la patata de la libertad

Blog de opinión crítica completamente anti-
Un congresista estadounidense, en el pináculo de la estupidez, propuso cambiar el nombre de las malignas patatas francesas ("french fries") por el de patatas de la libertad ("freedom fries")... ¿Alguien recuerda la ensaladilla nacional? Colabora con la patata: comenta o envía tus artículos a allstolen@hotmail.com En marcha desde 26/05/04

28.2.07

Tres notas...

... sobre cuestiones de género, shinnoh y revoluciones

1. Para ostentar “integración espectacular” se alardea desde uno y otro lado de aceptar costumbres “de género”. Le preguntan a Él y confiesa “pues a mí también me gusta ir por ahí y pasarme toda una tarde comprando ropa”. Y Ella revela aficiones no menos espeluznantes: “yo disfruto con mi marido los partidos de fútbol, y cuando hay liga y champions, todas las noches nos tragamos un partido”. Son gente moderna, integrada: perfectamente capaces de copiar imbecilidades ajenas sin prejuicios de género.

2. En una ocasión conocí a un consultor sevillano tan absolutamente gilipollas que me resultó difícil de creer. Fue durante un viaje a Yakarta –promovido por el Ministerio del Progreso- y en él pude contemplar como el tipo consagraba la integridad de su tiempo a la compra salvaje de falsificaciones (vulgaris, trólex, etc..) y al ninguneo sistemático de la raza asiática. Lo’shinno ehto (pronúnciese con el debido acento). Un de las noches dejé que se escapara, pues su intención era ni más ni menos que follarse a “unas shina d’ehta”. Dudo mucho que hubiese soportado contemplar su cara mientras negociaba la calderilla que iban a suponerle “lah shinnah”. El caso es que hoy he visto a un gilipollas en la cafetería y me lo ha recordado. El tipo hablaba un inglés atroz y ponía cara de asco mientras el interlocutor, un educadísimo nórdico, no salía de su asombro ante la emboscada de sinvergonzonería sintáctica. El sevillano hacía exactamente lo mismo: “in orden to prin di document, i send it to the printe fo yu to piquirà”.
Menudo, el sevillano. Todavía le odio de cuando en cuando.

3. Leo a los portavoces del gobierno bolivariano de Venezuela. Informan que se ha incrementado la venta de “automóviles”, que aumenta “la relevancia del sector servicios” y otros maravillosos logros de la revolución bolivariana que, después de alfabetizar y procurar sanidad a los venezolanos, son de una relevancia microscópica. Desde luego, por entre estas afirmaciones se escapa una verdad que hace de “revolución” un término exagerado. Y es que Venezuela es el último estado socialdemócrata sobre el planeta, de ahí que bajo cualquier foco parezca revolucionario. Un Estado Benefactor como lo fueron los estados europeos del bando aliado en la posguerra del pasado siglo.
Venezuela contiene en su seno una mayoría de individuos perfectamente integrados y cómodos con el sistema capitalista, por lo se promociona con las mismas ideas-gancho que emplearía cualquier estado capitalista: empleo, crecimiento, infraestructuras...
De cara al exterior, sucede exactamente lo mismo: Venezuela pretende posicionarse y demostrar que, aún con todos los métodos de redistribución que se aplican, la maquinaria funciona al mismo rendimiento que la de cualquier otro país turbocapitalista. De ahí el hincapié en “el crecimiento de la economía”, “la apertura de siete nuevos centros comerciales” o “la construcción de autopistas”, verdaderas lacras que cualquier forma de acción revolucionaria debería combatir.
Una de la mejores críticas situacionistas se enfocó hacia esta contradicción socialista, hacia esta “revolución sin revolución”, esta transición perpetua. Yo insisto en esta crítica: debemos pretender objetivos revolucionarios (el fin del trabajo, el nacimiento de un mundo hecho de poesía y energía creadora, la recuperación del vínculo social, la ralentización de nuestro ritmo de vida) y no tan sólo un viaje “solidario”, en mejores condiciones, hacia la infamia capitalista (la industrialización total, la destrucción del territorio, la imposición de la dominación tecnológica, la multiplicación de las mediaciones, la alienación…).

