la patata de la libertad

Blog de opinión crítica completamente anti-
Un congresista estadounidense, en el pináculo de la estupidez, propuso cambiar el nombre de las malignas patatas francesas ("french fries") por el de patatas de la libertad ("freedom fries")... ¿Alguien recuerda la ensaladilla nacional? Colabora con la patata: comenta o envía tus artículos a allstolen@hotmail.com En marcha desde 26/05/04

31.7.06

Prensa Salvaje



Hay discursos que delatan. La Vanguardia, ayer, en su edición dominical, dejó claro que, como un ente con vida propia que sobrevive a todos sus directores, tiene una ideología propia que ha seguido y sigue a rajatabla desde el inicio de los tiempos. Tal vez por ello, Ascaso y Durruti, pistola en el cinto, tuvieron una pequeña entrevista con el director acerca de unas tendenciosas noticias sobre las huelgas de arrendatarios. De seguir con vida y salud, hoy hubiesen preparado un segundo asalto.
La portaba de ayer rezaba: “El asalto a El Prat no quedará impune”. Toma ya.
Cuando, escandalizado por semejante tendenciosidad, me adentré en el argumentario del reportaje que dedicaban a la “huelga salvaje”, vi que no se aportaba ni un solo dato que garantizase la condena. Fundamentalmente, porque no existe. La noticia hablaba de damnificados –es decir: gente que deberá retrasar las vacaciones- y esgrimía el Derecho a la Movilidad y al Descanso de los Trabajadores.
El primero de los derechos no existe, es una pura construcción ideológica, por lo que, consciente de semejante agujero lógico, el redactor de la noticia tuvo que saltar un palmo más lejos y adscribirse a la eterna demanda de la patronal catalana de redactar “de una vez por todas una ley de huelgas”. Jum jum.
Respecto al Derecho al Descanso, el estatuto de los trabajadores no hace más que regular un tope de tiempo dedicado al trabajo (atribuyendo imaginariamente el tiempo de no trabajo a descanso), y en ningúa caso regula a qué tiene derecho el trabajador cuando no trabaja. Faltaría más. Lo cierto es que, de intentar regularlo, sería como calzar un título de derechos fundamentales dentro de una ley de rango inferior a la constitución. Jurídicamente divertido, aunque carente de toda lógica.
En lo que sí se cebaba con gusto el periodicucho convergent es en ese alud de historias “humanas” y “personales”. Esta nueva forma de no informar, de esquivar el reporte de la totalidad y centrarse en lo episódico ("Fíjate qué mal lo pasaron MIL PERSONAS, UN DÍA" vs. "fíjate qué mal lo pasan MILLLONES, SIEMPRE"). Así, Mari Puri, una administrativa de Rubí, no había podido llegar a Punta Cana con su novio Beltrán, oficial de segunda. Mari Puri estaba “muy deprimida, hecha polvo y con muy pocas ganas de vivir” porque le habían perdido el neceser y porque llevaba más de doce horas estirada en el suelo de la Terminal B.
El armazón retórico que venía después, como pueden imaginar, se articulaba entorno al trato de “rehenes” que se hace de los “ciudadanos” en estas nuevas huelgas "desproporcionadas" .
Más adelante, se hablaba directamente de “chantaje”.
Es curioso como los órganos de opinión del Capital hablan de chantaje cuando se giran las tornas y la más mínima coerción se ejerce en su contra. De este modo, uno puede vivir bajo una latente, perpetua y estructural amenaza de despido y desahucio por impago del crédito hipotecario pero no puede reaccionar abandonando el Puesto de Trabajo.
¿Y acaso no resulta cruel y paradójico que el abandono persiga precisamente seguir con la sumisión asalariada e hipotecaria?
Pero lo más asqueroso, deberíamos pensar en conjunto, es esta capacidad de Estado y Capital de esquivar sus responsabilidades enfrentando a colectivos de personitas de aquí abajo. Vacacionadores contra huelguistas.
Ciudadanos contra funcionarios.
Consumidores contra cajeros.
Todos con el enemigo tan errado que, si se afina el oído, se pueden escuchar las risas en las alturas. Tampoco estaría mal dejar de premiar el individualismo radical con “opiniones” personales ciudadanistas y recuperar aquel concepto colectivo denominado solidaridad, que, en lugar de centrar la mirada en las consecuencias de la injusticia, centraba la vista en la injusticia misma.

En este orden de cosas, aunque al margen de lo argumentado en este post, hay como para darle unas vueltas a la desesperada urgencia de la fuga ciudadana, que colapsa carreteras, estaciones y aeropuertos para huir de su “feliz” vida con tanta rabia y determinación que cualquier obstáculo se convierte en un mal de primer orden, como esta huelga salvaje que, en contra de lo que se cree, incluso en el propio contexto que el capital ha definido para sus negocios (constituciones, leyes y principios fundamentales), no ha vulnerado derecho alguno.

