El Solitario habla
Sí, en lo esencial, estoy de acuerdo con Brecht cuando afirma que es peor poseer un banco que atracarlo. Y no tengo ni un sólo recelo moral ante un comentario tan bruto y sincero. Estoy de acuerdo con él y punto.
Los chicos de Smile nos recordaron ese gran pensamiento del dramaturgo alemán hace un par de meses, impreso sobre la famosa foto de la detención de El Solitario. Ayer salió a la luz una carta que Jaime Giménez ha escrito desde su prisión provisional en un Centro de Alta Seguridad.
Aunque la carta sea larga, Giménez quiere decir mucho, demasiado, en muy poco espacio. Se ceba especialmente con el Capital y nos hace partícipes de su ideología anarquista. En realidad, pone demasiado hincapié en ello. Tanto que hace sospechar. Parece un pacto entre su abogado y él.
La apuesta -y aquí especulo-: que un Jurado Popular vea con más simpatía a un pistolero anarquista (lo cual le confiere ideología y objetivos políticos, esto es, una pizca de humanidad) que a un ladrón de intachable rectitud profesional, sin reparos a la hora de matar a quien haya que matar para hacerse con unos fajos de billetes.
Aunque también podría ser que Giménez dijese la verdad, pero quedan unos cuantos cabos sin atar y que se dan de hostias con esa presunción.
Primero: ¿donde queda la propaganda? ¿debemos entender que un atraco a un banco es, por sí sólo, un hecho revindicativo? En los tiempos que corren, si un hecho no es interpretable por la mayoría como un acto político no podemos otorgarle función social alguna. El incendio de una agencia inmobiliaria se comprende al instante, porque no hay botín de por medio... Sólo puede ser político... pero ¿de qué forma distinguimos un atraco anarquista de un atraco común? ¿Porqué Giménez no esparció ni un pasquín ni gritó nunca, en ninguno de sus asaltos, contra el Estado y el Capital? Pongámonos conspiranoicos: ¿Nos lo ocultaron los medios? ¿Y porqué iban a hacerlo? ¡Será que no disfrutan politizando hacia la izquierda cualquier delito tremendo!
Segundo: ¿y el botín? No sabemos qué sucedió con ese botín. ¿Fue a parar a la Selva Lacandona?¿Pagó el alquiler de algún Centro Social?¿Se repartió a alguna sección de la Confederación? En la carta de Giménez que pueda dar a entender su compromiso con la solidaridad social. No creo que una aclaración a este respecto comprometiese al destinatario del dinero, siempre y cuando la alusión fuese lo suficientemente genérica.
Y tercero, queda un elemento más: su novia brasileña, a la que sí enviaba dinero. Ello resta aún más credibilidad al temerario atracador anarquista. No he terminado de encuadrar en qué capítulo de la lucha podemos ubicar un retiro en Bahia. El descanso del guerrero, supongo. Aunque yo estas metáforas me las paso por el culo.
Y aún, en las palabras de Giménez, cuando se pone anticapitalista, hay errores de bulto, que parecen bien fruto de una conversión forzada o bien de una vocación recuperada por las circunstancias. Por ejemplo, dice de la Banca:
Con ayuda de sindicatos alicortos, al servicio del poder político-económico, han conseguido la rendición de la clase obrera trabajadora. La manera ha sido sencilla: han provocado un paro masivo y al mismo tiempo han provocado un “dumping” social con la importación de grandes cantidades de trabajadores poco cualificados, para que las personas que viven de su trabajo, vean mermados sus ingresos y así su capacidad de decisión social. Todo para mantener el beneficio de los Bancos, que en un contexto de pobreza generalizada, aumentan sus beneficios exponencialmente año tras año.
La entrada del párrafo es perfecta, podría firmarla Amorós: “sindicatos alicortos”, “rendición de la clase obrera trabajadora”... Más adelante patina: no hay ni ha habido en los últimos diez años ningún paro masivo (al contrario, hemos vivido cerca del 5% que se estima estructural). La carencia de puestos de trabajo ha sido un discurso para la precarización, para que cualquiera agarrase cualquier curro de mierda. Esa amenaza, aunque sea falsa, cuenta para cumplir su función con la inestimable ayuda de las hipotecas, sobre las que, curiosamente, tratándose de su tema, guarda silencio Giménez.
