la patata de la libertad

Blog de opinión crítica completamente anti-
Un congresista estadounidense, en el pináculo de la estupidez, propuso cambiar el nombre de las malignas patatas francesas ("french fries") por el de patatas de la libertad ("freedom fries")... ¿Alguien recuerda la ensaladilla nacional? Colabora con la patata: comenta o envía tus artículos a allstolen@hotmail.com En marcha desde 26/05/04

14.5.08

El Solitario habla

Sí, en lo esencial, estoy de acuerdo con Brecht cuando afirma que es peor poseer un banco que atracarlo. Y no tengo ni un sólo recelo moral ante un comentario tan bruto y sincero. Estoy de acuerdo con él y punto.

Los chicos de Smile nos recordaron ese gran pensamiento del dramaturgo alemán hace un par de meses, impreso sobre la famosa foto de la detención de El Solitario. Ayer salió a la luz una carta que Jaime Giménez ha escrito desde su prisión provisional en un Centro de Alta Seguridad.

Aunque la carta sea larga, Giménez quiere decir mucho, demasiado, en muy poco espacio. Se ceba especialmente con el Capital y nos hace partícipes de su ideología anarquista. En realidad, pone demasiado hincapié en ello. Tanto que hace sospechar. Parece un pacto entre su abogado y él.

La apuesta -y aquí especulo-: que un Jurado Popular vea con más simpatía a un pistolero anarquista (lo cual le confiere ideología y objetivos políticos, esto es, una pizca de humanidad) que a un ladrón de intachable rectitud profesional, sin reparos a la hora de matar a quien haya que matar para hacerse con unos fajos de billetes.

Aunque también podría ser que Giménez dijese la verdad, pero quedan unos cuantos cabos sin atar y que se dan de hostias con esa presunción.

Primero: ¿donde queda la propaganda? ¿debemos entender que un atraco a un banco es, por sí sólo, un hecho revindicativo? En los tiempos que corren, si un hecho no es interpretable por la mayoría como un acto político no podemos otorgarle función social alguna. El incendio de una agencia inmobiliaria se comprende al instante, porque no hay botín de por medio... Sólo puede ser político... pero ¿de qué forma distinguimos un atraco anarquista de un atraco común? ¿Porqué Giménez no esparció ni un pasquín ni gritó nunca, en ninguno de sus asaltos, contra el Estado y el Capital? Pongámonos conspiranoicos: ¿Nos lo ocultaron los medios? ¿Y porqué iban a hacerlo? ¡Será que no disfrutan politizando hacia la izquierda cualquier delito tremendo!

Segundo: ¿y el botín? No sabemos qué sucedió con ese botín. ¿Fue a parar a la Selva Lacandona?¿Pagó el alquiler de algún Centro Social?¿Se repartió a alguna sección de la Confederación? En la carta de Giménez que pueda dar a entender su compromiso con la solidaridad social. No creo que una aclaración a este respecto comprometiese al destinatario del dinero, siempre y cuando la alusión fuese lo suficientemente genérica.

Y tercero, queda un elemento más: su novia brasileña, a la que sí enviaba dinero. Ello resta aún más credibilidad al temerario atracador anarquista. No he terminado de encuadrar en qué capítulo de la lucha podemos ubicar un retiro en Bahia. El descanso del guerrero, supongo. Aunque yo estas metáforas me las paso por el culo.

Y aún, en las palabras de Giménez, cuando se pone anticapitalista, hay errores de bulto, que parecen bien fruto de una conversión forzada o bien de una vocación recuperada por las circunstancias. Por ejemplo, dice de la Banca:

Con ayuda de sindicatos alicortos, al servicio del poder político-económico, han conseguido la rendición de la clase obrera trabajadora. La manera ha sido sencilla: han provocado un paro masivo y al mismo tiempo han provocado un “dumping” social con la importación de grandes cantidades de trabajadores poco cualificados, para que las personas que viven de su trabajo, vean mermados sus ingresos y así su capacidad de decisión social. Todo para mantener el beneficio de los Bancos, que en un contexto de pobreza generalizada, aumentan sus beneficios exponencialmente año tras año.

