la patata de la libertad

Blog de opinión crítica completamente anti-
Un congresista estadounidense, en el pináculo de la estupidez, propuso cambiar el nombre de las malignas patatas francesas ("french fries") por el de patatas de la libertad ("freedom fries")... ¿Alguien recuerda la ensaladilla nacional? Colabora con la patata: comenta o envía tus artículos a allstolen@hotmail.com En marcha desde 26/05/04

29.3.07

Cissou en Vilapicina

Bajé del metro en la penúltima parada de la línea cinco. Vilapicina. Ya en la calle no reconocí nada. Podían haberme soltado allí entre mentiras, contarme que el año es 1995 y que me encontraba en Palencia… y hubiese colado todo.

Recordé entonces la teoría, una suerte de explicación: Barcelona, como casi todos saben ya, tuvo su parte de ensanche burgués a finales del XIX, un urbanismo planificado que ha sido excesivamente admirado, y que no fue tanto una “recolocación” proyectada sino una huída –el diseño laberíntico y la aglomeración de casas de huéspedes, prostitutas y anarquistas hicieron Ciutat Vella inhabitable para los “homes de seny”-. La fuga duró hasta que el grueso de la “Gente de Bien” se encontró bien establecida en un inmenso nuevo barrio con aires de pueblo grande (o de ciudad mediana: elijan): el Eixample.

En ese nuevo lugar debían vivir ellos a partir de las seis de la tarde, una vez terminada la jornada de planificación-para-la-producción-y-la-acumulación, por lo que escaparon de las fórmulas “funcionales” que, con toda la jeta del mundo, promocionaron después para otras zonas, precisamente allí donde colocaron al lumpen, su mano de obra, en esas horribles colecciones de nichos verticales cuyo único rasgo arquitectónico destacable, repito, es la “funcionalidad”, como “funcional” es un cartón para un indigente o el cajón de las cacas de mi gato. Sí. El término “funcional” irrita. Porque no significa nada. Sólo serviría de valoración si se nos ofreciese algún elemento comparativo, por ejemplo, si de vez en cuando se construyesen viviendas sin techo, incapaces de resguardar a sus habitantes de la intemperie. Eso, como se ve, no sería "funcional". El resto, allá donde hay techo, cabe un catre y un cagadero, es "funcional".

El caso es que las colmenas “funcionales” se extendieron a lo largo de la sierra del litoral, al oeste, por el norte y por el sur hasta empalmar Barcelona con todo pueblo aledaño. O hasta deglutir pequeñas villas y hacer de ellas "barrio". Ahora Barcelona sólo puede crecer por el Mar. Es cuestión de tiempo que empiece a contactarse con ingenieros holandeses para diseñar el 23@ sobre un caladero de salmonetes.

Será por todo esto que nunca he terminado de tragarme el Orgullo de Barrio Obrero. Al fin y al cabo, crecido entre semejante fealdad, uno puede estar orgulloso de la clase a la que pertenece (ser de los jodidos es siempre motivo de orgullo) pero el resto del orgullo parece una pura amplificación de su origen.

Un animal no debe sentirse orgulloso de su jaula. La jaula es una imposición.

Presentemos ahora un caso análogo: no parecería lógico negar la Novela como "forma burguesa de entretenimiento", cuando resulta innegable que los únicos que reunieron tiempo y la formación necesaria para inventarla fueron precisamente los burgueses, pues ni el trabajo consumía inútilmente su jornada ni estuvieron des-educados para mover máquinas como autómatas ni debieron gastar sus energías en confrontación física, ya que la policía siempre les hizo ese favor.

Con los barrios sucede un poco lo mismo, aunque algunas formas de marxismo ortodoxo, sobretodo aquellas que llevan un cierto miserabilismo asociado y están empeñadas tan solo en la corrección de la titularidad sistema productivo, están obstinadas en negar la belleza y revindicar los espacios diseñados para la miseria. ¿Pero acaso alguien puede oponer Vilapicina al Ensanche? ¿O Nou Barris a las antiguas villas absorbidas (Sants, Gràcia, Sant Andreu)?

Al negar al “burgués” (¿a ver cómo traducimos esto al idioma de hoy sin jerga negriana?), quieren negar también todas sus creaciones, pero resulta imposible escapar a determinadas certezas: que todos queremos vivir bajo techos altos, bañados por la luz que deja entrar un inmenso ventanal, con cerámicas encenefadas, con jardines frente a nuestra portería, queremos gozar de un urbanismo de proximidad, tener lugares por los que pasear, buenas bodegas para el vermut, y también callejuelas para poder escapar de la policía en caso que nuestra protesta exceda lo permitido… Sin exagerar. No nos hacen falta mansiones ni campos de golf ni vehículos en propiedad, pero a todos nos gusta Lo Bueno, en definitva. Y para disfrutar de Lo Bueno, se nos interponen los apologetas de la destrucción-por-la-construcción, de la producción-eterna-para-la-acumulación-de-unos-pocos, ya sean ideólogos de esta democracia burguesa o partidarios del partido único. En resumen: los ideólogos y empleados del Estado y el Capital en todas sus variantes políticas, que son quienes fomentan el Progreso con su correspondiente construcción de espacios diseñados para la miseria. Nuestros habitáculos incluídos.

No se trata de que los burgueses se “proletaricen” como castigo a sus pecados. Y que vengan ellos también a habitar nichos verticales. No se trata tampoco de impugnarlo todo y regresar a nuestro estadio cazador-recolector. Idealizar un pasado desconocido tampoco se me antoja respuesta. Se trata más bien de que deje de haber privilegios, que es algo bien distinto. Lo Bueno para Todos. Para eso se han hecho siempre las revoluciones hasta que partidos y sindicatos han llegado a engorrinarlo todo con burocracia y directrices de vanguardia. Y nuevos habitáculos iguales a los anteriores.

