Así que en este jueves...

... después de mucho discurrir, proclamo completamente indignado:
1. Que aquí siempre nos mojamos: eso es un hecho. Que nos mojaremos en los puntos sucesivos de este post. Que no está bien que las cosas sencillamente ocurran, porque cuando “ocurren” –así como si nada- ya nos las están haciendo tragar. Que aquí nos mojamos, pero no tragamos. Que cuando nos informan de las cosas que suceden, en realidad las están produciendo, y que estas sólo suceden de verdad cuando las asimilamos. Que aquí ofendemos, o lo intentamos, a diestro y siniestro. Y que si no se querellan por calumnias y difamaciones, es porque no nos leen.
2. Que lo que se está haciendo con Haro Tecglen es injusto. Que aquí, después de perder la guerra la mayor parte de los derrotados se tragó el orgullo y hasta la dignidad para sobrevivir. Que muchos se atragantaron con tanta renuncia y siguieron su vida con toda la pena y ninguna gloria. Que eso fue parte de la derrota, el hundimiento privado de cada almita cautiva en un sistema fascista. Que él, Haro, sólo fue uno más, pero que no fue peor que nadie, como sí lo fueron los del PSOE o Carrillo, que andaban negociando una Paz a su medida con gobiernos extranjeros, mientras lo miraban todo desde fuera porque habían sido los primeritos en largarse. Que, lamentablemente, en la guerra civil, sólo la CNT, las Brigadas Internacionales y el POUM tienen el currículo limpio. Que ningún gobierno nos ayudó desinteresadamente y que Haro-Tecglen se equivoca al darle las gracias a Stalin. Que los que se proclaman ahora liberales no son más que una evolución del fascio, con la misma refinada fe en la economía y la misma incomprensión ante la diferencia. Que andan creando grupos de “otros” para revivir sus enfrentamientos. Que odian la debilidad, con lo preciosa que es. Que Haro Tecglen no es ningún mamarracho. Y que lo único que puede reprochársele ahora es que trabaje para el Cerdito Polanco.
3. Que o se critican todas las ventas de armas o no se critica ninguna, collons. Qué últimamente sólo se critican fragmentos y se descuida el TODO. Que, por coherencia, debemos incorporar la categoría de “universalidad” a nuestros juicios. Que o follamos todos/as o la puta/el puto al río. Que no está bien eso de ignorar el comercio de “máquinas para hacer agujeros en la gente” (la etiqueta es de Vonnegut) sólo hasta que Venezuela las compra y Rumsfeld hace como que se asombra. Wow, these indians do have guns, Johnny Boy! Que las armas apestan siempre, pero que hieden un poquito menos cuando un pueblo amenazado las toma para defenderse.
4. Que los de Reporteros Sin Fronteras son una inmensa farsa. Que no salvaguardan profesión alguna ni derechos de nadie. Que trabajan para la CIA. Que tienen conexiones con Publicis, la agencia de publicidad francesa cuyo primer cliente es el ejército gringo. Que si los Reporters Sans Frontières quieren defender a alguien, que se paseen por Euskadi, una “frontière” mucho más cercana, cuando cierren el próximo periódico en Euskera, o cuando torturen a su director y a sus redactores. Y que los encarcelados de Cuba dan mucha pena, sí, pero que en cualquier país se encarcela a espías, mercenarios y otros pollos que trabajan para agencias de inteligencia extranjeras.