20.7.06

Carapintada

Uno de los anuncios más repulsivos y alienantes que pueden verse en estos días (si no el peor; que es como acertar a distinguir qué mierda es más hedionda) muestran a un joven con el rostro pintada de dos colores y una notable cara de enfado. Encabronado por los dictados de una voz en off que le incita a la subversión interior con una ofensiva ristra mensajes coercitivos (¿Notas que te falta algo? ¿Sabes lo que quieres pero no lo encuentras? ¿Estás harto de lo mismo siempre?), sale a la calle con cara de saber muy bien su destino y, cual flautista de Hamelín, recoge por el camino a un nutrido grupo de jóvenes que, asombrosamente, llevan también la cara pintada con los mismos colores. No engañan a nadie. Parecen obrar en comandita y con premeditación. Dotado, como ya he dicho, de una asombrosa determinación, el joven se adentra en un supermercado. Hasta aquí, recojo tres evocaciones notorias: (1) caras pintadas reflejan la idiotez de la hinchada futbolística y persiguen reflejar la identidad principal de la mayoría desterritorializada; (2) una multitud becerril sigue al protagonista, lo cual indica el carácter de liderazgo del héroe del spot (la multitud “negriana” -jeje- le sigue), que por el habitual mecanismo de identificación, debe halagar de forma indirecta al consumidor, que se cree libre y seguido por multitudes (por lo menos en sus opciones de consumo); y (3) la insatisfacción se cura consumiendo. Como ven, con sólo veinte segundos de imágenes, los procesos lingüísticos y políticos están desatados. Los mensajes se multiplican.
El spot prosigue y muestra a carapintada en plena y rabiosa elección de consumo. Elige un brebaje que combina zumos, azúcares y lácteos, creo. Una asquerosidad. Inmediatamente, sale del supermercado (por la velocidad, creo que sin pagar) y alza el producto ante la multitud de carapintadas. Entonces -y advierto que esto es, en el plano intelectual, lo más vejatorio-, el tipo se muestra incapaz de articular discurso alguno y simplemente ruge.
Gloooooaaaaaaaarrrrrrg.
Y la multitud, como era de esperar, ruge con él.
Gloooooaaaaaaaarrrrrrg, de nuevo.
El spot en conjunto no puede ser una mejor síntesis de todos los males que nos afectan: liderazgo, obediencia, fanatismo, consumismo, incapacidad para el lenguaje, gregarismo, ansiedad… Cuesta creer que ante semejante compendio de necedad, las imágenes del spot puedan realizar su misión primordial: el reclamo. ¿Quién puede picar ese cebo? Desarrollo imbécil. Producto asqueroso. ¿Cual es el secreto? Cabe una doble interpretación: (1) o bien asumieron que todos iban a detestarlo pero que no obstante recordarían el producto fruto del odio que el spot es capaz de desatar en el subconsciente, con lo cual se consigue el efecto perseguido de llamar la atención o (2) la mayoría –o en la jerga militar de los creativos: el target del spot, que puede ser casi infinito atendiendo a la infantilización general de la población- es notablemente gilipollas.

19.7.06

Ráfagas de sensatez

... breve reseñismo del presente (contenidos de la red)

Hoy doy mi habitual paseo por los cinco o seis sites por los que transito de buena mañana y me encuentro, para mi sorpresa, con una buena ráfaga de comentarios y argumentos acertados, directos a la diana.

El primero, Javier Ortiz, que en una reflexión sobre el famoso cabezazo de Zizou, reprocha la doble moral de los que condenan, se indignan y hasta solicitan penas de cárcel para las agresiones deportivas pero se pasan por el forro toda la violencia estructural que hoy padecemos. Lo hace con la siguiente interpelación retórica:

Tengo mis serias dudas de que realmente se esté educando a los niños de ahora conforme a los principios estrictos de la no violencia. ¿Se les enseña que el Estado es un aparato de dominación cuya última razón es la capacidad que tiene para imponerse por la violencia? Mucho me temo que se esté enseñando a los niños que son malos los actos de violencia aislados y por libre, pero que no se les ilustre nada sobre la perversión de las violencias estructurales que imperan en las relaciones sociales, nacionales e internacionales.

El segundo en recibir un cabeceo de afirmación es Javier Mestre, que reprocha al gobierno extremeño sus planes de turbodesarrollo con la instalación de centrales térmicas y una refinería en unos hermosos parajes agrícolas. La frase que me llega al alma (y a la razón) formula la siguiente pregunta:

El pasado sábado, ocho de julio, no menos de 3000 personas sensatas recorrieron el centro de Mérida, la capital de la Comunidad Autónoma de Extremadura, para defender su tierra. Se manifestaban contra el progreso, si se quiere, porque... ¿a quién le interesa dejar la anticuada agricultura para progresar convirtiéndose en un obrero industrial?

Creo que resume bastante bien la perversión del argumentario progresista que comparten izquierdas y derechas institucionales. Tanto cambio ¿para qué? ¿para quién?

Continúo hacia Klinamen, en donde encuentro un fabuloso resumen de la decadencia del Partido Socialista Obrero Español. Su autor, G. Fiscer, golpea primero en la república:

En la época republicana, y la guerra civil, el PSOE (junto con el PSU-PSUC), fue uno de los principales defensores de las pequeñas propiedades, del orden burgués y radicalmente contrario a las medidas revolucionarias, y colectivizadoras adoptadas por la CNT-FAI en los frentes de Catalunya, Levante y Aragón)

Y después en la democracia:

Todo ello provoco la famosa gran huelga general contra su gobierno, junto a sus ya famosos casos de corrupción, los enormes gastos producidos por la farsa de Sevilla 92 (que provocaron un alarmante gasto económico) la abierta derechización del PSOE ( el nuevo socialismo de Narcis Serra, Javier Solana, o Carlos Solchaga), el desfalco de Luis Roldan, la entrada en un organismo desde un principio abiertamente derechista como la OTAN, la creación en los años 80 y la legalización en 1991 de los brutales sistemas de exterminio de presxs en las cárceles o regímenes F.I.E.S., que supone una total agresión y violación de los derechos humanos, o el bonito regalito en forma de crimen y terrorismo de estado de los G.A.L. provocado por el nuevo PSOE, abiertamente ultra nacionalista español, y neoliberal, de acorde a la nueva moda.

El gran PSOE de las mayorías absolutas deja esas figuras que, más adelante, se encomiendan a fuerzas ultrarreaccionarias como son la presidencia de la OTAN y la de la Caixa de Catalunya. Ahí es nada. Poder militar y financiero.

Auténticos socialistas, los señores.

