Tercera Vía hubiese servido para mucho más: podríamos haber privatizado y despedido a casi la mitad de los habitantes británicos... ¡y del resto del mundo! ¡qué demonios!
¿Y eso para qué le serviría, Sr. Mann?
Para curtirles, para que se den cuenta que en cualquier momento pueden jodérselos vivos… ¡que aprendan, hatajo de gandules, así serán más libres!
-¿Pero para eso no les sirve ya el liberalismo…?
-Sí y no: en parte sí porque despides igual, precarizas y flexibilizas un montón, y encima la gente se cree que le estás haciendo un favor porque beneficias a La Economía, que nadie sabe lo que es aunque crea saberlo. Sin embargo, no es tan efectivo porque la tercera vía parecía algo progre y moderno y despistaba bastante. Esa es la clave: el contrapié, el agua turbia. Al fin y al cabo, la tercera vía, como bien dicen ustedes, era una suerte de liberalismo para gente que había sido de izquierdas y no se sentía a gusto en ese rollito aristocrático liberal…
Ya le entiendo, Sr. Mann. Sin embargo, tampoco puede quejarse tanto, usted publicó siete libros sobre la tercera vía, todos ellos superventas… “La tercera vía: mi forma personal de entender la realidad”, “La tercera vía II: una forma de acabar con el hambre y el SIDA en África”, “La tercera vía y la globalización: sociología multidimensional del nuevo individuo”, “Refutaciones de las críticas a la tercera vía” y… y…
Sí, le faltan tres: “La tercera vía emocional: laborismo y sociedad civil”, “Tercera Vía Live” (la grabación de un concierto que di en Wembley junto con Bono y Bob Geldof) y el más vendido de todos: “La Tercera vía: qué diantres es eso. La tercera vía para lectores que no están acostumbrados a leer”…
¡Vaya! Y todo ello sin explicar absolutamente nada… ¡Es admirable!
Bueno, he de reconocer que sí, que tiene un cierto mérito. Miles de páginas muy bien ligadas entre sí, con esquemas, gráficos y estadísticas... ¡para nada!
Y ahora, una última pregunta de cara al Futuro. Confiésenos, que somos sus fans: ¿Qué se encuentra preparando en la actualidad, Sr. Mann?
Estoy preparando una gira de conferencias sobre blending político-emocional.
¿Y eso qué es?
Prefiero no avanzar nada: todavía no he terminado de redondear el concepto. De momento no significa mucho, pero esperen a que la palabreja se ponga a andar y los gurús de marketing político se crean que les hace falta, me voy a forrar…
Y ahora, una pregunta obligada, esperamos que no se enfade: ¿cómo lleva sus relaciones con Giddens?
Pues desde lo mío con su mujer, fatal. Y por aún cuando le dije que ella "había optado por la tercera vía"... ha ha ha... ¡me quería matar! Bueno, ya se le pasará. Anthony es un buen tipo.
Jejeje… es ustede incorregible, Sr. Mann. Ha sido un placer.
Igualmente.
2 Comments:
"La Tecera Via Live" es una obra maestra indispensable en cualquier casa, y el tema en el que cantan de lo lindo Mann, Bono y Geldoff (a.k.a. "Los Tres Libelos") juntos, aún hoy consigue el efecto gallina de piel cuando lo pongo a tope en el tocadiscos (que yo tengo la versión vinilo, of course) para gozo de mis vecinos inmigrantes en el Rawal. Lo que es yo me voy a hacer cola hoy mismo para pillar entradas para ese World Tour de conferencias!
Yeah!
Yo encontré hace poco un remix de Deep Dish de "La Tercera Via Live" en una tienda de discos del centro y lo pincho siempre que puedo. Huou!
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