la patata de la libertad

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Un congresista estadounidense, en el pináculo de la estupidez, propuso cambiar el nombre de las malignas patatas francesas ("french fries") por el de patatas de la libertad ("freedom fries")... ¿Alguien recuerda la ensaladilla nacional? Colabora con la patata: comenta o envía tus artículos a allstolen@hotmail.com En marcha desde 26/05/04

18.1.07

Cuatro notas...

... desde el peor invierno del mundo (15º, sudor, sol... menuda mierda de invierno)

1. Los nombres de la química corporal son aterradores: estrógenos, feromonas, ácidos gástricos, bilis, hormonas… parece imposible que alguien con todos esos horribles flujos adentro pueda seguir vivo. Qué cosas. De pequeño, cuando me enteré que tenía ácido en el estómago, casi me caigo de culo: ¡sáquenmelo! ¡por el amor de Dios! Y cuando supe que una vomitera de bilis era capaz de corroer el parquet (después de una empírica kurda kamikaze), una nueva crisis: ¡sálvenme! ¡sálvenme! ¡me desintegro! Hoy, con más o menos la misma edad mental, me preocupan un tanto más las ideas. Mi incomprensión, como puede verse, se centra en que alguien pueda conjuntar “capital humano” u “optimización de recursos” sin que ello le destruya por dentro. Eso quema más que el ácido. Por fuerza.

2. En general, pienso que en el Estado Español ha habido desde siempre la suficiente incultura y tozudez, la necesaria carga ideológica de nacionalismo tonto y de nostalgia mística y el suficiente número de proyectos modernizadores (para ponernos en cuanto a progreso necio, pongamos, al nivel de una Europa o unos Estados Unidos, que ahí si que están progresaos, rediós) como para descartar que esta tumba en la que yacemos ha sido cavada por designios del maligno. Desde siempre, ha habido aquí la cantidad necesaria de gilipollas-con-ínfulas (y hasta un remanente notable) como para pensar nos han hecho falta otros gilipollas-con-ínfulas de allende los mares para el estropicio, en este caso discípulos de Hoover. Es interesante, de todos modos, leer la reseña que Miquel Riera hace de La CIA en España de Alfredo Grimaldos (Editorial Debate). Incorporo el libro a la lista. La eterna lista. Tan poca vida y tanto por leer. Putadón gordo, amigos. Bien debéis sentirlo vosotros también.

3. Escuchaba hace un momento a Billy Bragg. Creo que ha seguido una cierta evolución. Antes cantaba fatal y ahora canta sólo muy mal. Sin más. Será por eso que me gusta tanto. Hace unos minutos, se me ha puesto la carne fría cuando ha berreado “para mí solo” la que es, sin duda, su cúspide creativa “Accident Waiting To Happen”, y aquello de ¡you are a dedicated swallower of fascism!, cuya trascripción fonética viene a ser más o menos llu-a-dediquei-tet-suallowa-ofashisam! Y me pongo de pie para gritarlo a coro, una octava más arriba que Mr. Bragg, yo que tengo mejor voz. Una gozada oigan. Pínchensela a su amigo facha, ese que no sabe inglés. Y hagan hincapié en la parte de ofashisam!! A ver si capta, el muy idiota.

4. Ayer, en Silenci (C33), fue entrevistado en su lujosa mansión de estilo ampurdanés el famoso escritor excéntrico catalán Kiko Amat, de quien en breve podremos leer “Cosas que hacen BUM”. Una historia de droga y explosiones, me temo. Obviaré mi opinión personal, que por supuesto sería halagüeña pero que, como toda opinión personal, no interesa realmente a nadie. Tan sólo diré que los guionistas de este programa son unos sosainas y unos passucatsamboli. Tantas cosas que se pueden preguntar para prender una pequeña llamita crítica (¿qué piensas de la Barcelona de hoy? ¿y de la clase política botiguera? ¿no crees que la ideología obrerista ha frenado los fiestones de izquierdas y ha hecho de los comunistas estatuas de piedra? ¿qué piensas del poder litúrgico de la música? ¿hay algo más empático que la pista de baile?) y los tipos se conforman con obviedades de fácil comprensión. Supongo que es más fácil hacer tu trabajo si crees en la injusta coartada que asume que toda audiencia es imbécil. Como un publicista cualquiera. En definitiva, que no basta con un interlocutor interesante. Que también hay que saber preguntar. Algunos ejemplos: ¿en que animal convertirías a Vargas Llosa si supieses hipnosis? ¿has pensado alguna vez en lustrarte los zapatos con el bigote de Pascual Maragall? ¿crees, con todo el pueblo, que el Estado es una putada bien gorda?... No sé, cosas así.

1 Comments:

Blogger lainobeltz said...

Vargas Llosa...¿en un animal?
Yo creo que no ahce falta transformar nada.
Todo el mundo sabe que Vargas Llosa es un "canto rodado hueco". Una extraña piedra bien pulida que, como todas las cosas bien pulidas, es bastante inservible.
Me gustan tus palabras (y esto no va para Vargas Llosa, por supuesto)

9:27 p. m.  

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