La entrada del párrafo es perfecta, podría firmarla Amorós: “sindicatos alicortos”, “rendición de la clase obrera trabajadora”... Más adelante patina: no hay ni ha habido en los últimos diez años ningún paro masivo (al contrario, hemos vivido cerca del 5% que se estima estructural). La carencia de puestos de trabajo ha sido un discurso para la precarización, para que cualquiera agarrase cualquier curro de mierda. Esa amenaza, aunque sea falsa, cuenta para cumplir su función con la inestimable ayuda de las hipotecas, sobre las que, curiosamente, tratándose de su tema, guarda silencio Giménez.

Tampoco se han “importado” trabajadores como parte de un plan maligno de la Banca Internacional. Han sido las corporaciones, el modelo de desarrollo, el monocultivo y la rapiña comercial de las oligarquías locales las que han depauperado los países desde donde vienen los inmigrantes. También patina cuando dice que son poco qualificados. Al contrario. Vienen abogados búlgaros a recoger fruta, médicos peruanos a cuidar viejas. No sólo cuenta la pobreza a la hora de emigrar. Sobretodo, en este planeta de televisón por satélite, cuentan las aspiraciones. Todos los infelices del planeta quieren una vida como la que se vive en Nueva York.

También se entiende, tácitamente, que los trabajadores poco cualificados que vienen merman los ingresos de “aquellos que viven de su trabajo.”... Es una distinción absurda y racista: todos ellos viven de su trabajo. ¿O es que lo que hacen los inmigrantes no es trabajo?

El Solitario repite aquí tópicos de la derecha obrera, argumentos que he leído precisamente en comunicados antimigratorios del sindicato de carceleros, muy activo en el bombardeo de bilis en los foros ácratas. Que los discuta con ellos, ahora que los tendrá cerquita.

2.5.08

Opositores contra el Tirano

Tal y como les informé, aquí estamos en campaña.

Tengo una suerte bárbara. Salgo del Estado Español, recién recuperado de una campaña bipartidista de náusa en donde los dos aparatos de gestión política emplearon todos los medios al alcance para sumergirnos en un delirio absurdo durante todo un trimestre, y al llegar aquí me encuentro con otro aparataje de agit-prop de similar envergadura.

Pero existen algunas diferencias. Como comenté en un post anterior, varía la intensidad y los medios de marketing político empleados. El amateurismo y el do-it-yourself priman por encima de los medios televisivos y el cartelismo invasivo que padecemos en las ciudades europeas. Lo que se llama inconsistentemente y con demasiada asiduidad “la dimensión humana” en otros ámbitos, aquí adquiere todo su sentido.

La dimensión humana, como comprenderán, no es una nota tierna del modo sensacionalista y casi pornográfico en que se introduce la prensa en la vida de los votantes. No se trata de ese besar niños y acariciar la cabeza de las ancianas, como tan mal entienden las formaciones políticas. Es, al contrario, un dejarse en ridículo a sí mismo, un ejercicio de la política como prolongación de lo cómico.

Por ejemplo, el pasado domingo hallábame yo sanamente instalado frente a una licorería (una casualidad, no vayan ustedes a creer...), en donde pude comprobar allí el buen rollo y la paz fraternal que reina entre los diversos partidos de la oposición antichavista. Los unos, de Primero Justicia -se llaman así, como una amenaza salida de un cómic de The Punisher-, vestidos con camisetas amarillas, pimplaban birra fría con especial intensidad, mientras los Adecos, de camiseta blanca y letras verdes en arial bold ilegible, no se quedaban atrás, y parecían querer macerar sus hígados en brahma light.

Me entraron unas ganas horribles de hacer de Ramón García y ponerles a competir con antifaces a cazar llaves en urnas de harina. O atizándole a una piñata llena de alquitrán.

