Nuevas dudas económicas
a. No soy un experto en Economía. De hecho -y agradezco al cielo por ello-, no soy un experto en nada, así que mis disertaciones nunca deben interpretarse como opiniones pontificias sino más bien como un regüeldo intelectual regularmente razonado. No es mucho lo que puede esclarecer un solo hombre en estas circunstancias. La economía, o mis interpretaciones de ella, son por tanto limitadas y en muchos casos deben restringirse, como sucede en esta nota, a expresar sorpresa e inquirir algunas soluciones. Hoy mi asombro se dirige hacia la fenomenal acogida que ha tenido la ayuda gubernamental para el arrendamiento de viviendas destinado a los jóvenes (¡eso, eso, que se pudran los viejos pobres!). Sorpresa porque no entiendo qué evitará, en lo sucesivo, que los precios vuelvan a cuadrarse entorno a la nueva capacidad de los arrendatarios. Y en el caso en que el gobierno haya tomado precauciones (léase "vigilancia e intervención en los precios"), surge una nueva sorpresa inquisitoria: ¿porqué no se ha hecho antes –o en el peor de los casos, ahora- , en lugar de vaciar los presupuestos del estado para llenar las cuentas de los arrendadores?
Esta pregunta es, en definitiva, la misma que me he hecho siempre entorno a la “renta básica”.
Si alguno de ustedes está enterado ¿podría explicarme -por favor- como está previsto afrontar la inflación súbita según el corpus teórico estándar de esta apetecible opción política? A mí, según el actual curso de las cosas, me parece que inyectar hoy, pongamos, mil euros mensuales a todos los habitantes del Estado sólo conseguiría que mañana vivir “más o menos” costase dos mil.
b. En los lindes de la nota anterior, me planteo de nuevo la utilidad de algunas ayudas públicas. En este caso, la famosa ayuda a la natalidad (o, aplicado el branding socialgilipollas, “cheque zapatero”), concedida en un monto único de dos mil quinientos ecus. Y no es por la tardanza del ingreso –¡venga esa pasta, Solbes!-, sino porque supuestamente, siempre según los inventores de la idea, era un ingreso destinado a sufragar “los gastos iniciales” que implica la natalidad… Pues sepan, señores gobernantes, que a dos meses y medio del nacimiento de Martí II “L’Eixelebrat”, no he visto todavía una rupia. Y “los gastos iniciales” están más que realizados. Cuando llegue el dinero nos lo gastaremos en otra cosa –probablemente espirituosos y embutido-, lo cual no deja de ser una pena y una vergüenza, dado el grado de necesidad con el que viven algunos. Igualmente, con sólo pensar que los pijos que parieron mellizos en la habitación del fondo en el Hospital de Sant Pau y a los que vi hace unos días montados en un Porsche 4x4 (¡Dándole al claxon en la Plaza Rius i Taulet, los muy cabrones!) les vamos a regalar entre todos cinco mil eurazos por la puta cara me pongo muy, pero que muy malo, como evidencia mi súbita retórica chabacana. ¿Qué inconveniente hay en ayudar sólo a quien lo necesita? ¿En qué momento se apartó la socialdemocracia de ese camino (a cada cual según sus necesidades) y se puso a regalar dinero a espuertas sin importar la clase o la fortuna?
En Catalunya hay 75.000 personas con rentas superiores a los 150.000 euros anuales. Pongamos que según la tasa de natalidad de 2007 obtenida por el INE, estos ricachones paren unos 7.500 niños rubios, esquiadores y futuros estudiantes de Ciencias Empresariales. Esto representará casi diecinueve millones de euros mandados directamente al retrete. Si ustedes proyectan estos números a la totalidad del Estado y los multiplican por los años de vigencia del Cheque ZP, aparecerá en sus calculadoras un número de aquellos que no se entienden, que de tantos ceros le deja a uno frío, como si la cifra no fuese real.
Lo que si es real, sin embargo, es que mi señora parió y que, concluido el parto, no había habitación para ella. Que recién asistida tuvo que pasar más de veinticuatro horas en un cuchitril junto con otras tres señoras también recién asistidas y con bebé adjunto. El jolgorio de infantes y padres exhaustos en doce metros cuadrados pueden ustedes imaginárselo. Algo inolvidable. Supongo que con esos 18 millones de euros habría, como mínimo, lo suficiente como para ampliar un poquillo el pabellón de recién nacidos de Sant Pau.
Esta pregunta es, en definitiva, la misma que me he hecho siempre entorno a la “renta básica”.
Si alguno de ustedes está enterado ¿podría explicarme -por favor- como está previsto afrontar la inflación súbita según el corpus teórico estándar de esta apetecible opción política? A mí, según el actual curso de las cosas, me parece que inyectar hoy, pongamos, mil euros mensuales a todos los habitantes del Estado sólo conseguiría que mañana vivir “más o menos” costase dos mil.