El urbanismo que queremos responde también a estas pretensiones: plazas y calles peatonales y bodegas para todos. Supresión del automóvil ya. Prohibición colectiva de tapar el horizonte con más de tres plantas. Patios andaluces obligatorios. Fin del empleo de los espacios colectivos por parte de las empresas privadas: no más anuncios ni patrocinantes de obras. No más estaciones de metro nestafé o movispar. Queremos edificios con alerones que acojan paseos abovedados. No queremos esa mierda de terracitas que sobresalen de los nuevos nichos, que no sirven ni para guardar una bicicleta…

Me dirán que exagero pero… ¿de dónde proceden las ansias de fuga? ¿Porqué llegado el viernes el Barcelonés o cualquier otro ciudadano de las ciudades-construidas-para-la-miseria toma su automóvil y huye “al pueblo” (cuando su verdadero pueblo, en su acepción de origen, que es la que se usa cuando se habla domingueramente, es la ciudad de la que huye)? ¿Porqué se venden tantas segundas residencias que no se usan? ¡Sólo por el anzuelo de La Fuga! Esa es la respuesta. Yo creo que hoy existen las mismas ganas de escaparse que hubo en la huída burguesa de finales del XIX y a la que me he referido antes, sólo que ahora somos demasiados ya no tenemos hacia donde huir, con los pueblos turistificados, el campo industrializado y la ciudad seccionada para el movimiento del Dinero.

Sentados en una terraza en Vilapicina, Raúl, Dani y yo observamos nuestro entorno. La ciudad se nos echaba encima. A un lado, feas moles inmensas diseñadas para acoger asalariados. Debajo, calles desproporcionadamente anchas (las avenidas anchas tienen dos explicaciones: si son antiguas, fueron construidas para que la caballería –es decir: la represión- llegase más rápido; si son modernas, se han pensado para los automóviles).

Desde luego, habría que recolocar el urbanismo en el centro del debate. Determinados espacios son un llamamiento a la marginalidad. La inadaptación es la respuesta natural; si se tiene sangre en las venas, sólo cabe oponerse a tamaña fealdad. Resulta inconcebible que aún haya quien no entienda porqué en los suburbios franceses se queman automóviles, escuelas y centros de colocación.

Lo raro es que no pase más... y que no pase aquí.

En El Señor Malaussene, Daniel Pennac formula esta misma denuncia de una forma más "sutil" con su personaje de Cissou la Nieve :

“Cissou la Nieve era un fantasma de la plaza des Fetes. Ni siquiera un superviviente, un fantasma. Durante más treinta años había sido el botiguero (tabernero-carbonero-quincallero-cerrajero) de una aldea redonda, encaramada sobre los techos de París. Luego, los criminales de Paz habían caídos sobre la plaza des Fetes. Lo que habían hecho en aquella aldea, algunos uniformes lo hacían un poco por todo el mundo. Bombardeos o expropiaciones, ametralladoras o martillos neumáticos, el resultado era el mismo: éxodos, suicidios.”Criminales de Paz”, Cissou nunca los llamaba de otro modo. Criminales de paz, reductores de nidos, hacedores de exilio, proveedores del crimen. Cissou, que nunca se asociaba a los grandes debates públicos, profesaba interiormente que la única prevención eficaz contra la criminalidad del extrarradio pasaba por la ejecución capital de un arquitecto de cada dos, de dos promotores de cada tres y de tantos alcaldes y consejeros generales como fuera necesario para hacerles comprender lo bien fundado de aquella política.”

26.3.07

Lapatata en Croatan

Esta es la entrevista que me hizo la gente de Rosa Parks, hoy al frente del proyecto Croatan.

Lo que se escucha es mi voz -en catalán, aviso-, las imágenes las han puesto ellos a posteriori.

Me gustan los pasamontañas pero dan demasiado calor.

El estilillo, que me encanta, recuerda a la estética de The Shape of Punk to Come.

Se ha emitido en BTV y, según creo, en algunas cadenas de la Xarxa de Televisions Locals de Ciudad Escaparate.

El resultado, he de confesarles, me satisface bastante.

Salut, Croataners.

22.3.07

¡Cuidado! ¡Un Heffalump!

¡¡¡Nosotros os defenderemos de los Heffalumps!!!

Últimamente he de tragarme alguna que otra película de Winnie The Pooh. Cosas de ser papá. Aparece el osito tontorrón y mi hija se vuelve loca. Los argumentos le importan más bien nada. Lo que le gusta es que haya mogollón: que salgan animales de todo tipo y que canten y bailen como si fuese a acabarse el mundo. De hecho, vamos directos a las canciones. El resto sobra. A mí, sin embargo, el mogollón me aturde y tiendo al análisis sesudo de los contenidos. Todavía no he detectado la ideología de Tiger –se diría que es patafísico; o dadá: inventa palabras y fórmulas matemáticas absurdas; en cualquier caso, se trata del mejor personaje-, y desde ya puedo afirmar que Conejo es facha, Buho un intelektual de pega y Piglet un acomplejado, de ahí su servilismo. Parece alemán. El Burro, por otro lado, tiene siempre una expresión grave, como quien acaba de teminarse un ensayo de Cioran.

Sin embargo, no vengo hoy a hacer una semblanza de unos peluches animados, sino a llamar la atención acerca de la vigencia del apasionante argumento de Winnie The Pooh y el Pequeño Elefante. En el Bosque de los Cien Acres corren rumores de que se acercan unos enormes y horripilantes Heffalumps, por lo que la población se moviliza para guerrear y apresar a los temibles Heffalumps. Montan lynch mobs y tienden trampas por el bosque. Son como unos minutemen en miniatura. Pero sucede que los Heffalumps son en realidad simpáticos elefantes, unas criaturas educadas y encantadoras.

Según la ideología en boga, que como bien declara Pedro García Olivo tiende al Pensamiento Cero, la cosa puede interpretarse como alegato ciudadanista: todos podemos convivir, viva el buen rollo entre colores, viva la tolerancia gansa al por mayor y todos bienvenidos mientras tengáis dinero, posibles varios y nos admiréis como cultura progresada, etcétera, etcétera. Es más o menos la lectura que un pedagogo le daría a mi hija en una escuela. Los análisis sociológicos que he leído últimamente sobre inmigración no superan en profundidad el argumento de Winnie The Pooh y el Pequeño Elefante. Manel Castells anda así así. Se añade algo de jerga, tapa dura y, hala, veinte euros de bellón.

Aunque también, y aquí es donde estriba el interés, esta parece una narración de corte orwelliano. El Uno que desconoce al Otro y le teme, y que a continuación y sobre esta premisa, monta todo un sistema de creencias. Y es que me da que todas las explicaciones del mundo actual encajan sobre un esquema de temores múltiples y conexos, todos ellos fundados sobre el desconocimiento. Ahí tienen ustedes a toda esa pandilla de liberales asustados que temen a los Heffalumps. Ahí tienen ustedes a los Estados armándose hasta las cejas: ¡un día atacarán los Heffalumps! La pelota argumental puede hacerse más o menos compleja, pero eso es siempre lo que subyace. ¡Buh! ¡Qué Miedo!