Finalmente, porque no todo es acertado, leo un interesante artículo de Alex Callinicos -de quien en su día disfruté el "Manifiesto Anticapitalista"-, en donde formula la enésima embestida al famoso libro de John Holloway “Cambiar el mundo sin tomar el poder”, que al ser un libro escrito por un ex-comunista que rechaza por primera vez el Estado, parece haberse convertido en el acercamiento (o colisión) iniciático al autonomismo y a las doctrinas libertarias por parte de muchos comunistas. Suelen ser, en general, iniciaciones bastante torpes. Callinicos dice así:

Como estrategia general, la propuesta de Holloway es inútil. Y es igualmente inútil cuando se la confronta con los hechos. El pueblo boliviano desea revertir el proceso de privatización de los hidrocarburos. Y esto implica enfrentarse a la cuestión de qué ocurre con la industria de hidrocarburos que ha sido sustraída por Repsol YPF y por Petrobras. E inevitablemente esto nos pone frente al tema de la propiedad.

Y aquí es donde realiza la torticera e indefendible dualidad entre público y privado, asimilando como siempre lo primero al Estado y lo segundo al Capital, como si no cupiesen formulaciones alternativas de la titularidad tales como la colectiva o la distribuída, que recaerían en manos de la sociedad sin necesidad de intermediario estatal (que es quien incomprensiblemente ahora posee, gestiona y vende lo que debería ser de todos, y no de Uno sólo, allá en lo alto, que nos representa). Callinicos reduce la Realidad a sus términos y después objeta una teoría por incompatible con dicha Realidad predefinida. Me sabe mal decirlo, pero en esta estrategia, comunistas y liberales parecen jugar según las mismas reglas. La primera: de entrada, desechemos toda imaginación.
Lo cual nos lleva, de cabeza, a una nueva tecnocracia de distinto color.

18.7.06

¡Alonso, un negativo!

Parece que la mayoría parece seguir empeñada en dar la razón al Estado y a los férreos métodos tecnocráticos de control y dominación que este se da el gusto de aplicar.
Conducían todos como locos, inconscientes de estar al mando de un aparato incontrolable de dos toneladas, cuando de pronto una campaña majadera de tránsito convirtió el carnet en una tontería con puntitos, y entonces –y sólo entonces- la mayoría decidió asumir su responsabilidad de Buen Conductor Responsable y Democrático.
Carné por puntos, reducción del 30% de la mortalidad. País de gilipollas.
No tengo nada más profundo que añadir.
Bueno sí, tal vez un recuerdo que alimente la idea de hallarme en un país infantilizado: tenía un profesor en EGB que quitaba puntitos por mal comportamiento. Negativos, se llamaban. ¡Alonso, un negativo! Aunque lo suyo nunca fue del todo eficaz. El hombre se entusiasmaba de tal modo que al final del trimestre llegaba uno a tener “menos diecisiete”, lo cual era prácticamente como tener bula para delinquir en clase. Siendo el rango de puntuación de 0 a 10, y puesto que el máximo esfuerzo en el examen sólo podía reportarte un “menos siete”, mejor era asumir la condición de perdedor precoz y darse a la buena vida de los comics bajo la carpeta y a los juegos de miradas con esas niñas recién llegadas del colegio de monjas, yummm…

17.7.06

Tres notas...

...sobre el Verdadero Fin de Año, el Decrecimiento y los Derechos de los Consumidores

1. Para un servidor, el año se cierra en verano.
Desde que me fulminaron con cursos educativos programados durante 18 años seguidos (momento en que me expidieron un título con la innoble intención de hacerme trabajar el resto de mi vida) no he podido ver otro final que las vacaciones.
Lo de diciembre es puramente simbólico. Ustedes lo saben.
La línea se traza entre la dedicación obligatoria del trabajo y el tiempo en que uno vuelve a entregarse a la sumisión del salario en un nuevo ciclo de once meses.
El año de verdad se cierra en dos semanas.
Por ello, por el carácter de hito temporal que tienen, consagro estas últimas semanas de julio a reflexiones rituales poco comunes, reflexiones de fin de época.
Es el momento en que, por ejemplo, me miro al espejo y suspiro:
-¿Qué, hombrecillo? ¡Este año tampoco has hecho la revolución!
Y me contesto que sí, es decir: que no, que este año tampoco.
Y mi superego leninista me acusa:
¿Y qué piensas hacer, estúpido e inútil anarcoburgués?
A lo que replico:
-Bien, super-yo, no te inquietes, de momento vamos eliminando opciones.

2. Existe una tendencia totalitaria que me asusta más que ninguna otra: el supremo desprecio por las posibilidades de encogimiento, de reducción. En definitiva: la opción filosófica de reconsideración de todo esto. Todos, incluso aquellos con los que uno se encuentra de acuerdo la mayor parte del tiempo, tuercen el gesto cuando se insinúan preguntas tan obvias como: ¿y este crecimiento para qué? ¿y estos nuevos gadgets para qué? ¿y toda esta huella ecológica para qué? ¿y toda esta movilidad para qué? El desprecio de la propia noción de límite es algo que no se encuentra inscrito con tanta fuerza en ninguna otra ideología como en aquellas de corte totalitario. Es más: la vehemencia y la prepotencia con la que se cataloga a los partidarios del decrecimiento con insultos tan hermosos como “tecnófobos” (¿cómo no vamos a serlo si la técnica se usa mayormente para someternos?) o “oscurantistas” (¡nos encanta la noche!) no hacen sino profundizar mi adhesión a estos argumentos. Y más: comienza a hacerse demasiado evidente que la blogosfera, la red de redes, el imperio negriano y todas esas abstracciones internodales que suavizan el capital tecnologizándolo han sido un caldo de cultivo perfecto para la inacción, el ensimismammiento y la desmovilización social. Hay que crear afuera, en la calle. Hay que pasear, protestar y emborracharse. Hay que lanzar piedras, y que los cristales hagan clinc, clinc... Basta de cyberespectáculo.

