la patata de la libertad

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Un congresista estadounidense, en el pináculo de la estupidez, propuso cambiar el nombre de las malignas patatas francesas ("french fries") por el de patatas de la libertad ("freedom fries")... ¿Alguien recuerda la ensaladilla nacional? Colabora con la patata: comenta o envía tus artículos a allstolen@hotmail.com En marcha desde 26/05/04

24.1.07

Cuatro aportaciones más...

... a no se sabe exactamente qué.

1. Al caso de lo que escribí ayer sobre excepcionalidad permanente, pensaba ahora en la aceptación que ha tenido también este impulso “comunicacional” (toma ya) en el mundo de la empresa. Ustedes, que quizá sean treintañeros como yo, y que quizá estén mejor o peor explotados que yo, sabrán reconocer la excepcionalidad permanente cuando aparezca un jefecillo (cualquiera -da lo mismo- son todos penosamente iguales) y les niegue ese parné extra porque, ya sabe usted, ahora es un mal momento “en términos de estabilidad”, el reajuste del sector, la situación financiera internacional, la luxación lateral cruzada de Romualdinho y bla bla bla. Tampoco acabarán de ascenderles o de concederles un mejor horario porque la Empresa, en este momento, no pasa por su mejor momento precisamente, requerimos un último esfuerzo en este instante crucial… y Alonso, en cuanto pase esta situación, que, entre nosotros, es extraordinaria, ya volveremos a hablar. Sí, la excepcionalidad permanente es el tratamiento de humillación cotidiana al que someten a los cofrades de Santa Precaria: nosotros, los currelitos.

2. Alguna vez me han preguntado de forma vulgar: ¿cómo demonios escribes esos chorros de palabras? ¿De donde sacas el tiempo? Bien, creo que esa es una pregunta innecesariamente maliciosa. No tengo nada que esconder. Escribo en tiempo robado al Trabajo, por supuesto. Plusvalías de menos que se me apropian, los muy hijosdeputa.

3. Anda en titulares y en tiempo de máxima teleaudiencia el extraordinario caso del Sr. Veiret. Seguro que saben de qué les hablo. Resulta que un inocente traductor, heredero de un piso en la Calle Urgell de Ciudad Escaparate, regresó de una temporada en el extranjero y halló el principal bien de su masa hereditaria infectado por unos huéspedes chilenos, que arguyeron estar pagando el alquiler a una persona muy desconocida por ellos. El caso ha sido extensamente comentado, pese a tratarse de un episodio insignificante dentro del ingente marasmo de sucesos con los que nos deleita la actualidad social. Inmediatamente, El Extraño Caso del Apartamento del Traductor Veiret se ha convertido en punta de lanza de infinitud de reclamaciones. Primero de todo, que la Propiedad Privada (¡¡¡arrodíllense ante el concepto so pena de perder todos sus bienes, ciudadanitos!!!) es una cosa muy seria y que debe estar protegida por procedimientos judiciales fulminantes, que funcionen como el revés de un tenista. Tú envías la solicitud de desalojo y, flaps, te es devuelta una escuadra de Mossos con un ariete. Ipsofactamente. Sin dilaciones. En segundo lugar –y aquí parafraseo a mi estimado alejo-, que la okupasió catalana está tomando unas dimensiones preocupantes, pues empiezan unos okupando inmuebles deshabitados desde hace años para protestar la galopante especulación inmobiliaria y terminan otros (chilenos contaminados por los antisistema barceloneses y por la permisividad de nuestro sistema judicial) ocupándole el pisito al Traductor Veiret. No es para tomárselo a broma. Veiret pensaba transcribir al cirílico las obras de César Vidal, y ahora la humanidad se perderá esta inestimable aportación cultural en tanto no se solucione su extraordinario caso. No se rían más, insensibles desalmados, y explíquenme como va a terminar todo esto… ¿Saldremos de casa mañana por la mañana y, al regresar del trabajo, encontraremos a un Vietnamita arrendatario de nuestra domicilio, resguardado tras la ideología okupa? Pues me temo que sí. Lo único que se me ocurre es que, mientras la administración no se decida a solucionar este problema mediante procedimientos ipsofácticos y policíacos, deberíamos quedarnos en casa a proteger lo que es nuestro. Ir a trabajar puede poner nuestra Propiedad Privada en peligro. Y no les digo más.

4. Bueno sí, que aprovechando la idea de negocio, tengo 160 apartamentos en alquiler en la zona alta de Pedralbes. Doscientos metros cuadrados por trescientos euros mensuales. Sólo enseño de 10 a 12h y de 16 a 17h. La cerradura corre de su parte.

4 Comments:

Blogger ultimo uno said...

Los ciudadanos son lógicos, aunque de forma inconsciente. Le piden al Estado que ejerza su función auténtica: utilizar la fuerza para garantizar intereses privados.

Demandar de nuestros “señores” soluciones a problemas públicos es lo mismo que requerir a un olmo una cosecha de peras. Sencillamente, no puede. No está “diseñado” para eso.

5:32 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

No sabe Vd. patato lo que me cabrea la banalización del movimiento okupa en los medios. Ni se lo imagina.

10:09 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

Pero, querer ascender en una empresa, ¿no es una forma de legitimar su política, es decir, LA POLÍTICA? Porque además, cuando se asciende uno acaba siempre convertido en jefecillo de algo, ¿no?

1:51 p. m.  
Blogger la patata de la libertad said...

Por supuesto, por supuesto... lo ideal es tratar las ambiciones (sobre todo las necias) como amígdalas infectadas y realizar uno mismo autocirugía.

Lamentablemente... los de abajo quieren subir. Y algunos lo consiguen. Y suelen ser mucho peores que los que vienen de escuelas de Dirección, que con 28 años son gerentes ya. No, los venidos de abajo son mucho peores. Son como los ex-comunistas. Dan toda la vuelta y se vuelven anti-yoes.

3:01 p. m.  

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