la patata de la libertad

Blog de opinión crítica completamente anti-
Un congresista estadounidense, en el pináculo de la estupidez, propuso cambiar el nombre de las malignas patatas francesas ("french fries") por el de patatas de la libertad ("freedom fries")... ¿Alguien recuerda la ensaladilla nacional? Colabora con la patata: comenta o envía tus artículos a allstolen@hotmail.com En marcha desde 26/05/04

31.1.05

Siete notas de un lunes...

... en que no sucede prácticamente nada

1. En este país, la política se hace con el escroto. La funda testicular es el eje y la medida de todo cuanto se debate. El congreso del los diputados esta lleno de individuos muy heterosexuales que lo llevan todo al terreno de la gallardía y el coraje. A que no te atreves a defender aquí el Plan Ibarretxe, maricón. Resulta una pesadez, francamente, esto de ver a señores talluditos con corbata aleteando en círculo y gritando kikirikí kikirirkí, vivalaunidaddeespaña, kikirikí. Para eso me voy a una gallera. Creo que, como ciudadanos demócratas, deberíamos ir al congreso a lanzarles maíz. Debord nos aplaudiría desde su tumba.

2. Ayer se votó en Irak. Ya tienen LA DEMOCRACIA. Es decir, a partir de ahora, las empresas pagarán a unos señores que se harán pasar por diputados y que mantendrán escrupulosamente un doble discurso: por un lado bla bla bla la soberanía blep blep blep la justicia social y tararí tarariro y, por otro lado, tú me pagas tanto y yo te meto el oleoducto hasta donde me pidas, mi querido Sam. Y cada cuatro años, o seis, qué más da, los ciudadanos decidirán el lobbie que más prefieran. El que sea de su color favorito.

3. Vi en la tele un repugnante anuncio de aceite de oliva que, amparándose en un refrán muy antiguo y bastante subnormal, decía más o menos -no recuerdo la rima exactamente- que el que tiene viñas y olivares, puede casar a sus hijas sin problema. Toma ya. Viva el patriarcado, viva el machismo, viva la propiedad privada y viva la sociedad caciquil andaluza de hace cincuenta años. En este mismo plan, yo propongo un anuncio de condones en que un grupo de amigos arroje a una prostituta a un arroyo. Y que después la voz en off diga bien seria: “o follamos todos o la puta al río... use Condones Puig”. El refrán por lo menos glosa la solidaridad, es igualmente antiguo y con solera y me parece bastante menos ofensivo que el del aceite de oliva.

4. Hace poco terminé “Más patriotas que nadie” de Michael Parenti (Ed. Hiru). Todo el libro es un razonamiento (brillante en su exposición) que intenta demostrar que los que se llaman patriotas defienden en realidad abstracciones amenazantes; en contraposición, demuestra que los que son tachados de antipatriotas, son en realidad quienes se preocupan por el pueblo que conforma el concepto “patria”. Disfruté con la lectura pero –llámenme ácrata, por favor- me pareció extraordinariamente decepcionante que un tipo como Parenti dedicase tanto tiempo y esfuerzo para concluir que en realidad los disidentes son más patriotas que los “oficialistas”. Qué obsesión la de algunos con el concepto “patria”. Mi patria es como la de Tomás Wong: tiene un metro cuadrado y viaja conmigo.

5. También terminé “Matadero Cinco”, de Kurt Vonnegut (Ed. Anagrama). En alguna respuesta a un post ya se comentó por encima el librito. Desde aquí quiero insistir en lo que dije: ese libro es una maravilla, es muy grande. Una obra en aparente desorden narrativo en la que los saltos espacio/tiempo están en realidad calculadísimos. Todo viene de alguna parte y (no necesariamente) va hacia otra. Es un librito extraño, absurdo, poético y, a la vez, el más antimilitarista de todos cuantos he leído. Las guerras son malas y tontas, los soldados son malos y tontos. Ese es el mensaje. ¿Pío-pío-pi?

6. Con esta nota termino las reseñas: recomendable también "Los comedores de tiza", de Oscar Aibar. Se lee sin esfuerzo y, además, retrata muy bien a todos los urbanitas estresados cuyas obsesiones derivan en transtornos nutricionales. Todo se cura con amor, cuenta el libro sin querer.

7. Esta semana vale la pena darse una vueltecita por la Escuela Moderna (link a la izquierda). Kiko Amat, A.K.A. as “The Unknown Music Recomender”, hace un breve repaso personal y coloca un escrito bastante majo sobre hippies y otras cosas semiculturales muy extrañas. Utiliza el adjetivo bizarro varias veces así que ¡fíjense!

29.1.05

Juajuajua

Mucho mejor que los chistes en sí suelen ser sus planteamientos, por absurdos, por sorprendentes.
Esto es un erizo que se quiere depilar… Va un malagueño por el desierto del Sahara…
Se abre el telón y aparece un nabo, un leon y, a un lado, una boina… Un elefante que está hablando con una hormiga ¿no? Etcétera, etcétera…
La verdad es que el resto, lo que suele ser el aparato retórico y la historia, no tiene mucho interés, a menos que quien lo cuente se esté muriendo de la risa, en cuyo caso te ríes bastante de su risa y poco del chiste.
España, con sus conflictos nacionalistas y su corte madrileña, es un poco eso, un planteamiento de chiste. Se abre el telón y aparece el Rey de España… ¿No me digan que no es un señor planteamiento, absurdo y desternillante? Y miren este otro: En esto que el ministro de defensa se va a Venezuela a vender armas… Y más: llega un vasco a Madrid porque quiere ser independiente
…y en esto que aparece el Rey de España…
Y jua jua jua…
Y así todo el rato.

27.1.05

Mamíferos

Como hoy no tengo ganas de escribir nada porque no estoy ocurrente y me duele la cabeza, copiaré un gran (inmenso) poema del gran Jesús Lizano (su obra completa está disponible gratuitamente en www.lizania.info). Ahí va:
Mamíferos

Yo veo mamíferos.
Mamíferos con nombres extrañísimos.
Han olvidado que son mamíferos
y se creen obispos, fontaneros,
lecheros, diputados. ¿Diputados?
Yo veo mamíferos.
Policías, médicos, conserjes,
profesores, sastres, cantautores
¿cantautores?
Yo veo mamíferos...
Alcaldes, camareros, oficinistas, aparejadores
¡Aparejadores!
¡Cómo puede creerse aparejador un mamífero!
Miembros, sí, miembros, se creen miembros
del comité central, del colegio oficial de médicos...
académicos, reyes, coroneles.
Yo veo mamíferos.
Actrices, putas, asistentas, secretarias,
directoras, lesbianas, puericultoras...
La verdad, yo veo mamíferos.
Nadie ve mamíferos,
nadie, al parecer, recuerda que es mamífero.
¿Seré yo el último mamífero?
Demócratas, comunistas, ajedrecistas,
periodistas, soldados, campesinos.
Yo veo mamíferos.
Marqueses, ejecutivos, socios,
italianos, ingleses, catalanes.
¿Catalanes?
Yo veo mamíferos.
Cristianos, musulmanes, coptos,
inspectores, técnicos, benedictinos,
empresarios, cajeros, cosmonautas...
Yo veo mamíferos.

