Dos Notas
Sobre agresiones en los ambulatorios y sobre la extraordinaria conclusión del Caso Veiret.
1. ¿Qué hay tras una noticia cuyo titular enuncia “Aumentan en un 40% las agresiones en los ambulatorios”? Pues si uno se pone a leer, nada de nada. Al parecer, se trata sólo de transmitir ese dato. ¿Han aumentado las agresiones? Sí, padre ¿Y cuánto? Un 40%. Fantástico. En el texto de la noticia, leída ayer en el interior de uno de estos panfletos de gratuitos de publicidad que, entre los anuncios, intercalan noticias de agencia, no se decía nada más que eso. Entiendo que el famoso método de las preguntas (qué, quien, cómo y porqué) y el desglose de los complementos resultantes (directos, indirectos y circunstanciales), tan bien expuesto en la primera clase de cualquier facultad de periodismo, debe quedarse a medias. Por el bien de la rentabilidad del medio publicitario. Porque ¿y si se acude a algún lugar de los hechos (hay miles de ambulatorios) y se hacen cuatro preguntas bien hechas? No, hijito, demasiado caro. Hay que pagar dietas y el periodista puede animarse a intentar publicar verdades, que siempre son subversivas ¿Y si lo que se obtiene imputa directamente a las administraciones por no reforzar los servicios de las zonas de gran crecimiento demográfico? No se publica, hijito, que si nos retiran la propaganda institucional, apañados vamos. ¿Y si se da una explicación del tipo “la Falta de Civismo más el nerviosismo de la situación” bla bla bla…? Bravo hijo, tú harás carrera. ¿Y si además hago mención a que hay intención de equiparar la agresión a facultativos con las agresiones a autoridades, para castigar más y mejor a los antisociales? Magistral, querido becario, magistral. Un par de añitos así y te hago jefe de sección.
2. Recordarán ustedes a Veiret, el pobre traductor que, llegado del extranjero, se encontró su casa ocupada por unos chilenos desalmados que no querían marcharse de ninguna de las maneras. Pues bien, se ha descubierto ahora que la familia Veiret era propietaria de la finca, que los chilenos pagaban alquiler a la familia Veiret (en negro, eso sí, porque el apartamento era inhabitable y una inspección les hubiese arruinado el negocio) y que se trató de una estrategia mediática para acelerar la expulsión de los arrendatarios, una vez que la familia se había decidido a reformar la finca y arrendarla por un piquito. Pensaron que la vía penal de desahucio iría más rápido e inventaron la historieta. En su momento, ningún periódico la comprobó. Se limitaron a darle bombo. ¿Qué tal una visita al registro de la propiedad o una entrevista a otros arrendatarios de la misma finca? La noticia original, seguida de mil ecos y reproducciones, dio lugar a toda una epopeya narrativa en la que Vanguardia, Periódico y todas las ediciones locales de los periódicos gratuitos consiguieron los siguientes hitos periodístico-sociales:
-Fotos falsas del Terrateniente Veiret que, a falta de vivienda, dormía en el suelo de la casa de un amigo. Entrevista ad hoc: “suerte de mi amigo Paco, que se ha solidificado conmigo, sino de qué, que la okupación va a terminar con todos nosotros y tal…”
-Fotos del Terrateniente Veiret y entrevista antiokupación en el rellano de su domicilio: “yo creo de que esto es un atropello tan grande… imagínense, yo, traductor pobre, sin casa, sin un lugar donde caer muerto… ¿no tendrás veinte duritos por ahí?”
-Declaraciones solemnes de todos los políticos convergents: ¡¡¡la seguridad y el orden económico-social, y el civismo, y el orden y el civismo democrático y la sociedad catalana, y el demócrito civil, y la sociedad cívico social, y la economía, y els dinersl!!!... Y así todo el rato.
-Declaraciones del alcalde de Barcelona: “Els Barcelonins no podem deixar-nos trepitjar pel moviment ocupa… aixó no es xauxa”.