27.2.07

Un viejo producto, un nuevo lanzamiento

Los Medios constituyen una imparable fábrica de realidad. La mayor parte del tiempo se dedican a azuzar pánicos morales que nada tienen que ver con las preocupaciones más acuciantes de la vida cotidiana del pueblo (¡Robos! ¡Perros de presa! ¡Inmigración salvaje!), pero sobretodo, por encima de los eternos llamamientos a la contrarrevolución, los medios contribuyen al mantenimiento del orden mediante la producción ideológica, esto es, la generación de sentido, de metáforas pensantes, de falsos universales…
Esto puede observarse sobretodo con la centralidad económica en toda valoración de lo acontecido, una centralidad que ha sido recogida por el subconsciente de la intelektualidad opinante como una Fe gigante, inexplicable. Que de un Foro Social Mundial en Nigeria se informe tan sólo que, por primera vez, la ocupación hotelera en Lagos "rozó el llenazo", es todo un bromazo ejemplificador. ¿De qué era que se hablaba en esos foros? Ah! Sí!... del armageddon capitalista ¡Qué descuido!
Sin embargo, hay ocasiones en que, por encima del tapiz de mentiras, por encima del flujo incesante de deformaciones y codificación económica, la Fábrica de Realidad se empeña en sacar adelante un producto determinado. En estos últimos tiempos, el producto específico es El Nuevo Enfrentamiento Racial. Hace falta ese producto específico para abordar la creciente deslegitimación de la actividad estatal. Alcorcón fue un ensayo. Vendrán otros. Y me da que tendrán éxito, visto el grado de concienciación político-intelectual de las mayorías. Klinamen, Hermanos Quero y alguna otra güeb salvaje de las que todavía quedan, han hecho público un excelente texto de análisis sobre lo acontecido en la periferia madrileña. Aquí dejo el link.

Adaptación al Medio

¿Es posible que 32 años sean insuficientes para que mi cuerpo se adapte a los recipientes en los que me han vertido para vivir esta vida moderna, líquida, baumaniana? ¿Por qué entro en cualquier transporte público y, con la frente perlada por el sudor, siento la inmediata necesidad de quitarme todo el abrigo mientras los trabajadores-en-tránsito que lo pueblan parece mirarme con la convicción de que mi sudoración forma parte de alguna suerte de culpabilidad desconocida? ¿Porqué me quedo sin mucosa en cualquier oficina y siento el aire arañar las paredes de mi laringe? Hghhh (inspiración). Ghhh (expiración) ¿Porqué me ahogo cuando entro en algún edificio con la calefacción centralizada? Arf, arf. Cof cof. ¿Porqué se me tapan y destapan doscientas veces los oídos en un vuelo Barcelona-Sevilla? Muooops... ¡Flap! Muops... ¡Flap! ¿Porqué he desarrollado severas alergias tardías, con tres décadas a mis espaldas? ¡Achum! ¿Achum! ¡Achum! ¿Porqué los catarros me duran diez semanas? Otra vez: ¡achum, achum!... y luego fwwoorrrrrp (mocos/klinex). ¿Tendrá todo esto algo que ver que la insalubridad del medio urbano? Naah, no puede ser eso… Desde luego, me obligo a pensar que 32 años son insuficientes. Calculo que en quince, veinte o cincuenta años más, mi cuerpo responderá perfectamente a las condiciones de movilidad impuestas por el régimen de producción bajo el que vivo. Es una cuestión de adaptación al medio. Aunque sea medio segundo antes de morir, me adaptaré. Seguro.
¿Y ustedes?

22.2.07

LEM#3 -- ¡Viva la Escuela Moderna!

Atención patios: está disponible en PDF el nuevo número –el 3, aunque es el cuarto, pues hubo #0- de La Escuela Moderna. Descárguenselo e imprímanlo. Es una orden. De verdad vale la pena gastar toner para tan maravilloso artefacto hecho de pop y revolución a partes iguales.

Escribe un montón de gente, por primera vez hay humor explícito –unos increíbles chistes de Roger, qué talentazo-, también hay un tremebundo artículo sobre Kurt Vonnegut, otro sobre vinilofilia... una semblanza sobre el Dinero redactada por un inútil gafotas que escribe en lapatat.. ¡un momento!

Aunque, por encima de todo, yo me abrazo a la declaración/manifiesto de Kiko que sirve de introducción: es un buen Compendio General de Creencias. Y puede hacerse extensivo a quien les escribe. Aunque sea reacio a decir creo en esto y en aquello, define bastante bien lo que este pequeño núcleo autónomo barcelonés tiene en la cabeza. Sin embargo, a mí que me tachen del dandysmo, pero no por convicción sino por imposibilidad... pues la mona, aunque se vista de seda... No será que no lo intento...

Y no saben ustedes lo enormemente feliz que me siento al ver qué bien calzan juntas todo ese montón de letras ( ¡algunas de ellas tecleadas por mí!), fotos y dibujos… ¡y qué estupendo fanzine componen!… y ¡cof!¡cof! qué interesante todo lo que allí puede leerse frente a la anodina realidad que nos venden quienes nos administran la muerte en vida.