26.1.05

Cinco notas rojas


...un pequeño recorrido por el lado zurdo de la vida.

1. En el planeta tierra, al margen de la extinción de tres o cuatro especies animales cada día, suceden cosas no muy grandes, minúsculas pero trascendentes. Por ejemplo, un grupo de pop orgulloso de su clase obrera, en plan Dexy’s, Billy Bragg o Belle and Sebastian. Se llaman Garzón y su dirección http es desternillante: www.superjuez.com. Dentro -en la web, me refiero- se puede encontrar tres canciones como tres soles y (aguanten la respiración porque seguro que no están preparados), GRATIS. Como lo oyen. Creative Commons. Parece que poco a poco vamos comprendiendo que la cultura no se lleva bien con el dinero. Yo creo, y esta es una afirmación gratuita y perfectamente discutible, que para ser un buen artista, innovador, independiente, debes buscarte primero un trabajo (o tener una familia rica).

2. Heiz Steffan Dieterich, ese alemán-mexicano furibundo que lanza encendidas proclamas en cada escrito, suele tener razón. Miratúpordonde. Es un activista en el sentido estricto, es ACTIVO, quiere hacer, como Lenin. No se está por las ramas. Sabe quién es el enemigo y las formas de derrotarle. Lo que sucede es que en ocasiones uno no tiene el cuerpo para tanta soflama, pero en fin, que el hombre ha hecho un lúcido análisis sobre el Foro Social Mundial a celebrar de nuevo en Porto Alegre. Suscribo todo lo que hay en su nuevo escrito. En cuanto a lo literario, me quedo con esa frase que dice “los mandarines, flexibles como el bambú ante el monzón, se acomodarán a esa fuerza natural que se llama “Chávez”. No se rían, por favor, que es un tema serio.

3. Existe últimamente una confusión lingüística: hay quienes, llegados al borde del turbocapitalismo, donde las corporaciones ya no exprimen más la teta por culpa del Estado (los tributos, las legislaciones ambientales...), dan hábilmente toda la vuelta al espectro ideológico y entran por el lado opuesto, por la ideología libertaria. Recorren toda la circunferencia y se proclaman anarquistas, como el insípido Sánchez Dragó, ese ídolo televisivo reaccionario de gafitas ridículas. En el primer (y único número, ejem, ejem) de La Escuela Moderna podía leerse una entrevista a este sujeto en el que se proclamaba anarquista y a la vez exhortaba a votar al PP porque es el partido que desea un Estado más pequeño. Hay que ser cortito. Mi pancarta contra este señor podría leer: ¿de qué te sirve ser sabio si no tienes ni idea?
Ahora vamos a pontificar un poquito más: el hecho de que seas millonario y desees la desaparición del Estado para que no te cosan a impuestos no te hace anarquista. Más bien al contrario, te hace un sinvergüenza egoísta e irresponsable. Y no hay anarquista irresponsable, esa es una contradicción flagrante. La responsabilidad es la base para que un sistema libertario funcione. El anarquismo no consiste únicamente en desear la eliminación de los poderes públicos representativos sino que consiste en que cada individuo se represente a sí mismo con el mismo poder, un poder individual, una infinitesimal parte del poder colectivo al que actualmente se llama soberanía. Como podrá prever cualquiera con dos dedos de frente, sin un poder representativo delegado formado por representantes de las clases altas dictando leyes y decretos, nadie permitiría la acumulación de tanto dinero. La eliminación del estado, para los anarquistas, no es un objetivo, es un medio hacia la justicia y hacia la igualdad material entre semejantes. Ratifico pues, que un millonario que no quiere Estado, no es anarquista, es un listillo que intenta hacerse pasar por rebelde. Que no cuela, oigan...

4. Loquillo, Antonio Gala, Johan Cruyff, Buitragueño... son los artistas/deportistas/conformistas que ha creído el PSOE que nos convencerían para votar Sí a la Constitución Europea. Es definitivo: se creen que todos somos gilipollas. Ya no me cabe duda alguna.

5. En lapatata no vamos a hablar de la polémica sobre la agresión a Bono. En primer lugar, porque ese pollo presuntamente “socialista” es un palizas ultrapatriota que no sabe ni vocalizar. En segundo lugar porque aquí no nos escandaliza que los del PP se lien a hostias contra la antiespaña. Son unos fascistas, unos camisas azules de mierda, y hacen lo que les corresponde como fascistas que son. En tercer lugar, las Víctimas del Terrorismo son un grupo político más que en lugar de luchar por la paz y contra la violencia, pelean por una España íntegra, católica y patriota, en donde el sol no se ponga nunca y cosas por el estilo. Que han sufrido mucho, pues sí, y los toxicómanos también, y los que tienen cáncer, pero eso no les da derecho a imponer una determinada interpretación del código penal. Lo dicho, que no vamos a hablar del tema.

25.1.05

Occidentalismo

Existe un aspecto de la realidad política que sólo se aborda en universidades y "foros avanzados": las ideologías. Las combinaciones de ideas conforman morales, fabrican coartadas, sacrifican multitudes y, en ocasiones, cuando el sujeto es racional, salvan al hombre de la barbarie. En general el conocimiento popular acerca de las ideologías es tirando a escaso, y cuanto más dominante y más hegemónica es la ideología menos se sabe sobre ella. Ya saben que la ideología más perfecta es aquella capaz de borrar sus propias huellas. Dicho de otro modo: cuanto más imperceptibles, más efectivas.

Lapatata hace una pequeña aportación al respecto:
Seis apuntes sobre occidentalismo

Palabras que acaban en "-ad"



Normalmente se consideran desmayos, bajadas de tensión o como mucho lipotimias. Vahidos cuando son de menor intensidad. En mi caso no sé que son. Se habla en la calle de patatús, yuyu o jamacuco. En Venezuela, en cambio, “te da una vaina”. Aún peor. El caso es que a mí el consenso neoliberal me provoca unos síntomas parecidos. No llego a perder el sentido pero noto como un cosquilleo en la planta de los pies y pierdo el equilibrio. Gracias a mi juventud y agilidad (ríanse a gusto, vamos) nunca me caigo, pero con veinte años más, sé que la lectura de cualquier periódico dará con mis huesos en el suelo en una estrepitosa colisión, puedo predecirlo. Es jodido. En el futuro seré uno de esos viejos que entran en el autobús con una enorme tirita en la frente y la mirada perdida como de vergüenza, de reconocimiento. Tendré una de esas caras que grita ¡sí, me he caído! ¡¿qué pasa?!
Ahora mismo tengo problemas con determinadas palabras que esquematizan y plasman aquel consenso, vocablos que me causan mareos, dolores abdominales y punzadas en la úlcera estomacal. Curiosamente, todos acaban en “–ad”:

Libertad: libertad es (Benedetti dixit) “una palabra muy grande” que emplea gente muy pequeña. Gente tan pequeña que cuando dice esa palabra mira hacia otro lado y pone labios de ventrílocuo, para que los oyentes no se den cuenta de que ha dicho “libertad”. Cuando la prensa nacional, en sus editoriales, habla de “libertad, leo “tener dinero para ____” (rellenen la línea de puntos a su antojo). Y se me cuartea la piel de las manos de una forma extraña, como si estuviese afectada por una sequía. Y seguidamente me caigo hacia atrás como si un gigante hecho de aire me empujase con fuerza, como se desmayan los japoneses en los manga: y donde había personaje aparecen de repente sólo los zapatos. La onomatopeya es “plops”, y sí, yo hago plops.