Pueden ustedes leerse el último tocho infumable de Jose Antonio Marina o ver la mencionada película Winnie The Pooh y el Pequeño Elefante. El mensaje es el mismo. Hay más o menos la misma diferencia que entre los pasquines de Michael Moore y los ensayos de Noam Chomsky.

La diferencia es básicamente el grado de elaboración.


Ruego disculpen el tema de este post, otro día comentaré algo de Walter Benjamin o de Theodor Adorno... lamentablemente, los referentes narrativos los suministra siempre la actualidad... y esta es mi actualidad.

21.3.07

Abusos y despistes

Dos notas sobre Violencia y Tecnología.

1. Parece mentira que, con todos los casos de brutalidad policial que se producen, el único que haya causado alarma social en los últimos meses es el caso del barman almeriense que, colocado hasta las cejas y hecho todo un supermán a causa de la coca, se resistió por encima de sus posibilidades físicas. Luego vino lo que ya se sabe. Una paliza por la Patria. Para desahogarse. ¡Me se relaje, coño! Supongo que de este caso se puede hablar tranquilamente en los media porque no hay reivindicación política alguna por detrás, y además la prensa no tiene que asumir el desgaste de intentar explicarlo. Y así las cosas, el Estado no ve en peligro su monopolio de la violencia, la exhortación velada que se nos recuerda a diario: “aquí la única violencia política es la mía”. Me gustaría ver a los adalides humanistas, defensores socialdemócratas de los derechos humanos, todos encabronados exigiendo en el congreso que se castigue la brutalidad de los cuerpos de represión del Estado. Qué inocente. Pero ¿qué puede exigírseles, cuando su representante más a la izquierda, aquí en Catalunya, dirige él mismo a la policía? Aunque la respuesta evidente pueda parecer negativa, el Sr. Saura tuvo una genial idea en relación a mi pregunta retórica: un Comité de Ética. Y no porque los Mossos no tengan ética, que la tienen, sino porque podrían tenerla “de mejor calidad”. Ética de la buena. Hay que controlar eso, y que después de una paliza se les pueda declarar incívicos, ciudadanófobos e intolerantes. Chico malo, pam pam culo. Siempre y cuando la investigación no demuestre que tal y como declaró el Sargento Ferrerons “ese okupa piojoso se lanzó en plancha contra el extremo de mi porra Sr. Juez... tendría que haberle visto”.

2. Supongo que ya se habrán enfrentado ustedes a la furia de un gadgetociudadano.
Es terrible. Los tipos caminan distraídos, absortos en la manipulación de botoncitos de goma dura, y cuando uno les recuerda su presencia –también a pie, y más que nada para evitar la colisión física entre dos ciudadanos democratas de bien-, ellos apartan su móvil con mp3, cámara y toma de tierra para insultar a aquel que ha osado irrumpir en su esfera tecnológica con la consiguiente pérdida de concentración y todos los perjuicios derivados:
-Apártate tú, desgraciado.
O peor:
-Eh, vigila por donde vas.
Y luego prosiguen con la conversación:
-Pues sí, Chonchi, un imbécil que se me ha cruzado. Como te decía, me he apuntado a pilates y voy en un huequito que me queda de dos a dos y media y… No, no, paso de chándal uy que hortera, voy con unas licras....
Esta semana he tenido ya dos encontronazos con gadgetociudadanos y muy educadamente les he enviado a comer pasto a los dos. O a cagar, no lo recuerdo muy bien.
¡Menudo escenario de humanoides burbuja!
En la calle, yo prefiero respetar la máxima de Calvin, expuesta sobre una lámina untada en ketchup que la Señorita Carcoma nunca llegó a comprender. Dice así:
Ten cuidado o morirás aplastado”.
Es uno de mis referentes espirituales. Claro y conciso.
Así pues, atentos todos al próximo pánico moral: ciudadanos democráticos muertos de formas escandalosas -ver foto- a causa de la falta de atención a la carretera y la adicción a las chucherías tecnológicas. Me temo una plaga de muertes como la de los borrachos finlandeses congelados.
Como predicción añadida, desde ya anuncio que, más que llamar la atención de los gilipollas despistados, la voz popular irá debidamente orientada hacia las alturas para que las administraciones "tomen cartas en el asunto". Porque ya está bien de muertes. Y un lacito fucsia y un día mundial de los accidentes tecnofílicos. Porque tú lo vales, ciudadano, mira hacia adelante.
Además, será una estupenda conversación de portería:
-Pues sí, Rodríguez, el del tercero, estaba cambiando la configuración de pantalla en su nuevo e-phon y le pasó por encima un articulado…
O peor, casos de tecnofilia cruzada:
-Se estaba poniendo el politono de Amor de Alcatraces y cuando apretó el botón para confirmar almuadilla almuadilla alcatraces yes, le atropelló un conductor que iba absorto en su GPS…

20.3.07

Contra viento

La naturaleza es sabia.
Esta tarde, sin ir más lejos, un viento huracanado soplaba fuerte en dirección contraria a mi puesto de trabajo. Si eso no es una señal, qué lo será.
Una multitud de trabajadores del Sector Servicios andaban sin apenas moverse, con los hombros encogidos, lo cual aumentaba su apariencia de invalidez y abandono.
El ambiente general, con la intervención del sabio viento, ha puesto de manifiesto el enorme absurdo al que estamos sometidos. Trabajar para qué. Trabajar para quién…
Contra viento y marea.
Dejémoslo en "contra viento".
De momento.

19.3.07

El gato se ha vomitado

Aquí lo tengo, junto al occipital: una escena tan fresca como si hubiera acontecido ayer.
Contexto: deberes de Dibujo, primera hora de la mañana, años 80… a mediados.
C.C., un amigo, es interpelado sobre la realización de una lámina. No la ha hecho. Se disculpa: “mi gato se ha vomitado encima” (ahora advierto, veinte años después, que vomitar no es reflexivo). Lo hace con la cara más dura que estos ojos han visto.
Cuela. Es decir, el profesor se deja engatusar, nunca mejor dicho.
Después de aquello, yo lo intento millones de veces, con mentiras cada vez más grandes y más sólidas, y nunca funciona:
“Ni se lo imagina, Sr. Marín, un ovni aparcado en el rellano…”… “¡Alonso, fuera!”
“Mi perro se indigestó y…”… “¡Alonso, fuera!”
Divertido y frustrante a partes iguales.
Todavía hoy, cuando me sepulto entre caricias de almohadones y el nórdico recién lavado me arrulla y los estiramientos son un enorme placer y el día no ha empezado… siento unas enormes ganas de llamar al trabajo y mentir de forma escandalosa:
“No se lo creerán… el vecino del cuarto primera… sí, sí… ha venido la policía y todo… se colgó de la viga y resultó que estaba podrida, se ha deslomado… muerto igual… sí, está aquí el juez y no deja que me vaya… van a levantar el cadáver… no hay nadie más para hacer de testigo…”.
Etcétera Etcétera.
Ya se sabe que cuanto más grandes son las mentiras, más fácil resulta tragárselas.
De ahí este régimen político que padecemos.