b. En los lindes de la nota anterior, me planteo de nuevo la utilidad de algunas ayudas públicas. En este caso, la famosa ayuda a la natalidad (o, aplicado el branding socialgilipollas, “cheque zapatero”), concedida en un monto único de dos mil quinientos ecus. Y no es por la tardanza del ingreso –¡venga esa pasta, Solbes!-, sino porque supuestamente, siempre según los inventores de la idea, era un ingreso destinado a sufragar “los gastos iniciales” que implica la natalidad… Pues sepan, señores gobernantes, que a dos meses y medio del nacimiento de Martí II “L’Eixelebrat”, no he visto todavía una rupia. Y “los gastos iniciales” están más que realizados. Cuando llegue el dinero nos lo gastaremos en otra cosa –probablemente espirituosos y embutido-, lo cual no deja de ser una pena y una vergüenza, dado el grado de necesidad con el que viven algunos. Igualmente, con sólo pensar que los pijos que parieron mellizos en la habitación del fondo en el Hospital de Sant Pau y a los que vi hace unos días montados en un Porsche 4x4 (¡Dándole al claxon en la Plaza Rius i Taulet, los muy cabrones!) les vamos a regalar entre todos cinco mil eurazos por la puta cara me pongo muy, pero que muy malo, como evidencia mi súbita retórica chabacana. ¿Qué inconveniente hay en ayudar sólo a quien lo necesita? ¿En qué momento se apartó la socialdemocracia de ese camino (a cada cual según sus necesidades) y se puso a regalar dinero a espuertas sin importar la clase o la fortuna?
En Catalunya hay 75.000 personas con rentas superiores a los 150.000 euros anuales. Pongamos que según la tasa de natalidad de 2007 obtenida por el INE, estos ricachones paren unos 7.500 niños rubios, esquiadores y futuros estudiantes de Ciencias Empresariales. Esto representará casi diecinueve millones de euros mandados directamente al retrete. Si ustedes proyectan estos números a la totalidad del Estado y los multiplican por los años de vigencia del Cheque ZP, aparecerá en sus calculadoras un número de aquellos que no se entienden, que de tantos ceros le deja a uno frío, como si la cifra no fuese real.
Lo que si es real, sin embargo, es que mi señora parió y que, concluido el parto, no había habitación para ella. Que recién asistida tuvo que pasar más de veinticuatro horas en un cuchitril junto con otras tres señoras también recién asistidas y con bebé adjunto. El jolgorio de infantes y padres exhaustos en doce metros cuadrados pueden ustedes imaginárselo. Algo inolvidable. Supongo que con esos 18 millones de euros habría, como mínimo, lo suficiente como para ampliar un poquillo el pabellón de recién nacidos de Sant Pau.
3 Comments:
El cirio empieza cuando la "izquierda" tradicional (ahora llamada despectivamente antisistema, radical y demás epítetos) ya no se cree el cuento de la sociademocracia pesoística y pasa de votar. Como quiera que dicha organización aspira a perpetuarse en la poltrona tira mano de los PGE que para eso los administran y decide literalmente comprar votos. Tal que así: toma unos miles a cuenta de su retoño o a cuenta de su alquiler para que me votes este año (patato no se preocupe que verá los leuros de su descerebrado antes del 8 de marzo; de lo contrario las birras de un jueves irán por mi cuenta).
Esa inyección de capital no resiste un análisis medianamente serio. Por ejemplo, con la subvención del alquiler me pago yo el alquiler de ciertos inmuebles de centenares de metros en pueblecitos alejados del mundanal ruido. Claro que todo puede ser una estratagema para destapar tanto alquiler opaco al fisco porque a ver qué jovenzuelo exige su subvención sin contrato de alquiler por delante... o una operación de RRPP porque nadie va a poder solicitar la subvención al ser los alquileres opacos y no hay papelito que pruebe la relación entre el arrendador y el arrendatario.
Lo de las subvenciones a la maternidad no deja de ser otra güasa que iniciaron los peperos con sus desgravaciones a madres trabajadoras (me pregunto quién las necesitará más, si las que trabajan o las que no). Especialmente cuando se aparcan a críos de 5 meses en guarderías ya que la baja maternal concluye. El batikano de eso de la incompatibilidad de la vida familiar cuando se entremezclan en la sociedad las necesidades de producción de "el Dinero" no dice ni mú. Hay que joderse.
Lo cojonudo es que esa espantada al "centro" (con sus correspondientes similitudes a modelo político yanqui) me da esperanzas. Vamos a terminar como en Alemania, con Rajao y el ZaPa en un gobierno de "salvación" nacional. Al tiempo.
Respecto a la pose del batikano, a mí me hace gracia que, incapaces de oponerse al capital (pues ellos también tienen su banca, sus finanzas y son, en definitiva, el capital itself)y a la vida cotidiana que impone el actual sistema, la emprendan contra el gobierno, como si la decadencia de sus instituciones eclesíasticas, fundadas sobre modelos sociales de antaño, se decidiese en las alturas. Como no les de por oficiar hipotecas o curdas fin de curso, lo tienen bien jodido.
Por lo demás... alejo, y como normalmente sentencias al terminar tus entradas, nos toman el pelo.
Pues a mí lo del cheke bebé y lo del alquiler me parece mu lograo.
Recuerden: el fin último de nuestro maravilloso sistema es engendrar un único Propietario Universal. Algo así como en The Highlanders. Estas medidas son sólo dos más en una larga serie encaminada a conseguir tal Fin.
Ésto es lo que a la postre queremos todos, salvo cuatro descarriados: que una única ¿persona? sea dueña de absolutamente todo. Basta con preguntar a los que ganan 600€ para darse cuenta de que ésto es, tristemente, así, por mucho que a algunos nos joda.
¿Qué ocurre cuando una sola ¿persona? lo tiene todo y todo el resto no tiene nada? Pos vayan ustés a saber. Lo mismo baja el mismísimo dios a comunicarnos el fin de los tiempos.
Aunque parece más probable que se nos quede a todos cara de gilipollas, como cuando acaba una partida de monopoly.
Publicar un comentario
<< Home