Estabilidad: esta palabra hace que me sobrevengan unos accesos de tos horripilantes. Me asaltan de improvisto, y son bravucones, de los que fuerzan a un reposo. El caso es que cada vez que leo la palabra estabilidad, imagino una plataforma de cristal colgada del cielo que sostiene un nutrido grupo de banqueros con frac y sombreros de copa, fuman enormes puros, miran hacia abajo a través del cristal y comentan: “hostias, pues parece que la cosa está jodida ahí abajo, menos mal que tenemos LA ESTABILIDAD”. Y ya está, me pongo a toser, será por el humo de los habanos imaginarios. No sé. Los marxistas dicen que esta plataforma que yo imagino es una “superestructura”. Hay algunas palabras marxistas que causan una angustia acojonante ¿verdad?

Prosperidad: vaya una palabra, “prosperidad”, me enerva, significa algo así como “estar cada vez mejor”. Seguro que en la RAE se zumbaron para definirla. “Era una aldea próspera en donde los lugareños vivían felices dedicados a las más variadas tareas... ”. ¿Próspera aldea? Paparruchas. Esta evocación de un futuro mejor me parece una suerte de nostalgia a la inversa, un “confía en lo siguiente” porque el presente nunca satisface. Y nunca va a satisfacernos. Esta palabra me hace sentir como el niño que pide un dulce en la cola del supermercado. “Mañana, hijo, mañana”, contesta la mamá. Como es lógico, la impotencia que sobreviene crea una cadena de reacciones nerviosas que concluyen con un colapso neuronal, lo que provoca un grave decaimiento de mi estado de ánimo seguido de un –como apuntaba en la introducción- yuyu o jamacuco. Fuiit, y se me nubla la vista, oigan.

Gobernabilidad: de entre los anglicismos más irritantes, si duda, destaca este. Y todo para poder indicar eufemísticamente que donde la realidad es un puto caos, no hay “gobernabilidad”. En áfrica, dice el consultor del Banco Mundial, no hay gobernabilidad. Pero hombre de Dios... ¡¡¡Cómo va haber gobernabilidad si hay más armas que libros!!! ¡¡¡Como va a haber gobernabilidad si no hay agua!!! ¡¡¡Como va a haber gobernabilidad si está lleno de mercenarios belgas, holandeses, franceses y sudafricanos jodiendo la marrana!!! Total, que cuando leo “gobernabilidad”, imagino a un individuo a quien le han robado el motor, el chasis y las ruedas; entre risas, le han dejado agarrado al volante, y como humillación final, occidente le indica con una paternal amabilidad: lo que te hace falta es “gobernabilidad”, gira el volante a la derecha y ya verás. Y de nuevo, aquí me da una vaina, siento que me falta el aliento, se me queda la sangre en el cogote, y no puedo respirar. Anf, anf.

24.1.05

Al Qaeda y lo que significa ser incrédulo

Títulos desechados (por risibles o por demasiado evidentes):
Tú mismo con tu Mecanismo
Constato a la inversa


Constato a la inversa. Tengo esa costumbre. Lo cierto es que funciono al revés: cuando un insurgente, un rebelde, un loco, un escritor de ciencia ficción como Kilgore Trout o cualquier otro individuo refractario urbano o rural suelta una parrafada amenazante para la humanidad, le creo a pies juntillas. Pero si eso mismo lo pronuncia un político con una corbata gigante y un nudo Wilson, sé que hay un objetivo económico que motiva, conduce y dirige sus palabras y por lo tanto, no me creo nada. Lo políticos están adquiriendo el hábito de contar mentiras y forzar luego la realidad para que encaje en sus falacias. La época en que los políticos interpretaban la realidad y actuaban en consecuencia ha pasado a la historia. Ahora se expresan por medio de planes de acción. Funciona así: Washington (la CIA) paga a Huntington para que escriba un libro, este afirma ufano. “Creo que habrá un choque de civilizaciones”, y cataclás, cinco minutos después, su civilización (esto es, su jefe) arremete ostentosamente contra algún adversario que, de pronto, se sabe civilización opuesta. Con los media, tres cuartos de lo mismo. Cuanto más se parezca a un fanzine, más credibilidad le doy. Si no hay ánimo de lucro, todo es más plausible. Es una máxima que falla poco tirando a nada.
Y todo es por culpa del Mecanismo. Sí, el Mecanismo de Protección Mental de Ciudadanos Ingenuos. Este mecanismo se autogenera de forma involuntaria, es un cultivo espontáneo que permite mantener a buena parte de la población impermeable a las mentiras oficiales y con una profunda confianza en abstracciones imbéciles como "estabilidad" y "prosperidad". Funciona así: ante la posibilidad de la desintegración de la realidad tal y como se conoce, el Mecanismo forma la convicción absoluta de que no nos pueden mentir “tanto”. El Mecanismo desecha lo excesivo por inabarcable; y por pereza también, hay que reconocerlo. De esto resulta que la mayor parte de la población no esté dispuesta a creer las grandes evidencias, las que resulten excesivas: que Al Qaeda no existe, por ejemplo, o que la policía nacional es una fuerza de represión del estado capaz de “anestesiar” a porrazos por igual a jóvenes radicales y a viejecitas que solicitan un aumento de pensión; que las armas que matan a “pobrecitos negritos” en África se fabrican en Móstoles y en Barakaldo; que desde finales del siglo XIX, EEUU es un imperio ultraviolento de chiflados ultranacionalistas puritanos irracionales; que la historia no acontece sino que se concibe como proyecto occidental –las guerras se inician como ecuaciones en un despacho de Langley, Virginia-; que el capitalismo consiste más o menos en el sacrificio ciego y continuado de seres humanos concebidos como ganado en la periferia de occidente... etc, etc... pero regresemos al primer ejemplo: Al Qaeda no existe. No pondría las manos en el fuego porque no soy tan temerario, pero estoy convencido en un 90%. ¿Acaso no resulta evidente? Cada vez que EEUU necesita un enemigo aparece un video encontrado con un barbudo anormal diciendo gilipolleces. Cuando necesitaron arrasar Faluya a modo de ejemplo, como un Dresde babilónico, inventaron que Al Zarqawi estaba allí. Ahora hay elecciones y el enemigo se ha trasladado, Al Zarqawi está en Bagdad y ha anunciado que desea que “fracase la democracia”. Toma ya, como si a alguien le importase medio bledo la democracia.
Lo dicho, las mentiras demasiado grandes y demasiado evidentes se camuflan por su propia envergadura, por la dimensión del engaño.