Según me informaron los unos y los otros, ambos son la mejor alternativa al actual alcalde, Aquiles Rojas, el cual cuenta en su haber político con el asfaltado de un par de carreteras, la construcción de un par de diminutas placitas en Santa Ana y un cuerpo de municipales que extorsionan a los ciudadanos con una formidable profesionalidad los días de cobro y desaparecen con igual diligencia los 28 días restantes.

Los de Primero Justicia tienen como candidato a un ex-sacerdote católico. Pero no piensen ni por un momento en Xanana Gusmao o el recién elegido Lugo. Según explica el folleto electoral que me facilitaron los atentos militantes de base, el candidato abandonó sus quehaceres en la vicaría por una finalidad aún más elevada: servir al ciudadano. Me enteré unas horas después que al sacerdote, en un feliz acontecimiento, sucumbió en una pugna interna con el difícil voto de castidad y fecundó a una muchachita de la hermosa villa de Pedrogonzález, lo cual le costó el puesto en la Empresa del Señor a la vez que regaló al mundo un hermoso retoño neoespartano.

Los sedientos seguidores del candidato adeco, que parecían querer vaciar las neveras de la Bodega de Moncho, me explicaron con detalle los atractivos de su candidato, a quien me une, según averigüé esa misma noche, una extraña línea de parentesco político, de tercer o cuarto grado en línea lateral oblicua y ascendente.

Me hizo gracia la formulación en negativo con la que me expusieron sus cualidades. Según ellos, el candidato adeco no pensaba robar como los demás ni se dejaría corromper tan fácilmente como sus antecesores, algunos de ellos ¡del mismo partido!

-Pero no se escandalice -me garantizó un enérgico militante- aquellos son manzanas podridas que ya han sido retiradas del cesto.

-Ajá- asentí yo mientras masticaba chicharrón picante con la serenidad que me caracteriza.

En resumen: Acción Democrática ofrece al municipio un hombre recto que aguantará un buen ratito más sin componendas ni chalaneo.

Un garantía para Gómez.

Después de reunirse en pequeños grupos y sopesar la posibilidad de abandonar el frente de la bodega, los militantes de Primero Justicia y Acción Democrática decidieron, mediante una asombrosa fórmula democrática de asambleas atomizadas y aparentemente inconexas (ríanse de la sociedad-red con la que ha hecho tanto dinero Manel Castells), marcharse con sus inmensos automóbiles hasta el siguiente pueblo, San Juan, a kilómetro y medio y dotado de mejores y más potentes frigoríficos.

Y así se alejaron, con una acción que en Europa les hubiese deparado prisión preventiva y retirada de carnet, en una alegre procesión de cláxones y atronantes equipos de sonido, ofreciendo al mundo una conjunción de reguetón (mueeeveloo mamiii, como tu saaabe), salsa erótica (Gilberto Santa Rosa y Oscar d'Leon, reconocí en el bululú de voces y bocinas) y esperanzas de derrotar al tirano Chávez, que, como se ha podido comprobar en este texto, les tiene un poco oprimidos, por no decir bastante.

Finalizado tan grato espectáculo, casi muero ahogado al intentar tragar el engrudo resultante de marticar corteza de cerdo sin beber con la asiduidad que tan arriesgado aperitivo requiere, pero esa es otra historia que no tiene cabida aquí y que les explicaré con gusto de viva voz y gestos chuscos cuando me encuentre con ustedes en una taberna.

Como resumen y broche de cierre, tan sólo me gustaría agradecer la formidable atención que me brindaron los alegres militantes opositores, aunque ello me costó, y calculo así a ojo, una buena media caja de cervezas, que vendrían a ser unos 13 o 14 bolívares fuertes.

Seguiremos con nuevas crónicas, a medida que la realidad política lo reclame. Pero por ahora, permítanme que me retire unos días y ponga a descansar mi castigado aparato hepático.