Cartas al director (III): boicot al cava catalán
De nuevo, y sin que podamos encontrarle explicación alguna, como antes nos llegaron para defender la libertad a la expresión de insultos en favor de Jiménez Lozanitos, hemos recibido miles de cartas sobre el boicot a productos catalanes. En general, a favor. En asamblea, hemos decidido publicar tres de ellas, las que creemos de más enjundia. Sirvan como una pequeña muestra:
Señor Director:
Es esta una misiva que no pretende otra cosa que mostrar el lado más humano de la estupefacción, sea lo que sea lo esto pueda significar.
Desde hace unos meses vienen sucediendo cosas bastante extrañas y tal vez podamos emplear este apartado de su publicación para desentrañarlas; en cualquier caso, siempre será algo mejor que volver a leer esas cansinas quejas acerca del ruido que hace el camión de recogida de basuras que pasa de madrugada o el misterioso bigote de Carod-Rovira (pronúnciese károt-róbira).
Comenzaré por presentarme: soy Consultor Especializado en Crisis Eventuales en el Sector Minorista y Boicots Comerciales a Bebidas Alcohólicas y Licores Espirituosos en General. Llevo treinta y tres años desempeñando este trabajo con bastante buena fortuna, gracias a dios. Pero quería hablarles del conflicto que ha estallado en estos últimos días sobre los boicots a determinadas bebidas alcohólicas de una región del nordeste español. La cuestión es que, desde mi posición de liberal, hincha del Valencia F. C. y además experto en el tema, encuentro en este asunto una serie de libertades que están siendo ejercidas libremente según la voluntad de cada cual y que, en cualquier caso, deben respetarse so pena de volver a caer en una de esas dictaduras que se dice que existieron.
Por un lado está la libertad del productor de cava que pone en circulación una producción N de ochenta mil palés cargados hasta los topes de vino espumoso. Podría no hacerlo, pero él asume el riego y pam, saca una producción de un millón de botellas. Por otra parte tenemos la libertad del transportista que acepta o no, según le convenga y según tenga la agenda, la posibilidad de cerrar un contrato de transporte con el productor. Normalmente acepta, en un 99% de los casos, tenga o no personal para llevar a cabo el objeto del contrato… que si no hay se subcontrata y punto. Pero la decisión, en todo caso, es libre. Luego está la libertad del supermercado que pone en su estantería -sólo si le da la gana- las botellas que el transportista descarga. Y al fin, está la libertad del consumidor, que informado y libre, acude al comercio a por una bebida espirituosa y decide comprar o no comprar cava catalán según le convenga. Generalmente -y en eso pueden confiar en mí, que sé de qué hablo-, lo compra, se lo bebe, y se emborracha. Y su mujer bebe aún más que él porque lo cree más ligerito que los otros licores que se han pimplado, y también se emborracha aunque disimule y diga que “sólo está achispada”.
Y ahora viene la reflexión crucial: ¿qué libertad es más importante? Es decir: ¿qué libertad debe primar por encima de otra, en el caso que debamos dar prioridad a una de ellas? ¿Es más importante la libertad del consumidor a comprar o no comprar? Aunque si la ejerce y decide no comprar ¿no estará quebrantando la libertad del productor a producir ya que este sólo puede hacerlo si el consumidor decide comprarle? ¿Y no es esta vinculación entre libertades un claro caso de flagrante colisión inconstitucional de libertades democráticas? Pero esto no termina aquí ¿Y la libertad del transportista? Si este se niega según su voluntad le indica ¿deberá obligar a los productores a acercarse a casa de cada uno de sus consumidores con el coste añadido que esto supondría? ¿Podría este subir tantas escaleras y vender botellas en dos millones de domicilios? ¿Y la libertad del minorista? Si decidiese no vender ¿Sería posible despachar la mercancía desde el camión? ¿No habría entonces un problema de licencias? ¿Debemos asustarnos entonces ante la probabilidad de que los tenderos opten libremente por dejar de vender al detalle?
Y en último término: si comparásemos las libertades de cada uno de los actores aquí mencionados: ¿quién la tendría más larga? ¿Cuál prevalecería?
