Pi-sicología y urganismo
Según mi parecer (e intenten no tomárselo como una “opinión personal”) los discursos contestatarios más interesantes –por certeros, por despanzurradores de la realidad- no parten de los análisis sociológicos, antropológicos o políticos de rigor (con la “clase”, el “valor”, la “organización del trabajo” y los “antagonismos” como obligatoria medida de toda interpretación), a los que el común está tan acostumbrado que no le provocan ya reacción alguna –tal vez una sola: sueño-. Las mejores puyas, los machetes contra la retórica y la ideología liberal dueña de todo el discurso de Lo Establecido y artífice de la justificación de la claudicación actual en la que nos encontramos dócilmente instalados y esperando el armageddon, provienen de (1) la psicología, por cuanto puede emprenderla contra la configuración de conciencias y la fabricación de opiniones personales, y (2) del urbanismo –ya sea en forma de geografía política o de ecología radical-, por cuanto puede atacar la configuración de la naturaleza entorno a la falsa racionalidad del humanismo y la economía. Al fin y al cabo, son las mismas armas con las que desde arriba nos atacan y nos domestican, aunque las conozcamos por sus nombres “economizados” y socialmente aceptados: marketing y construcción.
Así pues, como ustedes son tan incrédulos -¡menos mal!- les brindaré dos estupendos ejemplos en forma de extracto seleccionado-link:
1. Slavoj Zizek, dentro de una perorata contra los opinólogos librepensadores que (des)conocen a los descontrolados:
A los teóricos sociales les gusta repetir que la sociedad actual es completamente “reflexiva”: no hay naturaleza ni tradición que proporcione una base firme en la que se pueda descansar; hasta nuestros impulsos más profundos (la orientación sexual) se viven cada vez más como algo que se elige. [...] Sin embargo, la principal traba de la sociedad de riesgo reside en la brecha entre saber y decisión: nadie “sabe en verdad” qué hacer, la situación es por completo “indecidible”, pero de todos modos hay que decidir. El problema, entonces, no es el de la elección compulsiva (tengo libertad de elección con la condición de que tome la decisión correcta), sino lo opuesto: la elección es libre, y por ese motivo se la experimenta como más frustrante [...]
Nos encontramos en el centro nervioso de la ideología liberal: la ideología dominante trata de vendernos la misma inseguridad que provocó el desmantelamiento del Estado benefactor como la oportunidad de nuevas libertades. ¿Hay que cambiar de trabajo todos los años y depender de contratos breves en lugar de contar con un puesto estable y a largo plazo? ¿Por qué no verlo como la liberación de las limitaciones de un empleo fijo, como la oportunidad de reinventarse una y otra vez, de tomar conciencia de las posibilidades ocultas de la propia personalidad y de concretarlas? ¿Ya no se puede depender del seguro médico y el plan de jubilación habituales y hay que optar por una cobertura adicional por la que hay que pagar? ¿Por qué no percibirlo como una oportunidad más de elegir: una vida mejor ahora o seguridad a largo plazo? Y si esta prédica genera angustia, el ideólogo posmoderno o de la “segunda modernidad” nos acusará de no ser capaces de asumir una completa libertad, de “huir de la libertad”, o de aferrarnos de manera inmadura a viejas formas estables…
2. Raul Zelig, sobre la configuración del territorio en la Costa del Sol:
Los asentamientos crecen como mancha de aceite. Una vez se ha obtenido la calificación correspondiente para un terreno, surgen 100, 200, a veces incluso 1000 habitáculos más o menos idénticos: la mayoría, chalets al estilo de las valoradas series de casitas adosadas. Al poco tiempo, surge en el terreno lindante un proyecto parecido, ejecutado con un estilo arquitectónico completamente distinto El teórico cultural Mark Terkessidis, de Colonia, ha calificado este tipo de urbanizaciones como "desalmadas". No es mala calificación. Es verdad que uno no debería abandonarse a la ligera a la exigencia de "alma" y de "autenticidad". Y tampoco la evidencia de que no hay plan urbanístico previo, sino desatada expansión carcinogénica, puede constituir en sí un argumento en contra de una arquitectura. Pero en el caso de esos asentamientos urbanísticos costeros la palabra "desalmados" describe la situación razonablemente bien. Y no hay que detenerse aquí. Uno se ve sobrecogido por la masificación pintoresco-industrial. Incluso en plena temporada, los lugares dan la impresión de vacío. Pues finalmente no crecen en un proceso libre, autoestructurante. En el crecimiento de esos lugares hay un orden que está absolutamente en la base: el mercado capitalista y la corrupción.
Tendrán que buscar el artículo en la web referida, no hay forma de enlazar a él directamente.
Su título es "El nuevo muro del capital. Reflexiones varias desde la Costa del Sol".
¿Lo ven? El capitalismo se torna argumentativamente más frágil en cuanto uno se aleja de criterios económicos y de interpretaciones reversibles entorno al trabajo, el dinero y la burocracia.
Así pues, como ustedes son tan incrédulos -¡menos mal!- les brindaré dos estupendos ejemplos en forma de extracto seleccionado-link:
1. Slavoj Zizek, dentro de una perorata contra los opinólogos librepensadores que (des)conocen a los descontrolados:
A los teóricos sociales les gusta repetir que la sociedad actual es completamente “reflexiva”: no hay naturaleza ni tradición que proporcione una base firme en la que se pueda descansar; hasta nuestros impulsos más profundos (la orientación sexual) se viven cada vez más como algo que se elige. [...] Sin embargo, la principal traba de la sociedad de riesgo reside en la brecha entre saber y decisión: nadie “sabe en verdad” qué hacer, la situación es por completo “indecidible”, pero de todos modos hay que decidir. El problema, entonces, no es el de la elección compulsiva (tengo libertad de elección con la condición de que tome la decisión correcta), sino lo opuesto: la elección es libre, y por ese motivo se la experimenta como más frustrante [...]