Preguntas que no quieren respuesta

Hay preguntas que, con un fingido interés por las respuestas, están diseñadas realmente para reconfortar al interrogado. La edición digital de El Periódico, que lisonjea cada día a sus lectores y les trata como a una sarta de imbéciles (¿o acaso es un proceso de retroalimentación?), pregunta: “¿Qué libro no ha podido acabar por resultarle demasiado pesado?”.

O bien falta un plural o la pregunta pretende un único título como respuesta.

En este último caso, con toda probabilidad, el lector de El Periódico se engañará a sí mismo y contestará un solo libro, cuando todo el mundo sabe que los libros abandonados se cuentan con ambas manos, sea cual sea el lector. Y aún más si se trata de un lector con el perfil de la mayoría: asalariado, superficial, futbolero, dormilón, deportista, adicto al ocio y a cualquier actividad que le permita atravesar el día con la sensación de “no haber perdido el tiempo”. Sea lo que sea lo que pueda significar la frasecita de marras.

¡Por el amor de dios: si lo que más se vende hoy es parapsicología, Jorge Bucay, el Club Bilderberg y Los Pilares de la Tierra! ¿Cómo no se van a abandonar antes de la página 10 todas esas ingentes cantidades de clásicos que se siguen vendiendo? La finalidad de los clásicos, hoy día, a gran escala, es ornamental. Algo debe rodear el televisor. No vale con sólo un estante de deuvedés regalados por el dominical...

¿Se ha completado ya extirpación del lóbulo del gusto? ¿Queda algo de paciencia para un hilo argumental decente o en adelante deberá explicarse todo como el guión de una teleserie? ¿Acaso hemos sucumbido ya a las terribles consecuencias del hiperestímulo y a la producción visual pura?

Son preguntas que me hago, vista la ingente cantidad de basura que se despacha en las megalibrerías.

Y disculpen que haga referencia a la desagradable clasificación de clásico, pues cualquier plasta recordada durante cinco siglos parece tener esa consideración. El caso es que no he encontrado otra palabra que resuma mejor a una producción literaria de calidad, atemporal y de goce subjetivo incomparable.

16.3.07

Por una vez...

Un llamamiento a la pereza "indignacional."

Hay una serie de manifestaciones contra la Guerra de Irak mañana.

No vayan. Es una maldita encerrona mediática para desfilar junto al PSOE y los sindicatos mayoritarios. En la prensa, aparecerán ustedes nombrados de forma indirecta "veinte mil manifestantes" bajo una foto de los jerarcas del partido socialista y su hipócrita jeta de concienciados lamebotas.

Como es propio en ellos, esquivan toda crítica a la raiz del problema: el imperialismo, las bases, la OTAN, el militarismo y toda esa retahila de absurdas cabronadas que nos imponen.

Carlos Taibo lo explica con detalle.

Yo estoy perdiendo la paciencia con la dichosa progresía y su empleo torticero del lenguaje político. Siempre en contra del 0,2% de los problemas. Siempre de acuerdo con el 99,8% de la barbarie sistémica.

Al guano con ellos.

Quédense en casa. Insisto. O váyanse de calçotada, como hará su atento servidor.

15.3.07

Dos Notas

Sobre agresiones en los ambulatorios y sobre la extraordinaria conclusión del Caso Veiret.

1. ¿Qué hay tras una noticia cuyo titular enuncia “Aumentan en un 40% las agresiones en los ambulatorios”? Pues si uno se pone a leer, nada de nada. Al parecer, se trata sólo de transmitir ese dato. ¿Han aumentado las agresiones? Sí, padre ¿Y cuánto? Un 40%. Fantástico. En el texto de la noticia, leída ayer en el interior de uno de estos panfletos de gratuitos de publicidad que, entre los anuncios, intercalan noticias de agencia, no se decía nada más que eso. Entiendo que el famoso método de las preguntas (qué, quien, cómo y porqué) y el desglose de los complementos resultantes (directos, indirectos y circunstanciales), tan bien expuesto en la primera clase de cualquier facultad de periodismo, debe quedarse a medias. Por el bien de la rentabilidad del medio publicitario. Porque ¿y si se acude a algún lugar de los hechos (hay miles de ambulatorios) y se hacen cuatro preguntas bien hechas? No, hijito, demasiado caro. Hay que pagar dietas y el periodista puede animarse a intentar publicar verdades, que siempre son subversivas ¿Y si lo que se obtiene imputa directamente a las administraciones por no reforzar los servicios de las zonas de gran crecimiento demográfico? No se publica, hijito, que si nos retiran la propaganda institucional, apañados vamos. ¿Y si se da una explicación del tipo “la Falta de Civismo más el nerviosismo de la situación” bla bla bla…? Bravo hijo, tú harás carrera. ¿Y si además hago mención a que hay intención de equiparar la agresión a facultativos con las agresiones a autoridades, para castigar más y mejor a los antisociales? Magistral, querido becario, magistral. Un par de añitos así y te hago jefe de sección.