Espero que, con las pistas aquí diseminadas, las autoridades competentes sepan obrar en consecuencia. Nos estamos jugando el futuro, el progreso, el bienestar y la actual situación de bonaza económica en un clima de crispación y polarización y todo eso que se dice normalmente.
Nada más, gracias por su tiempo.
Juan José López Margarit y ochenta firmas más
(Benifardet, València)
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Señor Director:
Nada de lo que se está diciendo por ahí es cierto. Me da bastante pena que la gente esté debatiéndose entorno a la posibilidad de boicotear un cava que, en contra de lo que todos piensan, no es catalán. Porque ¿acaso no pertenece Cataluña a España? ¿Y no es más España que Cataluña la tierra entre los pirineos y Valencia? Pues si es más España que Cataluña, no tiene sentido hacer esto ¿Porqué boicotearnos a nosotros mismos?
Yo soy Catalán, hijo de padre gallego y de madre tarragoniana, y aunque no tenga nada que ver con el tema, soy antes que nada Español y vivo en España, que es lo más grande que existe.
Josep Maciste Bujaraloz
(Sant Migrany d'en Fas, Gerona)
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Señor Director:
Creo que el fascismo se está adueñando de algunas subregiones atávicas de España y que todos los demás a mi alrededor que no son liberales, son nazis. En Catalunya, fruto del nazionalismo de Kärot-Rövirher, se han vuelto todos nazis así que deberíamos ir pensando en una solución final para esa región tan molesta.
Fíjense qué listo soy que de un plumazo acabo de desenmascararlos a todos.
Nada más. Se despide atentamente un liberal librepensador.
¡No consuman nada catalán, salvo el fuet, que está muy rico!
António Servet Valle
(Tozolón del Morral, Segovia)
Señor Director:
Es esta una misiva que no pretende otra cosa que mostrar el lado más humano de la estupefacción, sea lo que sea lo esto pueda significar.
Desde hace unos meses vienen sucediendo cosas bastante extrañas y tal vez podamos emplear este apartado de su publicación para desentrañarlas; en cualquier caso, siempre será algo mejor que volver a leer esas cansinas quejas acerca del ruido que hace el camión de recogida de basuras que pasa de madrugada o el misterioso bigote de Carod-Rovira (pronúnciese károt-róbira).
Comenzaré por presentarme: soy Consultor Especializado en Crisis Eventuales en el Sector Minorista y Boicots Comerciales a Bebidas Alcohólicas y Licores Espirituosos en General. Llevo treinta y tres años desempeñando este trabajo con bastante buena fortuna, gracias a dios. Pero quería hablarles del conflicto que ha estallado en estos últimos días sobre los boicots a determinadas bebidas alcohólicas de una región del nordeste español. La cuestión es que, desde mi posición de liberal, hincha del Valencia F. C. y además experto en el tema, encuentro en este asunto una serie de libertades que están siendo ejercidas libremente según la voluntad de cada cual y que, en cualquier caso, deben respetarse so pena de volver a caer en una de esas dictaduras que se dice que existieron.
Por un lado está la libertad del productor de cava que pone en circulación una producción N de ochenta mil palés cargados hasta los topes de vino espumoso. Podría no hacerlo, pero él asume el riego y pam, saca una producción de un millón de botellas. Por otra parte tenemos la libertad del transportista que acepta o no, según le convenga y según tenga la agenda, la posibilidad de cerrar un contrato de transporte con el productor. Normalmente acepta, en un 99% de los casos, tenga o no personal para llevar a cabo el objeto del contrato… que si no hay se subcontrata y punto. Pero la decisión, en todo caso, es libre. Luego está la libertad del supermercado que pone en su estantería -sólo si le da la gana- las botellas que el transportista descarga. Y al fin, está la libertad del consumidor, que informado y libre, acude al comercio a por una bebida espirituosa y decide comprar o no comprar cava catalán según le convenga. Generalmente -y en eso pueden confiar en mí, que sé de qué hablo-, lo compra, se lo bebe, y se emborracha. Y su mujer bebe aún más que él porque lo cree más ligerito que los otros licores que se han pimplado, y también se emborracha aunque disimule y diga que “sólo está achispada”.
