Mayo sarkoziano...
mayo de incendios... ¡si lo dice el refrán!
1. Sigo quedándome perplejo con el contenido y formato de las noticias que se difunden por ahí. Hace unos días, de madrugada, Catalunya Informació reveló que hay obras de mantenimiento en la central nuclear de Vandellós. Como breve, no está mal. Indica una cierta preocupación por que en la provincia de Tarragona no crezcan cabras con dos cabezas, y que no haya un Daredevil de les Terres del Ebre. Pero he aquí mi sorpresa: la noticia no terminó con ese simple enunciado, sino que se descompuso aún más. Se cambiarán dos émbolos de la primera turbina y dos barras de titanio del centrifugador de uranio, se reforzará el cubrimiento de dos paneles de ventilación y se realizará un ajuste en el cuadro de medición. Sólo faltó que nos explicasen que Jose, el de mantenimiento, le echará una apretaíta a todos los tornillos antes del descanso del bocata. Estalla una guerra en Somalia y no nos dicen ni pío. No sabemos quién mata a quién ni porqué ni bajo qué condiciones se inició la contienda. Así, el cuadro es el siguiente: en Somalia la cosa “está muy mala” (o, como se dice muy periodísticamente, hay “enfrentamientos entre oficialistas y milicias islamistas”) y en Vandellós II, por otro lado, se enclastará el firfuncio secundario del oscilador fitométrico con una aleación de sílice y manganeso.
2. Una buena polvareda la levantada por mis compañeros de curdas y estimados editores-en-jefe, los espídicos hermanos Amat. A uno, el mayor y el más pequeño a la vez, le despellejaron por tildar de ridículos a los jevis. Hasta el defensor del lector de La Vanguardia intervino. Al otro le achacan xenofobia, intolerancia y mentiras podridas por cargarse esa soberana mierda que es el Primavera Sound. Toda mi solidaridad hacia los damnificados por la solemnidad, la miseria mental y la falta sentido del humor de los indies y jevis nacionales, que cada vez se parecen más entre sí, y que ya defienden sus causas con la misma convicción y falta de autocrítica que uno encuentra en las religiones organizadas (y en algunos marxistas). No puede ser tan difícil de comprender que tanto la racialidad tribal de los jevilongos como la venta de conciertos concentrados y a granel (según una forma básica de la economía de escala) son dos circunstancias rebatibles, criticables y objeto evidente de una buena parodia. Los ofendidos parecen haberse incorporado a la perfección a la sintomatología de nuestra actual organización social: a falta de indignación por la disposición del tiempo de vida para la producción de inutilidades, proyectan su rencor en forma de rabietas triviales contra las ofensas a sus signos identitarios. Ahí tiene Zigmunt Bauman todo un caladero para el análisis de tipologías varias de pánicos líquidos. Ay, mi festival, ay mis melenas…
3. Hay algunas narraciones cuya repetición, en lugar de reforzar la credibilidad del relato, nos llevan a la conclusión inmediata de que nos hallamos ante un paquete preargumentado. Un mensaje que nos envía el poder, una de esas "opiniones personales" endosadas de arriba a abajo. Sucede con la “calidad de vida”, con el cuento de los “puestos de trabajo”, con “el pacto social” y con tantos y tantos otros discursos que no aguantan ni un par de embates. Se transmiten por capilaridad, incluyen algún término nuevo, son amenos de escuchar por primera vez y confieren a la “opinión personal” una patina de sapiencia. Ahora, y el triunfo de ayer de Sarkozy lo confirma en buen grado, el discurso borrego es el del “final de las pensiones”. Un subterfugio para el desmantelamiento de la caridad estatal que complementa la explotación de la masa asalariada y reduce la marginalidad potencialmente subversiva. El circuito narrativo parte de “la competitividad” (pocos impuestos, ergo pocas pensiones), atraviesa una supuesto actual momento de descomposición de “la identidad nacional”, zigzaguea entorno a la “necesidad de liderazgo” para “salir de esta” (¿y cuál es esta?... ya se lo digo yo: la realidad de siempre) y desemboca en un “yo mando y ordeno” encubierto bajo retórica policial (civismo, orden, tolerancia cero). En realidad se construye este discurso de forma simultánea en todo el occidente progresado. Agotada la capacidad de consumo de las masas, robotizados los procesos de producción y adiestrados como esclavos voluntarios la mayor parte de los trabajadores, sólo queda ocuparse del coste más molesto y finiquitar de una vez el “estado del bienestar”... pero son tan lerdos, tan ciegos y tan avariciosos que ni se imaginan la violencia que hay debajo de una forma de dominio sin esperanza ni contrapunto caritativo: Guerra Social. Ese argumento de Segolene no era electoralista. Era la pura verdad. Lástima que a los socialdemócratas, de tanto que han mentido, no se les crea ya nada.