3. Episodio indignante en un supermercado. Y como siempre, debido a la poca plantilla que se gastan. Cuando se han ajustado los salarios, se ha extorsionado a los proveedores hasta el límite y se han empleado todas las técnicas de reclamo posibles (“oh tú, cliente, queremos hacerte feliz porque eres la leche santa”, etc, etc), el crecimiento de los beneficios sólo puede surgir de una “optimización de recursos”. Traduzco: que despidan a la mitad y que el resto de precarios contratados asuma el doble de trabajo que humanamente pueden desempeñar. El resultado es siempre un servicio de mierda y una presión sicológica insoportable para los trabajadores, que además deben dar la cara por el problema que ellos mismos padecen.
En esas condiciones, y con una caja de bombones para mi estimada abuela, esperaba a que dos cajeras cobrasen a una hilera de unos siete consumidores.
Y entonces sonó detrás de mí la voz de una Señora Consumidora:
-Oye, abrid otra caja…
-Oye, abrid otra caja ya, por favor…
-Ya está bien, a ver si abrís otra caja. Es que no hacéis caso.
Y así hasta que llegó una reponedora, dejó unas inmensas columnas de cereales tiradas en medio del pasillo, encendió otra caja y atendió a la enfadada clienta.
En ese momento me asaltaron dos preguntas:
¿Qué demonios se creen los consumidores con sus modales de cacique?
¿Qué se ha hecho de la santa cualidad de la paciencia?
Parece que hemos desechado la parte buena del cristianismo para quedarnos sólo con la visión sacrificial y retorcida de la historia. Con todos esos rolletes del cielo, el infierno y, ah, ese más acá, llamado purgatorio. Algo parecido al Caprabo, por lo que veo.

14.7.06

Estúpidos y Obedientes

A estas alturas, sabemos que no hay nada, nada en absoluto, que pueda exculpar a un soldado o a un funcionario que llevan a cabo un acto miserable. No se puede desconocer la posibilidad de dimisión, abandono o deserción. La opción pasiva, en este caso, activamente pasiva, siempre está ahí como una opción, como la consecuencia directa de un juicio y una decisón ulterior. La cadena de mando es una estupidez. Una proclama de inutilidad personal. La obediencia debida es una bobada expiatoria. Cuesta trabajo creer que los Tribunales de Nüremberg deliberaran durante tanto tiempo antes de mandar ese argumento al carajo.
Cuenta Vonnegut que en una ocasión preguntó a Heinrich Böll cual era el principal defecto de su pueblo, el pueblo alemán, y que este contestó firme: “sin duda, la obediencia”. Cabría afirmar con Böll que no es sólo un problema del pueblo alemán. También hoy, frente a la masacre que lleva a cabo el salvaje ejército Israelí en el Líbano, cabe extender este defecto a lo que los cínicos llaman “la única democracia de oriente medio” (¡como si la democracia resucitase a los muertos!). Parece que el actual problema de Israel, además de haber asumido una extraña lógica bipolar en el que sólo cabe ser víctima o verdugo, es que está repleto de idiotas obedientes. Obligaciones, obligaciones, obligaciones: servicio militar obligatorio, obligación de aniquilar a población civil, obligación de obedecer y elevar un muro entre territorios… Si de verdad queda algo de inteligencia en esa extraña nación, deberían comenzar a reflexionar sobre su radical problema de docilidad.

Pedro García Olivo lo dice mejor:

Aquellos jóvenes que, en un movimiento incauto de su ‘obediencia’, se dejaron “reclutar” y no se negaron a realizar el Servicio Militar, cuando la ‘objeción’ estaba a su alcance, sabían, ya que no cabe presuponerles un idiotismo absoluto, que, al dar ese paso, al erigirse en “soldados”, en razón de su ‘docilidad’, podían verse en situación de disparar a matar (en cualquier ‘misión de paz’, por ejemplo), podían matar de hecho, convertirse en asesinos, qué importa si con la aprobación y el aplauso de un Estado. La “docilidad” mata con la conciencia tranquila y el beneplácito de las Instituciones. Goldhagen lo ha atestiguado para el caso del genocidio... En general, puede concluirse, parafraseando a Ciorán, que la ‘docilidad’ hace de los hombres unos “aspirantes taimados a la dignidad de monstruos”.