La Escuela Moderna está en guerra contra el aburrimiento y la desidia. Es un grito de pasión. Es la demostración empírica de que hay animales que no se conforman, que no se amoldan. Diríase que algunos gatos y nosotros. Es como exclamar con el dedo levantado “nos habéis metido en escuelas, nos habéis dado trabajo, nos habéis intentado extirpar el gusto por la creación y aún así, nosotros hemos hecho esto: somos vuestro fracaso”.

Un éxito, en definitiva. Y espero que dure. Que dure mucho. ¡Viva la Escuela Moderna!

21.2.07

La puerta del Infierno...

... Marinador, Ciudad de Vacaciones.

Entrada de hoy en el Blog de Ladinamo:

Aprendiendo de Las Vegas

Como no podía ser menos el nuevo complejo incluirá los preceptivos tres campos de golf, diseñados por los superprofesionales mercenarios Sergio García y Greg Norman. Pero, como ya se imaginarán, a estas alturas del Delirio Urbanístico Generalizado (DUG) lo de los campos de golf es casi lo de menos… Gracias a Anne Igartiburu, portavoz oficiosa del emporio y conocida presentadora del concurso Mira quién saca tajada de la destrucción del territorio, nos hemos enterado de que entre las insensatas novedades que propone el demencial holding castellonense se incluyen los siguientes servicios de interés general: 1) Una serie de románticos canales para pasear en góndola. 2) Un balneario científico de agua marina (signifique esto lo que signifique). 3) Un arrecife coralino con más de 12.000 peces tropicales. 4) Reproducciones de la Torre Eiffel, el Arco de Triunfo y los Jardines de Versalles, 5) Dos kilómetros de magníficas playas caribeñas (repetimos: caribeñas). 6) Y por último, aunque no por ello menos desquiciado, la mayor pista de esquí artificial del mundo.

Entre unas cosas y otras, los requerimientos de agua de Marina d’Or Golf representarían una quinta parte del trasvase del Ebro, según Ecologistas en Acción. (Nota: para que este tipo de nimias estadísticas no impidan el pleno disfrute de las nuevas atracciones, imaginamos que Marina d’Or proporcionará, a quien no lo lleve incorporado de serie, el mismo kit de aislamiento sensorial que llevan los “turistas” de Guantánamo para que el mundo exterior y sus engorrosos límites no impidan al visitante disfrutar de su vertiginoso descenso en trineo).

(...)

¡Es la Guerra!

Antes de que el plasma fuese obligatorio, todo Bar tenía colocado sobre la puerta de entrada un televisor con un tremendazo tubo de rayos azules (o rayos católicos). “Para optimizar espacio”, te contaba el dueño si estaba mínimamente cultivado. El Bar en el que yo me encontraba aquél día no era ninguna excepción. Hace cosa de cuatro años de aquello, y un zopenco gringo declaraba la guerra a Irak sobre la puerta del Bar Ferrer. Más que nada, para que no se notase que era una agresión. “Nos hemos peleao”, le cuenta al dire el abusón que tiene agarrado por el cuello al canijo.

Bajo los rayos católicos, un borracho exclamó: “yo en este planeta ya paso de estar…”.