21.1.05

Dos salmones

Hace poco discutía sobre la sal de la vida, qué la hace más llevadera, qué me gusta observar de la realidad. Se me reprocharon muchos extremos, algunos con razón (¿o todos?)... pero qué quieren que le haga si a mí me gustan los salmones, los que remontan el río contracorriente para morir en una montaña. Los que queman su grasa sorteando desniveles y evitan las palmadas del oso.
Los que nadan en el mar son peces que no me interesan.
Hoy hago mención honorífica a dos salmones: Javier Ortiz y Emir Kusturika. Del primero conviene que lean el apunte La actualidad asimétrica. Del segundo, lapatata tiene el honor de reproducir -sin permiso, lo lamentamos- una entrevista publicada en La Contra de La Vanguardia de ayer, remitida muy amablemente por Raúl, amigo y atento observador de la realidad circundante:

EMIR KUSTURICA, MÚSICO, CINEASTA: ´GATO NEGRO; GATO BLANCO´...
"Las guerras y las ONG las pagan los mismos"

Tengo 50 años. Nací en Sarajevo, ciudad aprisionada entre montañas a través de la que he corrido toda mi vida. Estoy casado y tengo dos hijos: Stribor y Dunja. Estreno La vida es un milagro, que retrata a un carcelero serbio que se enamora en plena guerra de su prisionera musulmana. Actúo con mi No Smoking Orchestra por toda España...

LLUÍS AMIGUET - 20/01/2005


-¿Por qué se batió usted en duelo?

-Reté a duelo al líder radical serbio Volislav Seselj en 1993, porque pidió que los croatas fueran expulsados del Parlamento. Esa expulsión era un terrible error que anticipaba la guerra. Me indigné y quise darle una lección y que pidiera perdón.

-¿Es usted capaz de matar a alguien?

-Nadie sabe qué tiene debajo de la piel, pero tampoco me dio oportunidad de descubrirlo. Cuando la fecha del duelo se acercaba peligrosamente, Seselj declaró que no quería acabar con la vida de un artista.

-Después hubo mucha sangre en su país.

-Sí y Seselj ha acabado ante el Tribunal de La Haya, pero no creo que se lo merezca.

-¿Acaso Seselj no es un genocida?

-Los asesinos deben sentarse ante los tribunales, pero todos. Lo contrario es injusto. Y lo cierto es que las cifras de víctimas no dan la razón a quienes acusaban de genocidio sólo a los serbios. Se hablaba de 500.000 víctimas y ahora resulta que son 100.000 de las cuales al menos 35.000 eran serbios.

-También fue usted un futbolista casi profesional que prefirió, al fin, el cine.

-Hay mucho cretino intelectual que desprecia a los futbolistas, pero no hay ningún gran jugador estúpido: el buen fútbol es pura geometría, sofisticada empatía y compleja capacidad de anticipación y abstracción...

-Pero no todo el fútbol es bueno.

-...Lo que sucede es que pocos futbolistas se cultivan intelectualmente, pero eso no significa que sean tontos. El fútbol me ha dado el sentido del espacio y del trabajo en equipo que es la base de mi cine.

-Usted era un jugador muy agresivo.

-Soy explosivo, no agresivo. Lo soy en la vida, en el sexo...¿Acaso el sexo no es una explosión de vida? y en el cine... ¿Acaso el cine no es mejor que la vida? Voy a por la pelota. No me quedo esperando que a alguien se le ocurra enviarme el balón para poder jugar.

-¿Y en la guerra?

-Luché mucho para que mi país no acabará bombardeado, pero los serbios no encajábamos en el nuevo orden capitalista y las guerras las financian los mismos que subvencionan las ONG. Las multinacionales pagan partidos y políticos para que las declaren.

-¿Para qué quieren a las ONG?

-Para lavar la sangre y las conciencias de los ciudadanos que votan a esos políticos que ordenan bombardeos. Las ONG recogen los heridos y son su coartada para ser políticamente correctos después de lanzar bombas sobre niños en nombre de la democracia.

-Lo que dice no es políticamente correcto.

-Ese políticamente correcto me recuerda adjetivos como revisionista,que se lanzaban en la más dura época estalinista.

-¿A qué se refiere?

-Nadie sabía qué era ser revisionista, y nadie sabe lo que es ser políticamente correcto,pero todo el mundo lo comprende. Sobre todo cuando te bombardean como bombardearon a mi pueblo: 5.000 víctimas inocentes para tratar de cazar a un Milosevic.

-Milosevic no era la madre Teresa...

-Es un genocida porque no tenía bomba atómica. Si la tuviera, hoy sería respetado estadista. A los que no tengan arsenal atómico los machacan hasta que no se atreven a ser.

-A ser qué.

-A ser algo por sí mismos. Esas multinacionales y quienes les sirven para implantar el capitalismo global acorralan a cualquier país que se atreva a tener una cultura propia, una identidad, un modo de organizarse diferente, una alternativa. No quieren que preguntes, ni que te atrevas a ser, sólo que compres lo que te venden y punto.

-¿Qué está pasando en Serbia ahora?

-Primero le explico lo que pasó: pagamos por ser serbios, ortodoxos, eslavos, cercanos a Rusia. Una de las grandes pesadillas de Oc-cidente y de Europa es una mayoría eslava demasiado poderosa y demasiado cercana. Así que, cada vez que Serbia y Rusia se aproximan demasiado, Occidente apuesta por Turquía. Hace dos siglos que nos pasa eso. Y ahora ha vuelto a suceder.

-¿Pero por qué no se mezclan ustedes unos con otros? ¿Tanto se odian?

-Mi padre era un serbio con nombre turco, Murad. Eran dos hermanos y uno continuó siendo ortodoxo, pero el otro hermano se convirtió al islam para sobrevivir bajo la ocupación turca. Así que uno permaneció ortodoxo y el otro hermano se convirtió al islam para ayudar a toda la familia. Ya ve, a la fuerza se puede imponer la homogeneidad.

-Pero, hombre, no es eso...

-En los Balcanes se bombardeó a todo aquel que se atrevió a plantear alguna pregunta antes de aceptar sin rechistar los planes que tenía Washington para nosotros.

-Por lo menos ahora no se matan.

-Ahora ese orden de las grandes corporaciones ha elegido a los serbios más ricos para implantar una plutocracia de políticos dóciles con Washington y amables con sus lugartenientes europeos. La cuestión es no entorpecer la implantación de esas multinacionales y la ampliación de sus mercados en el Este de Europa.

-Como quiera, pero paz, al cabo.

-Y si no te gusta el capitalismo global, ya no es que acabes en el Tribunal Penal Internacional de La Haya, acabarás en Guantánamo, porque aWashington La Haya le parece demasiado independiente.

-¿No espera usted nada bueno del futuro?

-Si fuera español, me alegraría de tener un presidente capaz de dar su palabra de retirar a las tropas españolas de Iraq y cumplirla, pero cuando eres serbio y miras alrededor, el futuro que te espera no es mejor que el de las repúblicas bananeras de Latinoamérica.

