la patata de la libertad

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22.1.08

Esa Europa desconocida...

...y por lo que se ve, anticapitalista.

Gracias a un lector y a los comments de mi último post sobre Sarko, llego a un artículo de traca en Foreign Policy. Lo escribe el desconocido aunque brillante demagogo liberal Stefan Theil. Aborda la "preocupante tendencia" a la politización anticapitalista que sufren los libros de texto de la educación primaria en Europa. Está en inglés y, la verdad, me da mucha pereza traducirlo. Échenle paciencia y lean, que vale la pena. De forma incomprensible, o tal vez por la focalización de su trabajo en el contexto europeo actual (hjmm, hjmm…), Theil no dice nada sobre algunos escandalosos ejemplos que en sentido contrario vienen dándose desde tiempos de la revolución industrial, como cuando los libros de ciencias sociales repiten aquella mítica mentira de que “la economía es la ciencia que se ocupa de la riqueza de la sociedad”, cuando está demostrado que la economía ni es ciencia ni, por lo general, muestra ninguna otra finalidad que la racionalización del enriquecimiento de una minoría (tanto en su forma liberal como en la partidaria del capitalismo de Estado).
Olvida Theil, de forma premeditada, radical y sistemática, que la mayor parte de los corpus teóricos consolidados son ideológicos per se, al ser resultados históricamente determinados por las ideas triunfantes. Los libros de ciencias sociales son en su mayoría, y hasta donde puedo atinar, ideología pura. También despierta una reacción entre la carcajada y el asco la contextualización de la revisión de Theil, que remarca otras deformaciones como la didáctica impresa de Japón, que olvida la masacre de Nanking, la amnesia palestina que dibuja mapas sin Israel y los nuevos libros de texto rusos, que suavizan la crueldad del estalinismo. No dice nada Theil de los ejemplos que surgen al otro lado del atlántico y en sentido contrario, en donde la Amazonia ya no pertenece a Brasil, en donde los padres de la Nación eran -abracadabra- ¡antiesclavistas!, en donde la evolución es una patología darwiniana, en donde EEUU no ha invadido ni Granada, ni Panamá, ni Somalia, ni etc etc…
Al igual que resulta doblemente pesada la gente que no quiere ser pesada (eh, oye, que no quiero molestar, eh, que si molesto me lo dices y ya está, eh, que no pasa nada...) -y como todo intento de denunciar tendenciosidad ideológica-, lo de Theil sólo consigue ser doblemente ideológico. Y es que en esto sucede como con los nacionalismos: lo consolidado, lo hegemónico, es percibido como el estado natural de las cosas. Y a este Estado Natural, cualquier variación le parece un desvarío intolerable.
Antes de despedir este mi tercer post del día, permítanme reproducir un par de extractos del artículo. De verdad que lo merecen:

Economic growth imposes a hectic form of life, producing overwork, stress, nervous depression, cardiovascular disease and, according to some, even the development of cancer,” asserts the three-volume Histoire du XXe siècle, a set of texts memorized by countless French high school students as they prepare for entrance exams to Sciences Po and other prestigious French universities. The past 20 years have “doubled wealth, doubled unemployment, poverty, and exclusion, whose ill effects constitute the background for a profound social malaise,” the text continues. Because the 21st century begins with “an awareness of the limits to growth and the risks posed to humanity [by economic growth],” any future prosperity “depends on the regulation of capitalism on a planetary scale.” Capitalism itself is described at various points in the text as “brutal,” “savage,” “neoliberal,” and “American.” This agitprop was published in 2005, not in 1972.

(...)

No wonder, then, that the French default attitude is to be suspicious of market forces and private entrepreneurship, not to mention any policies that would strengthen them. Start-ups, Histoire du XXe siècle tells its students, are “audacious enterprises” with “ill-defined prospects.” Then it links entrepreneurs with the tech bubble, the Nasdaq crash, and mass layoffs across the economy. (Think “creative destruction” without the “creative.”) In one widely used text, a section on technology and innovation does not mention a single entrepreneur or company. Instead, students read a lengthy treatise on whether technological progress destroys jobs. In another textbook, students actually meet a French entrepreneur who invented a new tool to open oysters. But the quirky anecdote is followed by a long-winded debate over the degree to which the modern workplace is organized along the lines imagined by Frederick Taylor, the father of modern scientific management theory. And just in case they missed it in history class, students are reminded that “cultural globalization” leads to violence and armed resistance, ultimately necessitating a new system of global governance.


Finalmente, y pese a mi escasa afición por la revindicación reformista, me gustaría formular una reclamación al ejecutivo ZetaPeril: ¿a qué esperan para adoptar ya en sus planes de educación esa joya de la síntesis histórica titulada Histoire du XXe siècle?

PD: de ser cierta la exageración de Theil, lo que verdaderamente debería ser objeto de estudio es la siguiente cuestión: ¿cómo, en el nombre del cielo, se decondicionan tan rápido los europeos? ¿cómo se lo hacen para omitir consensuadamente y sin violencia los principios en los que han sido tan mal educados cuando a mí me ha llevado tres lustros y una gran dedicación desprenderme de mi educación católica y pequeñoburguesa...?

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

A mí me parece que Theil es sincero; es decir, tan sincero como un mocoso malcriado que tiene más cosas de las que necesita o merece pero que siempre llora para pedir más.

Leer este artículo es como pasarse por la web del instituto Cato o por liberalismo.org: el mundo está organizado de acuerdo con sus ideas, sin ninguna posibilidad aparente de cambiar, y sin embargo ellos no ven más que socialismo por todas partes.

Pero es que las élites son así. Basta con ver a nuestras gloriosas clases dirigentes, las que proporcionan los líderes de nuestra sociedad: los botines, klopowitzs, cortinas, entrecanales y demás: realmente no había nada que pudiera impedirles perpetuarse en el ejercicio del poder in aeternum —¿realmente alguien piensa que la posibilidad de que un hijo de proletario acabe actuariales y acabe de director de iberdrola representa un riesgo para su permanencia en la cumbre de la cadena alimenticia?—, y la posibilidad de que alguien pudiera llegar a plantearse ya no el lugar que ocupa en la escala trófica sino la conveniencia su misma existencia es ridícula, pero aun así consideraron que era necesario convertir nuestro sistema educativo en una gigantesca fábrica de subnormales.

Pues éso.

11:22 p. m.  

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