No ha pasado mucho tiempo pero sí ha cambiado un poco el nivel de hartazgo. Ha aumentado escandalosamente, se diría. Ahora todos nos sentimos un poquito como El Borracho que Oyó Declarar la Guerra a Irak. A diario. Con el agravante de que ahora no solo indigna cosa mala que se envíen ejércitos a mesopotamia. Mi generación ha comprobado en este poquito tiempo -4 años, insisto- que va a vivir casi toda su vida como una rata asalariada, que no va a poder acceder a una choza como la de sus padres, que va a ver criar sus hijos por canguros ecuatorianas, que no va a poder escaparse al campo porque todo estará recalificado y edificado, que no va a poder regresar al pueblo porque el área metropolitana de la urbe más próxima lo habrá convertido en periferia degradada, que no es capaz de mantener la atención en un libro porque tienen el aparato cognitivo hipersaturado de bazofia espectacular y, finalmente, que su descendencia no alcanzará la vejez si debe vivir veranos a 60º e inviernos a 30º.
El problema no es ya sólo que un zopenco invada Irak (que también, no le quito hierro). Tampoco que un locutor estrafalario evoque la guerra civil y diga que es culpa del PSOE –cuya patética actuación tampoco es como para hacerle desfilar con el pecho alzado-. No hay porqué preocuparse por los asaltos a mansiones de empresarios. Ni por el mísero salario de las Fuerzas de Represión del Estado. No prestaría demasiada atención a la subida de dos puntos en el endeudamiento de Las Familias (para qué otra cosa están las familias sino para comerse solidariamente todas las mierdas que les lanza el mundo de La Empresa). El problema, ahora sí, es un problema que no se soluciona con recetas biográficas (un líder, una buena gestión…) ni con una nueva leyecita contra el construir más de la cuenta (¡no se vale recalificar macetas!) o a favor de alquilar un 10% más. Tampoco se salva la situación si se refuerza la línea de cercanías (¿para qué? Para ir a Trabajar mejor… ¿qué pensarían de un grupo de Presos revindicando mejores Lecheras en su traslado a la cárcel?) ni si SEAT se lo repiensa y no despide a esos cinco mil de allí (si no es hoy será mañana, pues la competición entre legislaciones y salarios se juega internacionalmente, y fuera del alcance de cualquier Estado benefactor). La cosa está como para exclamar a la manera del Borracho que Oyó Declarar la Guerra a Irak: "Yo en este planeta ya paso de estar…". El replanteamiento, como se ve, o es filosófico, o es total, o no es.

20.2.07

Entrevista a William J. R. Curtis

A continuación hago un crtl+c/crtl+v de una interesante entrevista que he pescado en la web sobre la destrucción de Ciudad Escaparate. Creo que algunas preguntas y respuestas son ingénuas (¿Rebelión civil frente a Diagonal Mar? ¡Pero si son sólo dos pancartas!), pero que en general, cuando los reformistas abandonan la contemporización y se tornan así de tajantes, es porque los radicales teníamos mucha más razón de la que nos pensábamos... Bien, ahí va:

"Barcelona ha entrado en la decadencia"
NÚRIA NAVARRO

William J. R. Curtis es una especie de Harold Bloom de la arquitectura. Su libro Arquitectura moderna desde 1900 (Phaidon) es la biblia que debe consultar todo interesado en los edificios. El inglés, que visitó por primera vez Barcelona a finales de los años 60 --vino a ver torear al Cordobés y acabó enamorado de la catedral--, tiene una visión de la ciudad que no es como para que saquemos pecho.

--¿Cómo se llega a ser el que más sabe de arquitectura?
--Eso lo dice usted.

--Y otros cuantos.
--Mi padre era ingeniero de materiales. A los 3 años ya me fascinaba mirar los diseños y las fotos de construcción sobre su mesa. Vivíamos en Kent y recuerdo quedar deslumbrado ante la cripta de Canterbury. Luego descubrí a Le Corbusier... Siempre he tenido un sentido muy personal de la arquitectura. ¡La vivo con todo mi organismo!

--¿Qué edificio hay que destruir por el bien de la humanidad?
--Ja, ja. Lo que me enoja es la obsesión por los rascacielos mediocres, esas imágenes de marca que se construyen en todas partes.

--¿Se cargaría el Swiss Re, de Foster, conocido como El Pepinillo?
--¡Lo detesto! Es un gadget. Un gesto tecnocrático trazado en un ordenador. Como otros edificios, sirve al poder del dinero. Es la plutocracia que se explica a través de la verticalidad.

--¿Tampoco acepta la torre Agbar?
--No.

--Es una seña de identidad.
--¿La identidad de Barcelona se explica por la torre Agbar? ¡Por favor...! Se explica por su gente, su mar, su clima, la Rambla, la catedral.

--Jean Nouvel dice que dialoga con las torres de la Sagrada Família.
--¡Los arquitectos son grandes vendedores! Y llega un momento en que hay que hablar de valores. El valor de una torre de oficinas como la Agbar no tiene el mismo significado que el proyecto de una catedral como la Sagrada Família. La cuestión siempre es la misma: lo público y lo privado. Estamos en un momento en que lo privado quiere dominar la ciudad. Y encima te sueltan: "Pero si lo hago por vuestra identidad...".

--Señale algo que se haya hecho bien, caramba.
--Admiro el jardín botánico de Carles Ferrater, en Montjuïc, y la Vila Olímpica, que es un conjunto que aporta una cierta reflexión sobre el frente marítimo. Pero el Fòrum...

--¿Qué pasa con él?
--El problema del Fòrum es que no tiene un fundamento cultural, no hay contenido. Es una ficción publicitaria. Había muchas maneras de hacer llegar la Diagonal al mar. ¿Por qué no hacer algo más simple? Eligieron el chachachá... El Fòrum es un retrato de nuestra época. En arquitectura hay mucho cinismo, mezclado con desprecio por el humanismo. Hay que tomar una gran distancia con respecto al presente.

