la patata de la libertad

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1.12.08

Los sorprendentes efectos de la crisis mundial


En la imagen, nueva tostadora bluetooth con turbocompresor

Un sistema de producción como el nuestro requiere consumo incesante. Ello quiere decir que aún cuando la gente ya no necesita nada, debe seguir comprando. Hay algunos métodos para lograr este equilibrio neurótico, de los cuales el más refinado es el marketing -el cual, después de mucho discurrir, sólo puedo definir como el proceso de hacer creer que lo viejo es nuevo-. Pero también está la obsolescencia planificada o las astucias del empaquetamiento (ya saben: agujeros de dimensión creciente en la pasta de dientes, imposibilidad de adquirir 4 pinzas de ropa o 2 pastillas para la tos). A este respecto, supongo que la ferretería es el último reducto de la utilidad frugal. Deme dos clavos del 6, y va el tipo, saca una cajita, extrae los clavitos y te los da… ¡Sólo dos! ¡No te venden una caja con mil quinientos!

En fin, existe todo un florilegio de técnicas enroscadas entorno al engaño. Claro que todos estos métodos no son nada con respecto a la creación de falsas necesidades. La supervivencia aumentada, que decían los situacionistas. Y es que ¿Cómo se pude vivir sin un gadget de triangulación por satélite para el automóvil? Es prácticamente imprescindible. Sin él no llegaríamos a ninguna parte (y con él tampoco). Por no hablar de esos audífonos para ejecutivos, el blutuz, que les permiten hacer aspavientos con los brazos mientras despiden a cien. ¡Díganme si eso no es útil!

Pero no es este el mensaje de esta primera nota. Yo quería hablar de la bendita crisis y de algunas noticias que los periódicos, con la conciencia invertida, encuentran sorprendentes (y casi se diría que prodigiosas). Por ejemplo: que la gente está volviendo a arreglar los aparatos electrodomésticos. Es decir, que hoy, cuando se le estropea algo a un lavaplatos consistente en ciento cincuenta piezas ensambladas, va el contribuyente y, en lugar de comprar otro lavaplatos nuevo, arregla la piececita que falla y salva las 149 restantes. ¡Increíble! ¿No les parece? Cuesta de creer, la verdad. ¡En lugar de mandar a desguazar a esa hijadeputa que no paraba de echar agua, cambian la manguera y listos! Los planificadores de consumo de las grandes marcas, los ministerios de industria y los grandes inversores deben tener pesadillas frente a esta rebelión ciudadana anticonsumista.

Igual de sorprendente resulta otra circunstancia que se viene dando a causa de la crisis financiera, y es que, de repente, se está optando por el transporte público -o el paseíto cardioestimulante- hacia el centro de la urbe o el centro comercial. Así que en lugar de enlatarse dentro del automóvil propio, abonar veinte euros por medio depósito y gritar aberraciones a los taxistas que nunca ponen los intermitentes (esos desgraciados de derechas que se creen los putos Dukes of Hazard), pues va el contribuyente, se introduce bajo tierra en un gusano articulado llamado metro, recorre cuatro paradas y sale a la superficie en el lugar exacto. El sitio al que quería llegar. ¿No es alucinante? Hay que ver las cosas tan extrañas que está propiciando la crisis. ¡Reparaciones de electrodomésticos! ¡Nuevos usuarios del transporte público! Es para ver y no creer.

A decir verdad, y aparco aquí el sarcasmo, si no fuera por los despidos y el desahucio social que propicia, creería de verdad que la crisis es algo formidable. Parece que un buen montón de gente está recobrando la cordura.

10 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Y además la crisis ha propiciado el retorno de La Patata, de lo que me alegro ;)

7:35 p. m.  
Anonymous Anónimo said...

brujodoncarlos^2 (elevo lo dicho por brujodoncarlos al cuadrado)

un pobrecito_lector, te tengo en el agregador ... qué (pequeña) alegría al ver aparecer una entrada nueva.

saludos

8:26 p. m.  
Blogger dani said...

También se recuperan antiguos hábitos alimenticios. A partir de ahora volvemos a tener patata en el menú.
Y buena falta que hacía! :)

12:18 a. m.  
Blogger Pau said...

Lo malo es que, por lo que se ve, todos los esfuerzos se estan poniendo en que todo vuelva a ser como antes. Ningún gobierno, ningún político, ningún analista, nadie parece plantear una suavización de lo que tú solías llamar "turbocapitalismo".

By the way, benvingut back a casa teva!

7:31 a. m.  
Blogger la patata de la libertad said...

Bienvenido, Carlos!

Ahora un articulito sobre Israel y en dos días recuperas todas las visitas. :D

d.

9:46 a. m.  
Blogger Elena Duque said...

Dichosos los ojos que te ven! Vaya comentario más criollo me has dejado en el club de la galleta. Yo ahora tengo una pieza de la lavadora rota, y por favor, espero poder arreglarla. A veces pasa también que intentas encontrar una pieza (me pasó con la pata de un somier), y resulta que a los dos años de producirla, la descontinuan y encima no hay ninguna "tapa amarilla" o estándar que te valga en lugar de esa. Vil estrategia.
Por cierto, anda que no me llevaba yo bromas en el cole con eso de "The Dukes of Hazard", traducido "Los Duques del Peligro". Apellidándose Duque...

3:08 p. m.  
Blogger PELLICER said...

¡Hola Patato! De nuevo con nosotros¡Que alegría tan grande!

Ya nos veíamos ante la crisis desamparados, hambrientos y sin patatas pa picar.

11:31 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

La inflación baja.
El número de coches de nueva matriculación disminuye.
Hago mío el comentario: si el buffer no fuera tan gordo y con el los afectados, viva la crisis.

10:25 p. m.  
Blogger la patata de la libertad said...

Quíhubole alejo. Dichosos los ojos.

2:02 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

Podrías pasarte por la montaña un día de estos. Por aquí la crisis la tuvieron las tomateras, que no han dao un puto tomate bueno este año. Una ¨malura¨, dicen por aquí. Las crisis mentales de los que por aquí moramos (transtorno bipolar me ha parecido oir por la tele, manda cojones) son otro tema, bastante alejado de la consabida crisis (curioso que hasta que no ha sido económico, a ningún problema ¨global¨ se le ha bautizado con el nombre de crisis). Por lo demás, todo bien. Se encuentra a faltar a algún personaje con ese sentido común tan relajante como el tuyo.
A ver si organizamos con Pau una "cimera" en las montañas.

Bienvenido

12:27 a. m.  

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