la patata de la libertad

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19.12.07

Anoche tuve un sueño (I)


He tenido noches raras estas últimas semanas. Un sueño interrumpido pero profundo. El contenido de mis sueños da buena cuenta de mi estado mental. Lo expondré en párrafos breves:

1. Vuelo junto a mi hermano. No llevamos vehículo ni armas, pero de algún modo disparamos. Nuestro enemigo es una especie de Dios que no hace más que poner nubes entremedio y reírse con una carcajada tétrica a la Loreto Valverde. De pronto, descubrimos una táctica: ignorarle. Encontramos una nevera volante y nos tomamos un par de cervezas sentados sobre el aire. Cesan las nubes y las risas. Pero la victoria lleva consigo una pena: no volamos más. Hemos bajado a un banco de la Plaça Rovira. Le explico a mi hermano que, sin Dios, eso ya no nos hace falta. Él se queda triste porque le gustaba volar.

2. Llego a una especie de congreso de fisioterapeutas. Es en un hotel de playa. Me he dejado el pelo largo y visto una americana de color verde. Parezco un palmero de la crew de Peret. En una sala de conferencias muy parecida al anfiteatro de mi antiguo colegio, nos ponemos a desgranar los avances científicos del gremio. Cosas de mecánica ósea. Me pongo de pie y hablo sobre los problemas de la descalcificación en los adolescentes, y hago un comentario irónico sobre esas chocolatinas de mierda que dicen contener el calcio de un vaso de leche. "¡Ja!". Luego añado: “van comiendo chocolatinas de esas y luego se rompen con nada”, concluyo con autoridad. El auditorio me ovaciona. Un señor calvo y con bigote me entrega una placa honorífica al ritmo de Fela Kuti, agitando un cetro hecho de huesos. Uooooo, black maaaaaan. Me pongo a bailar y, como golpe de efecto, muestro un cráneo con un visible desajuste en la mandíbula inferior, que se monta casi hasta la nariz. Lo levanto hacia a la concurrencia y exclamo: ¡¡¡es de Acebes!!! Nueva ovación. Uoooo, back tu Áfricaaaa.. Entonces todos los fisios amigos míos empiezan a contorsionarse como en una danza vudú.

2. Entro en una tienda. Encuentro un collar bonito y lo compro con unos billetes de colores muy grandes. Pongo un buen fajo sobre el mostrador. Estoy contento. Creo que a Aimara va a gustarle mucho. Salgo y aprovecho para descansar en una cafetería próxima que parece acogedora. Levanto la vista del periódico y veo que entra el tendero. Me ve y se dirige hacia mí. Con toda la naturalidad del mundo, exige que le devuelva el collar: “oye, tienes de devolvérnoslo, ya lo has tenido un buen rato ¿no te parece?… ¿Qué te crees, que cualquiera puede llegar a nuestra tienda con Dinero y llevarse las cosas para siempre?”. Convencido, devuelvo el collar y me disculpo.

3. Charlo con Daredevil de esto y aquello. Estamos en una terraza. Está deprimido y yo tengo tiempo, así que me invita a un cacharro de jotabecola. Él lleva ya tres o cuatro gin tonics. Le hago la típica coña: “¿Qué Matt?... ya vas ciego ¿eh?”. No se ríe. Me cuenta que la delincuencia ha bajado tanto y es de tan poca monta que lo suyo ya no tiene salida. Aprovecho para empezar mi discurso: "desde hace años, el tema de los superhéroes está mal planteado, lo suyo no es detener chorizos y mafiosos, que son una pobre gente, lo que tiene salida hoy es perseguir la delincuencia perfectamente legal. Eso no se te acabará nunca". Intento animarle. De pronto, Matt se enfada y me echa en cara que siempre estoy con lo del Estado y el Capital. Que no, que él no va a ir contra ellos porque duraría tres días. "Pues menudo superhéroe estás hecho", le retraigo. "A ver, no te engañes -contesta- yo no tengo superpoderes, y lo del sentido del radar no da para tanto. ¡¡¡Y deja ya de toquetear mi bastón, ostias!!!"

4. Estoy mirando una cubeta de vinilos que sé que no existen. Un disco que Jawbreaker desecharon justo después de grabar Unfun. Un single de Norman Blake junto a Calvin Johnson versionando un bombazo de Arthur Alexander. Una caja con todos los lp’s de Arcwelder. Un 10 pulgadas de Seaweed que no tengo. Una nueva colección de rarezas de Nick Drake. El nuevo disco de Joan Miquel Oliver y Artur Estrada. Convengo para mí mismo que será mejor llevarse la cubeta entera y pagar el sueldo de un mes, si ese es su precio. El material vale lo que sea.
Y como siempre en este puto mundo de mierda, suena el despertador y he de ir a trabajar.

1 Comments:

Blogger la patata de la libertad said...

¡Claro que me quedo triste, coño! ¡Si es que yo ni siquiera en mis sueños vuelo que tengo que volar en los de otros!

El disco nuevo de rarezas de Nick Drake sí que existe. Se entitula Family Tree.

d.

6:11 p. m.  

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