13.7.06

Moda para reclusos

... en tonos ocre, de clara inspiración otoñal

Los ataques del marketing institucional a costa de los desperdicios que el sistema acumula en sus márgenes se están volviendo especialmente insolentes y miserables. Parece que no hay suficiente con recoger indigentes que no quieren ser recogidos o apadrinar niños negritos “del África”. La vieja moral burguesa exige nuevos ejemplos de caridad expresada de arriba abajo, sin renunciar al privilegio. Una conciencia cada vez más negra requiere blanqueantes cada vez más potentes, como es el caso de un desfile de internos que, con ocasión de la semana de la moda en Ciudad Escaparate (y aquí cabría preguntarse: ¿Qué son entonces las otras 49 semanas de año?), tuvo lugar la semana pasada en la Cárcel Modelo.
Sólo enterarme, me indigné antes incluso de llegar a organizar mis ideas y digerir la información. La noticia me ofendió profundamente; y es que cada vez es más habitual que la indignación se anticipe a la racionalización de la ira. Los contenidos simbólicos saltan a la yugular.
Leí la noticia en una bodega, quintillo en mano, en una deriva "sicogeográfica" por los locales de Gràcia que se resisten a la turbomodernización determinada precisamente por los dictados de La Moda, imán de la miseria intelectual que acumulan artistillas, turistas, erasmus, estudiantes extranjeros y otra chusma de clase media europea que cree poder vivir la aventura en un escenario mediterráneo exótico. Pobres brutos.
El mayor de los Amat lo vio claro: “Carlos, has d’escriure d’aixó”.
Oh, sí, pensé. Oh, claro que sí, malditos hijos de puta.
Y bien, aquí va esto, para lo que pueda servir.
Antonio Miró, sastre de la burguesía barcelonesa más chic, impulsor de las americanas oscuras de lino, de las camisas sin solapas y de otras grandes aportaciones para el vestidor de la humanidad, tuvo la genial idea de que los presos se sintiesen “útiles e importantes por un día”, lo cual da una perfecta idea de lo poco importantes y útiles que considera Miró a los presos el resto del año. De este modo, los desechos humanos que la sociedad esconde, hacinados en una de las peores y más antiguas prisiones que existen en el Estado Español, lucieron palmito frente a centenares de flashes y periodistas, y tuvieron sus merecidos minutos de atención. Supongo que esto entra dentro de lo que las autoridades denominan en lenguaje PC “integración de la población reclusa”. Supongo también que, atontados como están con la ideología ciudadanista del buenrollismo cívico y multicultural, que promueve y celebra la inutilidad del sistema educativo y carcelario con celebraciones culinarias y otros eventos desideologizados, no acertaron a ver la inmensa crueldad de su acto, que introduce un breve momento de glamour (si se puede llamar así a la imbecilidad del diseño de ropitas) dentro de la inmundicia y la miseria a la que esos centenares de presos se hallan condenados.
No es poca la humillación: ver a todos esos cabronazos celebrar entre aplausos la estética burguesa en el centro mismo del peor recinto carcelario del sur de Europa.
La ropa con la que desfilaron, por lo que he podido averiguar después, estaba fabricada en la propia cárcel, dentro de otro programa redencionista promovido por el Centro de Iniciativas para la Reinserción, en donde se paga la hora de recluso a precios muy por debajo de convenio: al fin y al cabo –se preguntará el Estado- “¿en que ramo puede encuadrarse un preso?”. Lean esto y háganse a la idea.
Ahora bien, todo punto de bajeza moral aparentemente insuperable conserva siempre una coordenada más baja: pocos días antes del desfile, apenas una semana, el Centro de Agotamiento integral DIR -en donde el común se pone tibio a transpirar “porque yo lo valgo”-, regaló a los reclusos 141 máquinas de Fitness.
Que pierdan la libertad, ah, eso es algo que puede sobrellevarse… pero que pierdan la forma física ¡dios mío! ¡Eso es intolerable!

12.7.06

Sindicatos y explosiones

Leo en El Periódico:

CCOO y UGT explicaron a Palao que el SEPLA está realizando un "uso torticero" del derecho de huelga y ni Fomento ni Iberia deben ceder ante "reivindicaciones inasumibles por la empresa que ponen en peligro los salarios de todos los trabajadores"

Revindicaciones inasumibles. CCOO, UGT. Revindicaciones inasumibles. CCOO, UGT. Hay que escribirlo varias veces –seguido: palabras y autor- para asumir que estas son locuciones que brotan de un sindicato. Le llamarán Realismo, por supuesto. Como si la realidad no asumiese cualquier forma a discreción. Por este lado, está claro, la batalla se ha perdido. Los sindicatos, directamente, asumen el papel de empresarios. Trazan la peluda línea en donde termina “lo razonable” y comienza “lo exorbitado”. En esa línea nacen todas las derrotas.
Mierda de burocracias sindicales. Maldita la falta que hacen. Me pregunto, con sindicatos así, para qué sirve la CEOE. ¿Porqué no se jubila Cuevas y deja que le lleven el negociete entre Méndez y Fidalgo? En breve serán ellos quienes propondrán despidos para salvaguardar los Puestos de Trabajo restantes. 'dita sea.

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El mismo Periódico publica en portada el acróstico 11J. Deberían haber escrito 11Jl. O dentro de unos años no se sabrá si sucedió ayer o el mes pasado. En realidad, y ahora seamos sensatos, no deberían hablar más de 11J ni de 7F ni de 4M. Esto de los números y las fechas está asumiendo un simbolismo excesivo, pues a la vez que sirve como una maravillosa publicidad para aquellos que han ejecutado la masacre -en base a una fatwa o cualquier otra gilipollez que la Fe en el Profeta ha requerido (¡hay que joderse! ¡involucrar a Mahoma en esto!)-, también relaciona alegóricamente todos los atentados islamistas, constituyendo así a posteriori el “entramado de redes internodales” que los expertos pretenden que sea Al Qaeda. La necesidad de un enemigo para justificar los inmensos gastos militares y de seguridad, para acreditar al propio estado y a la clase tecnocrática sobre el que se sostiene, ha convertido un reducido grupo de ex-agentes resentidos de la CIA en todo un concepto de improvisación y oportunidad, que puede crearse, disolverse y reinventarse allí donde exista un musulmán cabreado. Para las enormes mafias burocráticas y capitalistas que comandan los grandes ejércitos y deciden medidas de control sobre nosotros, este es el enemigo perfecto: invisible, incontrolable, inmisericorde y siempre en el horizonte, amenazante. Una formidable máquina de miedo.