19.1.05

Conjugando espeluznar

1. Espeluznante. ¿Con qué otro adjetivo podría definirlo? Espeluzna, ergo es espeluznante.
Resulta que un menda, asesor de Jorgito II de Texas, le cuenta a un periodista que no puede confiarse en la realidad y en su análisis, que lo mejor es ir inventándola mientras se produce. Gary Leupp lo explica así:
Un alto ayudante de Bush declaró realmente a Ron Suskind del New York Times que funcionarios de la administración rechazan con desprecio como irrelevante lo que califican de “la comunidad basada en la realidad” – específicamente, a la gente que “cree que las soluciones emergen de su estudio pertinente de la realidad discernible”. “En realidad el mundo ya no funciona de esa manera”, declaró. “Ahora somos un imperio, y cuando actuamos, creamos nuestra propia realidad. Y mientras estás estudiando esa realidad – con pertinencia, como de costumbre – volveremos a actuar, creando otras nuevas realidades diferentes, que también puedes estudiar, y así las cosas se irán arreglando. Somos los protagonistas de la historia… y a ustedes, a todos ustedes, no les quedará más que estudiar lo que nosotros hacemos”.


2 Para ridiculizar la actual actitud del clero, qué mejor que proyectarla fuera de su contexto histórico. Si todos empleásemos el respeto como método de reacción, tal y como hacen los católicos militantes, el estado debería subvencionarnos a todos y legislar de acuerdo a nuestra ética. Por ejemplo, yo podría protestar: “soy anarquista, respétame”. Y con ello el estado debería interpretar que de legislación pro-empresarial nada, que este año el salario mínimo lo estableceremos los trabajadores en una asamblea interconfederal y que la educación debe contener una materia tal como “Principios Libertarios de Autoorganización”.

3. Si nos fijamos, no es tanto que la realidad copia a la ficción como que los personajes se escapan de las películas para hacer efectivo –de forma amplificada- lo que sólo pudieron hacer tras las cámaras. Es como si los personajes dejasen ficciones pendientes de materializar. Reagan, cual Rosa Púrpura del Cairo, se salió de la pantalla y, en lugar de disparar a indígenas americanos con pistolas de fogueo, montó tres contrarrevoluciones en Centroamérica. Scharzenegger ha abandonado los subfusiles de cuatro cañones (y cinto de munición pesada) para ejecutar de forma real. De alguna manera, intentan superar a sus personajes. Parece que en algún momento se hayan preguntado: ¿y si ahora lo hago de verdad? Glups. Recemos por que Chuck Norris no caiga en esta cuestión.

18.1.05

Rendíos, pardiez...


¡U os amariconaremos sin piedad¡

A estas alturas todo el mundo sabe que hace veinte años había tantísimos comunistas porque los rusos ponían unos polvos en el agua que desarrollaban la glándula de la justicia social, justo detrás del hipotálamo. Así que la gente bebía y bebía, ingenua, sin ser consciente de que los bolcheviques les estaban jodiendo la vida. Ahora el ejército de los EEUU ha desarrollado el proyecto bomba gay para convertir en homosexuales a los ejércitos enemigos. Dicen que para desmoralizarles. Hay que ser facha, tanto como para haber perdido el juicio. Porque en realidad les hacen un favor. Imaginen: todos esos hombres fuertes y peludos, sudorosos, que duermen en campamentos de lona, que se duchan juntos… ¡la felicidad con la que acudirían al campo de batalla!
¡Let me shoot you with my love gun, baby!

17.1.05

La Teoría del Chicharrón y la Contra

Esta navidad, en Venezuela, conocí a un imbécil. No era un imbécil cualquiera, era un imbécil ostentoso, espectacular, lo cual sumaba a su estupidez una visibilidad que la hacía aún más notable. En apenas diez minutos, pude saber que tenía hijos en países extranjeros (eso, en Venezuela se valora mucho: allí, como en muchos otros sitios de Latinoamérica las élites hablan en “patriota” y a la vez mandan a tus hijos todo lo lejos que pueden), en donde vivían una vida de ricos y famosos. Pude saber también que el tipo era ingeniero, amigo del gobernador del estado Nueva Esparta. Pude saber que años atrás trabajó para la United Fruit en Costa Rica, en esas plantaciones de bananos en las que los nicaragüenses se parten la espalda a cambio de salarios miserables. Pude saber que había ayudado a la contra nicaragüense a pasar armas por la frontera costarricense. Me aseguró que los sandinistas eran unos déspotas que derrochaban y no sabían gestionar y me lo demostró con una extraña teoría: cuando iniciaron su gobierno, Nicaragua exportaba ganado porcino (cochinos, vaya); en apenas un año ya no quedaban cerdos, se los habían comido todos.
Al margen de esta extraña Teoría del Chicharrón y la Contra, en la que el imbécil pudo condensar su ignorancia (la contrainsurgencia pagada y organizada por la CIA, barrió las zonas rurales arrasando cultivos y forzando al éxodo hacia Managua y Costa Rica) con su escasa ética personal, pude averiguar también que era muy amigo de algunos militares y que había empleado la base militar de la Orchila para sus correrías extramatrimoniales. Me contó que bañaba langostas en champaigne y se las ofrecía a sus amantes. Tócate los huevos.
Pero entre medio de toda esta verborrea, y siendo la primera vez que le veía, no pude acertar a separar realidad y ficción. No sé que parte del relato era pura exageración, es decir, mentira podrida; y que parte era real como los arañazos que Ernesto ha dejado en mi mano.
Ahí dejo este imbécil, por si alguien quiere emplear su perfil en una novela de espionaje. Taibo II y Chavarría emplean personajes así, dan mucho juego: viciosos, fascistas, con la moral invertida, temerarios...

14.1.05

Desmotivado

Hace unos cuantos artículos se habló aquí en La Patata de leer (polémicas al margen), y Master Potato habitualmente nos regala reseñas de libros que yo, personalmente, agradezco especialmente. También en la Escuela Moderna, ese blog hermano, de vez en cuando nos descubren algunos libros y nos invitan a que detengamos el tiempo durante un rato frente a las estanterías de alguna librería desconocida.

Tengo por costumbre apuntar la mayoría de las reseñas en un papel arrugado que llevo en la cartera. Mientras lo hago, disfruto imaginándome entre los pasillos de esas librerías, encontrando los pequeños tesoros que la lista me recuerda. En ese momento casi ya lo tengo todo: estoy en el lugar preciso, dispongo del dinero necesario y, lo esencial, conozco las referencias que han de ayudarme a percibir la realidad desde puntos de vista diferentes a los "masivos", para poder así formarme un criterio más cercano a la verdadera realidad.

Pero es también en ese momento, cuando ya me quedan poquitas cartas por colocar, que el castillo se desmorona con gran estruendo. Sí, porque un elemento del que no me había preocupado en absoluto ha dejado de funcionar: leer, el puro hecho de leer, se ha estropeado en mi (que mal suena esto…). No quiero profundizar ahora sobre cuales son los diferentes causantes de este mal, porque son largos y porque no dispongo de mucho tiempo (aunque me parece un capítulo interesante). Tampoco quiero buscar excusas rápidas como que llego cansado a casa o cosas poco pensadas por el estilo, prefiero dejarlo también para el capítulo de causas. Yo soy el gestor de mi tiempo libre y por lo tanto el responsable directo, así que excusarse es inútil y estúpido. Confieso que actualmente soy una víctima de la inmediatez evasiva del zapping televisivo, un adicto al prime time. Y lo peor de todo, creo que me estoy forjando un historial cultural y un intelecto fragmentados, parciales, reducidos, huecos, sin sentido y sin estructura.