--No sé si le sigo.
--La arquitectura se hace para mejorar la vida de la gente. Y hay que reflexionar sobre la calidad de los espacios, su utilidad, pero también sobre los asuntos del clima y de la naturaleza. Y los rascacielos pueden ser sensibles a esto, ¿eh?

--O sea, no es contrario a ellos.
--Soy contrario a esas dos torres de la Vila Olímpica, por ejemplo, que son dos cajas banales. ¡Desperdiciar ese espacio entre el mar y la montaña!

--Nos va a hundir, la verdad.
--Los años 80 fueron una gran época para Barcelona. Hubo una gran reflexión sobre el espacio público, la vivienda y la estructuración de la ciudad, y surgieron proyectos de calidad, como el Velódromo de Horta.

--¡Menos mal!
--Pero en los años 90 todo el mundo dio un paso hacia la sociedad del espectáculo. Antes era la construcción y ahora, la imagen. ¡Y el riesgo es la gran mentira! Estamos en los espacios de la ilusión, donde todo el mundo quiere llamar la atención al consumo. Por eso se hacen edificios tortellini, edificios juguete sexual...

--¿Qué propone? ¿La rebelión civil?
--Ja, ja. Eso ya pasa. En Diagonal Mar he visto carteles que dicen "No a los bloques". Protestan contra la colonización del frente marítimo. La construcción se ha convertido en una especie de paquete de inversión internacional. Una irresponsabilidad.

--¿Es ese el pecado capital?
--¡El pecado es inventar guerras innecesarias! Pero, en arquitectura, con el ordenador puedes dibujar lo que sea. Hoy lo mejor se hace fuera de Barcelona. Aranda, Pigem y Vilalta proponen cosas inteligentes y sensibles al paisaje, desde Olot. Pero Barcelona ha entrado en la decadencia.

--Deprimente, señor Curtis.
--Madrid sufre el mismo mal, si le consuela... Con eso de los concursos, en España siempre salen los mismos nombres. Los que concursan, una semana después están en un jurado... ¿Monopolio? El star system es una forma de controlar el mercado. ¡España construía muy bien antes de que todos estos desembarcaran!

16.2.07

Hay vida ahí afuera

Estooooo.
Verán que no me prodigo demasiado estas últimas semanas. No pasa nada. Es fácil hartarse de uno mismo. Estar todo el día conmigo me agota. Como también agobia tener esta incontenible propensión a criticarlo todo. Gracias al cielo, sé que esto son periodos, crisis cíclicas, un poco como los procesos de acumulación. Pronto volveré a quejarme con la asiduidad que me es propia. De todos modos, la inactividad bloguera contrasta con la actividad externa. No perdamos de vista que las cosas pasan realmente afuera del cibermundo. Todo esto de la güeb es cartón piedra.
Por ejemplo, en breve regresará el fanzine hc/punk Absolut –en formato digital- y podrán leer allí una columna de quien les escribe, junto con algunas reseñas de artefactos musicales estupendos. Informaré sobre su lanzamiento y, obviamente, incluiré el link en la sección de la izquierda. De momento, Absolut es un htm amenazante.
Otro ejemplo: esta noche se celebra el fiestorro de presentación del nº 3 de La Escuela Moderna. En él se incluye un sesudo informe redactado por quien les escribe sobre El Dinero y sus misteriosas Artes. Hay artículos sobre Kurt Vonnegut, vinilofilia y ejercicios éspecíficos de infraliteratura antiintelectual sobre anglosajones que gritan yeah! Durante la fiesta, tengo pensado bailar a lo groucho (ver arriba) el “Sunny Places” de Snuff que el menor de los Amat me ha prometido. ¡These streets are never gonna loook the seeeeeeim!... Si no pincha ese tema, probablemente lloraré antes de seguir emborrachándome hasta terminar como un despojo, entre cánticos de alegría y glosas a la abistad ederna… que de vedad que te quiedo, tío, edes cobo un herbado pada mí… ¡hics!
Al fin, tercera prueba de vida allá afuera, les advierto que intentaré negociar con los muchachos de Croatan la disponibilidad de la entrevista que me realizaron. A ver si se puede youtubear para que todos la veamos. De momento, se ha emitido en BTV sin que haya venido la policía a buscarme. Lo cual es una señal de pluralidad democrática y tal y cual… Habida cuenta de los improperios que solté contra los jerifaltes de esta ciudad.
Y antes de despedirme, les confesaré que todo esto de Eto’o me ha parecido un escándalo muy grande, y que ha llegado a afectarme personalmente, incluso. Tengo la sospecha que, cuando dijo aquello de “puque hay agunos que sí son mu mala persona” se refería a mí… No sé. Alguna vez he pensado en quemar automóviles y eliminar a estadistas…
Apa, a reveure.