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No hay mucho que añadir sobre lo acontecido en Bombay. Otra tragedia basada en odios y premisas de arriba en la que pagan los de abajo. Como siempre. ¿Porqué demonios no pensarán en magnicidios? ¿Qué cerebrito de mierda puede seguir relacionando, a estas alturas y de este modo, las políticas estatales y del capital con el pueblo que las padece? Si se quiere dañar al Estado, atáquese el Estado. Si se pretende terminar con las políticas occidentales de agresión, apunten arriba. De arriba parten todas las planificaciones geoestratégicas de “pacificación”. De arriba salen las órdenes de organizar guerritas-en-la-periferia. Por aquí abajo, estamos lo suficientemente entretenidos con la esquizofrenia del ocio planificado y la condena del Trabajo asalariado como para no poder pensar en nada más que el próximo fin de semana. Lo último que se nos ocurriría es reconquistar babilonia o brindar a la salud de Sion. Jódanles a ellos y a sus soldaditos, a ver si paran de una vez, a ver si dejan de envidiar penes ajenos, a ver si dejan de creer en imperios e imperativos morales. A nosotros, los que no tenemos nada que ver, déjennos en paz. Esto es pura confusión de objetivos.

11.7.06

Si acaso quiereeees volaaar...

Ayer escribí esto y se me quedó en la recámara. Disparo:

Algunos conflictos laborales dejan entrever, mucho más que otros, la mentira que suponen las grandes estrategias sindicales –por llamarlas de alguna forma- hoy en día. En apenas cinco minutos de radio, me he hecho esta mañana una idea de lo que sucede con Iberia en el Prat. Las líneas básicas de la noticia han sido las siguientes:

(1) La administración “ha mediado” para que pilotos (SEPLA) y dirección de la compañía (Iberia) llegasen a un acuerdo, que finalmente, tras una reunión “maratoniana” (siempre ese adjetivo cuando algún empresario mantiene una evento de más de tres horas), no ha podido tener lugar.

(2) Los pilotos, según un entrevistado, abogado de la compañía y poeta del turbocapital “han pasado de pedir el universo entero a pedir sólo la luna y el sol”.

(3) Los pilotos sospechan que bajo la inclusión de la mayoría de los trayectos en una nueva línea de Iberia de bajo coste se emprenda una bajada generalizada de salarios (bajo el pretexto de que la línea de negocio no da para “semejantes sueldos”) y una reestructuración de plantilla.

(4) CCOO cree que la compañía ha hecho lo que ha podido para mantener “los puestos de trabajo” y que los pilotos ya tienen sueldos “de privilegio”.

Está claro que las cuatro premisas de la información –malintencionada y dirigida- pueden impugnarse, pues son todas falsas y una cabronada para el sentido común. Contra cada argumento expuesto:

(1) La administración no “media” en estos conflictos. La administración intenta que estos conflictos no tengan lo que ella llama “repercusiones sociales” (en este caso: la cancelación de vuelos y el malestar del turista). Pero se olvida de que son precisamente estas “repercusiones sociales” las que permiten a cualquier colectivo de trabajadores ejercer cierta presión contra su oponente. Así pues, una administración que intente que “los Españoles salgan de vacaciones” –oh, muchas gracias Estado- estará a su vez comprometida en la causa contraria respecto a aquella a la que dice “mediar”

(2) El “universo” entero de los pilotos, por seguir con la poesía del laboralista de Iberia, es un universo mucho más pequeño que el de los consejeros y directivos de las grandes empresas. Cabría pues, ya que los pilotos deben renunciar al universo (en algunos casos, he visto publicado, 180.000 euros anuales), e incluso a la luna y el sol, que renunciasen ellos también a los beneficios astronómicos y a los repartos de dividendos y a los sueldos de consejero… Resulta curiosa la transparencia con la que se ha tratado esta noticia, publicitando los salarios de los pilotos, y lo poco común que resulta conocer los sueldos de los directivos cuando se negocian despidos.

(3) Evidentemente, las líneas aéreas de bajo coste pagan menos a sus pilotos, a su tripulación y todo proveedor que deba suministrarle algo. Y tienen una tercera parte de plantilla. De ahí el low cost, no hace falta ser un lince. En consecuencia, no cabe contemplar la conversión de Iberia sin contemplar la conversión de todo lo que es Iberia. Se conservará la marca -y tal vez con eso se reserve lo que importa: slots y trayectos-, pero todo será diferente, incluyendo salarios, incluyendo despidos. Es del género imbécil negarlo. Los sindicatos, por supuesto, han mordido el anzuelo y creen que hay un compromiso de la compañía por “conservar los puestos de trabajo”. Ya… ¿Por cuánto tiempo? Tal vez suceda que eso no importa, y que no hay mejor método para conservar una burocracia sindical que postergar conflictos latentes y no resolverlos nunca.
No me cabe duda que los pilotos han optado por la única solución posible: unión y huelga.

(4) Precisamente, en esta argumentación de los Puestos de Trabajo, encontramos enrrocado a todo cuanto sindicato mayoritario existe. Ya no hay opción de mejora, ya no hay opción de incremento. Basta con conservar. Hoy debemos estar contentos de nuestro tiempo y esfuerzo para que otro se apropie del valor de nuestro trabajo bajo la contraprestación de “no ser despedido”. Guau, qué suculento. Qué gran promoción de la paz social y el espíritu ciudadano. Como puede deducirse fácilmente, la puesta en práctica de esta mentalidad sólo puede conducir a un empeoramiento perpetuo.

En conclusión: que no es este un alegato en defensa de un colectivo bien remunerado sino un ataque a lo que son argumentos y actitudes habituales hoy en cualquier conflicto. Lo que importa es el escenario que les han montado a los pilotos, la hostilidad en la prensa, cómo se ha ablandado la opinión pública y lo que se consolidaría tras una eventual derrota.

Veo que hoy Javier Ortiz también da un par de vueltas sobre el tema. Con más o menos los mismos argumentos.

7.7.06

Anotaciones...