-Propuestas legislativas para acelerar los desahucios: desahucios exprés, siete minutos antes de presentar la denuncia, los mossos podrán entrar en las viviendas ocupadas y detener de forma arbitraria a cualquiera que se encuentre cerca por la Gracias de Dios, etcétera etcétera…
-Brote sobrevenido de okupaciones de similares características (recuerdo, así a botepronto, una en Montgat y otra en Ciutat Vella).
-Nuevas fotos del Terrateniente Veiret en la Calle Urgell, con fotos del balcón de su vivienda adornado con una bandera Chilena, como símbolo de conquista okupa andina.
-Encuesta del Periódico en la que, "si bien los ciudadanos colocan la preocupación por las ocupaciones en el puesto quinientos veintisiete, por detrás de las torturas policiales, la precarización de la vida y la administración de la muerte, un 73% están de acuerdo en que, si fuesen políticos y tuviesen en sus manos votar a favor del nuevo anteproyecto de ley que acelera los desahucios, ellos votarían que sí porque esto no es plan y no hay derecho que uno se pasa la vida trabajando para que luego vengan unos chilenos y te lo quiten todo."
No exagero ni un pelo. Gracias al caso Veiret se consiguió un clima de opinión ultraburgués con una de las mayores oleadas de reivindicación de las concentraciones de propiedad. Loas a la especulación y pánicos burgueses azotaron la prensa catalana con dureza. La rectificación no se ha producido. De mea culpa, por lo tanto, ni hablemos. Lo más que se ha hecho es citar partes del informe de la fiscalía en donde se confirman todos los extremos falsos de La Inquietante Historia del Señor Veiret. La web del periódico, por ejemplo, tuvo durante tres horas la noticia y después la hizo desaparecer. La Vanguardia, en un breve de cinco centímetros, aludió a dos extractos del informe referido. Y eso es todo amigos.
Resumo y concluyo, tras estas dos notas matutinas: que la prensa que hoy tenemos no sirve para nada. Que son unos sinvergüenzas, unos mentirosos, unos cobardes y unos gandules. Lean ustedes Diagonal, Directa o cualquier otra cosa que en las alturas se denomine panfleto. Lo demás son todo mentiras.



Veiret agraviado.
Fotos de 20 Minutos y El Periódico.
1. ¿Qué hay tras una noticia cuyo titular enuncia “Aumentan en un 40% las agresiones en los ambulatorios”? Pues si uno se pone a leer, nada de nada. Al parecer, se trata sólo de transmitir ese dato. ¿Han aumentado las agresiones? Sí, padre ¿Y cuánto? Un 40%. Fantástico. En el texto de la noticia, leída ayer en el interior de uno de estos panfletos de gratuitos de publicidad que, entre los anuncios, intercalan noticias de agencia, no se decía nada más que eso. Entiendo que el famoso método de las preguntas (qué, quien, cómo y porqué) y el desglose de los complementos resultantes (directos, indirectos y circunstanciales), tan bien expuesto en la primera clase de cualquier facultad de periodismo, debe quedarse a medias. Por el bien de la rentabilidad del medio publicitario. Porque ¿y si se acude a algún lugar de los hechos (hay miles de ambulatorios) y se hacen cuatro preguntas bien hechas? No, hijito, demasiado caro. Hay que pagar dietas y el periodista puede animarse a intentar publicar verdades, que siempre son subversivas ¿Y si lo que se obtiene imputa directamente a las administraciones por no reforzar los servicios de las zonas de gran crecimiento demográfico? No se publica, hijito, que si nos retiran la propaganda institucional, apañados vamos. ¿Y si se da una explicación del tipo “la Falta de Civismo más el nerviosismo de la situación” bla bla bla…? Bravo hijo, tú harás carrera. ¿Y si además hago mención a que hay intención de equiparar la agresión a facultativos con las agresiones a autoridades, para castigar más y mejor a los antisociales? Magistral, querido becario, magistral. Un par de añitos así y te hago jefe de sección.
