la patata de la libertad

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Un congresista estadounidense, en el pináculo de la estupidez, propuso cambiar el nombre de las malignas patatas francesas ("french fries") por el de patatas de la libertad ("freedom fries")... ¿Alguien recuerda la ensaladilla nacional? Colabora con la patata: comenta o envía tus artículos a allstolen@hotmail.com En marcha desde 26/05/04

19.4.06

De Política Inservible, Iglesias que arden...

... Ciudad Escaparate y las Noticias de La Radio.

1. Suceden cosas y la gente habla. Obvio, pero no tanto: todo se olvida con el torrente y la saturación de eventos, noticias y estadísticas. Consciente de este peligro, procuro no olvidar nada. Por ejemplo, que al principio de este gobierno “de izquierda” –no se rían, por favor- el humilde Patrono, Gran Tigre de las Empresas de Dios, Sr. Cuevas, habló. Y dijo a todos aquellos que estaban sentados junto a él: bienaventurados los socialistas pues también de ellos será el Reino de los Cielos. Traduzco al gentil: que le daba completamente igual que gobernase la derecha o la izquierda pues ambos respetan las reglas del juego. Completó su diagnóstico con un par de verdades más: que el nuevo ministro de economía es liberal y que no veía que peligrase ninguno de los negocios que hasta ahora venían dándose en la meseta y su periferia. Toma ya. Visto para sentencia. ¿Para qué queremos esta política, entonces? Pregunto yo. Si galgos y podencos respetan el mismo corpus y adoran al vellocino de los beneficios empresariales. ¿Qué puede alterarse sin tocar esto? No mucho. El mismo Pepiño Blanco, ese señor que mueve la boca sin saber qué dice, aclaró hace unos días que el PSOE es un partido reformista. Literal. Menudo arrebato de sinceridad. ¡Y yo que empleaba ese adjetivo como insulto!

2. En la calle se oyen unas cosas espantosas, y no me refiero a los reguetones criminales que emergen como espectros de dentro de esos horrendos artefactos tuneados. Y si no me creen, escuchen mi "escalofriante testimonio": doce manifestantes de CNT portaban una pancarta contra Mercadona. Doce, sí, los conté. Así está el panorama. Junto a mí pasó un padre de familia de esos que parecen ingenieros de caminos, con cara de facha inteligente, con gafitas, rechoncho, perfumado, con el sueter sobre los hombros como hacen los sevillanos y los pijos de Serrano. Iba acompañado de dos hijas –o sobrinas, quién sabe- de unos ocho y diez años. Una de ellas le preguntó qué querían esos y quienes eran. Sin malicia. Curiosidad inocente. El padre, sin reducir el ritmo del paseo, contestó adusto: “nada, hija, antes quemaban iglesias y ahora protestan así”. Bonita forma de explicar un proceso tan complejo como la revolución española. Lo peor, ese “nada, hija”, como quien se refiere a una cucaracha que se ha colado bajo la puerta. Después: la descontextualización perfecta. La iglesia, siempre “buena”. Predica piedad, bondad, amor. ¿Qué importa si después nada de eso aplica? La iglesia. Ese gran centro de enseñanza sumisa de ayer. Estas ruinas de hoy, arrodilladas ante el Mundo-Empresa. Mi única alegría: saber que con un padre así, con toda seguridad, esas hijas saldrán torciditas como la saeta de un borracho. Naturaleza sabia.
Pues bien, de la misma forma, y aún con más justicia, debería el protagonista de esta breve nota contemplar esta imagen y repetir a sus hijas la letra pequeña:
Antes bombardeaban objetivos civiles, hoy se les vota democráticamente.

3. Completada ya la ardua lectura de Barcelona Marca Registrada (se puede descargar aquí integramente). Enorme libro, con carácter casi de manual de consulta. Por sacarle algo, por extraer una pega bajo mi más fervoroso aplauso, abruma el baile de cifras, instituciones, sociedades, fundaciones, planes urbanísticos, peris, etc… Es decir, que lo agobia del libro es la actualidad que fielmente retrata. Esta que me rodea. La principal enseñanza obtenida, esbozada ya con anterioridad por mi córtex insensato: que existen formas sutiles de reconstrucción, esterilización y saneamiento de barrios, que son apenas perceptibles –más que para sus grupitos de decenas de afectados directos- pero que, combinadas, conforman una única astucia salvaje consistente en la destrucción de lo popular y la imposición de un mapa urbano como elemento de refuerzo de la Ciudad-Empresa, un lugar concebido como núcleo de actividad económica (y sólo como núcleo de actividad económica), con los ciudadanos como electrones, dispersos, absortos en un una elipse que siguen matemáticamente pero no aciertan a ver, reforzando con su campo ideológico todo lo que acontece dentro… pero también, oh, amarga estrategia atómica, electrones enteramente desechables, intercambiables, intrascendentes.
Alimento del nuevo Dio$.

4. Mientras escribo esto sintonizo La Radio, de donde continúa emanando un flujo infinito de noticias de la actualidad eterna: Romualdinho mete gol; doce mueren en coche en dos accidentes grandísimos; se cree que la lesión de Onofre no reviste gravedad –una mera contorsión fráctica de abductores cruzados: hay que hacerle una aristoscopia para arrojar luz sobre el pronóstico-; se espera que este año La Economía crezca y sobrepase lo del año anterior en un bastante por ciento; El Pato Recondo, el excéntrico portero uruguayo del Brondsborough inglés, fichado por el Real Balompié por una cantidad de Dinero inaudita; detectados dos casos más de cefalopatilla espronciforme en Gambia; el Consejo de Europa advierte del endeudamiento de las familias y de las personas en general, sanciona a doscientos municipios del litoral Valenciano por urbanización con dolo y nocturnidad y destaca que la CIA hizo vuelos con presos por Europa y que lo hizo a propósito; el director de la CIA replica que ellos tienen el derecho a hacer lo que les de la gana, que ya está bien de acosar a la Agencia de Inteligencia; el Presidente de los Estado Unidos comenta su intención de erradicar el Islam desde el respeto por las libertades democráticas y por la gracia de Dios…
Y cosas por el estilo.