No quiero alargarme más aunque, insisto, sería una buena idea pensar detenidamente en aquellos motivos que antes mencionaba. El objeto de esta breve composición de lugar era en realidad una petición. Quería pediros que me deis argumentos para recuperar la ilusión por la lectura. Y no sólo motivos, que son muy claros, también pequeños trucos para leer, si los sabéis. ¡Devolvedme la motivación por favor!

Moltes gràcies,
The Veisin

13.1.05

Cuatro notas...

... de auténtica indignación.

1. Cuenta Rafael Sánchez Ferlosio que un emperador romano decidió cobrar por emplear los urinarios públicos. Cuando le reprocharon que aprovechase las necesidades fisiológicas de su pueblo para ganar dinero, el emperador argumentó que pese a ser dinero ganado en urinarios públicos, las monedas no hedían a orines. “Non olet”. No huelen, declaró. Actualmente, los publicistas y periodistas creen a pies juntillas que cualquier cosa puede ser escrita o anunciada si da dinero. Su defensa: cuando escriben caca, el dinero que ganan no hace que su coche nuevo o su segunda residencia huela a caca. Como ven, más que una defensa es toda una coartada para mantener un cierto grado de higiene moral ante un remordimiento. Cuando me entero que Saatchi&Saatchi o Publicis, dos de las empresas de publicidad más grandes y prestigiosas del mundo, hacen anuncios para el ejército estadounidense, o para las campañas de RSF (reporteros sin fronteras) contra Cuba, pienso que es una pena que el dinero que ganan no huela a guano. Porque el dinero que se gana vendiendo mierda debería oler a mierda. Por simple coherencia.

2. Dahr Jamail es un periodista estadounidense, oriundo de Houston, Texas. Trabajó como guía de montaña en el monte Denali, en Alaska; más tarde se ocupó en medios independientes en Anchorage, también Alaska. Cuando estalló la guerra de Irak... No, no, no, hablemos con propiedad: cuando el imperio estadounidense agredió a Irak, Dahr se dejó una barba espesa-por aquello de no convertirse en una diana con patas- y viajó a Bagdad. Allí lleva siete meses, acompañado únicamente por un traductor. Es independiente, no va empotrado a ningún ejército y su información es la más objetiva y fiel que se puede encontrar, si descontamos a Robert Fisk. Para quien maneje pitinglis, el tejano tiene un blog lleno de reportajes alucinantes. También new standard news y counterpunch emplean su información. Los que prefiráis la gramática cervantina, podéis leer sus reportajes (algunos, los traducidos) en rebelión.org o znet en castellano (links en la columna de la izquierda). Y aprovecho que sale el tema para vitorear a la resistencia Iraquí: están consiguiendo detener el imperio. Me quito el sombrero.

3. Continúo sobre Irak. Resulta terrible y cruel escuchar que los EEUU están preparando proyectos tecnológicos para la administración del Irak ocupado. ¡E-government en un país devastado! ¡¿Qué diantres gobernarán telemáticamente si no gobiernan nada materialmente?! ¡No hay agua y pretenden ayudar con placas de silicio! ¿Y porqué no una agencia espacial en Uganda? ¿Y una escuela de golf en Haití? ¿Qué tal un centro puntero de investigación científica en San Salvador, junto a un barrio controlado por la mara salvatrucha? ¿Y un spa en Mogadiscio? ¿Porqué no un taller de someliers en Afganistán? Cuando el poder y la idiotez se dan la mano, agárrate hermano.

4. Han asesinado a Gary Webb. ¿Quién? Los de siempre: el verdadero gobierno bajo el imperio. Estaba investigando sobre juegos de guerra, sobre como el Pentágono seleccionaba matarifes de entre los vencedores nacionales de los juegos de simulación militar. Lo suicidaron, claro está, tal y como suicidaron a James Hatfield, siguiendo el manual de la agencia. Webb fue quién estableció el primer vínculo entre CIA y narcotráfico. Comprobó como el tráfico de crack, dirigido exclusivamente hacia zonas afroamericanas con la connivencia de la DEA, financiaba la guerra sucia de EEUU en Centroamérica. Mataron dos pájaros de un tiro: a los sandinistas y a la población negra de South L.A.: Compton y South Central. Una jugada a dos bandas. Fue la época dorada de los drive by’s (ráfagas con automáticas desde automóviles), NWA, Ice Cube, Dr. Dre, etc... El método de la CIA era efectivo: se suministraba Crack unas veces a los Crips y otras a los Bloods, las dos bandas de la zona. Así, además de mantener como zombies apolíticos a una gran parte de la población marginal que EEUU no quería asumir, se enfrentaba a dos bandas armadas y se fomentaba una guerra interna que funcionaría como regulador demográfico en los guetos negros durante años. En España se realizaron operaciones semejantes en la década de los 80, introduciendo heroína barata y de extrema pureza en Euskadi, en los entornos en donde había más juventud abertxale: pueblos industriales de Guipúzcoa, cuenca del Nervión... Los que podían haber sido miembros de ETA terminaron en Proyecto Hombre. Lo que no se sabe es qué demonios financió el gobierno con eso: ¿el GAL? ¿las rameras de Juan Carlos?...

Indignaciones: el coche y el balón

¿Les sorprende tanto como a mí la indignación que sacude todos los telediarios cuando hay un gran colapso circulatorio? Se argumenta que “debería haberse solucionado más rápido”; se enjuicia a las autoridades, se las señala de forma abierta y sin ambigüedad. Presto, el locutor frunce el ceño y dictamina:
–Resulta cuanto menos chocante que la administración tarde tanto y demuestre tanta torpeza a la hora de resolver estos problemas que dificultan tanto la vida de la ciudadanía...
Y a continuación, se pone hincapié en que un grupo de transportistas estudia querellarse contra el ayuntamiento: el “lucro cesante” es el verdadero eje de la noticia. ¡Todo el dinero que han dejado de ganar!
Después el telediario pasa con asepsia sobre todo tipo de noticias, con el paradójico rigor periodístico de quien aplica el rigor de forma selectiva: Irak, hoy, tantos muertos, reconversión en IZAR y patatín y patatán, como se dice ahora. No tiene importancia.
Al fin se desemboca en la sección Deportes. Y aquí regresa la indignación, tan contenida durante los diez minutos anteriores: ¿cómo puede ser que un equipo con tantas estrellas y tanto dinero esté jugando tan mal? El comentarista deportivo está que trina, encendido como la resistencia de un calefactor:
-Es indignante que unas personas que cobran tanto no se esfuercen como deberían. ¡Deberían limitarse a hacer su trabajo y no perder el tiempo en fiestas y anuncios!
Y así pasan los noticieros y los días, componiendo este nefasto retrato de una sociedad decadente a la que sólo le indigna el tráfico y el fútbol. El coche y el balón. Un puñado de millonarios que no se mueven con soltura en un rectángulo de césped; un camión que no respeta la altura máxima permitida...
¡A mí lo que me indigna de verdad son precisamente estas indignaciones selectivas, caprichosas, planificadas, superficiales! Los medios sacan a relucir su temperamento ante aspectos triviales -divertimientos, errores de logística, administraciones negligentes- y omiten cualquier sentimiento cuando el sistema golpea (sí, no pongan esta cara de asco: hay sistema, existe una superestructura sobre nosotros, no seamos inocentes y remilgados; NO LLUEVE, NOS ESTÁN MEANDO).
¿No son estas indignaciones la prueba definitiva de la omertá mediática? Sé además que, tras esta fachada, hay en el mundo gente preocupada, con sensibilidad, que ve más allá de estas supuestas prolongaciones del individuo que son el coche y el balón. Por mucho que se emperren en ocultarlo los telediarios, el consenso, la prensa corporativa y tantos otros entes del entramado mediático, sé que hay gente que quiere cambiar la realidad y hacerla otra, donde el dolor ajeno sea el que suscite indignación, y no compasión, como ahora. Donde unos futbolistas cobren lo que un latonero. Donde el tráfico se haga sin humo, sin cuenta de muertos semanales.
En resumen, creo que es necesario devolverle el sentido a la indignación, recuperarla. Hacerla trascendente.