2. Recordarán ustedes a Veiret, el pobre traductor que, llegado del extranjero, se encontró su casa ocupada por unos chilenos desalmados que no querían marcharse de ninguna de las maneras. Pues bien, se ha descubierto ahora que la familia Veiret era propietaria de la finca, que los chilenos pagaban alquiler a la familia Veiret (en negro, eso sí, porque el apartamento era inhabitable y una inspección les hubiese arruinado el negocio) y que se trató de una estrategia mediática para acelerar la expulsión de los arrendatarios, una vez que la familia se había decidido a reformar la finca y arrendarla por un piquito. Pensaron que la vía penal de desahucio iría más rápido e inventaron la historieta. En su momento, ningún periódico la comprobó. Se limitaron a darle bombo. ¿Qué tal una visita al registro de la propiedad o una entrevista a otros arrendatarios de la misma finca? La noticia original, seguida de mil ecos y reproducciones, dio lugar a toda una epopeya narrativa en la que Vanguardia, Periódico y todas las ediciones locales de los periódicos gratuitos consiguieron los siguientes hitos periodístico-sociales:
-Fotos falsas del Terrateniente Veiret que, a falta de vivienda, dormía en el suelo de la casa de un amigo. Entrevista ad hoc: “suerte de mi amigo Paco, que se ha solidificado conmigo, sino de qué, que la okupación va a terminar con todos nosotros y tal…”
-Fotos del Terrateniente Veiret y entrevista antiokupación en el rellano de su domicilio: “yo creo de que esto es un atropello tan grande… imagínense, yo, traductor pobre, sin casa, sin un lugar donde caer muerto… ¿no tendrás veinte duritos por ahí?”
-Declaraciones solemnes de todos los políticos convergents: ¡¡¡la seguridad y el orden económico-social, y el civismo, y el orden y el civismo democrático y la sociedad catalana, y el demócrito civil, y la sociedad cívico social, y la economía, y els dinersl!!!... Y así todo el rato.
-Declaraciones del alcalde de Barcelona: “Els Barcelonins no podem deixar-nos trepitjar pel moviment ocupa… aixó no es xauxa”.
-Propuestas legislativas para acelerar los desahucios: desahucios exprés, siete minutos antes de presentar la denuncia, los mossos podrán entrar en las viviendas ocupadas y detener de forma arbitraria a cualquiera que se encuentre cerca por la Gracias de Dios, etcétera etcétera…
-Brote sobrevenido de okupaciones de similares características (recuerdo, así a botepronto, una en Montgat y otra en Ciutat Vella).
-Nuevas fotos del Terrateniente Veiret en la Calle Urgell, con fotos del balcón de su vivienda adornado con una bandera Chilena, como símbolo de conquista okupa andina.
-Encuesta del Periódico en la que, "si bien los ciudadanos colocan la preocupación por las ocupaciones en el puesto quinientos veintisiete, por detrás de las torturas policiales, la precarización de la vida y la administración de la muerte, un 73% están de acuerdo en que, si fuesen políticos y tuviesen en sus manos votar a favor del nuevo anteproyecto de ley que acelera los desahucios, ellos votarían que sí porque esto no es plan y no hay derecho que uno se pasa la vida trabajando para que luego vengan unos chilenos y te lo quiten todo."
No exagero ni un pelo. Gracias al caso Veiret se consiguió un clima de opinión ultraburgués con una de las mayores oleadas de reivindicación de las concentraciones de propiedad. Loas a la especulación y pánicos burgueses azotaron la prensa catalana con dureza. La rectificación no se ha producido. De mea culpa, por lo tanto, ni hablemos. Lo más que se ha hecho es citar partes del informe de la fiscalía en donde se confirman todos los extremos falsos de La Inquietante Historia del Señor Veiret. La web del periódico, por ejemplo, tuvo durante tres horas la noticia y después la hizo desaparecer. La Vanguardia, en un breve de cinco centímetros, aludió a dos extractos del informe referido. Y eso es todo amigos.

Resumo y concluyo, tras estas dos notas matutinas: que la prensa que hoy tenemos no sirve para nada. Que son unos sinvergüenzas, unos mentirosos, unos cobardes y unos gandules. Lean ustedes Diagonal, Directa o cualquier otra cosa que en las alturas se denomine panfleto. Lo demás son todo mentiras.


















Veiret agraviado.
Fotos de 20 Minutos y El Periódico.

14.3.07

Contradicción matutina

Esta mañana, justo antes de salir de casa, han llamado dos veces con insistencia al interfono. Mi mujer y yo nos hemos mirado durante unos segundos, en silencio, preguntándonos el uno al otro con la mirada si esperábamos a alguien. Puesto que ninguno de los dos habíamos quedado con nadie, le he dicho adiós y he salido de casa medio mosca, intentando deducir quién era que llamaba a nuestra casa a las ocho y media de la mañana.
Ya en el ascensor, y tras unas cuantas especulaciones, he caído en la cuenta de que no podía ser otra cosa que un repartidor de propaganda, que pulsa todos los timbres a discreción para que alguien le abra. Cuando he llegado al rellano mis elucubraciones se han confirmado: un chaval moreno, con una mochila a la espalda, metía octavillas de colores en los buzones a toda velocidad. No le he dicho nada, sencillamente le he mirado mal y he salido a la calle.

Camino del metro he seguido dando vueltas al asunto. Estaba cabreado porque no me gusta que llamen a mi casa cuando no espero a nadie, y porque un individuo entra a repartir propaganda en un portal presidido por una placa que reza "no se admite correo comercial".
No obstante, mientras me cagaba en cosas y mascullaba improperios a paso ligero, se me ha ocurrido hacer la lectura del acontecimiento desde otro punto de vista: un tipo más joven que yo se marcha de su país y llega a Barcelona. Probablemente parte de su familia se haya quedado allí, y probablemente hasta tenga algún hijo que dependa de él. A pesar de las dificultades, encuentra un trabajo como repartidor de folletos en buzones de portales, que seguramente no le gusta y que está mal pagado...

Así he seguido un rato más, en el bullicio del metro, imaginando cual podía ser la situación de ese repartidor que ha llamado a mi casa por la mañana. Y me he sentido un poco confundido, porque no sé donde acaba mi derecho a que no llamen al timbre, y donde empieza mi conciencia social (o como queráis llamarlo).


Veisin.

Interesantísimo...

... artículo de Jaume Asens en La Haine.

Se titula La política de “tolerancia cero” en la ciudad de Barcelona y comienza así:

"Esto de matar moscas a cañonazos es típico de los gobiernos de derechas" (Pascual Maragall, El País, 12/02/02)

En la actualidad los poderes públicos elevan la “seguridad” al rango de prioridad absoluta a partir de una concepción vinculada más a la esfera de la criminalidad que a la libertad o justicia social. Lo cierto es que no se satisfacen de igual manera todas las inseguridades urbanas, unas están mas sobreprotegidas que otras, y muchos golpes en perjuicio de ellos, porque los seguratas de determinados grupos socioeconómicos se universalizan y se presentan, sobretodo por algunos media, como la “seguridad” de todos los ciudadanos. En el terreno local los problemas de seguridad se asocian a los de civismo, que de esta forma obtiene una centralidad política totalmente inédita. Por esto, aparecen nuevas políticas de emergencia que, como en la ordenanza de Barcelona, utilizan discursos bienpensantes como el del civismo para “limpiar” las calles de la población considerada desviada o indeseable. Las soluciones son primordialmente punitivas: intensificar la actividad policíaca, prohibir actividades con fines ahora toleradas, endurecer infracciones previstas e introducir la posibilidad de detención en caso de incumplimiento de las mismas. Un nuevo escenario urbano de “ley y orden” que se basa en la idea que el castigo contundente es el medio idóneo para resolver la conflictividad urbana.