Y ahora viene la reflexión crucial: ¿qué libertad es más importante? Es decir: ¿qué libertad debe primar por encima de otra, en el caso que debamos dar prioridad a una de ellas? ¿Es más importante la libertad del consumidor a comprar o no comprar? Aunque si la ejerce y decide no comprar ¿no estará quebrantando la libertad del productor a producir ya que este sólo puede hacerlo si el consumidor decide comprarle? ¿Y no es esta vinculación entre libertades un claro caso de flagrante colisión inconstitucional de libertades democráticas? Pero esto no termina aquí ¿Y la libertad del transportista? Si este se niega según su voluntad le indica ¿deberá obligar a los productores a acercarse a casa de cada uno de sus consumidores con el coste añadido que esto supondría? ¿Podría este subir tantas escaleras y vender botellas en dos millones de domicilios? ¿Y la libertad del minorista? Si decidiese no vender ¿Sería posible despachar la mercancía desde el camión? ¿No habría entonces un problema de licencias? ¿Debemos asustarnos entonces ante la probabilidad de que los tenderos opten libremente por dejar de vender al detalle?
Y en último término: si comparásemos las libertades de cada uno de los actores aquí mencionados: ¿quién la tendría más larga? ¿Cuál prevalecería?
Espero que, con las pistas aquí diseminadas, las autoridades competentes sepan obrar en consecuencia. Nos estamos jugando el futuro, el progreso, el bienestar y la actual situación de bonaza económica en un clima de crispación y polarización y todo eso que se dice normalmente.
Nada más, gracias por su tiempo.
Juan José López Margarit y ochenta firmas más
(Benifardet, València)
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Señor Director:
Nada de lo que se está diciendo por ahí es cierto. Me da bastante pena que la gente esté debatiéndose entorno a la posibilidad de boicotear un cava que, en contra de lo que todos piensan, no es catalán. Porque ¿acaso no pertenece Cataluña a España? ¿Y no es más España que Cataluña la tierra entre los pirineos y Valencia? Pues si es más España que Cataluña, no tiene sentido hacer esto ¿Porqué boicotearnos a nosotros mismos?
Yo soy Catalán, hijo de padre gallego y de madre tarragoniana, y aunque no tenga nada que ver con el tema, soy antes que nada Español y vivo en España, que es lo más grande que existe.
Josep Maciste Bujaraloz
(Sant Migrany d'en Fas, Gerona)
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Señor Director:
Creo que el fascismo se está adueñando de algunas subregiones atávicas de España y que todos los demás a mi alrededor que no son liberales, son nazis. En Catalunya, fruto del nazionalismo de Kärot-Rövirher, se han vuelto todos nazis así que deberíamos ir pensando en una solución final para esa región tan molesta.
Fíjense qué listo soy que de un plumazo acabo de desenmascararlos a todos.
Nada más. Se despide atentamente un liberal librepensador.
¡No consuman nada catalán, salvo el fuet, que está muy rico!
António Servet Valle
(Tozolón del Morral, Segovia)
10 Comments:
Buenos días:
Pertenezco a la Unión Patriótica de Padres Progresistas de España (UPPPE), afiliada a una subsección del Partido Socialista de Madrid, y creo que lo que se está haciendo en este blog es dibujar una realidad lacerante que no es nada conveniente para nuestros hijos.
Se incita a la violencia y se distribuye un mensaje discriminador en el que todos los patriotas son de derechas y no es verdad. Nosotros somos de izquierdas y cantamos el himno nacional siempre que nos dejan.
En fin. Espero qu sepan corregir su actitud.
Muchas gracias
Una pregunta: ¿Y qué es lde la libertad a tener libertad a tener libertad a .... zzz. Perdón, me traspuse. No debemos caer en el nihilismo relativista de tergiversar las disquisiciones legítimas y zzz. Uf, otra vez, se ve que no dormí bien.
¡Que brinden con lo que les dé la gana!
En lapatata no nos hacemos responsables de las cartas que recibimos. Es más: nos consideramos unos irresponsables por publicar sólo las más venenosas. Y no vamos a corregir nuestra actitud. Es lo que nos da vidilla.