12.1.05

Dos obritas menores...



...de política espectáculo

Obra #1.
Zp, moderación, talante, diálogo, ya conocen el rollo; un aburrimiento. Apariencias, revolución estética: se da prioridad a todo lo que tenga que ver con instituciones tradicionales de origen católico y a la regulación de realidades sociales (matrimonios de homosexuales, aborto...), se crea así la cobertura de que se está “reformando”. Todo para no tocar la economía, la hegemonía de una casta, ámbito en el cual gobierna a sus anchas Solbes, ultraliberal, turbocapitalista. Y tan convincente es el teatrillo pseudo-izquierdista que los mejores enemigos (la COPE, la conferencia episcopal) creen que este es un gobierno de “extrema izquierda”. Maravillosa escenificación. La obra podría titularse: “Cambiar las cosas para dejarlo todo igual”.

Obra #2.
Gritan, vislumbran un estado roto, desmembrado. Y les duele. ¡Es una de mis “extremidades”!, reclama el “tronco” ensangrentado. En su mente Euskadi flota en el cantábrico acercándose a la bretaña, como la balsa de piedra imaginada por Saramago. Amenazan con el ejército, con la ruina, con la miseria de los habitantes de esta tierra verde. En esencia, es como el amante bruto que advierte: “o mía o de nadie”. Han trazado en el suelo, con tiza blanca, un buen número de líneas bushianas: con nosotros, contra ellos; con la constitución, contra los fanáticos; con la moderación, contra los radicales... Colocan a la gente en uno u otro lado, según convenga. El principal agente perturbador es un ex–seminarista de derechas, pálido y flacuchento, que tiene un plan, un plan perverso – ya lo conocen, aunque no lo hayan leído- que le ha dictado Satanás en persona, o un abertxale, qué más da. Un señor madrileño, de rancio abolengo, proclama que el plan está escrito “con la sangre de mil muertos”. Pero el plan es modesto, diseñado por liberales conservadores, y no contempla cambios más allá del traslado de la administración de Madrid a Vitoria. No habrá dictadura del proletariado ni tan siquiera democracia participativa... Pero propone un extremo revolucionario, inaceptable, radical como pocos: que decida el pueblo. Un referéndum maligno. Porque, díganme ¿Alguien imagina un Euskadi sin sus españolotes gritones e histéricos, sin sus nacionalistas raciales que se dibujan bucólicamente como indígenas oprimidos? ¿Qué harán los políticos cuando no puedan explotar este odio, estas diferencias? La obra podría titularse: "El seminarista y los zopilotes".

11.1.05

Intrascendencias jolibudienses

1. La mal denominada sabiduría popular apuesta a negras y a rojas, a pares y a impares: “no por mucho madrugar amanece más temprano” y “a quien madruga, Dios le ayuda”. Así es muy fácil ser infalible. Le dan a uno ganas de hacer lo que le plazca, prescindiendo de refranes.

2. Ayer vi una película de Hollywood mala de solemnidad en la que todos eran muy guapos y robaban muy bien. Además, eran una auténtica patulea de mentirosos, soberbios, presuntuosos y desconsiderados. Se supone que uno debería sentir simpatía hacia ellos, admirar su arrogancia, su pose de martini bianco y su ingenio delincuente. ¡Anda ya!... tengo la mente demasiado vieja para estos cuentos. Llámenme moralista.

3. En esta misma película que no pienso promocionar llamándola por su nombre, el malo era un francés tonto que, en el doblaje castellano, hablaba con un asento fgansés que le hasía espesialmente guidículo. Como ven, cambia el contexto geopolítico y cambian los villanos: donde antes había gusos que no zzzabían pronunzzziar la doble r y cuyas eses vibraban como la lengua de un lagarto, ahora hay fganseses muy bugós y árabes qui hiablan piniendo ies en todas lias pialiabras y que disen “amigo” al final de cada frase.

4. Y ya que estoy inmerso en irrelevancias jolibudienses, ahí va otra apreciación personal en forma de pregunta retórica: ¿no les molesta que en las películas estadounidenses las personas cultas sean representadas por personas que manejan de memoria un gran número de aforismos? ¿no es una majadería comparar el simple almacenamiento de palabras con la sabiduría, que es dinámica y reflexiva? En Hollywood, o Mundo Cliché, lo primero que hace un individuo culto es recitar un fragmento de Otello o un poema de William Blake. Y siempre frente una rubia hueca que se derrite, en plan “ay que listo que es mi niño”. El siguiente fotograma suele ser el erudito y la rubia hueca intercambiando fluidos en penumbra y a cámara lenta...

5. Y hablando de erudición como técnica de ligoteo, una vez en un bar de Gràcia, un gilipollas comenzó interrogarnos por figuras literarias para impresionar a su acompañante: "¿qué es un palimsesto? ¿y una hipérbole?", preguntó. O algo así, no lo recuerdo bien. Me dieron ganas de hacerle tragar las obras completas de Quevedo epujándoselas gaznate abajo con un palo, como para hacer paté du canard... Fuagrás de pato, para los que no saben lo que es una sinecdoque o una hipófisis o una menispernifolia.