Esta es la política que ya hace más de dos décadas se puso en funcionamiento en los EE.UU. La “Tolerancia Cero” aplicada por Giuliani en Nueva York era concebida como una “guerra” –“war on crime”- contra las marginaciones surgidas en el contexto de la crisis del Estado Social de la postguerra. Esto va a significar una mayor sobreinversión punitiva para compensar la inseguridad urbana que se desprendía de la desregulación económica y la desinversión social de las políticas neoliberales en linde. Este proceso ha estado descrito como el paso del Welfare-State al Warfare-State. Las víctimas –las mismas que ahora en la ordenanza- eran los integrantes de la población consideradas menos útiles y potencialmente más peligrosos: los sin trabajo, sin techo, sin papeles, mendigos y otros marginados. Las consecuencias son conocidas: la población carcelaria va a pasar de 300.000 en los años setenta a más de 2 millones en la actualidad, en lo que Nils Christie ha descrito como el “mayor gulag contemporáneo”. Aun así, esta “teoría criminológica” de los EE.UU. se fue consolidando por todas partes como “pensamiento único de seguridad ciudadana”. En los años noventa se extendió a las ciudades del Reino Unido (así por ejemplo con la ley sobre el crimen y desorden aprobada por el Gobierno de Blair el 1998) y finalmente recaló a los de Europa Occidental, donde después del 11-S del 2001 recibirá un fuerte impulso, en un contexto de creciente desmantelamiento del Estado del Bienestar. Así como al Estado ya no se le puede demandar seguridad social, en su defecto, se le pide seguridad penal. En las ciudades francesas, después del 11-S, se instauró la “tolerancia cero” de la mano del superministro Sarkozy. Por ejemplo, se persigue el ejercicio de la prostitución, a los ocupas o la mendicidad, mientras se crea un “estado de excepción encubierto” contra la juventud de los extra radios urbanos, con el anuncio de prohibición de salidas nocturnas para los menores de 17 años. Desde entonces la gestión punitiva de la pobreza transforma la cuestión social en cuestión de seguridad, dónde por ejemplo los educadores de calle fueron paulatinamente subtituidos por policías o sistemas de videovigilancia. Los resultados tampoco eran difíciles de prever. En 2003, las prisiones francesas se han llenado con más de 60.000 presos. Y de esta forma, la prisión acontece lo que Loïc Wacquant denomina “gran aspirador de la escoria social”: todos los componentes heterogéneos de la racaille o escoria “sarkoziana”, individuos “residuales” o “excedentes” de los procesos de modernización urbana de nuestras ciudades.

Y sigue…

13.3.07

Mrozek, Bardamu, Angawa...

Cinco notas sobre esto, eso y aquello.

1. Vaya por Dios: algunas palabras estupendas llegan muy tarde a nuestros oídos. En miles de ocasiones hubiese querido emplear la palabra “precopulativo” pero no ha sido hasta hoy (pasados ya unos treinta y un años desde que mi aparato lingüístico se “medio” constituyó), en que he conocido la existencia de este vocablo. Gracias a un librito de relatos del polaco Mrozek que me prestó mi amigo Raúl. Y todas aquellas veces en que las circunvalaciones elípticas se apoderaban de mi sintaxis tal que así “Fulano ha quedado con Mengana para ver si, no sé, para ver si… ya sabes, si ocurre algo y, no sé…” lo que intentaba decir estaba en realidad claro como el agua: “Fulano ha salido a cenar con Mengana con fines precopulativos”. Ven qué fácil.

2. El librito de Mrozek me ha dado algo más qué pensar: contiene algunas fábulas orwellianas en que el autor se sirve de los animales de una granja para criticar el estalinismo, así como un chiste de viaje a un supuesto cielo socialista en el que han sustituido a San Pedro por San Karl. No está mal del todo. Las críticas tienen chispa y razón, y siendo el autor polaco (y teniendo una edad apropiada, no como los actuales luchadores antifranquistas del PSOE, que en el 75 cumplieron 12 o menos años) supongo que también conocimiento de causa… Extremo importantísimo, dada la propensión de los liberales actuales -mayoría de opinadores a sueldo- de exagerar holocaustos (¡quien ha dicho diez millones de judios! ¡veinte! ¡qué digo veinte! ¡ochenta!... como si un muerto más sobre la mesa cambiase algo) y hacer una satanización del capitalismo de estado soviético para reafirmar en contraposición el actual régimen. Y lo mejor: ¡con la misma clave de interpretación marxista que detestan! como si en la titularidad de los medios de producción se hallase el quid para librarnos de esta esclavitud que padecemos. Patrón Estado o Patrón “libre”, “individual” ¿qué diferencia hay sino para el propio patrón? No es de extrañar, sin embargo, que en vista de que el presente es indefendible, opten por hacer propaganda del actual régimen a base de recordatorios de la miseria de antaño.

3. Esto me trae a la cabeza uno de los mejores fragmentos de “Viaje al Final de la Noche”, de Louis Ferdinand Celine: Bardamu se encuentra en Togo, escapando de la miseria de posguerra, y se encuentra con un denigrante trato esclavista que en Francia ya no se da. Entonces Bardamu reflexiona: “vaya, aquí todavía no han aprendido a tratar a los esclavos como a señores”. Como se hace hoy. Sr. Alonso, su nómina. Gástela en nuestros almacenes, por favor.


Cierro con un par de notas de actualidad. Catarsis recomendada por mi loquero:

4. Me sorprendió que en la manifestación del pasado sábado en Madrid se gritase:
-¡¡¡No somos fachas, somos españoles!!!
Como si ambas condiciones fuesen excluyentes.

4 bis. Tampoco tuvo precio la escena que protagonizaron en Castellón un nutrido número de gilipollas que, enfrentados de lado a lado de la calle, se gritaban “España España” los unos a los otros con el mismo tono que Tarzán emplea con los elefantes cuando se ponen farrucos: angawa, angawa. O España, España, que tiene la misma enjundia significativa… La escena era un primor, un compendio pinacular, una cúspide de la gilipollez fabricada en las alturas. Un montón de nacionalistas imbéciles que están prácticamente de acuerdo en todo –aman España y el régimen capitalista de tecnodemocracia progresada- pero que, con la cuerda debida, se desplazan unos contra otros como en una de aquellas antiguas reproducciones de los autos de choque… Ahí les den a todos. Yo vuelvo a parafrasear a Antónia Font, por segunda vez esta semana: “si esclata una guerra civil, me deixin tranquil!”. A menos que haya una tercera fuerza revolucionaria que me permita disparar indistintamente contra los dos bandos.