Tampoco se han “importado” trabajadores como parte de un plan maligno de la Banca Internacional. Han sido las corporaciones, el modelo de desarrollo, el monocultivo y la rapiña comercial de las oligarquías locales las que han depauperado los países desde donde vienen los inmigrantes. También patina cuando dice que son poco qualificados. Al contrario. Vienen abogados búlgaros a recoger fruta, médicos peruanos a cuidar viejas. No sólo cuenta la pobreza a la hora de emigrar. Sobretodo, en este planeta de televisón por satélite, cuentan las aspiraciones. Todos los infelices del planeta quieren una vida como la que se vive en Nueva York.
También se entiende, tácitamente, que los trabajadores poco cualificados que vienen merman los ingresos de “aquellos que viven de su trabajo.”... Es una distinción absurda y racista: todos ellos viven de su trabajo. ¿O es que lo que hacen los inmigrantes no es trabajo?
El Solitario repite aquí tópicos de la derecha obrera, argumentos que he leído precisamente en comunicados antimigratorios del sindicato de carceleros, muy activo en el bombardeo de bilis en los foros ácratas. Que los discuta con ellos, ahora que los tendrá cerquita.
Los chicos de Smile nos recordaron ese gran pensamiento del dramaturgo alemán hace un par de meses, impreso sobre la famosa foto de la detención de El Solitario. Ayer salió a la luz una carta que Jaime Giménez ha escrito desde su prisión provisional en un Centro de Alta Seguridad.
Aunque la carta sea larga, Giménez quiere decir mucho, demasiado, en muy poco espacio. Se ceba especialmente con el Capital y nos hace partícipes de su ideología anarquista. En realidad, pone demasiado hincapié en ello. Tanto que hace sospechar. Parece un pacto entre su abogado y él.
La apuesta -y aquí especulo-: que un Jurado Popular vea con más simpatía a un pistolero anarquista (lo cual le confiere ideología y objetivos políticos, esto es, una pizca de humanidad) que a un ladrón de intachable rectitud profesional, sin reparos a la hora de matar a quien haya que matar para hacerse con unos fajos de billetes.
Aunque también podría ser que Giménez dijese la verdad, pero quedan unos cuantos cabos sin atar y que se dan de hostias con esa presunción.
Primero: ¿donde queda la propaganda? ¿debemos entender que un atraco a un banco es, por sí sólo, un hecho revindicativo? En los tiempos que corren, si un hecho no es interpretable por la mayoría como un acto político no podemos otorgarle función social alguna. El incendio de una agencia inmobiliaria se comprende al instante, porque no hay botín de por medio... Sólo puede ser político... pero ¿de qué forma distinguimos un atraco anarquista de un atraco común? ¿Porqué Giménez no esparció ni un pasquín ni gritó nunca, en ninguno de sus asaltos, contra el Estado y el Capital? Pongámonos conspiranoicos: ¿Nos lo ocultaron los medios? ¿Y porqué iban a hacerlo? ¡Será que no disfrutan politizando hacia la izquierda cualquier delito tremendo!
Segundo: ¿y el botín? No sabemos qué sucedió con ese botín. ¿Fue a parar a la Selva Lacandona?¿Pagó el alquiler de algún Centro Social?¿Se repartió a alguna sección de la Confederación? En la carta de Giménez que pueda dar a entender su compromiso con la solidaridad social. No creo que una aclaración a este respecto comprometiese al destinatario del dinero, siempre y cuando la alusión fuese lo suficientemente genérica.
Y tercero, queda un elemento más: su novia brasileña, a la que sí enviaba dinero. Ello resta aún más credibilidad al temerario atracador anarquista. No he terminado de encuadrar en qué capítulo de la lucha podemos ubicar un retiro en Bahia. El descanso del guerrero, supongo. Aunque yo estas metáforas me las paso por el culo.
Y aún, en las palabras de Giménez, cuando se pone anticapitalista, hay errores de bulto, que parecen bien fruto de una conversión forzada o bien de una vocación recuperada por las circunstancias. Por ejemplo, dice de la Banca:
Con ayuda de sindicatos alicortos, al servicio del poder político-económico, han conseguido la rendición de la clase obrera trabajadora. La manera ha sido sencilla: han provocado un paro masivo y al mismo tiempo han provocado un “dumping” social con la importación de grandes cantidades de trabajadores poco cualificados, para que las personas que viven de su trabajo, vean mermados sus ingresos y así su capacidad de decisión social. Todo para mantener el beneficio de los Bancos, que en un contexto de pobreza generalizada, aumentan sus beneficios exponencialmente año tras año.