4. Y entorno la premisa de base del discurso Sarkoziano, la bendita “competitividad”, no es más que la aceleración del actual proceso de precarización y tercermundización del occidente progresado. La “competitividad” que se ha perdido con las 35 horas sólo tiene significado si se enmarca en un mundo-capital en el que cuanto peores las condiciones de vida de la mayoría, mayor la posibilidad de incremento del margen de apropiación (para Los Mismos de Siempre). Si damos por supuesta dicha lógica, esto es, toda la maldad del actual sistema productivo, e igualmente tomamos por concluida su actual expansión totalizadora (eso que de forma cursi se denomina “globalización”), nos hallamos únicamente ante espectáculos electorales que persiguen legitimar Estados “en oferta por liquidación”, como el Francés, envueltos en una penosa competencia con sus vecinos por precarizar las condiciones de su población para atraer inversión de capital desterritorializado. Tantos años de aconsejar y hacer ver como que dirigíamos Latinoamérica para terminar entregados al capital golondrina, como lo están ellos. Con el agravante que aquí no hay ruta de escape: en Rumanía o Colombia, aún pueden importar trabajadores chinos mientras su población emigra para trabajar en Francia y en España, pero desde aquí ya no podemos huir hacia país alguno… a menos que se considere erróneamente que el viaje a otro Estado en desguace –todos los occidentales lo están- pueda garantizar unos años más un dinerito digno y algo de vida en los márgenes del trabajo asalariado (que no “al margen”: pues ya saben ustedes que tanta es nuestra “libertad” en la tecnodemocracia progresada que al margen del trabajo sólo nos encontramos la opción de la delincuencia).
1. Sigo quedándome perplejo con el contenido y formato de las noticias que se difunden por ahí. Hace unos días, de madrugada, Catalunya Informació reveló que hay obras de mantenimiento en la central nuclear de Vandellós. Como breve, no está mal. Indica una cierta preocupación por que en la provincia de Tarragona no crezcan cabras con dos cabezas, y que no haya un Daredevil de les Terres del Ebre. Pero he aquí mi sorpresa: la noticia no terminó con ese simple enunciado, sino que se descompuso aún más. Se cambiarán dos émbolos de la primera turbina y dos barras de titanio del centrifugador de uranio, se reforzará el cubrimiento de dos paneles de ventilación y se realizará un ajuste en el cuadro de medición. Sólo faltó que nos explicasen que Jose, el de mantenimiento, le echará una apretaíta a todos los tornillos antes del descanso del bocata. Estalla una guerra en Somalia y no nos dicen ni pío. No sabemos quién mata a quién ni porqué ni bajo qué condiciones se inició la contienda. Así, el cuadro es el siguiente: en Somalia la cosa “está muy mala” (o, como se dice muy periodísticamente, hay “enfrentamientos entre oficialistas y milicias islamistas”) y en Vandellós II, por otro lado, se enclastará el firfuncio secundario del oscilador fitométrico con una aleación de sílice y manganeso.