... sobre cervicales, utilitarios, policía, actualidad y dinero


Una compañera de trabajo a quien le da mucho asco lo que hace cada día, somatiza su alienación de una forma bárbara y, por supuesto, inconsciente. Como suele ser habitual, ella está convencida de que disfruta trabajando y, en consecuencia, sufre unos achaques lumbares y vertebrales de no te menees. Literalmente. Su cerebro goza y padece de forma simultánea. Aunque lo más alucinante de todo es la transformación de su espacio de trabajo en una especie de parque ortopédico. Un alzapiés hidráulico con manivela. Un elevador de pantalla regulable. Unos apoyabrazos de plástico negro. Una toma de tierra para la estática de la pantalla. Un asiento con respaldo lumbar y almohadón cervical. Todo recomendado por el sindicato y por varios expertos en riesgos laborales (entre los cuales, por cierto, nunca se considera el riesgo más evidente: el despido). Un graciosillo se sentó una vez con una fabulosa broma mala: ¡esto parece el asiento de chewaca! La cosa es que nada surte efecto: cada dos o tres semanas, me entero que está en casa con el nervio ciático que parece un bratwurst. O con una vértebra díscola más desalineada que Corea del Norte. Algún día la encararé y le diré la verdad: que su enfermedad es tan vieja como la civilización occidental y que se llama Trabajo. Me llamará loco, seguro.

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Parece que por estas fechas se estrena una película en que los automóviles hablan como les corresponde. ¡Por fin un film realista! Hasta ahora nos han estado haciendo creer que quienes hablaban eran los conductores que viajan adentro… ¡como si tuviesen voluntad propia!

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Continúa el idilio entre el Periódico de Catalunya y los Mossos de Escuadra, que viene a ser la poli de toda la vida, sólo que en catalán y sin porte mesetario. El Periódico, ciudadanista hasta decir basta, cree que pueden interesar a alguien las rutinarias pesquisas que los mossos realizan en cada caso que llevan. Un día informan que “los mossos practican diez detenciones en ciutat vella” y otro día nos enteramos que al fin van a interrogar a una asesina, o que le han retirado 17 puntos de una sola estocada a un señor de Lleida que conducía ebrio, sin manos, sin carnet, en un vehículo robado y a trescientos treinta kilometros por hora.
Pues muy bien. Cojonudo.
Supongo que, en adelante, al sustituir a la nacional, harán las cosas que corresponde a la policía. Ni más ni menos. Así pues, y bajo el temor de que se intente hacer noticia de lo que es pura formalidad burocrática, rogaría que nos dejen en paz ya (¡de una puta vez!). Por aquí abajo tenemos suficiente padeciéndolos, como para tener que sufrir encima toda una estrategia de persuasión marquetiniana asociada.
Sobre Policía precisamente hablábamos ayer en asamblea tabernaria, momento en el autoproclamado Gran Tigre de Patatonia formuló una interesante reflexión focaultiana: ¿no es indicativo del rechazo primario que despierta la vigilancia-sobre-el-otro el hecho de que la misma policía sienta y manifieste una intensa repulsa hacia aquellos que les vigilan a ellos, ya sea el poder judicial aquí o los asuntos internos allá donde existan? A nadie le gusta ser vigilado o controlado. Parece mentira que haya que argumentar tanto cuando se atacan los fundamentos teóricos de las fuerzas del orden.

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En estos días, el mentidero es una orgía de dobles morales. Israel anda como loco enchufando misiles contra cualquiera que se mueva en Gaza (Ellos, los Buenos, que se defienden del terrorismo); EEUU y la UE reprochan al pequeño Kim que haga las pruebas balísticas que cualquier potencia occidental se permite cuando le sale de los machos; la UE condena el régimen franquista como vulgar ritual propagandístico de celebración del régimen actual, sin que la condena autorice a la persecución de los funcionarios franquistas implicados en torturas y ejecuciones que todavía viven. Y junto a todo esto: la última demostración de que la actual democracia que padecemos no sólo es una mentira a nivel teórico sino que, además, ni siquiera sigue el curso legal que supuestamente debe legitimarla. En México, el enésimo tongo. Democracia, sí, pero siempre que no salga alguien que pueda usar la democracia para algo.
Un asco de actualidad, oigan. Un verdadero asco.

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Me hizo especial gracia, absorto en una de esas entrevistas leo para odiar a gusto, una de las respuestas que dio un consejero de alto copete de una de las más dinámicas instituciones financieras patrias, el SCH. La cosa fue más o menos así:
-¿Qué harán durante el siguiente trimestre ahora que en este han crecido un nosecuantos porciento y que han ganado chorrocientos millones de euros más?
-Pues invertiremos para poder crecer otro nosecuentos porciento y para ganar chorrocientos millones más durante el próximo trimestre.
En ese momento, pensé que el entrevistador podría haber formulado de nuevo la misma pregunta y que el financiero podría haber contestado de nuevo la misma respuesta una y otra vez hasta entrar en un bucle infinito de estupidez económica.
Claro que la verdadera respuesta, la que no se dijo y que ya saben ustedes, no da pie a bucle alguno:
-Pues no sé, lo que decida el propio Dinero: moverse, acumularse...