En cualquier caso, me alegra que la izquierda insititucional por fin revindique que desde siempre ha estado en la izquierda de la derecha. Me parece lógico el reconocimiento.
Buenos días:
Soy del Colectivo Progresista de Homosexuales Católicos y tengo que decir que me disgusta mucho que se haga aquí toda esta demogogia en contra de no se sabe quien.
Me sumo al reclamo de la UPPPE y SOLICITO que se retiren inmediatamente todas estas calumnias
Estooo... yo he llegado aquí indignado sin saber muy bien con qué... un momento...
¡Ah, sí! Pues que no me parece nada bien el boicot. Pero que nada bien. Deberían meter en la carcel a todos los que no consuman cava catalán por motivos ideológicos...
Espero que a ningún miserable se le ocurra relacionar este comentario con mi profesión de Comercial de Codornuí en la Zona Centro...
Sólo me gustaría recordar que las acusaciones vertidas en la segunda de las cartas contra la señora María Ripoll i Sargantana fueron desmentidas años ha, a pesar de que el bulo sigue circulando con total impunidad y al alcance de los niños.
En caso de que no se retiren estas afirmaciones, me veré obligado a boicotear también las provincias de Teruel, Vigo y Cuenca, con las repercusiones económicas que traería que tal decisión libremente tomada en libertad contra el liberticidio liberticida de la corrección política imperante, que nos impide llamar a las cosas por su nombre, que ahora vas a una panadería y en vez de una de cuarto tienes que pedir una pieza de producción hidratocarbónica.
Esto es un escándalo.
Atentamente,
Jaime
En mi comentario anterior hay un "que" que sobra. Adivinen cuál.
El acertante tendrá derecho a decidir qué región boicoteamos el año que viene.
Jaime
Buenos días:
Yo soy un ama de casa que... sí ¡qué pasa! ¡que parece que no pueda decirse ya nada! ¡soy ama de casa! ¿y qué? El trabajo asalariado, a mí que soy un poco antigua, me parece una tomadura de pelo y una pérdida de tiempo terrible. Bueno, decía que soy un ama de casa que lleva viviendo en cataluña doscientos dieciséis años, llegué aquí cuando Pepe Botella todavía no había sido nombrado dirigente de la demarcación transpirenaica francesa. La cuestión es que, a lo largo de este tiempo me he ido sintiendo primero española, luego francesa, después española otra vez, luego catalana, luego española y con una unidad de destino en lo universal, luego catalana y después, es decir ahora, me vuelvo a sentir extrañamente francesa, básicamente porque mi primer y último marido, Françoise, llegó aquí en el segundo destacamento de infantería de la primera división de los ejércitos del emperador Napoleón Tercero. Murió hace ciento cincuenta años, Dios me lo guarde.
Sobre el boicot a los productos catalanes no tengo nada que añadir, aunque espero haber arrojado algo de luz sobre la problemática nacionalista actual.
Un saludo
Bueno, esto, ¡Qué día tan bonito hace! mmmm Pues a lo que iba, soy Hannah la loca y... -qué memoria, por Dios, desde que me pongo ciega a cava catalán, no me acuerdo de nada... ¡Hip!- Pues yo, que quería ecribir una carta sobre el biscocho, digo boceto, no, boicot -vaya extranjerismo, por Dios- ese, y... ¿Así que van a hacer una cueva, esto, no, un túnel desde las cavas de San Sadurny de Anoia, hasta el super de mi casa? ¡Cómo que no! ¡Ah bueno! La verdad, desde que Göbbels está en el triloquito del partido popular... ¡Perdón! quise decir Zaz-plana... En fin, noto que mis neuronas se desdibujan... ¡Felices fiestas con cava catalán! y ¡Visca Catalunya lliure!
De ustedes afectísima:
Hannah
Buenas tardes:
Sólo quiero expresar desde aquí mi más furibundo desconcierto. Quiero solidificarme además con la estupefacción de los anteriormente referidos, en especial con jaime, cuyo escalofriante testimonio me ha dejado literalmente sin sangre.
Una cosa bárbara.
Muchas gracias.
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