2. Recordarán ustedes a Veiret, el pobre traductor que, llegado del extranjero, se encontró su casa ocupada por unos chilenos desalmados que no querían marcharse de ninguna de las maneras. Pues bien, se ha descubierto ahora que la familia Veiret era propietaria de la finca, que los chilenos pagaban alquiler a la familia Veiret (en negro, eso sí, porque el apartamento era inhabitable y una inspección les hubiese arruinado el negocio) y que se trató de una estrategia mediática para acelerar la expulsión de los arrendatarios, una vez que la familia se había decidido a reformar la finca y arrendarla por un piquito. Pensaron que la vía penal de desahucio iría más rápido e inventaron la historieta. En su momento, ningún periódico la comprobó. Se limitaron a darle bombo. ¿Qué tal una visita al registro de la propiedad o una entrevista a otros arrendatarios de la misma finca? La noticia original, seguida de mil ecos y reproducciones, dio lugar a toda una epopeya narrativa en la que Vanguardia, Periódico y todas las ediciones locales de los periódicos gratuitos consiguieron los siguientes hitos periodístico-sociales:
-Fotos falsas del Terrateniente Veiret que, a falta de vivienda, dormía en el suelo de la casa de un amigo. Entrevista ad hoc: “suerte de mi amigo Paco, que se ha solidificado conmigo, sino de qué, que la okupación va a terminar con todos nosotros y tal…”
-Fotos del Terrateniente Veiret y entrevista antiokupación en el rellano de su domicilio: “yo creo de que esto es un atropello tan grande… imagínense, yo, traductor pobre, sin casa, sin un lugar donde caer muerto… ¿no tendrás veinte duritos por ahí?”
-Declaraciones solemnes de todos los políticos convergents: ¡¡¡la seguridad y el orden económico-social, y el civismo, y el orden y el civismo democrático y la sociedad catalana, y el demócrito civil, y la sociedad cívico social, y la economía, y els dinersl!!!... Y así todo el rato.
-Declaraciones del alcalde de Barcelona: “Els Barcelonins no podem deixar-nos trepitjar pel moviment ocupa… aixó no es xauxa”.
-Propuestas legislativas para acelerar los desahucios: desahucios exprés, siete minutos antes de presentar la denuncia, los mossos podrán entrar en las viviendas ocupadas y detener de forma arbitraria a cualquiera que se encuentre cerca por la Gracias de Dios, etcétera etcétera…
-Brote sobrevenido de okupaciones de similares características (recuerdo, así a botepronto, una en Montgat y otra en Ciutat Vella).
-Nuevas fotos del Terrateniente Veiret en la Calle Urgell, con fotos del balcón de su vivienda adornado con una bandera Chilena, como símbolo de conquista okupa andina.
-Encuesta del Periódico en la que, "si bien los ciudadanos colocan la preocupación por las ocupaciones en el puesto quinientos veintisiete, por detrás de las torturas policiales, la precarización de la vida y la administración de la muerte, un 73% están de acuerdo en que, si fuesen políticos y tuviesen en sus manos votar a favor del nuevo anteproyecto de ley que acelera los desahucios, ellos votarían que sí porque esto no es plan y no hay derecho que uno se pasa la vida trabajando para que luego vengan unos chilenos y te lo quiten todo."
No exagero ni un pelo. Gracias al caso Veiret se consiguió un clima de opinión ultraburgués con una de las mayores oleadas de reivindicación de las concentraciones de propiedad. Loas a la especulación y pánicos burgueses azotaron la prensa catalana con dureza. La rectificación no se ha producido. De mea culpa, por lo tanto, ni hablemos. Lo más que se ha hecho es citar partes del informe de la fiscalía en donde se confirman todos los extremos falsos de La Inquietante Historia del Señor Veiret. La web del periódico, por ejemplo, tuvo durante tres horas la noticia y después la hizo desaparecer. La Vanguardia, en un breve de cinco centímetros, aludió a dos extractos del informe referido. Y eso es todo amigos.
Resumo y concluyo, tras estas dos notas matutinas: que la prensa que hoy tenemos no sirve para nada. Que son unos sinvergüenzas, unos mentirosos, unos cobardes y unos gandules. Lean ustedes Diagonal, Directa o cualquier otra cosa que en las alturas se denomine panfleto. Lo demás son todo mentiras.



Veiret agraviado.
Fotos de 20 Minutos y El Periódico.
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