6.3.07

Dinero en Movimiento

Uno de los grandes puntos del diagnóstico antieconómico se centra en la mistificación y glorificación del movimiento (por el movimiento). Es de una importancia capital comprender que, traspasado el límite de los intercambios cotidianos, el Dinero se mueve por el gusto de moverse, y que tras ello no hay racionalidad sino absurdo e inercia. O automatismos autorregulados, que es lo mismo. Pondré tres ejemplos.

1. El primero está centrado en los signos a través de los cuales se nos muestra el movimiento de capital, en concreto, su forma más depurada y perfecta de abstracción, su forma de Fe más perfeccionada: el capital financiero. Este movimiento de cifras electrónicas se representa comunmente de dos formas: mediante un panel de índices en la sección de economía de cualquier periódico y mediante canales y noticieros especializados de televisión.
En la primera de las formas, junto a los cuadros de cifras cambiantes que forzosamente se nos presentan de forma estática (ya llegará el día en que el dinamismo místico del capital se nos muestre como la prensa de Grinfindor), aparece siempre un destacado con flechas, que simbolizan que unas cosas suben, que otras se mantienen y que otras bajan, y que todo esto ha sido de ayer para hoy, y gracias a fuerzas supraeconómicas incomprensibles sin el desencriptado previo de los expertos. En todo caso, y aún en el estático formato impreso, la sensación es que “la cosa se mueve”. Así sea porque se la han chupado al presidente de los Estados Unidos de Norteamérica (no se rían, recuerden que este es un caso real que conmocionó los mercados de valores de todo el mundo).
La segunda manifestación del dinamismo ilimitado del capital es televisiva. Bloomberg y derivados. No es casualidad que se haya seleccionado como emisión de cabecera en las principales sedes corporativas del planeta, así como en esos bancos etéreos y digitales, cuyas exiguas sedes sólo muestran en una pantalla de plasma el incomprensible baile de cifras que, en franjas horizontales y verticales, da a conocer que MACESA sube, que CINTRA vende, que ALBERTIS se mantiene, y bajo todo eso, rumores y especulaciones sobre la posibilidad que un fondo de pensiones holandés se coma un gran holding surafricano... noticias sin confirmar que echan los especuladores al mentidero para ver, precisamente, “cómo se mueve la cosa”. O en su jerga “cómo respira el mercado”. La superposición de franjas cambiantes y la cascada incesante de cifras representan ante nuestros ojos el Movimiento del Dinero. Entren en algún hall corporativo, adéntrense en una sucursal de pingdirect. Verán cómo, para consolidar y camuflar la gran mentira que todos viven (trágica y estáticamente real), una pantalla ilustra que por ahí afuera, a otro nivel, el Dinero se mueve. Y por todo lo alto, oigan.

2. El segundo ejemplo pueden encontrarlo ustedes en la renovación y la revolución a la que todos los gurús y líderes del mercado dicen someter a sus equipos/empresas/coporaciones. Llamémoslo trosquismo ultraliberal. El líder bolchevique bajo el que maliciosamente he nombrado a la nueva corriente glorificadora de la Dinámica Económica denunció antes de su purga (¡de ahí la purga!) que cuando se daban condiciones para la creación de una burocracia estatal –resumiendo a mi manera: inmutabilidad de protocolos y jerarquía consolidada-, sólo un cambio continuado, una “revolución permanente”, podía sacudir las estructuras y vaciarlas de prácticas inútiles y jerarcas arribistas. El pobre Trosky quería volver a hacer operativo el engendro estatal (entonces parecía tener sentido). Y el mundo de la Empresa, del Dinero, se comporta hoy como lo harían los mejores discípulos del bolchevique, sólo que con los valores invertidos y un horizonte apocalíptico. Los líderes, aquellos que aportan armazón ideológico al armageddon del capital, confiesan en entrevistas que sólo mediante la renovación continua, bajo el cambio incesante de líneas y alineamientos, son capaces de subsistir sin perder efectividad: el anquilosamiento es la principal amenaza para su subsistencia. Dejar de nadar los situaría a merced de otro pez. La renovación de las estructuras, de las propuestas comerciales y de las apariencias del negocio, representan de nuevo el Movimiento dentro del Movimiento. Una Fe. Los núcleos encargados de mover el dinero se comportan como átomos y en su seno abrigan aún más movimiento.

3. Para el tercero de los ejemplos, me serviré de un diálogo escuchado en un restaurante. Yo comía sólo, cosa que detesto pero que en ocasiones mi peor enemigo el Trabajo me obliga a hacer. En uno de estos locales en los que lo que parece industrial, más que la cocina, es el deglutir del público, se sentaron junto a mí dos Señores de los Negocios. Ejecutivos, les llama la sociedad. Gilipollas, se les llama "en la intimidad". El caso es que los Gilipollas hablaban junto a mí y estropeaban mi concentración, así que me relajé, puse el oído y escuché el siguiente diálogo, que por sus espectaculares connotaciones recuerdo como un jodido circuito impreso:
-¿Y no has pensado en montártelo por tu cuenta?
-… yo he pensado a veces en montar mi empresa… y sé que me saldría bien, tengo 38 años y gestiono grandes cuentas, pero no sé, no sé si me acostumbraría a volver a los pequeños números, a gestionar algo pequeño…Muevo diez millones al año… ¿Cuánto movería trabajando en mi propio negocio?
Caramba, pensé. Como ven, no se trataba tanto de cuanto ganaba el pollo sino del percal que movía. Nunca había escuchado una predilección económica, un "interés personal" (según la jerga liberal) que pudiese fundamentarse en el movimiento de dinero abstracto, sin una repercusión material personal y directa. Así, comprobé que hay quien disfruta más cabalgando sobre el fajo de billetes, así sea pasta abstracta y acumulada para otros, que adquiriendo lo que se puede adquirir con ella. ¡La sensación de mover dinero de un sitio a otro, de un conglomerado de Capital A a un conglomerado de Capital B! Eso ultrapasa la lógica del beneficio y se adentra en los cenagosos e inescrotables caminos de la Fe.

Y seguro que el pobre imbécil era asalariado. Pueden ustedes jurarlo.

