Abusos y despistes
Dos notas sobre Violencia y Tecnología.
1. Parece mentira que, con todos los casos de brutalidad policial que se producen, el único que haya causado alarma social en los últimos meses es el caso del barman almeriense que, colocado hasta las cejas y hecho todo un supermán a causa de la coca, se resistió por encima de sus posibilidades físicas. Luego vino lo que ya se sabe. Una paliza por la Patria. Para desahogarse. ¡Me se relaje, coño! Supongo que de este caso se puede hablar tranquilamente en los media porque no hay reivindicación política alguna por detrás, y además la prensa no tiene que asumir el desgaste de intentar explicarlo. Y así las cosas, el Estado no ve en peligro su monopolio de la violencia, la exhortación velada que se nos recuerda a diario: “aquí la única violencia política es la mía”. Me gustaría ver a los adalides humanistas, defensores socialdemócratas de los derechos humanos, todos encabronados exigiendo en el congreso que se castigue la brutalidad de los cuerpos de represión del Estado. Qué inocente. Pero ¿qué puede exigírseles, cuando su representante más a la izquierda, aquí en Catalunya, dirige él mismo a la policía? Aunque la respuesta evidente pueda parecer negativa, el Sr. Saura tuvo una genial idea en relación a mi pregunta retórica: un Comité de Ética. Y no porque los Mossos no tengan ética, que la tienen, sino porque podrían tenerla “de mejor calidad”. Ética de la buena. Hay que controlar eso, y que después de una paliza se les pueda declarar incívicos, ciudadanófobos e intolerantes. Chico malo, pam pam culo. Siempre y cuando la investigación no demuestre que tal y como declaró el Sargento Ferrerons “ese okupa piojoso se lanzó en plancha contra el extremo de mi porra Sr. Juez... tendría que haberle visto”.
2. Supongo que ya se habrán enfrentado ustedes a la furia de un gadgetociudadano.
Es terrible. Los tipos caminan distraídos, absortos en la manipulación de botoncitos de goma dura, y cuando uno les recuerda su presencia –también a pie, y más que nada para evitar la colisión física entre dos ciudadanos democratas de bien-, ellos apartan su móvil con mp3, cámara y toma de tierra para insultar a aquel que ha osado irrumpir en su esfera tecnológica con la consiguiente pérdida de concentración y todos los perjuicios derivados:
-Apártate tú, desgraciado.
O peor:
-Eh, vigila por donde vas.
Y luego prosiguen con la conversación:
-Pues sí, Chonchi, un imbécil que se me ha cruzado. Como te decía, me he apuntado a pilates y voy en un huequito que me queda de dos a dos y media y… No, no, paso de chándal uy que hortera, voy con unas licras....
Esta semana he tenido ya dos encontronazos con gadgetociudadanos y muy educadamente les he enviado a comer pasto a los dos. O a cagar, no lo recuerdo muy bien.
2. Supongo que ya se habrán enfrentado ustedes a la furia de un gadgetociudadano.
Es terrible. Los tipos caminan distraídos, absortos en la manipulación de botoncitos de goma dura, y cuando uno les recuerda su presencia –también a pie, y más que nada para evitar la colisión física entre dos ciudadanos democratas de bien-, ellos apartan su móvil con mp3, cámara y toma de tierra para insultar a aquel que ha osado irrumpir en su esfera tecnológica con la consiguiente pérdida de concentración y todos los perjuicios derivados:
-Apártate tú, desgraciado.
O peor:
-Eh, vigila por donde vas.
Y luego prosiguen con la conversación:
-Pues sí, Chonchi, un imbécil que se me ha cruzado. Como te decía, me he apuntado a pilates y voy en un huequito que me queda de dos a dos y media y… No, no, paso de chándal uy que hortera, voy con unas licras....
Esta semana he tenido ya dos encontronazos con gadgetociudadanos y muy educadamente les he enviado a comer pasto a los dos. O a cagar, no lo recuerdo muy bien.
¡Menudo escenario de humanoides burbuja!
En la calle, yo prefiero respetar la máxima de Calvin, expuesta sobre una lámina untada en ketchup que la Señorita Carcoma nunca llegó a comprender. Dice así:
“Ten cuidado o morirás aplastado”.
En la calle, yo prefiero respetar la máxima de Calvin, expuesta sobre una lámina untada en ketchup que la Señorita Carcoma nunca llegó a comprender. Dice así:
“Ten cuidado o morirás aplastado”.
Es uno de mis referentes espirituales. Claro y conciso.
Así pues, atentos todos al próximo pánico moral: ciudadanos democráticos muertos de formas escandalosas -ver foto- a causa de la falta de atención a la carretera y la adicción a las chucherías tecnológicas. Me temo una plaga de muertes como la de los borrachos finlandeses congelados.
Así pues, atentos todos al próximo pánico moral: ciudadanos democráticos muertos de formas escandalosas -ver foto- a causa de la falta de atención a la carretera y la adicción a las chucherías tecnológicas. Me temo una plaga de muertes como la de los borrachos finlandeses congelados.
Como predicción añadida, desde ya anuncio que, más que llamar la atención de los gilipollas despistados, la voz popular irá debidamente orientada hacia las alturas para que las administraciones "tomen cartas en el asunto". Porque ya está bien de muertes. Y un lacito fucsia y un día mundial de los accidentes tecnofílicos. Porque tú lo vales, ciudadano, mira hacia adelante.
Además, será una estupenda conversación de portería:
-Pues sí, Rodríguez, el del tercero, estaba cambiando la configuración de pantalla en su nuevo e-phon y le pasó por encima un articulado…
O peor, casos de tecnofilia cruzada:
-Se estaba poniendo el politono de Amor de Alcatraces y cuando apretó el botón para confirmar almuadilla almuadilla alcatraces yes, le atropelló un conductor que iba absorto en su GPS…
Además, será una estupenda conversación de portería:
-Pues sí, Rodríguez, el del tercero, estaba cambiando la configuración de pantalla en su nuevo e-phon y le pasó por encima un articulado…
O peor, casos de tecnofilia cruzada:
-Se estaba poniendo el politono de Amor de Alcatraces y cuando apretó el botón para confirmar almuadilla almuadilla alcatraces yes, le atropelló un conductor que iba absorto en su GPS…
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