10.1.05

El año del desmembramiento de España

De buena mañana –es una forma de hablar: todo el mundo sabe que en el mundo postindustrial los lunes no tienen nunca mañanas buenas- he tenido la mala suerte de escuchar el programa de Luis del Olmo en plena tertulia histérica. Hablaban todos a la vez, unos sobre otros, sobre el plan Ibarretxe, como si se tratase de una amenaza contra “España”, sea lo que sea este engendro retórico conocido vulgarmente como España, ahora sin comillas. El eje de todas las declaraciones era una idea que no sabría conceptuar, un miedo, algo próximo a “los vascos nos quieren joder porque sí, porque son unos temerarios y no saben lo que quieren”. De entre los contertulios, los había que esgrimían argumentos romos, sentimentales, sin filo (no son citas textuales: no tengo tanta memoria): “España no se merece esto”... “España está sometida a los caprichos de los independentistas” mientras que otros se abrían en canal mostrando el hígado y la vesícula biliar: “¡es inconstitucional, es inconstitucional!”. Ya se sabe que hoy en día los apóstoles de la constitucionalidad señalan a los herejes con la carta magna.
Tras cinco meses en Euskadi y toda una vida en Catalunya me he acostumbrado a ver como los españolistas se ceban con los nacionalistas vascos y catalanes sobre la base de los mismos argumentos con los que cualquiera se podría cebar con ellos por nacionalistas españoles. Mi glándula de la indignación ha permanecido sobre el estómago impertérrita, sin soltar adrenalina. ¡Lo que hace la costumbre!
De pronto ha llamado una señora muy guerrera y ha preguntado: ¿pero de qué tienen miedo ustedes? Y la pregunta los ha dejado anonadados. Como es lógico, Tamames & Co han respondido con ataques directos a la señora, sin contestar a la pregunta ¿DE QUÉ TIENEN MIEDO USTEDES? El peor de los reproches que les he escuchado es “usted, señora, comparte los mismos objetivos que los terroristas”. Menuda imbecilidad. ETA ha tenido siempre –en un entorno aceptado y generalizado de Estados-nación y contratos sociales -, unos objetivos legítimos: la independencia de Euskal Herria, algo tan legítimo como pretender que España exista como ahora existe. El problema de ETA han sido los métodos, los medios que han empleado. De igual modo, el estado español también ha empleado métodos inaceptables para mantener su actual composición “plurinacional”. Supongo que ese argumento convierte a Del Olmo y compañía en personas que “comparten el mismo objetivo que los terroristas” (Galindo, Franco, policías anónimos torturadores, guardia civil de Rentería, etc, etc...). Según este argumento cualquier gestación violenta de una patria vendría a ser inaceptable. Y también, según este argumento, no deberían aceptar Estado alguno, puesto que todos flotan sobre un mar de sangre.
Por mi, encantado, los Estados son un asco absoluto.

9.1.05

¿Progreso o vértigo?

Uno regresa a occidente y se sienta al borde del camino a ver como pasa el progreso. Ese Dios que nadie define y hacia el que tendemos porque sí. Inercia histórica, como si no tuviese protagonista ni motor ni responsable; esta fuerza centrípeta que reúne nuestras fuerzas convergentes sin mediar cuestión.
¿Ustedes tragan?
Callen, callen, que ahí llega: ¡Fiiiu!
...
No ha habido tiempo de preguntar: ¿a dónde irá con tanta prisa?… y ¿quien conduce?
No lo he visto, no me ha dado tiempo, pero es bien seguro -porque me ha peinado el flequillo-, que va a toda mecha hacia nosedonde. Y con una determinación admirable.
¡Hala, hala, no se detengan más en este blog, a progresar todos, hacia delante, vamos vamos! ¡Hábrase visto, hatajo de ociosos! ¡Progresen un poco, háganme el favor!

8.1.05

Lean, por favor, no sean brutos

Estos son algunos de los libros que he devorado esta navidad:

Doble Dos, de Gonzalo Suárez, Ed. Plaza y Janés.
¡Hay una librería en mi barrio que vende libros de segunda mano! Y lo escribo entre signos de exclamación porque estas librerías casi han desaparecido de la ciudad. Triste, triste… Allí, en Taifa, que es como se llama el lugar, el apartado de libros de religión tiene un cartel que lee ”opio para el pueblo”. El apartado de política anuncia “un mundo que cambiar”. Imaginen: qué maravilloso lugar. ¡Inmerso en Ciudad Escaparate! Bien, pues allí compré este espléndido libro por tres euritos. Quién da más. Esta es una novela de espionaje, de identidades perdidas y recuperadas, una sátira de Franco, de Isenhower y del populoso encuentro entre ambos en 1959. El cineasta y escritor Gonzalo Suárez emplea un estilo escueto, de telegrama, con poquitas palabras, bien escogidas y mejor colocadas.

Aquel año en Madrid, de Daniel Chavarría, Ed. Letras Cuabanas.
Mi amigo Raúl regresó de Cuba con este librito en su mochila. Me lo leí en un par de tardes. Daniel Chavarría comienza una novela de amor imposible y termina en lo suyo, novela negra, semi-histórica, de espionaje e intriga. El argumento se transforma de una forma increíble. Valdría la pena que alguien lo reeditara porque es inencontrable en España.

Mientras no cambien los dioses nada habrá cambiado, Rafael Sánchez Ferlosio, Ed. Debate.
Sobre este autor, las reseñas al uso emplean dos anotaciones: uno, “su papá era el falangista Sánchez Mazas”, que aparece como personaje de novela en Soldados de Salamina (o De Melanina, como le solicitaron a un amigo que trabaja en una librería) y, dos, “ha ganado recientemente el premio Cervantes”. Pero ¿importan algo estas dos precisiones? Las contextualización es necesaria si hay espacio, me parece bien, pero insisto ¿y los textos? ¿Quién valora sus textos?... Cuando uno los lee tiene la sensación de estar frente a un individuo anormalmente erudito, absolutamente sabio, superior casi. Los textos son maravillosos, grandiosos, de una clarividencia envidiable, con unas reflexiones gigantes, como un aparato de fusión nuclear. Sánchez Ferlosio posee un método de argumentación sublime, refinado y certero. Selecciona una premisa retórica hueca, de moda en la sociedad, busca un par de citas para ilustrarla y asentarla en la mente del lector y, acto seguido, a destajo y sin anestesia previa, procede a destriparla entre innumerables ejemplos, empleando todas cuantas palabras posee el mejor castellano, en medio de largas oraciones que incluyen en su seno miles de coordinadas y subordinadas. Requiere una concentración absoluta pues son argumentaciones complejas; pero miren, contemplen esta perla que emplearé como ejemplo, en ella Sáchez Ferlosio critica la concepción proyectiva de la vida humana, forjada siempre a futuro, con arreglo a fechas venideras, a hitos, a metas que un hombre debe conseguir para probarse a sí mismo -y golpearse después el pecho como un gorila vanidoso, he ahí lo risible, la condición humillante de los héroes modernos y de los retadores “al filo de lo imposible”-; ahí va, den rienda suelta a la sonrisa contenida:
“Es evidente que a Hillary le mortificaba que el Everest fuese más alto que él; la comezón de la soberbia insatisfecha, del orgullo oprimido por alguien que ponía techo a su estatura, lo consumía, le quitaba el sueño, no podía aguantarlo: tenía que ponerle los pies encima, tenía que quedar por cima de él. Cuando, tras la ascensión y a la pregunta “”Porqué subió usted al Everest?”, contestó con aquella memorable estupidez: “Porque estaba ahí”, bien podía adivinarse que lo que querría haber dicho es: “Porque me jodía que fuese más alto que yo”.