5.3.07

AbsolutZine

Amigos, visitantes ocasionales y público en general... Hoy no habrá diatriba.

Hoy sólo escribo para recordarles que regresa Absolut, mítico fanzine hc-punk de la pasada década. Abandona el formato impreso por un "pitchforkeano" nuevo look güev.

Se puede decir que yo regreso con él. Escribo una humilde columnilla:

Plan de Cuatro Puntos para Destruir el Trabajo Musical.

Yeah, yeah.

Clonc, clonc.

Ese es el mensaje. Llevamos así desde Atapuerca.

2.3.07

Cosas para Leer y Escuchar

Hay algo turbio en el placer por las listas. Son egoístas.

Nuestra generación las adora.

Materialmente, se trata de un ranking, un concurso entre preferencias.

Jm… huele a competición… o a ostentación de gusto cultivado, aún peor.

Por si fuera poco, en el eterno robo del imaginario colectivo que realizan los creativos, las listas han cobrado bastante duro. Cualquier mentecato monta una listita para vender adeseeles, y las revistitas de mierda como la edición española de la Rolling Stone se prodigan en listas, listas y más listas.

Pero hay algo más.

Sí, busquémosle la parte buena: las listas son una forma de reconocerte en las creaciones de la comunidad, un inventario sentimental y una forma de agradecimiento.

Y ya estoy harto de racionalizar (¡Dios mío, cómo me aburro a mí mismo!): voy a contradecirme y haré unas listas. Dos listas. Sólo que, por no darles el gusto de rebatirme el orden o cuestionar mis prioridades, lo haré en forma de ristra desordenada.

Qué he escuchado últimamente y qué he leído últimamente, a modo de relación, y sin que ustedes deban pensar porqué el 1 está por encima del 2 o por debajo del 4…

Suenan de fondo, y en ocasiones hasta escucho: Antònia Font – Aqueduct – Billy Bragg – Bram Tchaikowsky – Maritime – Parasites – Okkervil River – Pharoah Sanders – Karen Dalton – Roddy Woomble – Translator – Parsley Sound – Screaming Trees – David Bazan – Damien Jurado – Jeff Tweedy – Snuff – Someone Still Loves You Boris Yeltsin – Aina – Pelle Carlberg – Pernice Brothers – Sidewinders – The Weakerthans - Sambassadeur – The Steinbecks – The Lucksmiths – The Roots – Ted Leo – Lifetime – The Elected – Oxford Collapse – Descendents – McCarthy – James Yorkston – Redd Kross…

Leo concentrado, sin perder ripio: El Amante de la Osa Mayor – Contra los Territorios del Poder – Viaje al final de la noche – Archipiélago 72-73 – La Escuela Moderna – Contra la Pareja –Rastros de Carmín – Minima Moralia – Cosas que hacen BUM – Chusma – Nuestra necesidad de consuelo es insaciable – Dead City Radio – Smile – A man without a country – H – Ciudades Muertas – Los Combates Cotidianos – Periódico Diagonal…

Sirva esto como una forma de agradecimiento lejano a todos los que se dejan la vista, el oído y el corazón por que los demás leamos, pensemos y escuchemos algo que no sea “haz esto”, “paga eso” o “cállate, niño”.

No sé si me entienden.

1.3.07

Supervivencia Aumentada

Cuando un determinado Estado se denomina a sí mismo “de bienestar” y se convence de ello, los principios más elementales de supervivencia dejan de considerarse de primer orden. Lo relevante pasa a ser accesorio y la pista central es ocupada por diversos grados de supervivencia aumentada: consumo estrambótico, formas inauditas de lujo y usos tecnológicos extraños.
Obsérvese la evolución del archienemigo de la raza asalariada: el IPC. En 2002 se compensó el encarecimiento generalizado de la vida a causa del Euro mediante la inclusión en el cálculo del índice de conceptos tales como telefonía móvil o las ropitas de rebajas… Nada que esté relacionado con la supervivencia, como sí lo están las patatas, el pollo o la masa de trigo horneada, también conocida como PAN (Ah, el pan, qué bueno ¿recuerdan cuando se cocía cada mañana y no era esta chiclosa mierda que nos venden ahora?). Desde entonces -2002 hacia aquí-, los salarios han aumentado menos de un 10% de media mientras los alimentos de primera necesidad han aumentado su precio en un 35%. Para constatarlo, acudamos a un ridículo dilema actual: ¿qué hago, me compro doscientos gramos de zanahorias o una tarjeta de 512 mb. de memoria para mi cámara-mp3?
¿Donde está el truco?
Supongo que en el endeudamiento: atiendan a los beneficios de la banca. Alrededor de un 100% más que el año anterior. Una década duplicando beneficios cada año. Cada noche, antes de dormir, Botín baila una jota sobre un lecho de billetes, se baña en su piscina de monedas y se coloca su pijama estampado con $’s.
Pero la gente, cómo subsiste la gente, cómo ha sucedido esto... Recuperemos el discurso: la parte de supervivencia que no puede ser cubierta con el salario se ha dosificado en el tiempo, adoptándose formas inverosímiles de pago como la compra de gadgets a plazos o el fraccionamiento trimestral de una triste cesta de súper…
El futuro cubre las carencias del presente.
También, y ahora vamos a las claras, se subsiste mediante planificación familiar quinquenal, como indican los últimos estudios de nutrición en el Estado español, que certifican la sustitución de los alimentos proteicos por pasta y arroz -como en el tercer mundo, que cada vez está más aquí-; o como indica también ese molesto retorno al consumo callejero de alcohol frente a los prohibitivos precios de los recintos legalmente habilitados para la ingesta.
Ahora, cuando parecía que la banca no podía porculizarnos ni un poquito más, cuando parecía que reinaba la más asquerosa paz social con el idilio entre sindicatos mayoritarios y patronal y partidos políticos y venga dale que te pego, todos contra todos, en una orgía de celebración de la miserabilidad de las almitas súbditas que somos y de todo el capital que permitimos acumular, nuestro archienemigo el IPC ha encontrado una nueva forma de calcularse. A partir de ahora, incluirá también las operaciones de cirugía estética y los tratamientos de adelgazamiento.
Celebrémoslo. Yo le tengo echado el ojo a mi michelín anterior trasero. Me lo voy a liposuccionar. Luego, quien sabe, quizá la emprenda con las patas de gallo. O me tire a la depilación láser. Adiós a los complejos. Así tenga que cenar otra vez macarrones.
Lo primero es lo primero.