La entrada del párrafo es perfecta, podría firmarla Amorós: “sindicatos alicortos”, “rendición de la clase obrera trabajadora”... Más adelante patina: no hay ni ha habido en los últimos diez años ningún paro masivo (al contrario, hemos vivido cerca del 5% que se estima estructural). La carencia de puestos de trabajo ha sido un discurso para la precarización, para que cualquiera agarrase cualquier curro de mierda. Esa amenaza, aunque sea falsa, cuenta para cumplir su función con la inestimable ayuda de las hipotecas, sobre las que, curiosamente, tratándose de su tema, guarda silencio Giménez.
Tampoco se han “importado” trabajadores como parte de un plan maligno de la Banca Internacional. Han sido las corporaciones, el modelo de desarrollo, el monocultivo y la rapiña comercial de las oligarquías locales las que han depauperado los países desde donde vienen los inmigrantes. También patina cuando dice que son poco qualificados. Al contrario. Vienen abogados búlgaros a recoger fruta, médicos peruanos a cuidar viejas. No sólo cuenta la pobreza a la hora de emigrar. Sobretodo, en este planeta de televisón por satélite, cuentan las aspiraciones. Todos los infelices del planeta quieren una vida como la que se vive en Nueva York.
También se entiende, tácitamente, que los trabajadores poco cualificados que vienen merman los ingresos de “aquellos que viven de su trabajo.”... Es una distinción absurda y racista: todos ellos viven de su trabajo. ¿O es que lo que hacen los inmigrantes no es trabajo?
El Solitario repite aquí tópicos de la derecha obrera, argumentos que he leído precisamente en comunicados antimigratorios del sindicato de carceleros, muy activo en el bombardeo de bilis en los foros ácratas. Que los discuta con ellos, ahora que los tendrá cerquita.
7 Comments:
Interesante comentario.
No creo que este individuo tenga ningún motivo polìtico solo es un ladrón profesional que, ahora, quiere valerse de esta especie de aumento de su talla como tal al convertirse en una especie de Robin Hood.
Ni sus métodos, ni sus actuaciones corresponderían a un benefactor, si no consideramos beneficiarse a si mismo como un acto benéfico.
parece un anarquista "sui generis" y un poco perdido; lo que está claro es que ha dado ese paso que tan poca gente está dispuesto a dar: la acción.
El Solitario es un invento de los medios de comunicación hasta en el nombre. El tipo real, el vividor pendenciero y paranoico que, además, atracaba bancos y mataba picoletos, es cualquier cosa excepto un moderno Bonot.
Su carta es una continuación de ese producto mediático en el que se ha convertido y que en su situación actual conviene mantener, tanto a él como a su abogado.
No olvidemos que este pájaro vivía en una urbanización de semi lujo de Majadahonda (zona residencial de clase media alta de Madrid). Si tengo que buscar un referente de "hombre de acción" que le cuadre me quedo con la de tantos ovejas negras de buena familia que en los años 30 se encuadraron con toda facilidad en la Falange.
La perversión de algunas palabras y conceptos "cargados ideológicamente" está tan extendida que han acabado por convertirse en puro humo. En algunos casos simplemente se han reciclado y se han introducido en el mercado. Un poco fuera de tema, lo admito, pero aquí tienen una muestra: un grupo de agentes de viaje catalanes vuelve de un tour organizado a Birmania un día después del huracán Nargis y decide lanzar una "campaña solidaria"en internet... consistente en promocionar el turismo de viaje organizado a Birmania. Parece importarles poco que los hoteles y agencias birmanos que controlan el turismo en ese país estén controlados por la Junta militar y la financien, ellos siguen creyendo que los turistas contribuirán a promover la democracia en aquel país.
Carlos, la estupidez suele ser compañera de la monstruosidad. No me extraña nada lo que cuentas. Nada. Chusma del calibre de los milicos birmanos suele hacer negocios con chusma mercantilista de esa calaña.
(Por cierto, estupendos tus dos blogs. A favoritos vas)
El Solitario era un ladrón de bancos. Y a mi me vale con eso para que le respete y le apoye.
¿Que sea anarquista o se lo haga para que le caigan menos años? Me es intrascendente. Siempre será un ejemplo de astucia valentía y desafío al sistema.
jejeje, muy bueno el blog. muy bueno el post. no se si el solitario era un anarquista políticoreivindicativo o un anarquistapersonalanimalizado; pero era "LIBRE", como casi todos los delincuentes.
mira: http://juliaugarte.blogspot.com/2008/11/como-nacimos-al-nacer.html
SALUDOS
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