13.2.07

Pánicus Inmediatus

Confieso que -a mi pesar- conozco bastante bien los intríngulis del derecho penal y del funcionamiento de la justicia de esta misma jurisdicción. A partir de este discernimiento, me resulta bastante sencillo detectar a simple vista cuándo se realiza una campaña de agitación social, cuándo se acude la repetición mediática y organizada de uno cualquiera de los pánicos morales que nuestra ultrarreaccionaria sociedad padece. Siempre para securizarla y hacerla más gobernable.

Recuerdo con una sonrisa agria el subtítulo de uno de aquellos grandes repasos a la actualidad bizarra que realizan a menudo los de Mondo Brutto: “España tiene miedo”. Ese es el tema. España, en su actual y despreciable edificación burguesa, hecha de privilegios viles y desigualdad social, con todas y cada una de sus autonomías autogobernadas, es una cobarde rata asustadiza.

Basta con que dos periódicos hagan alusión a los robos con escala para que se incremente notablemente la sensación de pánico. No obstante, si uno se fija bien en los lugares asaltados que aparecen por televisión, son unas chozas envidiables a las que ni ustedes ni yo tenemos acceso (mis disculpas a los ricos de segunda generación que puedan leer esto: sé perfectamente que ustedes no tienen la culpa de nada). Así pues, y con nuestro desprendido desparpajo “de clase”, recemos: no tememos nada.

Después de ver esas noticias, lo único que constato es que el riesgo a que entren en mi fotofóbico pisito y se lleven mis vinilos o secuestren al escurridizo Ernesto es tirando a escaso. Y no sólo porque mi gato es rápido como una mala cosa (tendrían que verlo: ¡una centella!) sino porque el rédito del mercado de segunda mano de vinilo no justifica para nada un robo con fuerza.

Imaginen la comparecencia: "entiéndalo, señor Juez, el In On The killtaker de Fugazi en vinilo transparente, ¡¡¡el Happy Accidents de los Doughboys!!!", ¡un "Anodyne" de Uncle Tupelo!...

En resumen, y ya me centro: según el cómputo del Misnisterio de Justicia que parte de los fiables registros de las oficinas judiciales, los delitos de este tipo no sólo no han aumentado sino que se han reducido en el Estado (poco, un 0,2%, pero menguando, que es de lo que se trata) .

Y ahora alguien debería realizar una serie de cuestiones a los irresponsables agitadores de los media. En cualquier caso, y para lo que pueda servir, yo mismo me arranco: ¿Cómo desmentimos el sentimiento racial antikosovar y antirumano? ¿Cómo nos enfrentamos a los homenets de seny que piden más mossos d’esquadra porque su casa está rodeada de seres extraños venidos del Este? ¿Cómo se le explica a un jedi pequeñoburgués de Manresa que no puede asesinar a un Kosovar porque ha detectado una terrible alteración en la Fuerza?

¿Cómo piensan corregir toda esta realidad que han fabricado?

12.2.07

Sobre el pacifismo castrense...

Javier Ortiz nos explica La Formidable Historia del Teniente Watada. Parece que es un aislado artículo de periodismo puro entre sus diarias columnas de opinión.

Léanlo primero, por favor.

Aparentemente, es una historia de rebeldía que deberíamos admirar. Sin embargo, crujen unos cuantos contrafuertes. Primero de todo: extrañas convicciones las que llevan a una persona a secundar la intervención en Afganistan y reprobar la intervención en Irak. Las consideraciones y cláusulas que Watada pueda encontrar contra una guerra y a favor de la otra sólo pueden proceder de una persona que cree a pies juntillas la realidad que le han endilgado.

Watada defiende su derecho a desobedecer órdenes injustas (invocando Nuremberg y su fallo contra la “obediencia debida”) mientras considera que una disposición de las Naciones Unidas emana directamente de Dios reencarnado. Según parece, no ha lugar a considerar su injusticia y posterior desobediencia. ¡Será que la ONU no ha avalado barbaridades!... comenzando por la existencia del Estado de Israel, el trazado de las fonteras africanas o la anterior agresión a Irak.