Nos encontramos en el centro nervioso de la ideología liberal: la ideología dominante trata de vendernos la misma inseguridad que provocó el desmantelamiento del Estado benefactor como la oportunidad de nuevas libertades. ¿Hay que cambiar de trabajo todos los años y depender de contratos breves en lugar de contar con un puesto estable y a largo plazo? ¿Por qué no verlo como la liberación de las limitaciones de un empleo fijo, como la oportunidad de reinventarse una y otra vez, de tomar conciencia de las posibilidades ocultas de la propia personalidad y de concretarlas? ¿Ya no se puede depender del seguro médico y el plan de jubilación habituales y hay que optar por una cobertura adicional por la que hay que pagar? ¿Por qué no percibirlo como una oportunidad más de elegir: una vida mejor ahora o seguridad a largo plazo? Y si esta prédica genera angustia, el ideólogo posmoderno o de la “segunda modernidad” nos acusará de no ser capaces de asumir una completa libertad, de “huir de la libertad”, o de aferrarnos de manera inmadura a viejas formas estables…
2. Raul Zelig, sobre la configuración del territorio en la Costa del Sol:
Los asentamientos crecen como mancha de aceite. Una vez se ha obtenido la calificación correspondiente para un terreno, surgen 100, 200, a veces incluso 1000 habitáculos más o menos idénticos: la mayoría, chalets al estilo de las valoradas series de casitas adosadas. Al poco tiempo, surge en el terreno lindante un proyecto parecido, ejecutado con un estilo arquitectónico completamente distinto El teórico cultural Mark Terkessidis, de Colonia, ha calificado este tipo de urbanizaciones como "desalmadas". No es mala calificación. Es verdad que uno no debería abandonarse a la ligera a la exigencia de "alma" y de "autenticidad". Y tampoco la evidencia de que no hay plan urbanístico previo, sino desatada expansión carcinogénica, puede constituir en sí un argumento en contra de una arquitectura. Pero en el caso de esos asentamientos urbanísticos costeros la palabra "desalmados" describe la situación razonablemente bien. Y no hay que detenerse aquí. Uno se ve sobrecogido por la masificación pintoresco-industrial. Incluso en plena temporada, los lugares dan la impresión de vacío. Pues finalmente no crecen en un proceso libre, autoestructurante. En el crecimiento de esos lugares hay un orden que está absolutamente en la base: el mercado capitalista y la corrupción.
Tendrán que buscar el artículo en la web referida, no hay forma de enlazar a él directamente.
Su título es "El nuevo muro del capital. Reflexiones varias desde la Costa del Sol".
¿Lo ven? El capitalismo se torna argumentativamente más frágil en cuanto uno se aleja de criterios económicos y de interpretaciones reversibles entorno al trabajo, el dinero y la burocracia.
6 Comments:
Gracias, Patata; y tú sabes por qué. Ese "qué" me ha emocionado.
En cuanto al post que nos ocupa, muy cierta tu argumentación. La comparto en su totalidad y los textos elegidos la ilustran muy bien.
Un abrazo.
Hannah
(Por un tiempo y, hasta que haya hecho todo el traslado, conservaré Blogger)
Ah qué patatita tan profundo y despanzurrador de la realidad. No te la quiebres, güey: es mejor ser rico que pobre, es mejor comer que no comer, es mejor estar sano que enfermo, y es mejor divertirse que estar aburrido. Y eso se consigue con
CAPITALISMO
Con o sin ideología liberal, es lo que
FUNCIONA
Y si no te gusta, ya sabemos que o eres un incapaz, o eres un amargado y envidioso, o quieres tener contentos a tus amigos progres, o las cuatro cosas juntas. La doctrina liberal así lo enseña, y es
LA VERDAD.
AAAAJÚUUUUUA
wg
wg... será mejor que para expresar estas faltas de respeto (que no es la primera), emplees tu propio blog, en donde podrá poner wg tantas veces como quieras y emplear esquizofrénicamente las mayúsculas a tu antojo. Y además, está pelín abandonado. Deberías encontrar temas y dejar las refutaciones para el futuro, cuando tengas con qué.
Francamente, tus provocaciones adolescentes son aburridas. Ya te he visto en otros foros, como en alasbarricadas, poniendo de los nervios a todo el mundo con perlas como tu defensa de la invasión de Irak o tu descalificación de todo obrero como "pendejo".
Aquí no te van a servir esas estupideces. Ni tenemos confianza ni me caes bien. Así que esta es la última en este tono. En la siguiente emplearé la maligna censura comunista porque:
FUNCIONA
Tan bien como el capital, oiga.
la costa del sol?? cualquier costa mediterránea es lo q describe a la perfección ese tal Raul Zelig...
E
Cierto, pero la cosa es que el tipo es alemán y supongo que alguien le engañó para recalar ahí.
Está bien, patata. Pero tú empezaste, te burlaste de mí en el blog de Dani. Yo nomás me desquité. A mano.
Mis respetos
wg
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