2. Una buena polvareda la levantada por mis compañeros de curdas y estimados editores-en-jefe, los espídicos hermanos Amat. A uno, el mayor y el más pequeño a la vez, le despellejaron por tildar de ridículos a los jevis. Hasta el defensor del lector de La Vanguardia intervino. Al otro le achacan xenofobia, intolerancia y mentiras podridas por cargarse esa soberana mierda que es el Primavera Sound. Toda mi solidaridad hacia los damnificados por la solemnidad, la miseria mental y la falta sentido del humor de los indies y jevis nacionales, que cada vez se parecen más entre sí, y que ya defienden sus causas con la misma convicción y falta de autocrítica que uno encuentra en las religiones organizadas (y en algunos marxistas). No puede ser tan difícil de comprender que tanto la racialidad tribal de los jevilongos como la venta de conciertos concentrados y a granel (según una forma básica de la economía de escala) son dos circunstancias rebatibles, criticables y objeto evidente de una buena parodia. Los ofendidos parecen haberse incorporado a la perfección a la sintomatología de nuestra actual organización social: a falta de indignación por la disposición del tiempo de vida para la producción de inutilidades, proyectan su rencor en forma de rabietas triviales contra las ofensas a sus signos identitarios. Ahí tiene Zigmunt Bauman todo un caladero para el análisis de tipologías varias de pánicos líquidos. Ay, mi festival, ay mis melenas…
3. Hay algunas narraciones cuya repetición, en lugar de reforzar la credibilidad del relato, nos llevan a la conclusión inmediata de que nos hallamos ante un paquete preargumentado. Un mensaje que nos envía el poder, una de esas "opiniones personales" endosadas de arriba a abajo. Sucede con la “calidad de vida”, con el cuento de los “puestos de trabajo”, con “el pacto social” y con tantos y tantos otros discursos que no aguantan ni un par de embates. Se transmiten por capilaridad, incluyen algún término nuevo, son amenos de escuchar por primera vez y confieren a la “opinión personal” una patina de sapiencia. Ahora, y el triunfo de ayer de Sarkozy lo confirma en buen grado, el discurso borrego es el del “final de las pensiones”. Un subterfugio para el desmantelamiento de la caridad estatal que complementa la explotación de la masa asalariada y reduce la marginalidad potencialmente subversiva. El circuito narrativo parte de “la competitividad” (pocos impuestos, ergo pocas pensiones), atraviesa una supuesto actual momento de descomposición de “la identidad nacional”, zigzaguea entorno a la “necesidad de liderazgo” para “salir de esta” (¿y cuál es esta?... ya se lo digo yo: la realidad de siempre) y desemboca en un “yo mando y ordeno” encubierto bajo retórica policial (civismo, orden, tolerancia cero). En realidad se construye este discurso de forma simultánea en todo el occidente progresado. Agotada la capacidad de consumo de las masas, robotizados los procesos de producción y adiestrados como esclavos voluntarios la mayor parte de los trabajadores, sólo queda ocuparse del coste más molesto y finiquitar de una vez el “estado del bienestar”... pero son tan lerdos, tan ciegos y tan avariciosos que ni se imaginan la violencia que hay debajo de una forma de dominio sin esperanza ni contrapunto caritativo: Guerra Social. Ese argumento de Segolene no era electoralista. Era la pura verdad. Lástima que a los socialdemócratas, de tanto que han mentido, no se les crea ya nada.
4. Y entorno la premisa de base del discurso Sarkoziano, la bendita “competitividad”, no es más que la aceleración del actual proceso de precarización y tercermundización del occidente progresado. La “competitividad” que se ha perdido con las 35 horas sólo tiene significado si se enmarca en un mundo-capital en el que cuanto peores las condiciones de vida de la mayoría, mayor la posibilidad de incremento del margen de apropiación (para Los Mismos de Siempre). Si damos por supuesta dicha lógica, esto es, toda la maldad del actual sistema productivo, e igualmente tomamos por concluida su actual expansión totalizadora (eso que de forma cursi se denomina “globalización”), nos hallamos únicamente ante espectáculos electorales que persiguen legitimar Estados “en oferta por liquidación”, como el Francés, envueltos en una penosa competencia con sus vecinos por precarizar las condiciones de su población para atraer inversión de capital desterritorializado. Tantos años de aconsejar y hacer ver como que dirigíamos Latinoamérica para terminar entregados al capital golondrina, como lo están ellos. Con el agravante que aquí no hay ruta de escape: en Rumanía o Colombia, aún pueden importar trabajadores chinos mientras su población emigra para trabajar en Francia y en España, pero desde aquí ya no podemos huir hacia país alguno… a menos que se considere erróneamente que el viaje a otro Estado en desguace –todos los occidentales lo están- pueda garantizar unos años más un dinerito digno y algo de vida en los márgenes del trabajo asalariado (que no “al margen”: pues ya saben ustedes que tanta es nuestra “libertad” en la tecnodemocracia progresada que al margen del trabajo sólo nos encontramos la opción de la delincuencia).
5 Comments:
joder, menudo montón de mierda en los comments del absolut... deberíais pasar de rebatir según qué cosas, en serio...
el único q dice algo sensato (atmtc Jueves, 3 de Mayo, 2007 9:33) lo hace por los motivos equivocados:
"Simplificando al máximo, la propuesta del grupo anti PS sería esto, verdad?
a) no ir como elemento primordial de crítica"
Pues... SÍ
Así es, y no hace falta hablar más...
