Siete notas de un lunes...
1. En este país, la política se hace con el escroto. La funda testicular es el eje y la medida de todo cuanto se debate. El congreso del los diputados esta lleno de individuos muy heterosexuales que lo llevan todo al terreno de la gallardía y el coraje. A que no te atreves a defender aquí el Plan Ibarretxe, maricón. Resulta una pesadez, francamente, esto de ver a señores talluditos con corbata aleteando en círculo y gritando kikirikí kikirirkí, vivalaunidaddeespaña, kikirikí. Para eso me voy a una gallera. Creo que, como ciudadanos demócratas, deberíamos ir al congreso a lanzarles maíz. Debord nos aplaudiría desde su tumba.
2. Ayer se votó en Irak. Ya tienen LA DEMOCRACIA. Es decir, a partir de ahora, las empresas pagarán a unos señores que se harán pasar por diputados y que mantendrán escrupulosamente un doble discurso: por un lado bla bla bla la soberanía blep blep blep la justicia social y tararí tarariro y, por otro lado, tú me pagas tanto y yo te meto el oleoducto hasta donde me pidas, mi querido Sam. Y cada cuatro años, o seis, qué más da, los ciudadanos decidirán el lobbie que más prefieran. El que sea de su color favorito.
3. Vi en la tele un repugnante anuncio de aceite de oliva que, amparándose en un refrán muy antiguo y bastante subnormal, decía más o menos -no recuerdo la rima exactamente- que el que tiene viñas y olivares, puede casar a sus hijas sin problema. Toma ya. Viva el patriarcado, viva el machismo, viva la propiedad privada y viva la sociedad caciquil andaluza de hace cincuenta años. En este mismo plan, yo propongo un anuncio de condones en que un grupo de amigos arroje a una prostituta a un arroyo. Y que después la voz en off diga bien seria: “o follamos todos o la puta al río... use Condones Puig”. El refrán por lo menos glosa la solidaridad, es igualmente antiguo y con solera y me parece bastante menos ofensivo que el del aceite de oliva.
4. Hace poco terminé “Más patriotas que nadie” de Michael Parenti (Ed. Hiru). Todo el libro es un razonamiento (brillante en su exposición) que intenta demostrar que los que se llaman patriotas defienden en realidad abstracciones amenazantes; en contraposición, demuestra que los que son tachados de antipatriotas, son en realidad quienes se preocupan por el pueblo que conforma el concepto “patria”. Disfruté con la lectura pero –llámenme ácrata, por favor- me pareció extraordinariamente decepcionante que un tipo como Parenti dedicase tanto tiempo y esfuerzo para concluir que en realidad los disidentes son más patriotas que los “oficialistas”. Qué obsesión la de algunos con el concepto “patria”. Mi patria es como la de Tomás Wong: tiene un metro cuadrado y viaja conmigo.
5. También terminé “Matadero Cinco”, de Kurt Vonnegut (Ed. Anagrama). En alguna respuesta a un post ya se comentó por encima el librito. Desde aquí quiero insistir en lo que dije: ese libro es una maravilla, es muy grande. Una obra en aparente desorden narrativo en la que los saltos espacio/tiempo están en realidad calculadísimos. Todo viene de alguna parte y (no necesariamente) va hacia otra. Es un librito extraño, absurdo, poético y, a la vez, el más antimilitarista de todos cuantos he leído. Las guerras son malas y tontas, los soldados son malos y tontos. Ese es el mensaje. ¿Pío-pío-pi?
6. Con esta nota termino las reseñas: recomendable también "Los comedores de tiza", de Oscar Aibar. Se lee sin esfuerzo y, además, retrata muy bien a todos los urbanitas estresados cuyas obsesiones derivan en transtornos nutricionales. Todo se cura con amor, cuenta el libro sin querer.
7. Esta semana vale la pena darse una vueltecita por la Escuela Moderna (link a la izquierda). Kiko Amat, A.K.A. as “The Unknown Music Recomender”, hace un breve repaso personal y coloca un escrito bastante majo sobre hippies y otras cosas semiculturales muy extrañas. Utiliza el adjetivo bizarro varias veces así que ¡fíjense!