6.7.06

Medallas

Sí: la cosa va de cogarse medallas. Los mossos d’escuadra, guardianes de un entorno configurado por miles de pánicos morales ciudadanistas, han perdido todas las batallas que han jugado tras su despliegue, desde los botellones milenaristas de ciutat vella hasta el intento de desalojo de La Fera, pasando por la manifestación contra la ordenanza cínica (en donde sus motos fueron volcadas y pintarrajeadas con inmensas A’s dentro de cículos). ¿Anarquía en Ciudad Escaparate? Nah, solo un poco de desorden. Conocedores de la fama de ineptitud que se han labrado entre los ciudadanos de bien –lo que antes se conocía por el nombre de “home de seny”, es decir, un catalán facha-, ahora intentan enmendar sus errores. En los últimos días, publicitaron sobremanera el asesinato de tres ancianas y después escenificaron una busca y captura de una sicópata -o asesina en serie, que vende más-, la cual duró tan solo un par de días (llegando incluso, según se comenta por aquí abajo, a retener datos para que la Policía Nacional no pudiese apresarla antes y anotarse el punto; tiene sentido, ya que la peligrosa sicópata trabajaba en un Bar frecuentado por policías nacionales en La Granada del Penedés, frente a la comisaría de la Calle Balmes).
Después de la hazaña, las delcaraciones del portavoz de los mossos en todos los canales de televisión: “sabemos que iba a volver a matar”, “era de una enorme peligrosidad”, etc, etc… Todo es cuestión de imagen. Ahora, los ciudadanos ya saben quien les protege de los malos.
Sin embargo, el responsable de marketing de los mossos (llámenle "Secretario de Relaciones con los Medios", que estamos en el sectror público) planificó mal: un par de días más de publicidad de la persecución y una huída filmada desde un helicóptero hubiese dado mayores frutos.

4.7.06

Notas de cosas

Cuatro notas cuatro

1. ¡Que aún se mantenga la apariencia de que Estado y Capital no son una misma cosa!
Mientras Zp se encontraba en la India promocionando a los inversionistas españoles -que respetan con la más rigurosa ética empresarial las legislaciones locales (cuyos salarios mínimos no dan ni para un pan diario)-, por aquí el Sr. Bernat y su mujer, Doña Chups, se vendían su empresa no sin antes haber conseguido recalificaciones de todos sus inmuebles y un par de suculentas subvenciones. Comprensible: después de cobrar sólo cuatrocientos millones de euros, lo mínimo es que te dejen vender los terrenos a constructoras. ¿Y porqué no birlarle, ya puestos. unos milloncejos a Fomento?

2. El Espectáculo, avanzó Debord contra la previsible futura simplificación de su idea principal, no es una simple representación sino que es un conjunto de relaciones entre individuos mediatizados por tal representación. Veía venir que su teorías podía convertirse en papillita para un montón de críticos reformistas, teóricos de la comunicación, sociólogos y expertos de toda ralea, así que quiso impugnar a los tarugos antes de que llegasen a suavizar sus reflexiones hasta desactivarlas. La idea de Debord, si queremos centrarnos en lo mediático, se refleja no tanto en las representaciones mismas sino en las actitudes de aquellos que se enfrentan a sucesos representados, los cuales actúan como histriones desprovistos de toda espontaneidad y según las coordenadas que impone el espectáculo. Así, ayer en el desastre de Valencia, al no tener imágenes del propio desastre, enterrado bajo suelo, los medios se únicamente colocaron cámaras sobre un escenario que se construía por sí solo: familias, sicólogos, políticos y actores de todo tipo hacían como si se pudiese hacer algo una vez los muertos han muerto y el tren yace en sobre la vía, desacoplado y roto. Ya no hace falta organizar un fastuoso tinglado informativo, que este se fabrica sólo. Basta con que los actores asuman el espectáculo y representen el papel que, a fuerza de contemplar, han interiorizado a la perfección.

3. Tomo, abandono y retomo cada cierto tiempo el estupendo tocho “Rastros de Carmín", de Grail Marcus (Ed. Anagrama). El libro fue concebido como una deriva por aquellos referentes culturales que, de algún modo, incendiaron épocas y apedrearon cánones. El camino transita el surrealismo, el punk, el dadá, fluxus y el situacionismo junto con episodios revolucionarios de relevancia como la Comuna de París o el milenarismo anabaptista de Jan de Leyden y Thomas Muntzer. El estilo narrativo recuerda a Mailer y un poco, quizá, a los artículos periodísticos de Terry Southern. Si, llegados al verano comienzan a detectar resquicios de tiempo libre por entre las grietas de su vida cotidiana y, en consecuencia, desean consagrar su ocio a algo serio, prueben con el libro de Marcus. Tan sólo permítanme un consejo: paciencia. No esperen llegar de A a D, pasando por B y por C. El libro es un paseo, una deriva, no una tesis. No procura demostrar nada sino exponer, esclarecer, desentrañar. Y entretiene por el camino.

4. "Pareces un abuelo prematuro", me han soltado alguna vez. Supongo que debe ser por el escaso respeto que me merecen los educadores blandos, los niños consentidos y toda esta mentalidad moderna de apatía, jeta y globitos de colores. Un pícaro tiene cierta gracia, una sociedad de pícaros es insoportable. Creo que, si se desea mantener una mínima coherencia con ciertas ideas ácratas y antiautoritarias, uno debe regir sus pasos por la responsabilidad individual y la búsqueda del mínimo daño hacia otros seres. En todos los sentidos. Hasta en los más pequeños detalles de la convivencia en comunidad. Supongo que ello deriva en apreciaciones morales que, vistas de forma comparativa y a ojos de la mayoría, pueden resultar incomprensibles, como que me parezca bien el hurto -cuando el producto tiene un precio excesivo, es decir, casi siempre, o cuando el local comercial forme parte de una inmensa corporación- pero en cambio se me antoje una atrocidad injustificable ocupar los asientos de los ancianos en el autobús. Que me entusiasmen las acciones violentas contra agencias inmobiliarias pero sea capaz de pedir fusta para aquellos que no devuelven los libros a las bibliotecas. Puede parecer inocente pero aún pienso que, sobre todas las causas, este poder, esta dominación, este control al que nos hallamos sometidos, encuentra su principal excusa vital en la irresponsabilidad de las mayorías, que prefieren robar la prensa en su portal, o una maceta del patio vecino, a tomar con justicia y sin abonar el precio, un suculento jamón en el cortinglés. Supongo que he invertido la moral mafiosa imperante, construida a la medida del pudiente y que prefiere el robo a gran escala en forma de sistema económico regulado.