Bueno, en el fondo los argumentos de algunos de los comments del absolut se pueden enlazar con los puntos 3 y 4 del post patatero de hoy.. "Guerra social", Carlos? NO. No ocurrirá. Ya lo ves, la gente está encantada de la vida. Lo que nosotros percibimos como el camino directo al apocalipsis es visto por la mayoria como la mejor de las épocas para estar vivo! Festivales de 125 Eurs (esto es pop? Esto es indy? no me jodas!) de puta madre! Barcelona (cada vez mas, BCN tm más bien)la ciudad más cara de Europa? Es que semos los mejores! Hoy en 20 minutos, el artículo de moda sobre los mileuristas, con fotos de 2 sonrientes pringaos que eternizan el mensaje de "ey, es lo que hay, ji ji", "mola ser joven y pobre, yijau"... Pensiones? Eso son cosas de viejos, no? Nos la han metido doblada, y estamos encantaos de conocernos. Hoy Francia, mañana el mundo. O algo. Pues bien. Pues vale. Qué placer vivir en el primer mundo, y poder ver a Robyn Hitchcok con otros 40.000 fans entregados, a que si?
PD- "Daredevil de les terres del Ebre"... je je je...
Estoy muy de acuerdo en lo lamentable de la actualidad y en el tono desesperado en que la describes -mi grado de perplejidad está por las nubes-, pero creo que la indignación colectiva va por ciclos, y que las condiciones materiales de empobrecimiento, una vez han sido generalizadas, generan un furibundo rechazo. La cosa, lo que desespera, es que a nadie parece importarle vivir peor que su ascendencia, y que se hayan permutado las necesidades principales por deseos efímeros. Sin embargo, de una cosa a otra, que Sarkozy salga elegido y ello motive trescientas detenciones y más de mil incendios es un indicativo de guerra social. Otra "guerra" sería cómo calificarla. Y ahí entramos en el rollo de los sociólogos expertos que tanto evito: que si guerra de baja intensidad, que subjetivación violenta, etc, etc... Lo que sea, pero es violencia y es casi casi milenarista. Contra las escuelas, contra los centros de colocación, contra todos los estamentos que generan ejecutivos magrebís que, haciendo caso de todo lo que se les ha enseñado, terminan vendiendo hachís como todos sus familiares porque su foto le coloca por detrás de cualquier Parmentier o Blochon. A esta falta de expectativas, de zanahoria mental (un capitalismo bien engrasado se fundamenta en la esperanza de un Futuro siempre inminente), en cuanto Sarko sume la supresión de la caridad estatal, habrá bastantes números de de explote todo.
Y espera que aquí haya inmigrantes de segunda generación... Ellas limpiando pisos y ellos transportando lavadoras a 600 euros mensuales...
yo tb me solidarizo con los hermanos Amat, es que ya no hay forma alguna de burlarse sanamente de nada!!!
Creeme, espero el momento en que eso ocurra, para que Los Mismos de Siempre se caguen encima, ni que sea una tarde (que luego ya sabemos que se hace lo necesario para imponer de nuevo Su status quo), y aunque las tanganas masivas (tanto ahora como cuando los incendios de vehículos autopropulsados)en Francia son esperanzadoras, desgraciadamente son la excepción en un escenario de aparente "tranquilidad" que se reproduce en una buena parte de Europa, y por supuesto en EEUU, dónde 3ªs y 4ªs generaciones de inmigrantes viven en unas condiciones mucho peores que las de los incendiarios parisinos (el estado del bienestar allí como ya sabes es aún más un cachondeo de lo que es aqui) y sin embargo... nada.
Sarkozy ha ganado ampliamente con un programa que ni siquiera vende los cuentos habituales acerca de la sociedad del bienestar. Qué narices, aboga directamente en contra! En un tópic lejano creo recordar que hablabas de esto (y si no, ahí va la idea) que el discurso político ha dejado de tener ningún sentido, por no tener contenido alguno más allá de los slogans repetidos mil veces, pero aún así cuela! Hoy, viendo las imagenes de los altercados de ayer en Paris, solo podia pensar en cómo le estaban dando alas al nuevo presidente para promulgar ipso facto una de esas leyes de "tolerancia cero" por las cuales lo mismo da un porrero que un terrorista que un parado que un abuelo incontinente, para parar toda esta "barbarie" intolerable, y una vez más, y por triste que sea seguir recurriendo a los tópicos HuxleyOrwellianos a estas alturas, he visto la sombra del Gran Hermano planeando sobre todos nosotros, con la batalla ya medio ganada de antemano.
Estoy algo quemado hoy, siento el rollazo... nada que un iPod nuevo no pueda solucionar, espero.
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