De este modo, y a tenor del doble juicio del Sr. Watada, no veo que razones éticas puede encontrar el soldadito para ofrecerse a invadir Afganistán y rechazar de forma simultánea la agresión iraquí. Su gobierno mintió de la misma forma para invadir Afganistán. Buscó los favores de otros países socios en el oleoducto y votó en la enésima pantomima de la ONU. Y ahora, visto el auge de la producción de opio tras la invasión, debemos suponer con poco margen de error que EEUU vuelve a financiar amplias operaciones encubiertas...

Hace falta la inocencia de una criatura de teta para tragarse semejante cuento, sobretodo cuando se intenta pasar por un hombre documentado y de ascendencia pacifista. Al parecer, según leemos los razonamientos de su rebeldía, Watada no pudo sospechar que el Estado responsable de las matanzas de Filipinas, Camboya, Panamá, Granada, Guatemala e Hiroshima -entre otras- pudiese intentar enviarle a un nuevo acto de agresión. Su adhesión al ejército fue un acto puro de fe patriótica. Jum, jum. Cof, cof.

Las guerras “justas” y la madre que las parió a todas: la mentira.

Por otro lado, puestos a aprovechar el ritmillo de la diatriba: inocencia también la del Sr. Ortiz al buscar héroes y rebeldes pacifistas en el ejército. ¡Vamos hombre! Como si no supiésemos ya la cabronada que suponen los ejércitos para todos. Antes existían para protegernos de una “invasión extranjera”, hoy trabajan como una Oenegé. Soldados sin Fronteras. Precioso todo. Eso sí: pistola en el cinto, paso corto y mala leche. Y al que se queje, ostias.

Y entretanto, llueven breves de Reuters: veinte muertitos por aquí, catorce colaterales espachurrados por allí, una escuelita afgana arrasada erróneamente… Bum, bum, bum: explosioncillas en la periferia. Precioso, precioso.

Siempre –busquen el periodo histórico que prefieran- hay una excusa “ética” para calzarse un arma y hacer lo que todo ejército hace: matar. Honestamente, ando un poco quemado de reverencias a sacerdotes, militares y otros integrantes de los aparatos de dominación. Resulta “curioso” observar como las instituciones que nos han doblegado durante siglos administran en su seno un cierto grado de oposición interna, algo así como un elemento folclórico de legitimación democrática.

En resumen: que me importa bien poco que condenen a Watada.
Haberse hecho pastelero, controlador aéreo, modista, o guía de alta montaña…

6.2.07

Segundas Rebajas y Ecofascismo

... dos especulaciones sobre idiocia global...

1. Los mejores historiadores acostumbran a ser llegados del exterior, hecho que les permite mantener distancia, claridad y templanza. No tienen familiares asesinados por un bando ni se les han transmitido las cerriles idioteces ideológicas autóctonas (si acaso otras: las propias de su tierra). Si uno llega a un lugar con un puro espíritu entomológico y comprueba como dos tribus de atávica enemistad se lanzan pedradas, cuando no colocan artefactos explosivos o torturan, lo escribe sin más en su cuaderno de campo. Y de ahí al público lector. Lo mismo sucede con el periodismo en sus actuales condiciones. Sobre el Estado Español, por la politización y parcialidad de los escribientes patrios, sólo se pueden leer artículos interesantes en periódicos extranjeros y redactados por periodistas foráneos. Aquí no se habla de los verdaderos problemas que nos afectan. No se ofrecen noticias sobre hechos tan aberrantes como la tortura, los montajes policiales, la especulación salvaje, la devastación del litoral, la depredación de recursos hídricos y demás asuntos decididamente contrarios a los intereses del Estado y el Capital. Así, resultan ser The Guardian o el Herald –o en el caso de De Juana, el Times- quienes desatan las alarmas que se siguen tímidamente y no muy lejos, por orden del jefe de redacción. En el resto de casos, las hipotecas y su autocensura derivada fabrican silencios muy efectivos. En el Estado Español, antes que una entrevista con un preso político en huelga de hambre (recuerden que el hombre ya cumplió condena por sus crímenes), es preferible informar sobre la llegada de Las Segundas Rebajas. Nadie sospechaba que volverían a producirse en Febrero. Ni que este año, según el representante de la Asociación de Comercios de Castilla del Norte, se vendería un 8% más. ¡Qué previsiones tan esperanzadoras! Ah, y en España no se tortura. Eso se lo han inventado Amnistía Internacional, The Guardian y Liberation.

