la patata de la libertad

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2.5.08

Opositores contra el Tirano

Tal y como les informé, aquí estamos en campaña.

Tengo una suerte bárbara. Salgo del Estado Español, recién recuperado de una campaña bipartidista de náusa en donde los dos aparatos de gestión política emplearon todos los medios al alcance para sumergirnos en un delirio absurdo durante todo un trimestre, y al llegar aquí me encuentro con otro aparataje de agit-prop de similar envergadura.

Pero existen algunas diferencias. Como comenté en un post anterior, varía la intensidad y los medios de marketing político empleados. El amateurismo y el do-it-yourself priman por encima de los medios televisivos y el cartelismo invasivo que padecemos en las ciudades europeas. Lo que se llama inconsistentemente y con demasiada asiduidad “la dimensión humana” en otros ámbitos, aquí adquiere todo su sentido.

La dimensión humana, como comprenderán, no es una nota tierna del modo sensacionalista y casi pornográfico en que se introduce la prensa en la vida de los votantes. No se trata de ese besar niños y acariciar la cabeza de las ancianas, como tan mal entienden las formaciones políticas. Es, al contrario, un dejarse en ridículo a sí mismo, un ejercicio de la política como prolongación de lo cómico.

Por ejemplo, el pasado domingo hallábame yo sanamente instalado frente a una licorería (una casualidad, no vayan ustedes a creer...), en donde pude comprobar allí el buen rollo y la paz fraternal que reina entre los diversos partidos de la oposición antichavista. Los unos, de Primero Justicia -se llaman así, como una amenaza salida de un cómic de The Punisher-, vestidos con camisetas amarillas, pimplaban birra fría con especial intensidad, mientras los Adecos, de camiseta blanca y letras verdes en arial bold ilegible, no se quedaban atrás, y parecían querer macerar sus hígados en brahma light.

Me entraron unas ganas horribles de hacer de Ramón García y ponerles a competir con antifaces a cazar llaves en urnas de harina. O atizándole a una piñata llena de alquitrán.

Según me informaron los unos y los otros, ambos son la mejor alternativa al actual alcalde, Aquiles Rojas, el cual cuenta en su haber político con el asfaltado de un par de carreteras, la construcción de un par de diminutas placitas en Santa Ana y un cuerpo de municipales que extorsionan a los ciudadanos con una formidable profesionalidad los días de cobro y desaparecen con igual diligencia los 28 días restantes.

Los de Primero Justicia tienen como candidato a un ex-sacerdote católico. Pero no piensen ni por un momento en Xanana Gusmao o el recién elegido Lugo. Según explica el folleto electoral que me facilitaron los atentos militantes de base, el candidato abandonó sus quehaceres en la vicaría por una finalidad aún más elevada: servir al ciudadano. Me enteré unas horas después que al sacerdote, en un feliz acontecimiento, sucumbió en una pugna interna con el difícil voto de castidad y fecundó a una muchachita de la hermosa villa de Pedrogonzález, lo cual le costó el puesto en la Empresa del Señor a la vez que regaló al mundo un hermoso retoño neoespartano.

Los sedientos seguidores del candidato adeco, que parecían querer vaciar las neveras de la Bodega de Moncho, me explicaron con detalle los atractivos de su candidato, a quien me une, según averigüé esa misma noche, una extraña línea de parentesco político, de tercer o cuarto grado en línea lateral oblicua y ascendente.

Me hizo gracia la formulación en negativo con la que me expusieron sus cualidades. Según ellos, el candidato adeco no pensaba robar como los demás ni se dejaría corromper tan fácilmente como sus antecesores, algunos de ellos ¡del mismo partido!

-Pero no se escandalice -me garantizó un enérgico militante- aquellos son manzanas podridas que ya han sido retiradas del cesto.

-Ajá- asentí yo mientras masticaba chicharrón picante con la serenidad que me caracteriza.

En resumen: Acción Democrática ofrece al municipio un hombre recto que aguantará un buen ratito más sin componendas ni chalaneo.

Un garantía para Gómez.

Después de reunirse en pequeños grupos y sopesar la posibilidad de abandonar el frente de la bodega, los militantes de Primero Justicia y Acción Democrática decidieron, mediante una asombrosa fórmula democrática de asambleas atomizadas y aparentemente inconexas (ríanse de la sociedad-red con la que ha hecho tanto dinero Manel Castells), marcharse con sus inmensos automóbiles hasta el siguiente pueblo, San Juan, a kilómetro y medio y dotado de mejores y más potentes frigoríficos.

Y así se alejaron, con una acción que en Europa les hubiese deparado prisión preventiva y retirada de carnet, en una alegre procesión de cláxones y atronantes equipos de sonido, ofreciendo al mundo una conjunción de reguetón (mueeeveloo mamiii, como tu saaabe), salsa erótica (Gilberto Santa Rosa y Oscar d'Leon, reconocí en el bululú de voces y bocinas) y esperanzas de derrotar al tirano Chávez, que, como se ha podido comprobar en este texto, les tiene un poco oprimidos, por no decir bastante.

Finalizado tan grato espectáculo, casi muero ahogado al intentar tragar el engrudo resultante de marticar corteza de cerdo sin beber con la asiduidad que tan arriesgado aperitivo requiere, pero esa es otra historia que no tiene cabida aquí y que les explicaré con gusto de viva voz y gestos chuscos cuando me encuentre con ustedes en una taberna.

Como resumen y broche de cierre, tan sólo me gustaría agradecer la formidable atención que me brindaron los alegres militantes opositores, aunque ello me costó, y calculo así a ojo, una buena media caja de cervezas, que vendrían a ser unos 13 o 14 bolívares fuertes.

Seguiremos con nuevas crónicas, a medida que la realidad política lo reclame. Pero por ahora, permítanme que me retire unos días y ponga a descansar mi castigado aparato hepático.