la patata de la libertad

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Un congresista estadounidense, en el pináculo de la estupidez, propuso cambiar el nombre de las malignas patatas francesas ("french fries") por el de patatas de la libertad ("freedom fries")... ¿Alguien recuerda la ensaladilla nacional? Colabora con la patata: comenta o envía tus artículos a allstolen@hotmail.com En marcha desde 26/05/04

22.11.05

Seis apuntes

de un martes frío con el cielo pelao...

1. El director de la CIA, Mr. Goss, sostuvo ayer que ellos no torturan sino que emplean "una variedad de métodos únicos e innovadores". Y lo dijo con la boca redonda, sin que se le notase ironía alguna. Por lo que veo ahora a su verdugotecnia le han añadido marketing. Acabáramos. Ahora sí que van a ser efectivos. Te torturamos, querido terrorista, porque tú lo vales.
-Oig, sí… pues mire, agente Johnson, nuestro escondite está en el desierto jordano…

2 Papá no corras. Seguimos sin salir del marketing. El portavox de la DGT dijo que este fin de semana ha sido de los menos dramáticos del año. Lo hizo con la referencia estándar de medición que emplean los del tránsito: los d/w (deaths per weekend) Este pasado fin de semana arrojó una cifra de tan sólo 14. “Sólo 14 muertos” dijo el portavoz alucinado. Qué bien. ¡Para que luego diga la gente que el tráfico no mejora! Acto seguido, insistió en que la culpa de los accidentes es principalmente (1) del exceso de velocidad (una cuestión de intensidad: como decir que “no le mataron los golpes” sino que el problema radicó en “que los golpes fueron demasiado fuertes”) y (2) los despistes “al volante” (“al volante” se añade para que se sapa que, si se distrae un pasajero de atrás, mantengan la calma, que no pasa nada).
Un éxito, como ven. Sólo 14.

3. Michael Albert no es ningún pajarraco. Para satisfacción o engorro de liberales –según la intención- no es sospechoso de comunismo estalinista ni -chincha rabia, libertarios dogmáticos- tampoco es uno de aquellos izquierdistas que supuran una rigidez totalitaria bajo consignas dignas de museo antropológico. En fin, Albert es un tipo de aquellos que puede exclamar feliz “¡¿etiquetas a mí?! ¡bah!” y escapar libre de cualquier crítica malintencionada. Es cierto que su profesión le pierde (es economista, ay ay ay) y que se centra siempre en la parte operativa y organizacional pero bueno… nadie es perfecto. Aún así, sus estudios sobre una economía participativa (“Parecon”, “Moving Forward: programme for a participatory economy” …) no están nada mal: hasta yo, zote total para el empirismo, bruto primario que detesta explícitamente la economía, fui capaz de leérmelos. Recientemente Albert se acercó a visitar Venezuela y se llevó una grata impresión. Escribió esto. Lo tienen también en inglés zascando aquí. Es el mejor artículo informativo que he encontrado sobre el extraño suceso bolivariano, con nueva y verdadera información y sin que pueda observarse vestigio alguno de ese estrambótico dogmatismo iluminado con el que algunos rinden culto a Chávez como si se tratase de la Virgen de Coromoto. Y antes de saltar a otra cosa, por si se leen el texto recomendado, observen la novedosa actitud de Albert: por primera vez en mucho tiempo, un occidental que pregunta y escucha antes de ponerse a escribir sobre “países exóticos”. Lo nunca visto, oigan.

4. Formidable sàtira sobre los escépticos ultraliberales: aquellos que no se creen nada acerca de la deforestación o el calentamiento del planeta. Sí, aquellos que lanzan eslóganes geniales como: “no puede demostrarse” o “pues el invierno pasado hizo un frío del carajo”.
Jaime Rubio, bloguituri te salutam.

5. Acabo de terminar un fantambuloso ensayo de Pedro García Olivo. "El enigma de la docilidad: Sobre la implicación de la escuela en el exterminio global de la disensión y de la diferencia". Se lo recomiendo enfervorizadamente: es un genial rapapolvo contra las filosofías justificadoras de la realidad. El liberalismo (al que el autor califica sin reparos como NO-pensamiento) y el multiculturalismo –progre, añadiría yo- (entendido como asimilación y posterior aniquilación de la diferencia en la diversidad) quedan completamente despanzurrados y con las tripas al aire. Ánimo, amigos carroñeros, acudan a contemplar sus asquerosas vísceras. La conclusión de Pedro García Olivo –desesperanzado hasta la médula- es desoladora: o decrecemos o nos extinguimos enseguida. Y quien dice enseguida dice doscientos años (tiempo suficiente para que los de arriba sigan con la absurda acumulación de riqueza para no se sabe qué). El caso es que, llámenlo instinto tribal, me satisfizo comprobar que no soy el único enajenado que va por ahí envuelto en una enérgica prédica contra el trabajo, la superproducción y el crecimiento. Supongo que un instinto de supervivencia me late por algún lado y me hace anhelar que mis biznietos no vivan en un pozo de mierda por culpa de sus irresponsables predecesores. Sí: nosotros. Yo, usted y ellos. ¿O se creen ustedes que la destrucción del planeta es cosa de un día? Ese es el principal fallo de los apologetas del Apocalipsis: creer que la destrucción está en el futuro, que no es esto que vivimos.

6. Tal vez haya a quien le parezca normal. Desde luego a mí no. Que el-niño-que-hace-de-Harry Potter cobre más de catorce millones de dólares por la película que se estrenará en 2007 me parece un abuso. Sabiendo lo que cobra Bruce Willis por película, el-niño-que-hace-de-Harry-Potter debería exigir MÁS. No sé para qué, pero no pregunten, la lógica no es esa (supongo que el niño querrá adquirir productos: drogas, un aipot, prostitutas, unas bambas molonas, una isla en el caribe, un disco del infame esprinstin ese, no sé… lo normal…). Además, quien sabe la inflación que habrá de aquí a 2007, igual los 14 millones se le convierten en 12,8. El caso es que le están tomando el pelo. Lo mínimo que se merece son quince millones y medio –o quizá 16.150.000, pero bueno, eso ya sería entrar en matices-. ¿Para cuando un Sindicato Internacional de Multimillonarios para protegerlos de estos y otros abusos? Los Multimillonarios también son personas y sufren como usted y como yo. No pueden seguir sometiéndose a la tiranía de los mercados. Pero tranquilícense: no me refiero a los empresarios de El Ejido, me refiero a multimillonarios de verdad. Los de la pasta larga, los del Gran Dinero. No hablo de burócratas con grandes salarios, esos vulgares parásitos fanfarrones sin enjundia. Tampoco me refiero a los cuadros medios: esos nuevos capataces que aterrorizan a los jóvenes precarios por una suerte de complejo de falta de aceptación. No, nada de eso, me refiero a los que no saben ni lo que tienen de tanto que tienen. Sería bueno que formasen un lobbie sindical para evitar abusos como el que les acabo de narrar: como ese pobre niño que hace de Harry Potter y que cobra menos de lo que merece. Qué historia tan triste.
...
CIM, confederación internacional de multimillonarios. Suena bien.

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Sólo 14 muertos. Además, seis de ellos eran muy feos (pero mucho) y otros dos ya estaban mayores.

Todo un éxito.

Jaime

9:51 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

¿Ese Potter tiene algo que ver con aquel mítico base de los Trail Blazers...?

10:57 a. m.  
Blogger la patata de la libertad said...

Efectivamente: es el hijo de Terry Potter.

11:02 a. m.  

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