2. Un argumento comienza a mosquearme. De un tiempo a esta parte, capto una reacción airada hacia las llamadas a la contención energética y de consumo. Las clases medias y bajas reaccionan a la superexplotación de las altas volcando hacia arriba su responsabilidad (menor, mucho menor, de acuerdo… pero igualmente compartida) y denuncian el advenimiento del “ecofascismo”: que se supone sería una grave serie de medidas malignas de contención que se impondrían, llegado el caso, únicamente a los desfavorecidos. No hace falta que nadie me convenza que, cuando lleguen las sequías serias y las jodiendas medioambientales severas, los primeros en padecer restricciones serán los de abajo… pero de ahí a no hacer ABSOLUTAMENTE NADA, y seguir inmersos en el eterno consumo de inutilidades derivadas de nuestro actual sistema de sobreproducción, va un trecho. No vale declararse imbécil y señalar hacia arriba. Los argumentos “de clase” no sirven para esquivar responsabilidades sino para atribuirlas en su justa proporción. El día que lleguen las medidas “ecofascistas” ¡no las creamos innecesarias! secundémoslas con sabotajes y apropiaciones: que no quede ni un campos de golf, ni un parterre con césped, ni una sola de esas fábricas que emplean hectolitros y más hectolitros en refrigeración de maquinaria industrial o en mezclas químicas. El agua, para beber y para el campo. La energía, para no pasar frío. ¡Que intenten convencernos, aún nuestros compañeros de “clase”, que la renuncia al automóvil y a las vacaciones en una segunda vivienda tres semanas al año es Ecofascismo!… Como máximo, es un retroceso de cincuenta años. Pero como decía el pedante Valdano en sus televisivas clases de técnica balompédica: “retroceder no es deshonor”. No, no lo es. En nuestra actual situación, es la única salida que nos queda.

1.2.07

Lapatata contra el Clima Cambiático

¿Alguien puede explicarme para qué el apagón-de-cinco-minutos-contra-el-cambio-climático? ¿Es contra el Cambio Climático en sí, valiente cabrón, desarrollo conceptual cuya corporeidad y conciencia lo hace sensible a nuestras críticas y ataques? ¿Es una pataleta ecológica? ¿Es contra el Gobierno, o mejor, contra todos los Gobiernos que no hacen nada mientras nosotros nos dedicamos a conectar cada vez más aparatos a la red eléctrica y mientras sigue como axioma inmutable de progreso económico el Crecimiento que sólo puede conllevar más producción y, por tanto, más energía y más consumo de CO2? ¿Estamos exigiendo de los Gobiernos de los Estados que obren en consecuencia y repriman nuestra forma de vida y de organización social, ya que nosotros no estamos dispuestos a hacerlo voluntariamente (como atestigua el enroque teórico de cualquier ciudadanito entorno a la sostenibilidad de su modelo de vida)? ¿Qué se pretende conseguir con el apagón? ¿Qué se cuantifique el ahorro que significa un momentito de descanso, restándolo de la media de consumo diario? ¿Y quién lo cuantificará? ¿Las eléctricas? ¿Se podrán planificar entonces las restricciones de energía, según el modelo cubano? ¿No estarán los apagonistas entonces entre los más feroces adversarios de las restricciones a la libertad individual de consumir y devastar lo que a uno le de la gana según sus posibilidades económicas? ¿Y porqué de siete cincuenta y cinco a ocho de la tarde, y no de seis a seis y cinco, en horario laboral de casi todos? ¿Por qué no un ejercicio similar únicamente en el sector de la transformación industrial, para comprobar así la tremebunda incidencia de los procesos industriales y la irrelevancia de las bombillas y los televisores? Aquí tienen a un necio que no sabe para qué sirve todo esto, y que se lo toma como otra gran tontería global, como el Orgasmo Hippie Simultáneo contra la Guerra (verídico: lo propuso un gilipollas británico hace tres meses) o el Día sin Violencia en el Balonvolea (decretado por la Subdirección de Onomásticas Mundiales de la Organización General de las Naciones). Un planteamiento miserable, posibilista y corto de miras. Una poda superficial, que deja el seto intacto. Necesitamos herbicida, y no jardinería sostenible. Ahora mismo, voy a pasarme cinco minutos pensando en África, porque pobrecitos los negritos. Es más: voy a ponerme un lacito fucsia en la solapa. Este infantilismo me sulfura. Mejor abandono aquí el teclado, antes de arrancarme a insultos contra la idiocia global, no sea que se lean ustedes esto con el dedito ya sobre el conmutador, en contra del Cambio Climático, el muy hijodeputa… Se va a enterar a eso de las siete cincuenta y cinco. Y así los osos siberianos hibernarán de una maldita vez.